Hay veces que me digo: “algo habremos hecho para merecernos esto” y aquí estoy yo, repasando y repasando hasta donde alcanza mi memoria y no encuentro nada proporcional. No es que sea perfecta, para qué les voy a engañar, tengo mis defectillos como todo el mundo pero en cuestión de pecados, del montón, oiga. Es más, ni son pecados a la antigua usanza porque a ver qué tienen de malo los pensamientos impuros con lo divertidos que son. Esto me recuerda que tengo que enviarle un preservativo al papa.
Pues lo dicho, que hago acopio de actos y vivencias y reconozco que lo que les traigo no tiene nombre. Bueno, sí lo tiene pero mejor lo olvidamos. Para todos aquellos amantes de la música sin mácula, melómanos tiñosos. Va a ser que los pecadores son otros y nosotros los penitentes, y si no escuchen (que ni falta que hace que me afinen el oído).
Cuando uno va entrando en años tiende a afirmar que las cosas ya no son lo que eran, mientras los más jóvenes, con gesto condescendiente asienten pensando que se trata de eso, de otra tontería de gente entrada en años.
Quien esto escribe es de los que piensan que el abismo generacional no existe, a pesar de ser notorio y apabullante: cada generación es un calco de la anterior con diferencias mínimas. Si las diferencias fueran tan grandes como parecen (y ya lo creo que lo parecen, basta con tener hijos para saberlo) el ritmo de evolución social de la humanidad sería absolutamente endiablado, y no lo es: hoy somos tan cretinos y gilipollas como lo eran nuestros ancestros hace quinientos, mil o dos mil años. No me arriesgo nada al aventurar que los conflictos entre vecinas de la antigua Roma no difieren en lo esencial de los de las actuales, ni de lo que ocurre entre compañeros de trabajo, o entre estudiantes de la misma clase.
Ilustrando este aspecto invariable de la especie nuestra, tenemos “Los trabajos y los días”, de Hesíodo, obra en la que el escritor de “La teogonía” alecciona a su hijo de una forma bien parecida a la que hoy en día haría cualquier padre; o sea: en vano. Leí en una ocasión que en alguna tablilla sumeria un padre hacía lo propio con su respectivo y díscolo vástago; de modo que ya ven, el tema es antiguo como la humanidad misma.
Hecho este preámbulo que me redime ante el lector del posible pecado de falta de perspectiva o de miopía generacional; me atrevo a afirmar: las farmacias ya no son lo que eran. Todo esto viene a cuento de mi doble cabreo por dos constataciones recientes.
Primera constatación: una de las farmacias que tengo a tiro de piedra exhibe de un tiempo a esta parte un rotundo letrero glosando las excelencias de la homeopatía. No se trata de una parafarmacia, sino de una farmacia de tomo y lomo, tras la cual se supone que existe una persona licenciada en farmacia, carrera nada trivial en la que se debe enseñar que la homeopatía es una patraña.
Todo licenciado en farmacia debería saber qué cosa es el número de Avogadro, y debiera tener un mínimo de conocimientos matemáticos sobre proporcionalidades directas e inversas suficientes como para refutar las afirmaciones homeopáticas, pero ya ven… no es así. Si los conocimientos de un BUP bien aprovechado son suficientes, ya me dirán los de un licenciado en farmacia. En honor a la verdad y licencias literarias aparte, debo confesar que sigo pensando que la inmensa mayoría de ellos NO cree en la homeopatía, de la misma manera que creo (por poder vivir en paz, más que otra cosa) que la mayoría de los médicos también la rechaza aunque conozco a varios que no les bastó la carrera para asimilar contenidos suficientes para rechazar ni la homeopatía ni el lamarckismo; pero esa es otra historia.
Segunda constatación: hoy mismo Vailima y yo hemos visto un producto en una farmacia elaborado con sal marina. No sal marina normal, nooooo; sal marina del mar muerto. ¡Tócate los cojones!
Me pregunto yo si el cloro formará con el sodio en tierra santa enlaces iónicos de estructura geométrica diferente a la que forma en el resto del orbe. He estado a punto de requerir la presencia de la licenciada para que me explicara el asunto, pero sabiendo los malos ratos que uno hace pasar a su Santa con estos pequeños asuntos diarios en los que uno tanto goza pero los demás no; he decidido no hacerlo.
Una idea me lo ha quitado de la cabeza: ¡esto me da para un post!
La ciudad francesa de Lourdes vuelve a estar en prensa ahora que Ratzinger ha anunciado visitarla en breve.
Me es difícil hablar con desapasionamiento de Lourdes. Hace unos años, Tio Petros y una servidora tuvieron la suerte de ser llamados para cantar el réquiem de Mozart en dicha ciudad. Así lo hicimos con nuestro coro, a pedido de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalem (1). Además de nuestro querido Requiem, tuvimos la ocasión de cantar a capella una selección de música religiosa del siglo XVI en la que destacaban obras maravillosas de Juan de Anchieta.
Mientras nosotros cantábamos, quienes nos pagaban (los caballeros de la orden) escuchaban en silencio total, en -al menos- aparente meditación.
Aquella experiencia fue interesante por varios motivos: una no canta el réquiem de Mozart, ni polifonía religiosa del siglo XVI todos los días, y menos ante un público tan extraño. Tio Petros ama la música religiosa como yo, de modo que gozar juntos esta experiencia una vez más (y son ya tantas…) tampoco era cuestión baladí.
Pero es que además está la ciudad. La ciudad de Lourdes, única en su género por lo hiperbólica, por lo… me faltan epítetos.
Nosotros dos habíamos salido de casa varios días antes para recorrer el Pèrigord en soledad, como nos gusta: castillos, pueblecitos, románico y buena gastronomía. Conocimos lugares de ensueño, como los pueblos de La Roque-Gageac, Beinac y otros inenarrables lugares bañados por el río Dordoña. Pudimos comer y beber hasta quedarnos ahítos de placer, y luego enfilamos hacia el sur, contra los Pirineos para reunirnos en Lourdes con nuestros compañeros de coro.
Tras tanta belleza aún impresa en nuestras retinas, Lourdes nos golpeó inmisericorde con su espantosa realidad. En el infierno personal de TioPetros hay una tómbola con un feriante a voz en grito anunciando la última idiotez del momento. En el mío hay una interminable calle con tiendas a derecha e izquierda en las que se venden horrorosas vírgenes blanquiazules. Si el azul fuera más oscuro diríase que son de la Real Sociedad donostiarra. Miles, que se me antojaban millones de fieles (porque supongo que serían fieles), entraban y salían de aquellas tiendas que hacían bellas las tiendas más kitsch de cualquier capital. Tan sólo al final de la calle pudimos descansar un poco la vista en otra tienda más que vendía iconos de apariencia ortodoxa, más oscuritos y con una falsa pátina de vejez que al menos no quemaba los bastoncillos y los conos de mis ojos.
Repugnante. Pero aquello no fue sino el comienzo de un festival de los horrores que no cesó hasta que ingresamos en la balísica para hacer lo que habíamos ido a hacer; cantar.
Procesiones incesantes, enfermos pidiendo curación, miseria, y sobre todo dolor humano, espantoso dolor humano que se aferra al clavo ardiendo de una curación milagrosa perversamente administrada por miles de beneficiados.
Cuando fuimos a la famosa cueva, a mi derecha estaba una chica negra, de muy bellas facciones, en una camilla. La camilla estaba medicalizada y en los bajos de la misma un grupo electrógeno mantenía en funcionamiento aparatos que la mantenían con vida. Su mirada era vidriosa y era evidente que estaba agonizando. Más allá una madre entrada en años empujaba hacia la gruta a su hijo con síndrome de Down.
A mí no me repugna el dolor humano. Me impresiona, me deja tocada, me emociona, me hace sufrir; pero no me repugna. Lourdes me repugna. Lourdes es repugnante porque mercadea con el sufrimiento, porque me enseña la peor cara del dolor humano: esa cara que sólo aparece cuando el dolor es demasiado fuerte para sufrirlo sin creer en milagros. Lourdes es irracionalidad animal.
Lourdes me repugna porque me hace dudar de mí misma, y me hace pensar que si la vida me aprieta lo suficiente quizás también yo iría reptando miserablemente a suplicar un milagro que por supuesto no se me concedería.
(1) A quien le parezca anacrónico en pleno siglo XXI este dato, le aseguro que es cierto. La orden de los Caballeros del Santo Sepulcro de Jerusalem fue fundada en 1098, tras la victoriosa primera cruzada, por Godofredo de Bouillon, duque de la Baja Lorena y Protector del Santo Sepulcro. Al igual que las ordenes militares de Los Templarios, Los Caballeros Hospitalarios o los Teutones, se dedicó a asuntos relacionados con las cruzadas en Tierra santa, pero a diferencia de los templarios continúa hasta la actualidad con actividad ininterrumpida. Actualmente esta orden está activa en la Iglesia Católica, y se dedica principalmente a obras de caridad y por lo visto, patrocinio de conciertos religiosos...
Ayer Tio Petros y una servidora hablábamos sobre algunas cuestiones evolutivas, en particular, sobre la aparición del plumaje en las aves mientras contemplábamos hechizados, el porte de una elegante lechuza en el mercado medieval de Hondarribia que hubiera hecho las delicias de cualquier Potter.
Más tarde, ya en casa, el Petros me llamaal despacho. Ven. Quiero que veas una maravilla. Me levanto remolona del sofá pero lo que me espera merece el esfuerzo. Se trata de la página de un impresentable que en grandes letras del color de la envidia dice esto:
“LAS CINCO LEYES QUE DEMUESTRA LA IGNORANCIA DE LA CIENCIA”
Dejando a un lado esa tontería denominada concordancia sujeto-predicado que no hace más que estorbar y restar importancia a lo verdaderamente subyugante, contemplo atónita una (otra) versión de imbécil humano. Esta subespecie, señores, es incansable y no necesita de grandes requisitos para expandirse ni reproducirse porque posee la gran ventaja evolutiva de desarrollarse en cualquier sitio y bajo cualquier circunstancia.
Para aquellos, como yo, que viven su miserable existencia ignorando esta peazo teoría científica, el halcón peregrino de este iluminador de mentes nos sigue diciendo:
“ESTAS LEYES JUSTIFICAN QUE LA LEY DE LA RELATIVIDAD DE EINSTEIN ES UNA LEY NO SOLAMENTE INFANTIL SI NO QUE CARECE DE INTELIGENCIA”
El que avisa no es traidor. Y yo empiezo a pensar que este hombre tiene más razón que un santo porque SI NO para qué tanto desperdicio evolutivo y sigo leyendo porque mi sexto sentido se ha puesto alerta con tanta ciencia y continúo leyendo:
“ESTAS SON ALGUNAS LEYES QUE REVOLUCIONARA LA ASTROFÍSICA Y DARA UN VUELCO DE 360º”
¡ah! Lo de la concordancia no era un lapsus científico, compruebo con tristeza y tampoco esa ausencia de tildes que suena tan a castellano antiguo una licencia poética, pero lo que hace que me cague definitivamente es cuando el vuelco me arrolla y me precipito 360º y me empieza a subir la fiebre. Incluso creo que el vuelco me deja en el mismo sitio. Dios, qué alucine...qué delirio.
Tio Petros tiene que sujetarme y devolverme al mundo sin sentido e ignorante donde vivimos y atacado por una fuerza suprema de inteligencia me invita a leer la última, de verdad, perla peregrina de este sonao:
“La solución a esta cuestión le costara a la ciencia mil millones de pesetas, de lo contrario dejaré a la ciencia en la ignorancia”
Y nos veremos sumidos en el peor de los mundos imaginables, que no puede ser otro, que aquel gobernado por humanos de éste y este pelaje. Que la inteligencia nos pille confesados y prevenidos.
Éste que contemplan ustedes es el verdadero rostro de la desesperación. Se parece a mí pero no soy yo.
La foto está tomada por Tio Petros el sábado pasado en Hondarribia, mi pueblo natal. Contemplen ese mar gris y ese cielo que enmarcan con tanta mala leche el careto desencajado de una que, como decía, se parece a mí pero no soy yo, porque hasta hace un poco más de una semana, yo era fumadora.
Se me olvidaba. Estoy a un tris de cogerle el taburete al niño del video de abajo y propinarme unos cuantos cabezazos gratuitamente y sin compromiso.
“Marina Núñez abre las puertas oscuras de un universo reversible, en el que la alienación identitaria, encarnada en la opresión de lo femenino y/o natural, hace las veces de lencería mental”.
No, han leído correctamente. No se preocupen. Compruébenlo:
“Marina Nuñez abre las puertas oscuras de un universo reversible, en el que la alienación identitaria, encarnada en la opresión de lo femenino y/o natural, hace las veces de lencería mental”.
No les voy a volver a copiar el texto porque tantas veces lo hiciera, otras tantas que no iban a entender nada. Yo lo único que he sacado en limpio es que alguien se encuentra en un sitio sin luz con unas bragas a las que se le puede dar la vuelta y que no sabe muy bien quién es porque presa ella de un ambiente campestre no tiene claro qué sujetador ponerse.
No se rían que hablo en serio. Este texto es la introducción con la que Ricard Mas se hace eco en la revista Descubrir el Arte, de la exposición que presenta la artista Marina Núñez en el Centro de Arte La Panera en LLeida.
Leo absolutamente todos los artículos que este crítico de arte escribe en la revista. No vayan a pensar que juzgo a la ligera porque la línea siguiente al texto introductorio, Mas escribe lo siguiente:
“Tras tan embrollada presentación, creo que se hace necesaria, como muestra de gratitud al lector, una o varias aclaraciones”
¡Dios, menos mal que existe justicia en el mundo! Porque yo soy de esos lectores a los que hay que mostrar gratitud y aclararle una o varias cosas.
A mí me gusta la obra de Marina Núñez pero no comprendo la razón por la que se la tiene que definir con esa forma “tan embrollada” y encima, decir después que para entender lo escrito y encima gratis, te va a explicar unas cositas.
¿Por qué un lenguaje tan enrevesado? ¿qué necesidad cubre? ¿el mensaje va destinado a un público culto y además superdotado? ¿Cuanto menos se le entiende a uno, más alto está el rasero o el nivel intelectual al que pertenece quien emite el mensaje?
Mi profesor de Filosofía del Lenguaje, Víctor Sánchez de Zavala, nos repetía una y otra vez que una idea no expresada con claridad, denotaba que la idea no estaba “bien sujeta” en nuestra mente por lo que el recurso ad hoc es utilizar un lenguaje enrevesado y embrollado con el fin de diluir y disimular nuestra propia ignorancia.
No creo que éste sea el caso del señor Mas al que se le entiende perfectamente lo que quiere decir en el resto del artículo. Simplemente pienso, que este tipo de discursos debían de estar prohibidos por uno mismo máxime cuando uno quiere ser respetado por lo que dice y desea (porque todos lo deseamos) que se valore su trabajo.
Reivindico la importancia de la divulgación y el esfuerzo de todos aquellos que, en cualquier ámbito del saber, intentan llevar el conocimiento de manos de la sencillez, de la simplicidad y, por ende, de la elegancia.
“Excavar en la memoria de objetos, edificios e imágenes que aún siguen a la vista, que no fueron enterrados por el paso de siglos, es también una disciplina de la arqueología, y una corriente del arte contemporáneo que utiliza sus métodos para investigar en la comunicación del pasado con el presente. De esta forma, Lara Almarcegui apila los escombros de una casa derruida en el mismo sitio donde se ubicó en su origen y establece una línea ininterrumpida en el tiempo, que se inspira en los arqueólogos que reconstruyeron Pompeya.”
Esto que ustedes acaban de leer es la introducción con la que se anuncia, en el último número de la revista Descubrir el Arte, la muestra de arte contemporáneo con la que el PAC de Murcia se estrena.
He de confesarles que no sé por dónde empezar. He contado hasta veinte, unas cincuenta o sesenta veces y tecleo estos caracteres en el ordenador con manos temblorosas.
¿La montaña de escombros es una obra de arte que responde a “una corriente del arte contemporáneo que utiliza…”?
¿Esta cosa necesita de un discurso como el que encabeza el post para que sea una obra de arte? Por lo tanto:
¿Son discursos como éste los que llenan no sólo el vacío conceptual sino artístico de este tipo de productos?
¿Creen ustedes que los arqueólogos están entusiasmados con el “hecho” de que se les compare con los artífices de esta particular “comunicación del pasado con el presente”?
Evidentemente, me dirán, uno puede inspirarse como quiera y dónde quiera. De ahí la libre naturaleza del arte que llamamos contemporáneo. Desde la ignorancia con la que mi mirada estética contempla determinadas manifestaciones denominadas por los entendidos “artísticas” surgen todos esos interrogantes a los que no encuentro una respuesta digna y cabal. Quizás la comprensión de este tipo de obras pase por no plantearse este tipo de cuestiones o, simplemente, que esa libertad intrínseca se proyecte también al espectador de tal modo que pueda contestarlas ad libitum.
Lo que sí entiendo es que puestos a hacer paralelismos entre arqueología y escombrera, cualquiera pueda pensar que tan periodistas son los profesionales del periodismo como el vendedor de periódicos o como el personaje televisivo que ha obtenido su licenciatura a base de hincar las ingles en honoris causas como es una verga rentable. Claro, que cada uno vende lo que quiere y puede: sólo es cuestión de elegir y que te dejen y si no, que se lo pregunten al diario El País por su colección dedicada al gran científico español y contemporáneo, Iker Jiménez.
De nuevo, cargada voy de mí –como en el verso- y no paro para evitar la caída. Como Sísifa agónica de destino inevitable o como escarabaja patatera que transporta un peso sobrehumano (con propiedad, sobrescarabajero). Heroína de papeles y fogones, de vuelta al cole y notarías, al fin y al cabo, una pringada con deseos de retomar este hijo o este amante y hablar de arte.
Mientras tanto, la música que no ocupa espacio y a la vez me llena estos vacíos míos tan despiadadamente cansados, mientras subo y bajo la montaña maldita del día a día.
Espero que les guste este Il lamento della Ninfa que Monteverdi compuso para el deleite de la humanidad. Comienza al minuto y cuarenta y cinco de esta grabación que les presento y, por favor, apiádense de mí cuando escuchen mi lamento.
El siguiente relato no tiene nada de banal. Pónganse en situación. Una jauría de perros está atacando a un cocodrilo cerca de Cairns, Australia y, aunque la naturaleza parezca ser muy cruel en ocasiones, también está dotada de una belleza bruta sin igual y de cierta justicia manifiesta en esa crueldad.
El cocodrilo es uno de los mejores y más poderosos depredadores y aún así, puede caer víctima de la estrategia de equipo implementada, hecha posible por la unión tan cercana de la estructura social y el instinto de supervivencia del equipo que evolucionó en los caninos.
Observen cómo el perro “alfa” sostiene al cocodrilo con el hocico impidiéndole respirar mientras otro sujeta la cola impidiéndole golpear. El tercer perro ataca la zona del vientre que es más vulnerable. La escena es estremecedora.
Ya lo decía Rilke. Lo bello no es más que el comienzo de lo terrible que aún podemos soportar. Agradezco a la revista Nature Magazine su cortesía por haberme proporcionado el siguiente documento gráfico .
Sevilla estrena la Avenida de la Astronomía. El primer edil y el consejero delegado del promotor de esta iniciativa empresarial han inaugurado el enlace de la avenida de la Astronomía con la prolongación de la calle Torneo, un acto en el que Alfredo Sánchez Monteseirín ha ofrecido un discurso en el que ha reconocido la iniciativa de Vilamar y el Grupo Banco Pastor como "locomotora" de esta zona "degradada" de la ciudad hispalense, entendiendo que este proyecto es un buen ejemplo del urbanismo "productivo" que, según dijo, promueve el Ayuntamiento frente al urbanismo "especulativo".
Extraemos parte del discurso de inauguración pronunciado por el citado alcalde de Sevilla,Alfredo Sánchez Monteseirín:
Es muy bueno que haya astrónomos.
Estamos en la Avenida de la Astronomía.
Está bien que haya astrólogos, pero es fundamental que haya astronautas.
Porque ¿qué sería de nosotros los astronautas si no nos dijeran los astrólogos o los astrónomos cómo son las cosas?
¿Qué nos podemos encontrar allí, en el más allá?
¿O qué podemos hacer, o qué podríamos desarrollar nosotros, los que estamos allí, los que nos pisamos el suelo de la realidad de las cosas?
¿Qué sería de nosotros si no existieran los astrónomos y los astrólogos? pero ¿qué sería de todos nosotros sin la tarea de los astronautas?
¿No me lo creen?, vean por ustedes mismos, y sientan vergüenza:
La astronomía: antigua, actualísima e imprescindible ciencia que vio su nombre lógico robado por su hermanastra bastarda y corrupta, la astrología, vuelve a ser confundida con ésta última. Que la confusión venga de la bruja Lola, de Paco Porras o de algún subproducto casposo y desechable al uso está dentro de lo normal, entendiendo la normalidad en el triste sentido estadístico de una de sus acepciones, pero del alcalde de Sevilla, pues ¿qué quieren que les diga?
A lo mejor es que antes de la inauguración hubo un cóctel, o en el mejor de los casos pudiera ser que el señor alcalde de Sevilla sea un salao.
Pero no. En el fondo ustedes y yo sabemos que la realidad es otra. Este alcalde (bloguero además: http://smsevilla.wordpress.com/ ) confunde el espacio exterior con el más allá, la astronomía con la astrología, y a los sevillanos y a sí mismo con astronautas. No sabemos si confundirá su bella ciudad con Cabo Cañaveral y la Giralda con un Saturno V.
Hace pocas décadas teníamos algún alcalde que hacía bandos que parecían escritos por Quevedo. No pediremos tanto en estas épocas oscuras para la cultura. Sólo pedimos que no se nos caiga la cara de vergüenza cuando nuestros electos personajes abren la boca para vomitar sus estupideces. Sucesivas reformas educativas han asolado el panorama cultural español hasta límites difícilmente concebibles y estamos donde estamos. En un mundo hiperdevaluado donde la putita de un famosillo, el putito de una famosilla, un charlatán, un ladrón o un jovenzuelo haragán tiene una cuota de pantalla infinitamente mayor que cualquier persona con capacidad de transmitir ideas verdaderamente potentes, logros interesantes o simplemente reflexiones válidas: en un mundo así pasan estas cosas.
Bienvenidos al circo. Bienvenidos a la mediocridad más abyecta, al todo vale. Pero no se preocupen nuestros amigos sevillanos: cuando llegue el momento de pedir el voto para continuar en su puesto ya verán cómo afina más.
Y es que ustedes los astronautas son la hostia, señor alcalde…
Es la noche del 15 de mayo de 1940. Jacques Goudstikker viaja junto a su esposa Desi y su hijo Edo a bordo del barco holandés SS Bodegraven. Huyen porque son judíos, como tantos otros, porque la muerte tenía con ellos una cita en su país y han decidido burlarla pagando un precio muy alto. Me dicen que el sr. Goudstikker es marchante de arte. El coleccionista de belleza no viaja en primera, sino como las reses que pintara Salomon van Ruysdael, hacinadas, esta vez, en la bodega de un barco con destino incierto. Inglaterra les niega sus aguas y el océano les conduce a Estados Unidos. Lo han dejado todo atrás, como en un profundo sueño y su despertar se torna pesadilla y desolación.
-¿sabe? He tenido esa obra de arte mil veces entre mis manos. La he observado con detenimiento y conozco con detalle cada una de sus libres pinceladas, pero nunca hubiera creído que, un día, mi familia y yo formáramos parte de ella.
Alois Miedl, banquero alemán afincado en Holanda, se apropia de la galería de arte del judío. Las aves de rapiña no han tardado en llegar. Hermann Goering reclama su parte del botín: la venta de setecientas ochenta obras de arte se realiza por un tercio de su valor. La ley del más fuerte se impone sin rechistar. La mujer del banquero también es judía. Como consuelo, el mariscal le revende las obras impresionistas, expresionistas y cubistas que le producen vómito.
-aquí no hay quien respire –dice el holandés errante-, necesito un poco de aire fresco.
Su esposa le recrimina por su deseo. Nos lo han prohibido expresamente. No podemos salir de la bodega. Pero Goudstikker se revuelve y quizás no sea el aire fresco de esa noche de 1940, quizás sólo quiera ver reflejada su existencia en las aguas que nunca más ha de volver a ver.
Sale a cubierta y se equivoca de puerta. Se desliza por la barandilla y cae al suelo. El coleccionista de belleza se ha roto el cuello y muere imaginando aquella barcaza con ganado en el río Vecht, cerca de Nijenrode.
Es extraño –piensa la muerte-. Hubiera jurado que este judío debiera haberme esperado en Amsterdam.
La belleza física es un regalo de la madre naturaleza y por su carácter gratuito nadie posee por ello ni mérito ni desmérito. Te ha tocado en suerte ser como eres y sólo los cirujanos pueden, como las hadas buenas en el cuento de la Bella durmiente, remendar lo que en tu físico nació como irremediable.
A medida que pasa el tiempo y, justo en el momento en que uno se acepta tal y como es, justo –digo- empieza la segunda ley a hacer de las suyas. Entonces es cuando, frente al espejo, uno se enfrenta a sí mismo y emerge la madurez que hayamos podido adquirir. Sin embargo, hay golpes en la vida, yo no sé, en los que la naturaleza vuelve a despertar, como un renacer de la memoria, y te ataca con un catarro descomunal por el que corren ríos de mocos, lagrimeo constante y tos machacona a ritmo de batuka. A fuerza de eliminar esas secreciones resbaladizas y pegajosas, la nariz se va transformando en anejo incómodo mientras su volumen aumenta de forma vertiginosa y su color adquiere una tonalidad vespertinamente cazallera. En este punto, cualquier humano se asemeja a un trol porque además, una vez perdidos olfato y gusto, y el oído parcialmente (tan grande es la invasión), no te queda otra que dejar brotar tu malestar y mala leche allá por donde vas. Cuando uno cree que esta fase está siendo superada, la naturaleza de nuevo te recuerda que eres objeto de estudio antropológico y descarga sobre ti y sobre tu labio superior (el de la boca, matizo) un peazo pupón que hace de los labios de la Cañadas una mariconada comparada con semejante carnosidad en efervescencia.
Entonces, una se defiende con el sentido de la vista y sabiéndose arrebatadoramente horripilante frente al espejo, echa mano de los medios de comunicación más que nada para evadirse de la autoconciencia de fealdad demoledora que atraviesa. Y joder, Santo Tomás, qué difícil nos lo pusiste, que veo a la Pataky toda buena ella, sin mocos, sin fiebre, sin lágrimas, sin pupas, sin ese rabiar que toca los cojones, seguro que sin la regla, ni ovulaciones ni nada, que la veo –repito- en todos sitios y por doquier, chupando un peazo polo magnum parabellum como quien se deleita en una también buena mamada de forma descarada y siento envidia y odio claramente humanos y femeninos, muy femeninos. Y me fumo un cigarro por el único hueco de la boca que permanece incólume y pienso que esto de la belleza física es un regalo de la madre naturaleza y que coño, que menuda mala suerte he tenido, que la estrella de las portadas podía haber sido la Rossy de Palma chupando un grifo minimalista y yo me hubiera encontrado mucho mejor. Pero claro, lo que es gratis es gratis y yo me voy el fin de semana a Madrid con mis pañuelitos y mi pupón y eso, que el sábado a las nueve y cuarto de la mañana estaremos Tio Petros y una servidora en la Terminal 4 con toda la mañana por delante y si alguien quiere tomarse un cafecito, pues que lo diga o que me mande un email. Lo mismo yo tiro la casa por la ventana y me como un polo como el de la Pataky porque una vez de estar en la capital del imperio quiero sentirme como una reina.
En un determinado momento, Holmes, uno de los hombres más astutos de la historia de la literatura, le dice a su estimado amigo Watson:
-“(…) El mundo es suficientemente grande para nosotros. No necesitamos fantasmas”.
Esta afirmación del celebérrimo detective podría convertirse en máxima vital para todos nosotros porque a lo largo de nuestra vida, en un momento u otro, quien más o quien menos se ha enfrentado a uno de ellos. Combatir el miedo con la razón es la única arma eficaz cuando, paradójicamente, es la razón misma lo primero que el fantasma nos invade.
Desde el punto de vista de la belleza, el vampiro es uno de los fantasmas más representados en el arte. Goya, Warhol, Bourdin, Munch, Arroyo, Kubin, Séguin, Csók, Rops y otros nos han dejado buena muestra de ello. Todas ellas representaciones hermosas del vampiro “del que se dice que sale de la tumba y vaga por la noche chupando la sangre de las personas dormidas”. Sin embargo, la pesadilla nos la producen otros fantasmas y otros vampiros que cruzando el umbral hasta nuestro nivel de realidad, conviven día y noche con nosotros. Sus rostros, a veces, tienen la imagen de un humano (tanto como nosotros) y, otras, adquieren la forma de un pegajoso recuerdo, de un parásito tan maligno, que nos paraliza la razón y nos hace suyos. Los de esta categoría sí que me dan miedo porque mi espanto garantiza su alimento y una vez que mi retina ha sido traspasada por sus ojos, no existe espejo en que el horror no pueda reflejarse.
Ellos despiertan cuando nos encontramos a solas con nosotros mismos, en la noche de nuestra razón y cuando el mundo que nos rodea parece no haber despertado. Es entonces cuando armados con la daga del conocimiento hemos de ser capaces de hundirla hasta que broten las primeras gotas de sinrazón.
Se creen inmortales hasta que, sin saberlo, se vuelven –como dice Mario Benedetti- abstemios de sangre.
En un librito titulado Arte de hoy, los editores Riemschneider y Grosenick ofrecen una visión sobre un conjunto de 87 artistas de la actualidad. Actualidad entendida como aquella que data de los últimos veinte años hasta ahora. Se trata de una obra perfecta para esos momentos en los que a uno le entra un apretón y no encuentra otra cosa a mano, dicho de otra forma, es como un cagarse a dos tiempos donde uno desconoce quién impulsa el acto mismo: o la naturaleza o el arte. No obstante, ustedes comprenderán que a todo hay que dedicarle su merecido espacio y me ha parecido oportuno dedicárselo hoy a una artista japonesa de metafórico nombre: Mariko Mori.
La Mori comienza su andadura en el mundo del arte allá por los años noventa. En sus obras (fotografías) se representa a ella misma ataviada como un personaje de cómic. Los trajes (y esto es cojonudo) son guardados, después de cada sesión de performance, en cápsulas selladas de plexiglas que se abrirán de nuevo dentro de 25 años. Dicen los autores de la biografía, que su arte es cada vez más complejo (a esto no voya hacer ningún comentario) y que –y cito textualmente- “partiendo de su papel de estrella se va transformando últimamente en una especie de ser sobrenatural, rodeado de pequeños budas flotantes”. Si acaso esto no fuera lo bastante significativo para abofetearles el espíritu, todavía nos queda por conocer su mensaje. Ahí va y sin preservativo: la necesidad de la fe en utopías. Porque amigos, su trabajo no se puede calificar ni de ingenuo ni de irónico, sino que bajo una perspectiva del optimismo más absoluto, sus obras nos dicen lo absurdo de querer detener el tiempo. Eso sí, absurdo pero divertido.
Una vez que yo me he divertido un huevo con la Mariko, ella en su sobrenaturalidad y acompañada de budas ingrávidos nos confiesa abiertamente y sin pudor:
“Mi trabajo es una revelación del pensamiento. Para mí es un verdadero placer proyectar la postura esotérica por el mundo interior”.
Leía en la prensa el fin de semana pasado la noticia de la inauguración de la capilla arcillosa de Miquel Barceló sita en la Catedral de Palma. Por supuesto, sus majestades se habían desplazado hasta allí para darle más empaque al evento. En éstas estaba yo (no les voy a contar nada que ustedes no sepan ya) cuando en una asociación de ideas recordé un hermoso libro de Carlos Reyero titulado La belleza imperfecta. En uno de sus capítulos se habla de la repulsión y curiosidad hacia lo monstruoso que voy a intentar resumirles en este espacio de hoy.
El autor comienza hábilmente trayéndonos la primera acepción del vocablo “monstruo” si uno consulta el diccionario de María Moliner:
“Ser deforme. Ser que tiene alguna anormalidad muy notable y fea”
En la introducción hacia la deformidad, el autor echa mano del derecho romano, donde se distinguía incluso dos categorías al respecto, a saber, la de lo deforme o defectuoso y la de lo monstruoso en estado puro, pasando por la Edad Media hasta el siglo XVIII, donde como saben, el monstruo se define como la conjunción entre dos reinos (el humano y el animal), de dos especies, dos sexos etc. mezclas que El Bosco ya se encargó de mostrarnos como nadie. Sin embargo, existe un tipo de monstruosidad particularmente repulsiva: la deformidad física natural que provoca en quien la contempla una mezcla –también- de curiosidad y miedo a la vez. “La personificación del terror es, de hecho, la vertiente más identificada habitualmente con la idea de monstruo” apunta Reyero. Efectivamente, representa algo que nos repele porque en tanto que personificación, no lo queremos ser pero somos conscientes de que hubiera cabido la posibilidad de que lo hubiéramos sido o de que incluso lo pudiéramos ser. Es ahí entonces donde surge nuestra curiosidad. Lejano y cercano simultáneamente de tal forma que lo primero nos disgusta y desagrada y lo segundo nos produce miedo. La ambigüedad de su propia naturaleza es lo que llega a descolocarnos para enfrentarnos a lo monstruoso al tiempo que reafirmamos lo que somos.
En este sentido el hombre de hoy, tan preocupado por su imagen, no tolera los monstruos ni concibe –como en tiempos pasados- una belleza imperfecta que sea motivo de desagrado o miedo. Tendemos a dulcificar lo monstruoso y lo convertimos en bellas metáforas que apaciguan nuestras conciencias.
Les voy a confesar algo: si encuentro bello el retablo de Barceló es, precisamente, por lo feo que es.
No me he confundido, no. A pesar de ser lunes. Por ser lunes, precisamente, les presento un vocablo que no podrán encontrar en el Corominas y que suena a arte contemporáneo. La palabrita es droog y viene del país de los tulipanes. Significa “seco” y según se cuenta en Descubrir el Arte, no se trata de un estilo sino de una nueva mentalidad y acercamiento de entender el acto creativo.
“Si un diseño emplea y examina materiales ya existentes para crear objetos prácticos, sencillos –y si el concepto es a la vez revelador e inspirador- entonces se trata de un droog”, definición que nos regala Renny Ramakers, fundador junto a Gijs Bakkers, del Droog Design. Un objeto droog puede ser ingenioso o no serlo, puede ser políticamente correcto o subversivo pero “el proceso de su creación nunca dejará de ofrecer un comentario afilado sobre cómo los seres humanos interactúan unos con otros y con el entorno”. Me descojono viva, con tanta profundidad ontológica y capto su significado de refilón, que para eso soy licenciada en Filosofía. El ser y el no ser, la esencia, la sustancia, todo un universo del diseño leibiziano encerrado en unas monadas que componen la muestra titulada: simple droog, 10+3 años de innovación creadora y discusión y que el Museo de Artes y Diseño de Nueva York tiene el gusto de exponer. Si fuéramos pocos, parió la abuela, que diría mi madre: Lo del “10+3” para evitar el fatídico número que no tiene la culpa de nada, colma el vaso de mi paciencia y de mi buena fe. Y hasta aquí llego con este post antes de que mi incontinencia verbal se convierta en diarrea vigorosa y el concepto de seco pase a ser objeto líquido de proctomancia artística.
La Navidad ya está aquí y con ella las ricas viandas, los villancicos, la lotería y, cómo no, el mensaje de su santidad, digo, de su majestad en majestad (que para eso es rey y no entiende de lunes). ¿Qué íbamos a hacer los españoles sin una Nochebuena carente de discurso palaciego? ¿Qué regalos iban a recibir nuestros hijos sin esa delegación monárquica que se pega un viaje que te crió a lo largo y ancho de este mundo?
Ya nada tendría sentido. Toda la vida pagando impuestos para que los muermones de zarzuela de marisco tengan algo para llevarse a la boca en esa noche tan especial. Toda la vida subvencionando desde la oscuridad el viaje de marras del trío patrio más popular que existe y haya existido siempre (más incluso que las coristas de Eurovisión).
Menos mal que todavía nos queda el mensaje de consuelo que, año tras año, nos regala el pater monarquis a todos los españoles para que, una vez más, soportemos con estoicismo los males y desgracias que asolan nuestra querida España. Esa España mía, esa España nuestra...
-Era un escritor romanticista que se volvió loco y se pegó un tiro en la boca y escribía en los periódicos más importantes porque estaba preocupado por el ambiente.
ACTO SEGUNDO:
EQUILIBRIO INSOSTENIBLE
-Dime lo que sepas del romanticismo español:
-El romanticismo español tenía sus proveedores en la poesía alemana y todos se querían morir porqueeran liberalistas y conservadores. Escribían en español.
ACTO TERCERO:
CALENTAMIENTO GLOBAL
-Dime lo que sepas sobre el teatro romántico en España:
-El teatro era dramático y con la característica de que lo hacían en tres teatros diferentes.
-¿Qué teatros?
-Pues que no lo hacían todo en uno sino en diferentes teatros. Uno, dos y tres.
-¿Quieres decir que la obra se dividía en varias partes?
El autoconocimiento evitará que el hombre se vea gobernado por su propia naturaleza y, en particular, por las pasiones físicas, la gula, la ira, los excesos con el alcohol y la vagancia. El abandono deslumbra de tal forma al loco que estas pasiones se tornan necesidades que le acercan irremediablemente a la vida terrenal en la misma medida en que le alejan de una vida moral. Por lo tanto, incapaz de escapar de sí mismo, el loco es además mentiroso, irresponsable y tramposo. Un rufián del que huyen los otros.
Entre los numerosos detalles que El Bosco nos proporciona sobre esta especie de hombre, se encuentra uno de mis preferidos. Se trata de una tabla titulada Extracción de la piedra de la locura (o El cortador de piedra) donde se nos muestra de forma perversamente hermosa la incurabilidad de la idiotez.
En ella tenemos a un loco que intenta sanar a otro loco. El cirujano está ataviado con una túnica talar como si se tratara de un médico digno de todo nuestro respeto (sobre todo, del respeto del paciente). Sin embargo, nosotros ya le hemos pillado, que para eso somos listos y estamos cuerdos. En lugar de una bolsa lleva colgada al cinto una jarra y sobre su cabeza descansa un embudo. La confianza que inspira deja mucho que desear máxime cuando utiliza un cuchillo para extraer un misterioso objeto de la cabeza del demente paciente. A primera vista parece una flor (me sobrecogen estos malabarismos de El Bosco) pero en realidad se trata de una piedra tal y como lo recoge la inscripción que versa en la tabla:
“Maestro, os lo ruego, extraed prontamente la piedra. Mi nombre es Lubbert Das”.
La piedra fue uno de los emblemas de la locura en la literatura holandesa desde el siglo XV y el maestro la utiliza para dejarnos un mensaje: es imposible hacer sabio a un necio. Y el más loco de todos será aquel que intente curar a otro loco de su mal. Mientras tanto, un fraile y una monja dan ánimos al paciente que de soslayo nos mira mientras seguro piensa en otro loco español:
“¿Quién mejorará mi suerte? La muerte. Y el bien de amor, ¿quién le alcanza? Mudanza. Y sus males, ¿quién los cura? Locura. De ese modo, no es cordura querer curar la pasión cuando los remedios son muerte, mudanza y locura.”
"Apartarse de la razón sin saberlo, porque se está privado de ideas, es ser imbécil; apartarse de la razón, sabiéndolo, porque se es esclavo de una pasión violenta, es ser débil; pero apartarse con confianza, y con la firme persuasión de que se la sigue, es ello, me parece, lo que se llama estar loco."
Foucault recoge en su Historia de la locura esta definición que ofrece la Enciclopedia y que he elegido para encabezar el post de hoy para enlazarla con el concepto de locura que El Bosco plasmaba en sus obras.
Como hombre de su tiempo, el artista criticaba en dibujos y pinturas, una serie de faltas y pecados mediante escenas y figuras que calificaríamos de irracionales donde no deja de ser curioso que aquellos pecadores y bellacos fueran presentados siempre como locos. Bien es verdad que el hombre a lo largo de la historia ha manifestado la tendencia de emparentar la virtud con la sabiduría y el vicio con la sinrazón.
Al igual que Sebastian Brant, autor del conocido texto La nave de los locos (Der Narrenschiff), El Bosco se aleja de cualquier precepto religioso para hacer una defensa de la ética y, mostrarnos de este modo,el camino hacia un verdadero patrón moral. Como vemos en sus obras, el loco vive dominado por la naturaleza y carece del autocontrol necesario para no sucumbir a ella, de ahí que como escribiera von Kaisersberg, los locos “navegan sin rumbo en el barco de sus deseos y su voluntad”.
Falto de moderación, determinación y lógica, atributos del antónimo de loco, el dementecarece del juicio suficiente para identificar los peligros inherentes a cualquier empresa absurda en la que se embarque. Hay que estar alerta, nos dice el artista en El bosque tiene oídos, el campo tiene ojos, porque somos vulnerables a la demencia que nos impide el conocimiento de nosotros mismos.
Autoconocimiento, autolimitación. El hombre se corta las alas y debe volar bajo. Yo por el momento les dejo hasta mañana con la segunda y última entrega de este post, no quisiera parecer imbécil en un exceso de vanidad, ni débil dejándome llevar por un extenso discurso privándoles de su tiempo ni loca, al apartarme de la razón de ser de este blog que no es otra que convertir, si cabe, en más bello el arte.
O para cagarse. Quien piense que esto de escribir tiene su aquél que se aclare o que lea al Reverte en el suplemento del dominical. Todo el mundo puede hacerlo, incluso los críticos literarios. También los adolescentes, lolitas exhibiendo tangas y pajerillos a granel que creen ponerse al mundo por montera mientras pasean su incontinencia en pelotas. ¡Quién tuviera quince años! ¿Para qué? –me pregunto-. Rellenan sujetadores y se olvidan de alimentar su cerebro. La Edad de Oro, dirían algunos. La edad de la hormona, diría yo. No hay más que ver cómo escriben en los chats. Ke t digo k esto es una mierda. Y te meto un emotikón k t jodes . El zumbido del Messenger cada vez estriñe más y no olvidan gramáticas ni ortografías porque no les ha dado tiempo, porque lo que se desconoce no puede olvidarse. Es más fácil saltarse las reglas como en una carrera de obstáculos. Siempre bordeando las dificultades, que para eso uno es adolescente y uno de cada cuatro no obtiene el título de la E.S.O.
No hablemos de la imaginación. En su desmesura campa la vagancia. Un ejemplo de ello son los ejercicios del tipo “haz una frase utilizando la primera persona del singular del presente de indicativo del verbo ´vomitar´” y entonces el adolescente, que le pesa la mano, la cabeza y los deberes, escribe: yo vomito. Sin complementos directos ni ná. Joder, cuando uno echa la pota, echa “algo”. Entonces el pajero incontrolable añade: pizza. Especifica, cabrón, dale rienda suelta a tu imaginación y dime de qué estaba hecha. No me ralles. Me basta así. Como en el poema de Angél González pero sin saberlo, claro.
A veces, la imaginación y la brevedad producen monstruos divinos y la Edad de Oro es de oro de verdad y todo confluye y el adolescente crea una obra de arte:
Composición literaria que contenga sexo, monarquía, religión y misterio. Se ruega brevedad:
"¡Se follaron a la reina!, ¡Dios Mío!, ¿Quién habrá sido?"
Y como en el poema de Pere Gimferrer, me digo para mis adentros:
“Odio a los adolescentes.
Es fácil tenerles piedad.”
Actualización:
Para quien piense que mi cruzada contra el adolescente no tiene límites, aquí les dejo el producto de unos geniales adultos que una vez también fueron adolescentes:
Ayer hablábamos de un grupo de poetas y su peculiar forma de buscar la belleza a través del misterio del símbolo del que Tio Petros ya nos había hablado también en el post del lunes. Pues bien, como todos ustedes saben, a lo largo de la historia del arte el espejo donde la belleza se ha reflejado y se refleja tiene dos caras: una donde va a parar lo que podríamos denominar “lo bello” y otra en la que el propio espejo se concentra para mostrarnos “lo feo” de forma ampliada y con todo lujo de detalles. No me cabe duda que a este lado también se asoma la belleza aunque deforme y a veces cruel.
Hoy les voy a presentar a una mujer a la que una servidora, como suele decirse, le tenía ganas. No, amigos, no se trata de cierta baronesa patria famosa por su patrimonio y por su hábil manejo del lenguaje. La mujer a la que me refiero es reina y fea. Muy fea.¿Que no me creen? Observen:
La caricatura es el nombre con el que denominamos a esa otra cara del espejo de la belleza. Como forma de representación artística,la deformación óptica de la figura humana y, sobre todo, del rostro, nació a comienzos del siglo XVI con la finalidad de poner de manifiesto, simbólicamente (de nuevo nos topamos con el símbolo), ciertos odios y enemistades contra determinadas personas. Qué mejor que servirse de la ridiculización de su efigie para injuriar al que tomamos por nuestro enemigo, aumentando o disminuyendo partes de su rostro como su nariz, su boca, sus orejas o su frente. La belleza pasa a reírse de su propio reflejo y la “languidez” de la que nos hablaba ayer Verlaine se muta en comicidad.
El retrato de una mujer vieja o como la conocemos todos, La reina de Túnez es un lienzo atribuido a Quentin Massys y ejecutado hacia 1513. La reina que hoy nos ocupa cumple con todos los requisitos de deformación grotesca de un retrato. Nuestra noble amiga aparece ataviada con una cofia exagerada y un corpiño que a punto está de reventar sus trasnochados senos. No le falta de nada para acusarle, sí, acusarle de fea. Grandes orejas, rostro hombruno, apagada mirada, exageradas fosas nasales, arrugada y con verruga incluida. Se apoya tras un murete donde posa unas manos rematadas por uñas cortas y sucias.
La reina de Túnez se ha representado en más de una ocasión como muestra este grabado al aguafuerte de Wenzel Hollar titulado El rey y la reina de Túnez según una reproducción de Leonardo da Vinci:
Leonardo estaba interesado por plasmar rostros fuera de lo común, rostros que por sus deformidades le servían para el estudio de la proporción ideal del cuerpo humano. La semántica de la individualidad de los renacentistas se vuelve descrédito hacia lo individual porque se aleja del ideal, es decir, la prudencia y la moralidad se manifiestan en lo bello mientras que la necedad y la falta de moral se traducen en lo feo. Hasta el siglo XV la fealdad no es considerada como una categoría estética y Massys juega en su cuadro con un ideal de proporciones anormales. Ni el vestido de nuestra reina está acorde a la época, la cofia se pasó de moda después de 1400 y la representación de la vejez, sinónimo de fealdad, ridiculiza a la dama en un tiempo en el que todo signo de juventud se considera positivo.
La monstruosidad se redime gracias a la fascinación por lo horrendo y éste forma parte del universo. En su Summa Halesiana, Alejandro de Hales hablaba de la necesidad de lo feo para la belleza. O ¿acaso la belleza no es más que el comienzo de lo terrible que aún podemos soportar?
“El mal en cuanto es deforme… No obstante, puesto que del mal se desarrolla el bien, es llamado bien por lo que aporta al bien y así es llamado bello en el orden. Por tanto, no es llamado bello de forma absoluta, sino bello en el orden; incluso sería preferible decir: el propio orden es bello”.
Allá por octubre del 2003 escribí un post para este mi blog que se titulaba “Manías, costumbres y elfos domésticos ”. En él, quise hacer una lúdica, breve e intrascendente reflexión sobre eso mismo: las manías y las costumbres, aderezando un poco el discurso con los elfos domésticos como licencia literaria. Pero héte aquí que mes tras mes, año tras año, el post se ha visto enriquecido con comentarios de lectores que prestaron mucha atención a estos seres de cuento.
Ahora, tras arduo esfuerzo y tres años de estudio, Tio Petros –mi marido- y yo, emulando al matrimonio Curie podemos pasar a responder a las sesudas preguntas que amables lectores me hacen a este respecto. Vayamos a ello en primicia mundial, transcribiendo las preguntas literalmente:
Autor: betto
alguien compruebeme la existencia de los elfos.
Respuesta: Querido Betto: Has de saber que algunas cosas no requieren demostración. Dudar de la existencia de los elfos es como dudar de la existencia de las hadas, de los dragones de color rosa o de los venusinos. Si necesitas plantear (u ordenar) semejante cosa, es que estás muy poco desarrollado, pero eso tiene remedio: lee más, estudia más yalgún día se hará la luz (o no).
Autor: maria soledad
yo e visto algunos elfos muñecos que se mueven y se rien
Respuesta: Queridísima María Soledad: quizás influida por la segunda parte de tu nombre has salido poco. Haz más vida social y verás como los puñeteros muñequitos se quedan quietos. (Primero comprueba que no llevan pilas).
Autor: maria soledad (ocho minutos después de lo anterior)
yo e visto algunos elfos muñecos que se mueven y se rien
Respuesta:Ya, ya.¡A la calle!
Autor: montserrat
yo quiero uno pero no tengo idea de si sean para vien o para mal
Respuesta: Amiga Montserrat: Nunca se sabe. Si los usas como arma contundente o arrojadiza, creo que son para mal. Pero también tienen sus buenos usos: puedes tirarlo por la ventana y cronometrar el tiempo que tardan en caer, para calcular así la altura de tu ventana. Puedes también colgarlo de una cuerda por el cuello para fabricarte un péndulo y cronometrando su período, deducir la fuerza de la gravedad. O dejarlo en el suelo para sujetar una puerta. En esos casos son para bien.
Autor: dayana
yo tengo un elfo es del amor se llama gaer se rie y platica con migo
Respuesta: Amiga dayana: te daría la dirección de maria soledad para que salgáis juntas, pero no la tenemos a mano.
Autor: edwin jose
me gustaria saber mas sobre los elfos si existen o no ,o son mitologicos
Respuesta: Mitológicos!!! ¡Pero bueno! Es que una no puede creer lo que oye. Pregunta, pregunta por ahí a Maria soledad o a dayana…
Autor: isaac hernandez
mi novia me regalo una elfo la del amor pero no se como platicar con ella, y no son malos segun como los acostumbres
Respuesta: [Este comentario es uno de los que más tiempo nos ha llevado en la investigación.] ¿En vez de platicar con esa elfo, ¿por qué no te dedicas a tu novia? Desde luego, acostumbrar mal a cualquiera no es un buen comienzo, pero…
Autor: anna
yo tengo 3 elfos q hay de cierto q hay q alimentarlos
Respuesta: Depende. Si tuvieras tres perros y los llamaras a los tres “elfo”, entonces sí tendrías que alimentarlos. Si no fueran perros, pero fueran seres vivos de cualquier especie, también. Incluso si fueran hijos tendrías que hacerlo.Pero si son elfos “elfos”, creemos que no te debes tomar la molestia.
Autor: DIANA
YO TENGO UNA QUE ES DE LA SABIDURIA PERO NO SE COMO TRATARLA.¡AYUDENME...
Respuesta: Lo intentamos, Diana, lo intentamos. Pero es tan difícil…
Autor: lidia
yo tengo 13 elfos y son preciosos. el mas feucho es Kelpie pero es super tierno, es el protector de los animales y de la naturaleza.Los tengo casi todos porque soy de España y es aqui donde se fabrican estas maravillas. Uno de mis elfos , Puck, mide 75 cm, es bastante grande y dificil de conseguir, no lo venden en tiendas, fue un regalo de mi marido y me lo enviaron a casa directamente de la fabrica. A los pocos dias me quedé embarazada. ¿casualidad? no lo sé pero yo tengo mucho cariño a mis elfos. Es cierto que son muy caros pero merecen la pena. Yo conozco a todos los muñecos elfos fabricados en españa, si teneis alguna pregunta, hacedla. saludos!!
Respuesta: Querida lidia: sólo tenemos una pregunta, pero no la vamos a hacer dada tu corta edad. Que tengas mucha suerte en la vida. Te deseamos lo mejor.
Autor: pablo
que sucedio el dia de san juan con estos muñecos tengo 2 hadas la del invierno y la del verano alguien me puede decir para que sirven y que sucedio el dia de san juan con ellos
Respuesta: ¿El día se San Juan? ¿Te desaparecieron justo la noche anterior? Pues te lo puedes imaginar.Pobres.
Autor: geraldy
yo tengo una hada hermosa pero no se donde hay ropa de elfos hadas
Respuesta: Bueno, eso de los elfos hadas es un poco complicado. Puedes vestirlos principalmente de dos maneras: primera: la parte de arriba de elfo y la de debajo de hada. La segunda… quizás no estés preparado para saberla.
Autor: pepe
yo deseo saber comose despiertan los elfos mi email es pp7508@hotmail.com si algen de ustedes sabe como se ace mandenme lareseta
Respuesta: Para despertar a un elfo hay una condición imprescindible y previa: que esté dormido. Ante tal magnitud de premisa, no entendemos tu preocupación.
Autor: GISSELLE
bueno yo tengo una hada del verano un pequeño duende para los juegos de azar y un duende quue trae un cargador de flechas y antes tuve un dagda pero la verdad mi sueño era poder verlos comer ,caminar, moverse o que me hicieran travesuras al principio yo les dejaba comida y pensaba en algun dia poder conocer la experiencia que mucha gente dice ke tiene pero luego me dicen personas que les tengo que dar vida e irlos a curar pero otras personas me dicen cosas muy distintas aveces siento que pierdo la fe en ellos que debo hacer? p.d pero nunca dejare esa ilusioon
Respuesta: Amiga Giselle: Has hecho muy bien en poner la postdata. Nos quita el trabajo de intentar responderte.
Autor: lucia
hola me interesaria saber si es conveniente llevar contigo a los elfos en un morral, claro q no todo el timpo sino q en algunas ocasiones. mi correo es angelus_gvl@hotmail.com y me gustaria q me ayudaran para tratarlos mejor tnego dos a ariel y fosseg
Respuesta: Hola lucia: Conveniente lo que se dice conveniente no es, pero tampoco es inconveniente. Es ¿cómo diríamos? más bien indiferente, salvo problemas de peso o espacio en el morral.
Autor: yuridia
hola tengo un elfo cmo de ceramica y quisiera saber q se le da de comer y como cuidarlo y saber si es verdad que se le tiene q dar de comer cuando t cumpla un deceo
Respuesta: yuridia: si tu elfo es de porcelana, creemos poder afirmar que no comerá ni beberá nada aunque le pongas caviar iraní.
Autor: arlette
tengo un elfo se llama gwaena es para el estudio pero nose cuales son sus cuidados
Respuesta: Tu pregunta es ambigua, pero creemos que preguntas por los cuidados que debes dar al estudio. Dedicación, entusiasmo, ilusión y esfuerzo principalmente. Y tira a la basura ese muñeco que te está distrayendo.
Autor: ada
hola, yo le regale un elfo a mi novio, es el del amor, pero realmente no se nada de los elfos solo se me hizo tierno. quisiera saber mas cosas sobre ellos y de donde provienen gracias. mi mail es saced_89@hotmail.com se los agradecería mucho
Respuesta: Hay también cierta ambigüedad en tu pregunta, porque no sabemos si se te puso tierno el novio o el elfo. Procurad ser más concretos, amigos.
Autor: Miguel
Vivo en New York, y hoy mismo entre a una tienda y vi un grupo de munecos preciosos, crei que eran duendes, pero en mi busqueda me di cuenta que habia comprado un Elfo y su nombre es Dagowill, lo compre porque si, no se explicar porque lo escogi a el, y quisiera saber mas de el, mi correo es Mipia970@Hotmail.com, les agradeceria imformacion sobre DAGOWILL
Respuesta: Querido Miguel. No podemos responderte, a pesar de haberlo intentado. Ni sabemos el precio (tú lo sabrás si lo has comprado), ni el fabricante, ni el material del que está confeccionado, ni el tamaño. Tampoco sabemos si es lavable o sólo se le puede quitar el polvo con un paño. La mitad de las preguntas las puedes responder tú con un poco de esfuerzo: midiéndolo y todo eso. La otra mitad te responderán en la tienda en la que te lo vendieron.
Autor: JIMENA
hola, yo quisiera saber toda la historia sobre los elfos ya que siempre he tenido ganas de uno y me gustaria k alquien m diera informacion sobre ellos o k simplemente publicaran mas en internet o k sacaran una pagina epecial mi correo es escor_revel@hotmail.com
Respuesta: espera un par de meses y pregúntaselo a Miguel cuando haya hecho los deberes que le hemos puesto. Tiene su email más arriba.
Autor: andrea
kiero saber sobre el elfo del amor y yo se q se les da de comer con mariguana y cocaina pero kiero q me den ayuda
Respuesta: Pero ¿qué clase de elfo te han vendido, bonita? Y la ayuda para qué la quieres, ¿para conseguir “comida” para tu elfo? Hemos visto cosas imaginativas para conseguir droga, pero esto es insuperable.
Autor: aragorn
hola. a la respuesta de miguel es precisamente ke ellos te escojen a ti, no tu a ellos. para activarlos deben comprarles un cuarzo para ke lo porten, prenderles un incienso y darles la bienvenida. a jimena le puedo decir ke entre a www.maxicalix.com y ahi salen todos los elfos y su informacion. sobre los cuidados le tienes ke dar es darles de comer pan, dulces, agua o leche o alguna bebida ke contenga alcohol, limpiarlos, vestirlos y todo eso,(la ropa se la puede hacer uno mismo)y para hablar con ellos debes creer sinceramente en todo esto y pueden ser malos si asi tu lo deseas y en cuanto a francisco javier puede ke la puta sea su madre. bueno espero haber aclarado sus dudas, cuiden mucho a sus elfos, suerte y adios
Respuesta: Querido aragorn: Gracias por el esfuerzo en ayudar a contestar a otros lectores. Disentimos contigo en todo lo que has dicho, menos en una cosa, y ésa no por no estar de acuerdo, sino porque no conocemos en absoluto a la madre de francisco Javier.
Autor: DiTtA VoN tEeSE
hola q tal, yo tengo 2 elfos, uno es puck y el otro es un mago y me gustaria saber si a puck le puedo comprar cualkier cuarzo o tiene q ser necesaria mente uno exclusivo para el gracias mi correo es: coolslim_sanz@hotmail.com y laultimadelafil@hotmail.com, gracias por todo
Respuesta: Hola DiTta: Bastante coñazo es comprarse un elfo y esperar a que te hable para encima tener que comprarle cuarzos. ¿Y porqué precisamente cuarzos? ¿No les valen feldespatos o micas? Puedes ponerle sobre un trozo de granito que tiene de los tres. También puedes no ponerle absolutamente nada para ver si se desespera. A lo mejor es la manera más rápida de que diga algo.
Autor: gcv1990
HOLA ANTES KE NADA ME GUSTARIA SABER SI EN VERDAD SABEN ALGO DE ELFOS, YO LLEVO TIEMPO CON LOS MIOS, TENGO UNA HADA BEBE, UN PUCK BEBE Y LYANN DE 38 CM, TODOS SON HERMOSOS, PLATICO CON ELLOS Y SON ALGO DESOVEDIENTES A VECES, SÉ SU EDAD Y NO ES CIERTO KE TIENES KE DARLE TU SANGRE PARA KE VIVA NI NADA DE ESO, RESPECTO A LA RESPUESTA DE ARAGORN ES CIERTO LE TIENES QUE DAR DE COMER... PERO NO LECHE POR DIOS NI KE FUERAN BECERROS, TAMPOCO LE TIENES KE DAR UNA BEBIDA KE KONTENGA ALCOHOL, MARIHUANA O COCAINA YA KE ESTO NADA MAS HACE QUE LOS ENVICIES, SOLO CON AGUA, SEMILLAS DE GIRASOL, DULCES, CHOCOLATES Y MIEL, LES ENCANTA LA MIEL, A ALGUNOS OTROS LES GUSTA LOS PETALOS DE ROSA ETC.
DEBES DE SACARLOS CONTIGO, SI TIENES DOS A LOS DOS, SI TIENES 8 PUES A LOS OCHO YA KE ESTOS SON COMO HERMANITOS Y NO LES GUSTA KE HAGAS PREFERENCIAS, SI PUEDES SACARLOS A UN PARQUE O A UN BOSQUE CERCA DE TU CASA PUES QUE MEJOR.
ACUERDENSE, LOS ELFOS NUNCA VAN A ESTAR ESCLAVIZADOS CONTIGO, SI TU LO DESATIENDES Y NO LE HACES CASO, NO ES CIERTO KE SE VENGAN, SIMPLEMENTE SE VAN TAL VEZ NO EL MUÑECO PERO SI LA ALMA DE ESTE, PARA QUE TU ELFO NO MUERA DE SOLEDAD, LAS CASCARAS DE SEMILLAS DE GIRASOL KE DEJEN NO DEBES TIRARLAS A LA BASURA, SI NO A UN CAMELLON O A UN PARQUE CERCA DE TU CASA, ASI ELLOS PODRAN VIVIR FELICES Y NO EN PORQUERIA.
BUENO CREO QUE ESO ES TODO POR EL MOMENTO ME ENCANTAN LOS ELFOS Y SIEMPRE CUIDARE A LOS MIOS YA KE SI LOS ACTIVAS SON PARA TODA LA VIDA.
Respuesta: Gracias, amigo por la información. Nos dejas mucho más tranquilos. Ya sabéis: no tenéis que darles vuestra propia sangre. Es una información muy valiosa.
Esperamos que esté suficientemente contrastada…
Y aquí acaba el consultorio élfico. Muchas reflexiones se nos quedan en el tintero. Hacia dónde se dirige la humanidad, por ejemplo. Nos caben dos posibilidades al respecto de las preguntas:
1.- Que dada la enjundia de las preguntas y la forma en la que están expresadas, sean sus autores niños o poco más. Si es así, habrá que decirles que la web en general y los blogs en particular no son un ambiente idóneo para cultivar sus mentes ni para responder a sus preguntas. Nada van a encontrar aquí que supere a una tarea cercana de un educador acorde con su edad y necesidades. Tómense las respuestas como un juego divertido sin mayor malicia.
2.- Que no sea ese el caso. Entonces, nada tenemos que añadir. Pero es que el caso real es el (1), verdad? ¿O quizás no?
Los personajes del óleo acaban de follar. Perdonen la expresión pero a simple vista no se diría que acaban de hacer el amor. La obra lleva por título Autorretrato con modelo (1927) y su autor y protagonista al mismo tiempo, fue uno de los principales representantes de la nueva objetividad. Christian Schad, que así se llamaba (1894-1982), fue calificado como el prototipo de artista de mirada fría, elemento éste que caracterizaba el movimiento de las primeras manifestaciones del realismo.
Si observamos el óleo con atención, podremos ver reflejadas algunas características que hacen especial esta obra: por un lado la mirada escéptica del personaje que aparece en primer plano, una mirada dirigida al espectador y a la vez a sus pensamientos más íntimos. Por otro, la camisola verde transparente que deja al descubierto su desnudez y que nos recuerda las túnicas del florentino Pontormo. Se nos oculta y se nos revela al mismo tiempo creando una tensión que contrasta con el tono de piel del personaje femenino. El hombre está sentado en el borde la cama mientras que la mujer continúa tumbada en la cama apoyada sobre unos almohadones. Desnuda con elegancia sólo muestra como única vestimenta, dos accesorios, a saber, la media roja que queda interrumpida por el borde del cuadro y un lazo negro en su mano izquierda. Su sexo queda protegido del espectador por el torso del hombre aunque su dedo índice nos indique la dirección del camino que debemos tomar.
Aunque sus pezones continúen en cierta medida erectos, no hay nada que nos empuje a pensar en la pasión. Ni tan siquiera en ningún grado de intimidad. Que han practicado sexo no lo dudamos: cuerpos desnudos y sábanas revueltas, incluso la orquídea nos ofrece la pista sobre la sexual situación,sin embargo existe una fría distancia que convierte el acto en una demostración aséptica y esterilizada, casi animal con la ciudad como único testigo.
El pintor nos recibe como un maestro a la hora de captar el distanciamiento de una determinada clase social, distanciamiento que se plasma como en ninguna otra técnica en la de la fotografía. Su visión fotográfica (schadografías) le lleva a plasmar con exactitud y deleite todo aquello que le rodea, incluidos pequeños detalles como la cicatriz que marca el rostro de la mujer. Mujer que, por otra parte, guarda un parecido asombroso con una belleza grífica patria conocida por su sencillez y simpatía.
“El placer es el único vértigo que deseo prolongar” –afirmaría el dadaísta Walter Serner-. Una vez que el placer ha sido satisfecho, no queda nada. Quizás la desilusión, o la vuelta a una realidad que tiene todo de vértigo y nada de placer.
“Así pues me contengo y ahogo el clamor en mi garganta
de un oscuro sollozo. ¡Ay!, ¿a quién podremos
recurrir? A los ángeles no, ni tampoco a los hombres.
Y hasta el sagaz instinto de los animales les hace percibir
que no nos sentimos a gusto, ni seguros,
en este mundo interpretado. Tal vez nos queda un árbol
en la ladera, para que sea posible contemplarlo
cada día de nuevo; nos queda el camino del ayer
y la mimada fidelidad a una costumbre
que nos fue grata, se quedó con nosotros y nunca nos abandonó”. Rilke, R.M., Elegías de Duino, Elegía Primera (extracto)
Prometeo es el tercer dios de la teogonía romántica junto a Dioniso y Apolo y, el soplo que insufla a los hombres la voluntad para llegar al cielo donde residen los dioses. Ésta es la pena de Prometeo, ésta es la blasfemia del hombre. Su exagerado amar a los hombres hará de Prometeo un dios desgraciado y el fracaso será su fruto. La desmesura de su proyecto provocará el sufrimiento del hombre que quiere traspasar los límites de la mortalidad. Sin reservas, Zeus mostrará su crueldad en lo inhumano y sobrenatural del suplicio que les imparte. El destino es implacable porque “nada es libre, sólo Zeus” porque el desafío que promueve Prometeo puede serjusto pero la sentencia del dios es irremediable. Podríamos decir que incluso Prometeo es arrogante y sacrílego en lo que hace pero no se trata de un ejemplo de corrosividad antiteística cuanto de confirmación de Zeus y del poder que representa.
Gracias a Prometeo el hombre puede soñar con la libertad, con la aniquilación del destino: “éste es implacable, pero los hombres son libres”. Su voluntad es lo verdaderamente importante, pues el hombre, sabedor y consciente de su mortalidad, puede, al menos,aunque no salvarse de su natural condición, despreciarla mediante su dignidad. El coraje que infunde Prometeo a los hombres provocará que el hombre pueda igualarse a los dioses aunque el alimento que reciben está condenado a pudrirse:
-Prometeo: …he librado a los hombres de la obsesión de la muerte.
-Corifeo: ¿qué remedio has descubierto a tal mal?
-Prometeo: he hecho habitar en ellos ciegas esperanzas.
La condena del dios es revelada por él mismo. El asalto al cielo no es otra cosa que un espejismo, un engaño. A pesar del castigo, su esfuerzo no ha sido en vano: es más el poder que le ha sido otorgado al hombre que la impotencia con que se le castiga. El hombre es consciente de su animalidad y no abandonará el empeño de librarse de esas trabas que la producen (Ficino); el hombre se provee, gracias a Prometeo, de la dignidad suficiente como para no trabajar por abandonar el mundo terrestre (Pico Della Mirandola) cuanto por buscar el máximo conocimiento en la tierra. En ambos casos, Prometeo se convierte en dios del conocimiento. Francis Bacon dirá que Prometeo es “el verdadero estado del hombre”, el homo faber, que dotará a los hombres del elemento fundamental para el desarrollo del progreso técnico. Pero, sobre todas las cosas, Prometeo es la encarnación de la trágica contradicción del héroe, aquella por la que irremediablemente los cielos devienen abismos. Sólo Goethe hará de él un Prometeo victorioso:
“¡Aquí estoy sentado, formo hombres
a mi imagen,
una estirpe que sea igual a mí, que sufra, que llore,
que goce y se alegre
y que no te respete, como yo!”
Han comenzado las fiestas de mi ciudad. Hoy soy poseedora de una resaca monumental que hace a cualquier ser humano imbuirse en el mito prometeico de desear acercarse a los dioses. Como castigo, recibo el día consciente de mis limitaciones, sabedora de que lo que ayer noche me unía a los cielos, hoy –irremediablemente- vuela hacia mi hígado en forma de águila aniquiladora. Soy Prometeo de Esquilo y mi arrogancia titánica me ha conducido de la mano de Kratos y Bia a los pies del castigo más cruel.
Desde ayer por la tarde, mi ordenador se ha vuelto loco. En lo que se refiere a internet, funciona perfectamente, pero fuera de esto, no puedo hacer cortapegas ni colocar imágenes ni me reconoce la impresora ni el audio... en fin, un desastre. Hoy llamaré al técnico. El relato de hoy, tendrá que esperar pues, a que la máquinita de marras se restablezca.
Pido disculpas a su autora y al resto de lectores y amigos.
Llega el fin de semana, la hora de succionar. Somos muchos los vampiros, o al menos, los que deseamos serlo. ¿Nuestro hogar? Un lugar remoto entre la oreja y el hombro para saciar con sangre nuestro deseo amoroso. Alimento, alimento mientras un líquido rojo se agolpa en nuestras sienes y se desparrama bajo el vientre. Vivimos el sueño de la metamorfosis mientras seguros nos reconfortamos en el capullo de crisálida de la vida cotidiana.
Llega el fin de semana, la hora de succionar.
Séanme terroríficamente felices.
p.d. Para empezar con buen pie la semana, a partir del lunes continuaremos recreándonos en los relatos eróticos que han enviado –por el momento-Herri y Vere, Lola y migratoria. Les aseguro que la cosa está que arde.
El palacio de un señor feudal incluía, además de cuadras y establos, un edificio de cocina con habitaciones para la servidumbre, una capilla y una casa de campo con dos estancias en las que vivía el administrador.
La que vemos hoy en la imagen es, pues, la casa del administrador donde sus ocupantes no vivían en la pobreza. Así como los jornaleros hacían sus hogueras en el centro de sus cabañas llenándolo todo de humo, aquí, sin embargo, se pueden apreciar los muros de una chimenea. Además, la gente pobre dormía sobre paja y si miran en el fondo de la estancia, advertimos la presencia de una cama. Otro detalle: los pobres no disponían de más ropa que la puesta, mientras que en casa de nuestro administrador se pueden ver colgadas varias prendas en la pared.
En la casa, podemos observar tres figuras sentadas calentándose al fuego de la chimenea. Tienen la ropa levantada hasta dejar ver sus genitales. No vayan a pensar que los hermanos Limbourg exageraban: era costumbre no llevar calzones y tampoco se intimidaban por la mirada de los que pasaban.
A nuestros ojos, el sexo no tenía cabida en la Edad Media, época en la que los cuadros eran encargados principalmente por clérigos. Pero esa aversión cristiana al cuerpo y sus placeres nada tenía que ver con la vida cotidiana. ¿Cómo podía ser si no en viviendas de tamaño tan reducido? La intimidad era inconcebible cuando una familia entera tenía que compartir la cama. Incluso, se ignoraban las miradas cuando uno quería satisfacer sus necesidades fisiológicas a pesar de que en los libros cortesanos se recomendaba no evacuar delante de ventanas o escaleras.
Sin duda, el límite del pudor humano está marcado, en general, por los miembros de la clase dirigente, que imponen también los usos en cuestiones de llevar o no ropa interior. Así se nos muestra en la miniatura: los dos personajes del fondo no la llevan mientras que la mujer del primer plano, mejor vestida y perteneciente a una clase superior, levanta su vestido sólo un poco.
Los hermanos Limbourg reflejaron en su miniatura una pequeña parte del mundo que les rodeaba. Se limitaron al frío y a la nieve de un duro febrero omitiendo las guerras, los soldados y las epidemias. Desde el palacio ducal, pintaban su miniatura con ayuda de cristales de aumento que, permitieran a su señor, ver una minúscula parte del tiempo en que vivía.
No crean que nuestra vida cotidiana ha cambiado tanto. Nosotros también nos negamos a contemplar ciertas hechos del mundo que nos rodea.
Un motivo tradicional del mes de febrero era el hombre cortando leña. Lo que ya no era tan habitual era encontrar una torre cilíndrica como la que les muestro en el detalle de la imagen de hoy: un palomar.
Las palomas no se criaban para comer ni para servir de mensajeras. Su valor radicaba en que eran importantes productoras de abono. El estiércol de paloma estaba mejor valorado que el de oveja, cerdo o vaca y se utilizaba para fertilizar los huertos. Los palomares, pues, era considerados como verdaderas fábricas de las que se buscaba un máximo rendimiento. Alrededor de las paredes interiores se abrían unos pequeños huecos que sirvieran de nidos, que comenzaban a cierta altura encima del suelo y terminaban a una cierta distancia de la abertura del techo, ya que a estas aves (a las que les confieso no tener ningún aprecio) no les gusta anidar cerca de puntos demasiado frecuentados.
Las palomas prefieren, también, lugares tranquilos donde no azote el aire, de ahí que los palomares no se construyeran en mitad de las fincas sino al abrigo de un bosque tal y como los Limbourg nos lo presentan. Si observan la imagen, verán que unos anillos o frisos recorren el palomar de arriba abajo. No se trata en ningún modo de complemento estético alguno. La razón es muy práctica: imposibilitaban que cualquier animal, ratas, comadrejas o martas, pudieran acceder al interior del mismo.
Además de productoras de abono, las palomas se caracterizan por su apetito voraz. Este es el motivo por el que la posesión de un palomar era, casi exclusivamente, derecho exclusivo del señor feudal y un palomar torreado era considerado símbolo del estatus social de su propietario, de hecho, la extensión de una propiedad se calculaba por el tamaño de la torre (parece ser que en cuestiones de “tamaño” siempre impera “lo más grande” ¿no les parece?).
Dejando a un lado ya el tema de las palomas, fíjense ahora en los panales colocados sobre el caballete de madera. Otro motivo que nos indica que nos encontramos en el mes de febrero.
Durante el otoño, los panales se colocaban al fuego para que las abejas se asfixiaran con el humo, la miel se derritiera y la cera saliera sin dificultad. Cuando llegaba la primavera, los campesinos buscaban en el bosque nuevos ejemplares. Como nos encontramos en mitad de estas dos estaciones, los panales están vacíos y a la espera de nuevas inquilinas. Mientras tanto, vayamos a refugiarnos a la cabaña. Hace un frío de muerte y no quisiera que nadie enfermara. Les espero allí. En otro post.
Febrero de 1416. Un cielo gris plomizo cae sobre un paisaje nevado. Al fondo, un pueblo con la torre de una iglesia desafía al crudo invierno. Hacia él se dirige un hombre conduciendo un asno y, a su lado, otra figura masculina corta leña. En primer plano, una casa de labor donde tres personajes se calientan al fuego de una chimenea. Es febrero de 1416 y todo está en calma.
Los hermanos Limbourg (Paul, Hermann y Jean) realizaron esta miniatura por encargo del Duque de Berry. Formaba parte de un calendario donde se fijaban diferentes motivos para cada mes del año. La que les presento hoy corresponde al mes de febrero. Y ¿por qué un calendario y no un Libro de Horas?, al fin y al cabo, el tiempo pasa…
Un capricho de rico, eso es, pero interesante y contradictorio: las escenas de corte y poder no decían nada del transcurso de los meses, por el contrario, las actividades de los campesinos, sí.
Estamos en el siglo XV y la realidad es muy diferente a la que plasman en sus miniaturas los hermanos Limbourg. El frío, la nieve y el hielo son una amenaza. Las heladas destruyen las cosechas y los campesinos tienen hambre y sufren enfermedades y epidemias. Se intercalan inundaciones y sequías, los soldados arrasan a su paso, las escaramuzas son constantes y desde 1337 Francia se encuentra en guerra contra Inglaterra. Los campesinos tienen miedo y en muchas ocasiones deben huir al bosque.
Se oye la campana de la iglesia. No llama a oración. Nos está descubriendo, a tiempo,la inminencia de un peligro. Llegan los soldados…
Mi querido cuñado E. es un magnífico organista. Ambas afirmaciones son veraces. Sé que mi querido cuñado E. me quiere y, sobre todo, me conoce. Mi querido cuñado E., educado musicalmente hablando en un país vecino de costumbres refinadas donde al queso se le llama fromage, que ofrece conciertos en USA y como ya les dije recientemente en Notre Dame de Paris, me envía un correo electrónico con una noticia que les paso a detallar y cuyo título es el siguiente: El concierto más largo del mundo cambia de acorde.
HALBERSTADT, Alemania (AFP) - El concierto más lento y más largo del mundo, que debe terminar en el año 2639, cambió este jueves a un nuevo acorde, que deberá tocarse varios meses en el órgano de una iglesia de Halberstadt, en Alemania.
En esta iglesia abandonada tiene lugar desde el 5 de septiembre de 2001 el recital de una obra del compositor experimental estadounidense John Cage (1912-1992) titulada ’organ2/ASLSP’, las siglas de ’As SLow aS Possible’, que traducido quiere decir ’Lo más lento posible’...
Este jueves, un acorde compuesto por un la, un do y un fa sostenido, ha sustituido al acorde compuesto por un sol sostenido y un si tocado desde el 2 de febrero de 2003. Dos mi de una octava de intervalo están siendo tocados desde julio de 2004 y seguirán hasta el 5 de mayo. Las teclas del órgano son mantenidas en las notas con pesos durante la duración necesaria. El próximo cambio de notas, a menos que intervenga el músico que toca, tendrá lugar en 2008.
La primera parte de la obra, entre 2001 y 2003, se componía de un largo silencio.
John Cage creó esta parte en 1985, antes de hacer una versión de 20 minutos para piano, que reescribió para órgano en 1987 en una versión totalmente teórica que deberá ser tocada durante 639 años.
Los responsables del proyecto del John Cage Organ Project decidieron tocar ésta última parte en el órgano Blockwerk de la iglesia de Halberstadt, un instrumento construido en 1361, justo 639 años antes de que el proyecto se decidiera hacer, en el año 2000.
Varias celebridades locales ya han reservado su sitio para los próximos cambios de nota, cuyos beneficios recaudados irán a la restauración del órgano. Los años 2064 y 2222 ya están reservados, por tanto, igual que el final de la obra, en 2639. Una alemana desea festejar allí su 667 cumpleaños.
John Cage, alumno de Arnold Schonberg, es el autor de ’4’33’, una obra para orquesta de cuatro minutos y 33 segundos... de silencio.
Cuando una se cabrea como una mona debe mantener su lengua (en estos casos bicéfala y no viperina) a buen recaudo para que en el caso de automordedura no fallezca por el veneno que contiene. Pero ya me conocen ustedes, y en ese período de ovulación neuronal espontánea como es este caso, la constricción se convierte en utopía. Leo la noticia y no me lo puedo creer (de lo que se deduce que mi capacidad de sorpresa sigue en vigor y vigorosa).
El John Cage ya me caía mal de cojones con sus “cuatrominutosytreintaytressegundos ” de impagable silencio a pesar de que Palimp tratara de convencerme de lo contrario y sin ningún resultado a las tres de la madrugada en un pub donostiarra frente a mi chupito de orujo blanco. La monarquía me pone casi hasta llegar al orgasmo republicano, Tita Cervera desarrolla su función en el mundo del arte tan eficazmente como el escarabajo pelotero transporta sus bolitas de mierda de aquí para allá; el Barceló desparrama vómitos de perra marina en la catedral de Palma, pero nada ni nadie –en mi universo particular de apestados- llega a la suela del zapato al mister Cage. Debe de ser apasionante, orgiástico, afrodisíaco y, sobre todo, laxante el poder ser testigos de esta obra de arte musical que entrará en el libro de los récords no sólo por ser la más lenta del mundo, la más larga del mundo sino además, por haber sido parida, vomitada, cagada u orinada por un tipo que, sin conocerme, se ríe -después de muerto- de mí en mi cara y que, a más INRI, su proyecto es financiado por unos perritos falderos que con sumo placer consentirían –visto lo visto-, enintroducirse por el ano, uno por uno, el la, el do y el fa sostenidode un acorde cagiano.
Eso sí, ojalá que a la alemana que ha pagado por festejar allí su 667 cumpleaños, le suene para toda la eternidad el puto acorde de los cojones y que no disponga, allá donde esté, ni de tapones para los oídos, ni papel para limpiarse el culo.
He dicho.
post data: por si alguien quiere ver el programa completo aquí les dejo lapágina donde, desde su casa, podrán proferir insultos gratuitamente.
Ayer se despidió Tio Petros de todos nosotros con un último post que -les aseguro- le costó escribir más que ningún otro. Me sumo, como lectora de su magnífica bitácora, a la expresión de orfandadque muchos han plasmado en sendos comentarios y en sus propios blogs. Como esposa y amiga, haré todo lo que esté en mi mano para que retome esos paseos por la belleza de la matemática lo antes posible.
El siguiente relato data de 1903. No, no vayan a pensar por el título que pueda tratarse de un episodio mi vida (una intenta conservarse pero no hasta este punto), sino de la vida de Adolf Loos, artista admirado con el que quiero comenzar el año postero.
Como repetía la protagonista de Desayuno con diamantes, en el mundo existen los canallas y los supercanallas. Permítanme que corrija la clasificación de la dulce aristócrata y añada de cosecha propia lo siguiente: en el mundo existen los gilipollas y los no gilipollas. Es evidente que formo parte del segundo grupo, afirmar lo contrario me haría formar parte de otro subgrupo denominado de los imbéciles. Bien, comprueben ustedes hasta qué punto nuestra sociedad, nuestro modus vivendi no ha cambiado tanto desde que Loos protagonizó la anécdota que les voy a contar a continuación; comprueben ustedes qué fácil resulta desenmascarar al supercanalla, al gilipollas, al imbécil.
En ocasiones no es necesario ni poseer, para combatirlos, una gran destreza. Juzguen por sí mismos.
“Me encuentro por la calle al famoso decorador moderno X.
Buenos días, le digo, ayer vi una vivienda decorada por usted.
¿Ah, sí? ¿Cuál?
La del doctor Y.
¿Cómo? ¿La del doctor Y? Por amor de Dios, no mire una porquería semejante. La hice hace tres años.
¡Qué raro! Ve usted, querido colega, siempre he pensado que entre nosotros existía una diferencia fundamental. Ahora veo que sólo se trata de una diferencia de tiempo, que puedo expresar en años. ¡Tres años! Por aquel entonces yo ya afirmé que era una porquería y usted lo hace sólo hoy.”
Loos, A., "Ornamento y delito y otros escritos", Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 1980, p.155
“A propósito de justicia, tenemos que darnos prisa: me espera una ejecución. Tiene suerte Rufio de que me haya entrado el apetito. (Confidencial). Rufio es el caballero que va a morir. (Pausa). ¿No me preguntáis por qué va a morir? (Silencio general. Entre tanto, los ESCLAVOS han traído víveres.). Vamos, veo que vais haciéndoos inteligentes. (Mordisquea una aceituna). Habéis terminado por comprender que no es necesario haber hecho algo para morir.”
Camus, A.: Calígula
Como el desdichado Rufio moriría sin remedio a manos de Calígula, el Esclavo rebelde(denominado así por los postrománticos) estaba condenado a morir por las manos de su creador, Miguel Angel, sin comprender porqué no era necesario haber hecho algo para morir. La escultura, una de mis predilectas, fue concebida junto a la del Esclavo agonizante y el Moisés como los principales cuerpos escultóricos para la tumba del Papa Julio II.
Los dos esclavos nacieron en 1513. Representan dos muchachos jóvenes de tamaño superior al natural (miden unos 2,20 m.) y fueron ideados para ser colocados, cada uno, frente a una pilastra-hermes, donde el espectador tendría que imaginar que se ataban las ligaduras que sujetan sus torsos.
Aunque el destino de ambos “hermanos” fue el mismo, la razón de sus vidas y de sus muertes es bien diferente. El Esclavo agonizante o moribundo, como prefieran, está concebido para que se le mire de frente. Da la impresión de estar desperezándose, como si “comenzara a despegar su fuerza”. Miguel Ángel lo concibió como el símbolo de una corporeidad que deja a un lado cualquier tipo de psicología. Cuanto más nos acercamos a él, más se agudizan los cambios en un perfil donde se precipitan líneas en fluida cascada.
Al Esclavo rebelde, por el contrario, le espera la esquina izquierda del monumento (si lo miramos de frente). Está predestinado para que se le mire diagonalmente, es decir, en el arco de 90º que forman nuestros pasos cuando giramos en torno al monumento. Sus ataduras, que cruzan el torso del reo, nos pasan desapercibidas: su figura parece estar sometida a una fuerza que logra inmovilizarlo, algo así como un prisma invisible en el que más tarde reconoceremos la forma original del bloque de mármol antes de que Miguel Ángel comenzara a esculpir. Pero lo que más me atrae de esta última obra es, quizás, una visión literaturizada de entender su existencia a través de su forma. Me explico.
Ambas obras están inacabadas. Pero mientras que parece que el Esclavo agonizando ha asumido su fin, el otro se revuelve entre sus ataduras (los lazos y la piedra misma) sabedor de su fatal destino. Como el Sísifo de Camus, nuestro esclavo está condenado, esta vez por su Creador, al intento de desembarazarse de la piedra que lo sujeta y sin la cual no podría haber sido creado. Quiere ser estatua, escultura terminada por su Dios, eternidad a los ojos de los hombres que contemplarán, ¡oh fatalidad!,su esclavitud por los siglos de los siglos.
No puedo pensar en destino más cruel para una escultura que permanecer inacabada para siempre, irremisiblemente sujeta a su defectuoso origen: una veta de la piedra le cruza el rostro y el cuello diagonalmente.
Orfandad silenciosa que clama por su libertad. Esclavo abandonado por el Padre, esclavo de la materia, esclavo sin sueños.
Para nuestra vergüenza, todavía existen inscripciones como ésta. La que hoy les muestro, está tallada en la fachada principal de una iglesia románica. Omito el nombre y el municipio de la misma. Es lo de menos.
Pasen un buen fin de semana y recuerden que los muertos, muertos están.
Este lienzo de Caravaggio fue ejecutado entre 1603 y 1604. De sobra son conocidas las malas formas del pintor de las luces y las sombras y su gusto por las espadas, las dagas y los cuchillos. Este óleo que les presento hoy se titula El sacrificio de Isaac y su temática ha sido reproducida en múltiples ocasiones a lo largo de la historia del arte. Sin embargo, ¿por qué no aventurarnos hacia una interpretación más arriesgada?
Contemplen la obra detenidamente y de forma especial las manos del ángel y de Abraham, manos donde Caravaggio acentúa luz e identidad. Si ustedes simulan la escena con alguien que se preste a ello, quizás la muñeca del ángel del Señor que nos muestra el pintor, no esté en la posición adecuada si lo que se desea es evitar un degüelle en toda regla; quizás, digo, lo lógico sea que la muñeca en lugar de estar inclinada hacia abajo lo esté hacia arriba para poder sujetar la poderosa mano del padre asesino; quizás, también, la tensión que se ve reflejada en todo el brazo del ángel pueda hacernos sospechar que la fuerza de empuje va justamente dirigida al cuello de la víctima y no precisamente a detener su muerte, con lo que nuestra particular visión quedaría reforzada un tanto más si a esto añadimos la presencia del carnero en cuanto que el objeto del sacrificio ya se ha hecho evidente (Dios proveerá y ha provisto) y el desgraciado de Isaac ya se encuentra fuera de peligro.
Quizás, nuestra interpretación peque de osada y de blasfema.
Quizás, el ángel de Caravaggio sea el ángel del poeta, aquel ángel fieramente humano, el enviado de un Dios mudo al que escuchamos.
Ya lo dijo Rilke: ”todo ángel es terrible”. Ustedes piensen lo que quieran.
Es una lástima que con nombre de reina y apellido de afable familia sea tan gilipollas. Es una lástima que con individuas como ella, una sienta vergüenza no sólo de pertenecer a su misma especie (sapiens), sino incluso, a su mismo género en cualquiera de sus dos acepciones (Homo o mujer). Hoy es viernes y estoy tocapelotas, mira tú. Y a esta vedette venida a más y, lo que es peor, venida a mi país, le tengo yo ganas. Una se puede volver imbécil con la fama y con el dinero; incluso pueden perdonársenle ciertos aires (británicos naturalmente) cuando mira por encimilla de su hombrillo al personal tocapelotas que la persigue por doquier; puede que además dé lástima cuando sufre en silencio (como las almorranas –británicas claro-) las infidelidades de un querido esposo que más que a fútbol juega al esqueleto (tú te agachas y yo te la meto)... Pues sí, la Adams ha entrado a formar parte de mi selecto club “se te desarrolló el cuerpo a expensas del cerebro” y compite con la inefable Tita Cervera para el puesto de presidenta. Estamos en ese impas en el que una no sabe qué es peor: si estar forrada de dinero y ser una experta en arte cuando el único calificativo que sabe es “bonito” (poniendo en tela de juicio que a priori sepa qué es un calificativo) o estar forrada de dinero y que se te escape (como el pedo de una solterona en misa) que no has leído un libro en tu vida. ¡Qué hijaputa! (entiéndase el vocativo cariñosamente) ¡Qué buenos asesores tiene que tener! porque mira por dónde la británica hija de su madre suelta este comentario sin importancia y en quince días solamente rectifica, mejor dicho, corrige su declaración diciendo que no es que no haya leído nunca un libro sino que nunca ha podido terminar uno. “Falta de tiempo” –argumenta la catedrática-, “comienzo a leerlo, me distraigo y lo dejo”. ¡Pena del espermatozoide que te trajo, no se distrajera con otro hablando...!
Sí, decididamente, lo de esta golfa es motivo para concederle la presidencia del club y, si me apuran, la de su propio país, tan inglés él y sin olor a ajo como éste. Y es que somos unos asquerosos, ya lo ha dicho el Bronw de El Jódido da Vinci, entre el ajo y las fritangas de una y los orines del otro, no sé cómo puede vivir entre nosotros la putánica victoriana o forrarse a vender libros el americano éste de los huevos al que nuestro dinero no debe de olerle mal por lo visto. Pero bueno, tampoco dramaticemos porque Viqui (con “qu” que seguro jode) va a comprar a Loewe y allí no huele a nada; como inodora debe ser su británica mierda cuando defeca (eso sí, en un inodoro español instalado en un chalet español de un barrio exclusivo español) o como inodoro debe de resultarle el semen que esparce su futbolístico marido sobre los vientres de las putas patrias también.
¡Tendrá ella necesidad de leer libros teniendo como tiene un cerebro de ameba, un hocico de oso hormiguero y un conejito que pare y pare y pare duracellmente y sin secuelas físicas ni mentales...! Mirad lo que os digo: si Lewis Carroll la hubiera conocido, sin duda tendríamos con nosotros a la protagonista de una nueva obra maestra de la literatura universal: Ya veo el libro en las estanterías de El Corte Inglés, desbancando a unos anodinos ángeles y demonios made in USA; ya veo al gran Palimp redactando maravillosamente la reseña sobre el maravilloso mundo de la hueca Alicia de Carroll; ya veo a Spielberg llevando el libro a la gran pantalla y a todas las angelinas bonitas en francés tirándose de sus pelos pantene; ya veo a la británica recogiendo el Nobel de literatura de manos de unos monarcas ante los que no se inclina porque no son ingleses... Ya veo la historia en grandes titulares prologada por Madonna o la Duquesa de York:
La caprichosa historia de la larva que de pura imbécil se quedó en capulla.
En fin, que de todo hay en la viña del Señor, y que la Fétida Adams tenga cuidado que no vaya a ser que se distraiga mucho, mucho y se la folle un pez o la ballena que se tragó a Pinocho; o se le rompa el cántaro y se le pierda la gallina de los huevos de oro o la encuentre el Lobo y se convierta en señora de Feroz. Pobre... ¡qué sóla debe sentirse su neuronita! ¡Es que torcer el morrito es tan duro... y tan, tan, tan distraído!
- Amadísima esposa, lo que acabas de decirme no puede menos de hacerme sufrir y de conmover mi corazón; pero mis sufrimientos serían aún más grandes sin más que ver las miradas de los troyanos y las de las troyanas si huyera del combate como un cobarde. No es esto, ciertamente, lo que me aconseja el corazón, porque supe siempre ser valiente y luchar al frente de mis guerreros para mantener la gloria de mi padre y acrecentar la mía, y no voy a desmentirlo en esta ocasión. No es que mi corazón no presienta ni deje de comprender mi inteligencia que puede ser que un día perezca la sagrada Ilión y con ella su rey y su pueblo. Pero ni la caída de la ciudad ni las desdichas de los troyanos, incluyendo las de Hécuba, mi padre y mis hermanos, que morderán el polvo, vencidos por nuestros enemigos, me importan de manera tan agobiante como el cruel presentimiento de que tú, amadísima Andrómaca, seas arrastrada algún día entre llantos y angustias por alguno de los aqueos hasta Argos, donde estés para siempre sin libertad ni alegría y sin mi protección ni mi cariño (…). Y aún serás más desgraciada cuando pienses que ha muerto el hombre que te hubiese librado de la esclavitud de tener aliento en su cuerpo. Pero vale más que un montón de tierra cubra mis huesos antes de saber que eres desgraciada y oír tus clamores mientras se consuma tu rapto.” Homero, La Ilíada, Canto VI “Coloquio de Héctor y Andrómaca”, Edaf, Madrid, 2004, pp. 145-146
Giorgio de Chirico pinta este lienzo en dos ocasiones. La primera en 1917 y, la segunda en 1945. Ambas fechas son demasiado significativas, demasiado penosas. El lienzo, titulado Héctor y Andrómaca, lleva impreso el signo de la guerra. Por esta razón el artista nos trae ante la presencia de Héctor y su fiel esposa y se inspira en las fuentes clásicas de la pintura histórica destinada a crear una impresión y transformando, de este modo, al personaje central en un maniquí ataviado con una armadura. Héctor y Andrómaca representa un pasaje de La Ilíada de Homero y en ella puede encontrarse la influencia del dramaturgo Savinio sobre el artista. Los dos personajes del cuadro aparecen de pie y ataviados con ropas similares a las de los actores de la Edad Media. La oposición del verde y del rojo a sus espaldas crea un sentimiento amenazante de gran intensidad, en particular el verde, con esa bruma oscura a modo de nebulosa. De Chirico disimula los trazos de los rostros de los dos maniquíes dejándolos en el anonimato al igual que la escultura homónima ejecutada entre 1924-1926 por el artista, donde los trazos se encuentran escondidos bajo una máscara. También Magritte emplearía esta misma técnica envolviendo algunos de los rostros de sus personajes bajo una sábana o un velo. El individuo sin cara es, a menudo, el protagonista de un sueño del artista, de una alucinación subjetiva. Para De Chirico, los rostros de Héctor y Andrómaca están ocultos con el fin de velar la tristeza de la historia y, para otorgarle a ésta, un carácter más universal. No perdamos la memoria, nos dice De Chirico, siempre habrá un Héctor que muera por nosotros y una Andrómaca que le llore.
Ya saben ustedes la atracción que siento por la monarquía. Ahora mismo hasta me encuentro algo inquieta por el futuro de la nuestra. Casi un año de casados y les princes no tienen descendencia. Menos mal que en el peor de los casos hasta podríamos echar mano del hijo de la bióloga. Y es que esto de reinar, leches…, como que tiene sus inconvenientes. Todas las monarquías tienen su “sanbenito”. Nosotros hemos podido disfrutar de un renacimiento de la capa española a manos del yerno de España que para qué. Ni al mismísimo Conde Drácula le caería mejor. No recuerdo bien en este momento pero creo recordar que ha sido nombrado recientemente embajador mundial de la casa Loewe. Claro, no es lo mismo que serlo de la Casa de Alba o de la Casa de Windsor. Pero al caballero este “trabajo” le va como anillo al dedo después de que su salud se viera mermada por la enfermedad. Afortunadamente y, gracias a Dios, su órgano sexual no se ha visto afectado por la parálisis. Como está en el centro mismo… Los británicos sí que saben. De algo les tenía que servir la experiencia de siglos que han adquirido con la caza del zorro (o de la zorra, porque desde el caballo no se aprecia bien la diferencia…). Lo de los britis, digo,…es arte. Y duende el que tiene el Charles. Porque el amor es el amor, y lo de la leididaiana fue una imposición. Virgen, ¿para qué coño quiere alguien a una virgen en el siglo XX? Para dar trabajo, sólo para eso. No se vayan a pensar ustedes que lo de virgen va con segundas. Una santa, a eso me refería y si no que se lo hubieran preguntado a Teresa de Calcuta o a las decenas de niños que tuvieron el privilegio de ser fotografiados en un hospital con la rubiaza macarena que les hizo olvidar a ellos y a sus familiares el cáncer que les iba a matar. En Sevilla hasta pensaron en dedicarle un paso con su figura. No pudo ser. El hermano de la Santa dijo que la imagen iba con un traje antiminas o nada. Y es que señor hermano, a los españoles nos mueve la tradición. Así que las monas de Gibraltar se vistan de Versace. No olvidemos que el poder y la gloria de los monarcas les viene de Dios, o como dios diría yo. Pero tanto vivir entre gente normal, no entiendo porqué tanto problema para que el Charles se case otra vez. “A rey muerto, rey puesto” reza el refrán y como ya se sabe que los ingleses siempre han sido unos adelantados para todo, pues venga, ¿por qué no va a poder el hombre casarse con la camella esa, digo con la Camilla esa, que por hacer hasta hace honor a su nombre? Si es que como diría el Diego Serrano, tenemos la mirada sucia y todo a nuestro alrededor nos parece Sodoma y Gomera… Más permisividad, señores, que estamos en el siglo XXI y a ver si ahora un pobre príncipe no va a poder hacer lo que le salga de los cojones. ¡Qué le importará a ella no ser reina sino princesa cuando a este paso no va a ser rey ni él!. Y además, ni lo de ser princesa importa siempre y cuando siga siendo la cuerdita de tampax favorita del cazador de zorros/as.
Pasen un buen fin de semana. Séanme buenos y felices que estoy guisoteando para la semana que viene una delicia a lo Brueguel con la que se van a divertir. Un saludo
No sé la razón por la que cada inicio de año me da la ventolera de ilusionarme y de afrontar con optimismo el camino que me conducirá, de nuevo, a tener este mismo pensamiento. Sin embargo, como el chiste que vi colgado a la entrada de una empresa cierto día y que rezaba “hoy tengo un buen día; ya vendrá alguien y me lo joderá”, pues ya ha venido un imbécil para joder la marrana. La culpa la tengo yo, que para una vez que me siento frente al televisor para ver un programa del famoseo van y sueltan el notición:
Humberto Janeiro (padre del Jesulín “el torero de las bragas voladoras”) ha vendido un cuadro suyo (es decir, hecho por él) por la friolera de 9.000,00 €
Hay que joderse. No es que una le desee mal a nadie pero en ese momento hubiera hecho mía la maldición de los Quintero: “¡Ojalá le hagan almanaque para que todos los días le arranquen algo!”. ¿En qué mierda de mundo vivimos para que otro majadero (seguro que para blanquear dinero negro) compre al progenitor del Harry Potter de la lencería taurina tal cantidad de dinero? Cuando el periodista preguntó al “artista” –con el cachondeo de toda la mala leche del mundo mundial- a qué movimiento pertenecía, se quedó tan estupefacto por no entender lo que se le preguntaba que a punto estuvo de responder que él era de derechas de toda la vida. Qué asco joder, menos mal que seguro los 9.000,00 € los destina a paliar las miserias del maremoto. ¡Ah! Por supuesto que ni me he molestado en ilustrar este post con la obra d´arte en cuestión, no vaya a ser que mi amiga Tita lo vea y se le antoje (como está haciendo una "cole" de grandes pintores andaluces...) Dios…
Existen dos tipos de películas de terror. La A y la B, como diría Tio Petros. La A termina cuando salimos del cine después de haber sobrevivido a hora y media de presionar el culo contra el asiento como para hacer despegar tres boeings y, la B comienza cuando uno tiene un hijo en edad adolescente. Como su propio nombre indica, un adolescente “adolece” de todo signo racional que pudiera relacionarle con un individuo de su misma especie en edad adulta. El adolescente deja de ser niño para pasar a un estadio que podríamos denominar “purgatorio enajenante” del que todavía, las Luces de la Razón, se encuentran infinitamente lejanas. Crees que durante doce años más o menos tienes un hijo y llega un día en que te das cuenta de que pariste una bestia. La distracción, la falta de memoria, el desinterés general, la mala baba, la osadía, el joder cansino y constante a su hermano y esa mano que merodea las veinticuatro horas del día por los alrededores (y no tan alrededores) de ese lugar donde ahora reside –inexplicablemente- su cerebro, son los signos inequívocos de que uno convive con un adolescente en casa. Hasta aquí podría decirse que simplemente se trata de una película de miedo. Pero no, es que aquí no termina el asunto. Cuando además de la retahíla anterior, este ser puede pasarse una hora de reloj leyendo la sección de fútbol del teletexto al ritmo que le impone Federica “la mano amica” mientras se come un donuts de chocolate…; cuando este monstruo (que parece mentira que lo tuviera en mis entrañas y no me comiera el hígado y el bazo) te comenta durante la cena (porque para eso están las cenas, para que la familia hable de sus cosas, porque la familia es el pilar de la sociedad, lo bueno que es comunicarse…) jugadas magistrales del histórico Di Stefano… que en cada bocao que me meto me entran ganas de que vuelve a salir por donde ha venido), en fin, es cuando uno está viviendo una película de terror. Pero hay además otro estadio del terror, esta vez con mayúsculas, ese terror que hace que te cagues patas abajo, que consiste en esa combinación (que tan hábilmente maneja el adolescente) entre la imaginación y la consideración de que los individuos que te concibieron son rematadamente gilipollas. Esta habilidad unida a la creencia ciega en el Espíritu Santo hacen particularmente diferenciable al adolescente del resto de miembros de su especie. ¿Por qué esta afirmación tan categórica? Pues porque el adolescente espera, por norma, hasta el último momento para preparar los exámenes porque aún sin criterios para decidir sobre su religiosidad o su ateísmo, se inclinan por la primera. Es lógico, el ateísmo no les ofrece nada mientras que de la primera todavía puede caerles algo. Me explico. Si el Espíritu Santo fue capaz de hacer tamaña proeza con la Virgen María pasándose por el forro a un tal San José ¿cómo no va a poder inspirarme para una mierdecilla de examen de 6º de EPO a ocho horas escasas del mismo? Vamos, por favor. Con cinco minutos basta para saberlo todo sobre la métrica y la rima de unas frases chorras que unos imbéciles han decidido llamar poemas. Y claro, con las tres horas y media que me sobran antes de irme a dormir y gracias a la intervención del E.S. puedo jugar cuarenta millones de partiditas al FIFA 2004 en la game cube.
- ¿Has terminado los deberes? Enséñamelos para que les eche un vistazo.
LENGUA CASTELLANA
COMPRENSIÓN DEL POEMA
1) ¿Conoces el significado de los términos “saeta” y “alberca”? Si no lo conoces puedes ayudarte del diccionario
No y no
FIN DE LA RESPUESTA. FIN DEL EJERCICIO
Comienzo de la bronca, de la voces, de los gritos, de las advertencias: VETE DE AQUÍ QUE TE ARRANCO LA CABEZA DE CUAJO, SO VAGO… Salta la alarma del chip cerebral que todo padre tiene que te impide empotrarlo contra la pared. El niño se levanta, pone pies en polvorosa por si mi mano le alcanza, me mira de soslayo como la pantera rosa, corre raudo a coger el diccionario (“mierda –dice el adolescente- tengo que coger los dos tomos, el de la “a/g” para “alberca” y el de la “h/z” para “saeta”. Si es que tengo mala suerte…”). En la casa no hay una mesa, ni dos ni tres… hay muchas mesas pero el niño sabe que donde mejor se escribe es en el suelo, encima de la alfombra blandita que va a hacer que un agujero, como un himen inmenso que diría Neruda, florezca de un momento a otro en la hoja de deberes de LENGUA CASTELLANA debido a la rabia contenida y a la presión con la que el alienígena marca con el bolígrafo cada una de las letras de las malditas definiciones de “saeta y alberca” … mal rayo os parta.
El poema familiar termina, las aguas vuelven a su cauce, ha buscado en el diccionario, ha copiado las definiciones, no se ha enterado de nada, sólo sabe que la puta saeta le ha costado seis líneas de cuaderno, se sienta en el sofá y en una esquizofrenia salvaje coge el mando a distancia de la tele y aparece, por obra de su colega el Espíritu Santo, el teletexto con los resultados de los partidos de tercera división. Quiero creer en Dios y no puedo.
La primera edición de la Bienal de Arte Contemporáneo de Sevilla (BACS) no ha podido comenzar su andadura con mejor pie. Permítanme que les haga una breve introducción de carácter personal. Tengo un amigo que en esto del “arte contemporáneo” es un visceral y que dice lo que piensa (que ya es mucho). Resulta que lo que piensa no concuerda con lo que los críticos y expertos denominan “obras de arte contemporáneas”. Por eliminación, mi amigo define todo objeto artístico como aquello que “yo sería incapaz de realizar, de ejecutar. Aquello cuyo origen parte de una magnífica idea y para cuya ejecución son necesarios dos ingredientes básicos: técnica y genialidad ”. Partamos de la base de que la capacidad que tiene mi honorable amigo de crear una obra de arte es directamente proporcional a la capacidad que tiene mi hermana para interpretar el “Rejoice greatly. O daughter of Zion” del Mesías de Händel. Es decir, nula. (Para qué deciros el sufrimiento familiar cuando mi querida hermana entona el “Clavelitos. Clavelitos. Clavelitos de mi corazón...”). Pues a lo que iba:
- “...sí, Vailima, sí, mucha transgresión, creatividad, pero ahora mismo puedo imaginar decenas de cosas, que según el vacío estético imperante en el momento podrían ser consideradas como obras de arte...”
y me dibujó sobre una servilleta de papel varias genialidades. Lo confirmo.
- “Y ¿sabes que te digo?, que todo eso sólo es provocación y con la provocación, el “artífice” que no artista, sólo busca vender más. Cuanta mayor es la publicidad de lo que hace (no utilizó los términos “obra de arte”, ¡qué cachondo!) mayor beneficio obtiene. Dinero, dinero y dinero.
De esta manera transcurrió, grosso modo, la conversación con mi amigo. Hasta aquí la introducción que me permite hilar mi discurso con la BACS. Supongo que habrán podido leer y ver en diferentes medios de comunicación el escándalo que se ha producido a raíz de la exposición de una escultura del artista italiano Maurizio Cattelan que ha suscitado una potente “polémica” en el patio de entrada a la Cartuja de Santa María de las Cuevas, lugar escogido para exponer las obras de la Bienal. Se trata de la obra titulada Untitled y voy a ver si consigo describirla. La escultura se compone de tres puntales de acero y una talla sujeta a uno de los puntales por una soga que rodea el cuello de un niño. El efecto es sobrecogedor, puesto que además de la escultura en sí, la sombra que proyecta el niño ahorcado sobre la fachada colindante pone los pelos de punta. El artista en cuestión, expuso esta misma obra en Milán en el mes de junio. En una plaza pública tres niños ahorcados hacían las delicias del “arte contemporáneo” internacional. Su exposición en la plaza apenas duró 36 horas, puesto que un ciudadano milanés (que claro, que ni idea de arte ni de sensibilidad), arrancó dos de las tallas y las dañó seriamente (¡cachis, cómo está el mundo! Lo mismito, mismito que la Pietà de Miguel Angel!. ¡qué pérdida para la humanidad!).
La Consejería de Igualdad y Bienestar Social de Andalucía ha solicitado a la organización de la Bienal la inmediata retirada de la obra. Pero ya saben ustedes que con los mandamases del arte hemos topado pues ¿cómo se puede permitir que recortemos de esta guisa la “libertad de expresión” de un artista de la talla de Maurizio Cattelan?. En fin, saquen ustedes sus propias conclusiones al respecto. Y digo yo, que para provocar del todo y sobrándole al “artista éste” un par de mástiles: ¿por qué no aprovecha los medios a su alcance y se cuelga él mismo de un mástil y el director de la Bienal del otro? El efecto daría como resultado un mayor realismo, una mayor concentración de patetismo y la obra pasaría de carecer de título a denominarse “Cristo y los dos ladrones”. No sé, por sugerir algo... ¡Ah!, se me olvidaba. Aquí la OBRA DE ARTE CONTEMPORÁNEO en cuestión. La he dejado para el final porque lo mismo hago con los postres. Si puedo, no me los como.
¿Qué opinan ustedes? Rásguense las vestiduras y hablen, hablen. Les tiro el guante. p.d. venga Carl Philip, dame caña...
Poco antes de pintar La balsa, Géricault acababa de tener un romance con la joven esposa de uno de sus tíos. La joven fue expulsada al campo y el hijo ilegítimo, fruto de su relación con el pintor, fue dado en adopción sin recibir nombre alguno. Géricault consintió que todo esto ocurriera. Atormentado por su cobardía y su culpa, vivía solo en su taller alquilado. Igual que el capitán de La Medusa, había abandonado a aquellos seres de los que era responsable. Se rapó la cabeza y, aislándose de todos sus amigos, se condenó a 18 meses de reclusión que le sirvieron para crear su obra. Había tenido un hijo y había consentido que se lo llevaran con la misma ausencia de humanidad con la que los naúfragos devoraban los cadáveres. Géricault quiso que el canibalismo apareciera en La balsa. Pero no con el realismo que le habían contado sino recurriendo a la imagen clásica del padre que sujeta con el brazo a su hijo muerto. Fíjense en la parte inferior izquierda del cuadro. Esa figura alude al Conde Ugolino, aquel personaje que Dante quiso que estuviera en su Infierno. Los enemigos del conde lo encerraron en una torre, sin alimento alguno, junto con sus hijos. Cuando éstos murieron, el conde se mantuvo vivo comiéndose su carne:
”Dos días les llamé aunque estaban muertos: después más que el dolor pudo el ayuno” Canto XXXIII
Todo el tiempo y el trabajo que dedicó en ejecutar La balsa no le libraron del sentimiento de culpabilidad ni de haber fracasado en la vida. Una vez que acabó la obra, sus tentativas de autocastigo y destrucción se multiplicaron hasta el punto de intentar suicidarse en varias ocasiones hasta que una caída del caballo le provocó heridas tan graves que no pudo resistir más. Como los naúfragos de su obra, Géricault no pudo conseguir un puesto en el centro de la balsa y no resistió lo suficiente para divisar, en un horizonte carente de esperanza, bergantín alguno que lo salvara. El más naúfrago de todos moría a la edad de 32 años.
Durante la segunda noche se desencadenó una lucha atroz por la supervivencia. Todos querían ocupar un sitio en el centro. Los oficiales acabaron con el motín y mataron a 65 hombres “borrachos y dementes por el miedo, y en legítima defensa”. Al cabo de una semana quedaban 28 supervivientes, pero claro está, todavía eran demasiados. “De esa cifra sólo 15 parecían capaces de sobrevivir algunos días, todos los demás estaban gravemente heridos y habían perdido la razón. Tras una larga discusión, decidimos tirarlos al mar” escribiría después Savigny. El cirujano procedió a seleccionar las víctimas y en su posterior tesis doctoral “Los efectos del hambre y la sed entre los naúfragos” contaba que el cuarto día, los pasajeros de la balsa de “La Medusa” se vieron obligados a completar la ración de vino con agua salada y orina y, que al tercer día ya aparecieron los primeros casos de canibalismo:
”Aquellos que habían conservado la vida, se lanzaron ávidamente sobre los cadáveres que cubrían la balsa. Los cortaron en trozos e incluso algunos los devoraron inmediatamente. Una gran parte de nosotros rechazó tocar aquel espantoso alimento, pero finalmente cedimos a una necesidad que es más fuerte que cualquier humanidad. Veíamos aquella horrible comida como un medio deplorable y único de prolongar nuestra existencia”
El propio Savigny propuso cortar los cadáveres en tiras y secarlos al sol. El espectáculo de los cadáveres sangrientos horrorizó a los salvadores de la balsa que, confudieron en un primer momento las tiras de restos humanos por fragmentos de vela o de ropa hecha jirones. Después de 13 días navegando a la deriva, los hombres de “La Medusa” descubrieron un barco. El bergantín “L´Argus” había sido enviado para rescatarlos. Géricault quiso plasmar ese momento con el lienzo conocido hoy por La balsa de la Medusa en 1819, cuando tan sólo contaba 27 años. El joven Géricault expuso su monumental cuadro en el Salón oficial de París con el anodino título de “Escena de un naufragio”. El lienzo constituyó toda una provocación ya que todavía catástrofe y escándalo, estaban vivos en la memoria de todos, memoria que el nuevo régimen político hubiera querido olvidar. Géricault había conocido personalmente a Corréard y Savigny y había leído la obra en la que ambos relataban su trágica experiencia. El pintor quiso retratarlos a la derecha del mastil. Sobre las barricas y las cajas que apilan los naúfragos para que el Argus pudiera divisarles, Géricault sitúa a un hombre negro. Se llamaba Jean-Charles y era el único “plebeyo” de los supervivientes. Él era quien ejecutaba los acuerdos que tomaban oficiales y científicos; él era el encargado de echar por la borda a las víctimas designadas por Savigny. Al igual que otros cuatro supervivientes, Jean-Charles murió de indigestión a bordo del Argus, al ingerir demasiada comida con demasiada rapidez. Quiso Géricault que la monumentalidad del lienzo (491x716 cm) se correspondiera con la magnitud del drama. Con los datos proporcionados por el cirujano y el cartógrafo, mandó construir una maqueta de la balsa y alquiló un taller mayor que el suyo cerca de un hospital. Allí se le autorizó a pintar a los agonizantes y a los muertos e incluso pudo llevarse trozos de cadáveres para poder observar el color de la carne cuando comienza a descomponerse. Dispuso de todos los medios a su alcance para realizar una obra realista...pero no la pintó de este modo. Como en su lienzo, la vida del joven Géricault transcurría en medio de un mar bravo, intentando sobrevivir a la tragedia de su vida personal, sabiéndose superviviente fracasado de la misma y aterrorizado por la ausencia de redención alguna. Mañana, amigos míos, si ustedes quieren, pasearemos por ese otro infierno: aquél que impulsaba la mano de Théodore Géricault.
La historia se repite. La primera vez como un drama. La segunda como una comedia. Hegel
La fragata real “Medusa” había abandonado su puerto francés el 17 de junio de 1816 con destino a San Luis en Senegal. Era considerada como la embarcación más moderna y rápida de su tiempo, y tenía como objetivo tomar posesión de la colonia del Africa occidental que Inglaterra había restituído a Francia. A bordo se encontraban el nuevo gobernador de Senegal y su familia, el personal administrativo y un batallón de infantería de marina que protegería las posesiones de ultramar. El cartógrafo Alexandre Corréard formaba parte de un grupo de sesenta científicos que quería explorar el Senegal. Cerca de 400 pasajeros se encontraban a bordo de la fragata, muchos más de los posibles y demasiados para los botes de salvamento. Desafiando con insolencia sus limitaciones, como después ocurriría con el Titanic, en lugar de navegar con los tres navíos de la escuadra como establecían las ordenanzas, La Medusa se adelantó y, a toda vela, emprendió en solitario el largo viaje. Al mando de la fragata se encontraba Hugues Du Roy de Chaumareys, un hombre que tras huir de Napoleón, había ganado la confianza de los Borbones no por sus méritos en alta mar sino frecuentando durante 25 años los salones de emigrantes en Coblenza y Londres. La lealtad a la monarquía, pues, era más importante que los conocimientos de navegación y experiencia en alta mar. Su arrogancia aristocrática hizo que desoyera los consejos de sus oficiales durante la travesía a Senegal. Con más de un conflicto, los errores de navegación y la negligencia del capitán, hicieron que la fragata encallara en el banco de Arguin, cerca de las costas africanas, entre las Islas Canarias y Cabo Verde, para finalmente naufragar el 2 de julio, día aquel con buena visibilidad y mar en calma.
Después de algunas tentativas para reflotar la nave, los responsables perdieron el poco control que les quedaba y dieron la orden de evacuar el barco. En medio del pánico, el egoísmo y la brutalidad, el nuevo gobernador, el capitán y los más altos oficiales ocuparon los seis botes de salvamento. 147 personas que no tuvieron sitio en los botes, se vieron obligadas a ocupar una balsa construida de forma precaria con tablones, fragmentos de mástil y cuerdas. Los ocupantes de los botes prometieron que los remolcarían hasta tierra firme, pero dos horas más tarde cortaron las cuerdas que unían los botes con la balsa. Fue entonces cuando la desesperación desencadenó la lucha por la supervivencia. Los 147 naúfragos tan sólo disponían de una caja de galletas que se acabó en un día. Las reservas de agua se cayeron la primera noche al mar y no quedaron más que algunas barricas de vino. Pero la brutalidad no vino por la falta de comida ni bebida, sino por conseguir los mejores puestos en la balsa, es decir, había que ocupar los lugares del centro para salvaguardarse de las olas. Los pocos funcionarios y oficiales que no pudieron obtener un sitio en los botes de salvamento, se hacían con estos puestos. Entre ellos también se encontraban, el cartógrafo Corréad y el cirujano de la fragata Henri Savigny. Estaban armados y la fuerza de “la razón” era indiscutible. Veinte personas que se habían quedado en el borde de la balsa, desparecieron durante la primera noche.
Hoy les he mostrado el comienzo del infierno de una tragedia, mañana nos adentraremos en el infierno de la desesperación. Un saludo
Ayer ví en las noticias de televisión (no importa el canal), que nuestro internacional Miquel Barceló está “decorando” una de las capillas de la Catedral de Palma de Mallorca. La obra representa el milagro de los panes y los peces que todos conocemos. El “artista” ha querido plasmar, utilizando materiales como el barro y la cerámica, la narración del Evangelio de una forma “mediterránea” y al puro estilo Barceló (ya saben ustedes que en cuestión de gustos y proyectos, la Iglesia es muy exigente y si no que se lo hubiesen preguntado al mismísimo Miguel Angel). Fiel a su concepción del arte, Barceló ha inundado de su particular visión del relato bíblico el interior de la capilla que anteriormente mencionaba con infinidad de peces de colores, con calaveras (¡ojo! que ÉL personalmente ha realizado en barro) y con la figura de Cristo Nuestro Señor. El Maestro, con infinita benevolencia, nos ha invitado a degustar con un año de antelación –pues la obra no estará finalizada hasta dentro de un año- lo que el presentador de televisión ha calificado como “de inspiración gótica”. En fin, qué les voy a decir, si ya saben ustedes que el mallorquín no es, precisamente, santo de mi devoción. Y como con la Iglesia hemos topado, pues comentar (como quien no quiere la cosa) que he podido contemplar en más de una ocasión las barbaridades que la autoridad eclesiástica de turno ha consentido que se haga en monasterios e iglesias (y si no, vayan al monasterio de Fitero (Navarra) y vean cómo el responsable de la Iglesia ordenó que taparan con sintasol imitando a piedra, el interior de una de las naves del crucero, cubriendo la piedra original que previamente había sido cubierta con cal en una manipulación anterior. Si no fuera una mujer educada me atrevería a decir que de paso podían haberle tapado los huevos al ordenante de dicha aberración). Pero volvamos, ya para finalizar, al “momento Barceló” con sus panes y sus peces. Si me permiten voy a exponerles mi visión particular de lo que han osado en denominar “obra de arte de inspiración gótica”. Una mierda. Mejor dicho, una mierda por cada uno de los panes y de los peces. Se lo voy a explicar de forma más gráfica para hacerme entender mejor: ¿Ustedes se imaginan la ballena que cobijó a Pinocho en su interior, vomitando de forma convulsiva después de haberse atiborrado de pimientos del piquillo y spaguetti boloñesa? Pues eso, 300 metros cuadrados de vómito gótico. Una mierda. Claro, que por comentar...
DEDICATORIA
Barceló, Pinocho del arte contemporáneo. Nunca le tuve aprecio al muñeco de madera que maltrataba a un viejo con ilusionismos humanoides.
Barceló, Pinocho estafador con mentiras occidentales manejando hilos económicos con los que te mueves con libertad entre las entrañas de viejas ballenas.
Para tí no habrá hadas que te hagan ser real y morirás con la certeza ajena de que tu vida feliz ha sido un cuento con final desgraciado.
La memoria de tu infancia con la que dices que colaboras a la hora de crear tus obras será la única con la que puedas contar. Los viejos carpinteros te olvidarán.
Por necesidad, tiene que existir un ser maligno para recordarnos lo “pringaillos” que somos los seres humanos. Un ser omnipotente que juegue y se divierta con nosotros. Durante siglos nos ha enviado plagas y enfermedades como castigo por nuestra osadía al buscar la felicidad. Y la felicidad no es más que la suma de muchos momentos de mucho gustirrinín. Eso lo sabemos todos. ¿Qué pasa con el sexo? Pues que como no tengas cuidado, el ratito de gustirrinín se convierte en embarazos, en enfermedades venéreas o en unos simples hongos. Y es que, señores, nos quieren hacer creer que esto de los polvos es malo y digo yo, ¿a ver si no va a ser verdad? Pero les digo más, el maligno tiene en nuestro tiempo un ayudante bien formado y con un poder muy grande. Cuando a uno ya no le queda otro remedio que abandonar los placeres sexuales y se sienta ante el ordenador y se conecta a la web (que seguro etimológicamente viene de “güeb”, variación ancestral de “güebos”, actualmente “manda cojones”) buscando su ratito de gustirrinín, va el ayudante éste (por cierto, de nombre Bill Gates) y nos manda una bicha de tamaño catedral para que nos entren sudores y nos tiemble la entrepierna que de eso se trata. Y si no, a las pruebas me remito:
Que pasen ustedes un buen fin de semana, y les aconsejo que intenten esquivar los poderes del maligno. Ya saben, la mancha de mora con otra mora se quita, así que en lugar de echar un polvete, echen dos.
Hoy es viernes, qué novedad, todas las semanas se repite y sin embargo parece que fuera único. Por este motivo y, para desearles que pasen un buen fin de semana, aquí les dejo esta broma de tinte existencialista. En los post de esta semana les hablé de la felicidad, del desprecio, de la trágica vida de Sísifo. Piensen después de haber leído lo que les dejo a continuación si nosotros no arrastramos también una gran roca.
Éxito es...
A los 3 años, ....... no mearse A los 6 años, ....... recordar lo que hiciste en el día A los 12 años, ...... tener muchos amigos. A los 18 años, ...... tener carné de conducir. A los 20 años, ..... tener relaciones sexuales. A los 35 años, ...... tener mucho dinero A los 50 años, ...... tener muchísimo dinero. A los 65 años, ...... tener relaciones sexuales. A los 70 años, ...... tener carné de conducir. A los 75 años, ...... tener muchos amigos. A los 80 años, ...... recordar lo que hiciste en el día. A los 85 años, ...... no mearse.
”Con tales impresiones, se concentra uno, se recobra,..., y lentamente llega a reconocer las pocas cosas en que perdura lo eterno que se puede amar, y lo solitario en que se puede tomar parte silenciosamente.” RILKE, R.M.,Cartas a un joven poeta, Alianza, Madrid, 1982, p.57
En el transcurso de la historia, entre guerras e incendios devastadores, las colecciones de libros e, incluso, bibliotecas enteras quedaron diezmadas, muy dañadas o totalmente destruidas. En el siglo XVI, se destruyeron libros en masa en nombre de la Reforma que los consideraba testimonios de una fe derrocada. A principios del siglo XIX, los infolios de la biblioteca del monasterio de Ebrach fueron utilizados para tapar los baches en la calle en medio de movimientos de secularización y, en Nuremberg y alrededores, los batihojas rasparon el pan de oro de muchos códices iluminados medievales para poder así “aprovecharlo” para su propio trabajo. Con estos avatares han tenido que vérselas muchos libros magníficos de la antigüedad pasando por la difícil situación de caer a menudo en las manos de hábiles ladrones del sustento del verbo. Los vikingos que saquearon en los siglos IX y X los monasterios irlandeses, no lo hicieron por las hermosas imágenes que los iluminaban sino por las valiosas encuadernaciones de metal precioso que las acogían. Por el contrario, el emperador Otón II cuando corría el año del Señor, 973, ordenó abrir el armario del monasterio de Saint Gallen y se llevó un solo ejemplar en el que se podía leer la siguiente advertencia a modo de maldición a quien osara robarlo:
Que pierda su buena reputación, que jamás sea dichoso aquél que me robe. Que arda en el fuego del infierno ese miserable.
Incluso estudiosos en nombre de la cultura han sucumbido a este menester del robo. Algunos humanistas, como el jurista suizo Melchior Goldast, tomaron prestados manuscritos que no devolvieron jamás o los mutilaron arrancándoles hojas para sus estudios guardándolas en el bolsillo de su pantalón como declararía el jurista ante un tribunal. Pero de todos los ladrones de libros, el más famoso y temido fue, sin duda, el italiano Guillaume Libri-Carrucci (1803-1869), que trabajó en Francia desde 1841 como secretario de una comisión que debía elaborar un inventario de todos los manuscritos de un departamento francés. Libri aprovechó su cargo para practicar un robo a lo grande sin detenerse si quiera ante un libro tan magnífico como el Pentateuco de Tours(ss.VII/VIII). No dejó huellas y modificó y falsificó los asientos de los catálogos dejando pistas falsas. Huyó a Inglaterra eludiendo así una condena de diez años de cárcel en Francia. Vendió su botín por ocho mil libras a un coleccionista famoso pero el ladrón de palabras e imágenes murió en la miseria. No vayan a pensar que esto que les cuento son historias pasadas, el robo es hermano de la naturaleza humana y hace tan sólo unos años un profesor universitario americano aprovechó su permiso para acceder a los tesoros de la Biblioteca Apostólica Vaticana. Cambió su lápiz y su papel por unas tijeras y unas cuchillas de afeitar para liberar a algunos códices de sus páginas más hermosas que serían albergadas en el holgado bolsillo del interior de su abrigo. Una vez descubierto, el hasta entonces respetado profesor obtuvo no riqueza, sino todo el tiempo del mundo y como el Wotan wagneriano dejando caer sin fuerza los brazos y doblando la cabeza sobre su pecho grita:
”In eig´ner Fessel fing ich mich, ich Unfreiester Aller” (¡En las propias cadenas caí prisionero, yo, el menos libre de todos!)
En la séptima planta del edificio que la galería Sotheby´s posee en York Avenue se subastó ayer el cuadro más caro de la historia. El Muchacho con pipa de Picasso alcanzó la espectacular cifra de 104.168.000 dólares. En menos de cinco minutos y tras noventa y un pujas que comenzaron con cincuenta y cinco millones, una vez más el maridaje entre arte y dinero se vio consagrado en la ciudad donde, como algún periodista ha afirmado, el lujo y la miseria se miran, pero no se rozan. El rosa de Picasso ha conseguido destronar al amarillo de Van Gogh. Seguro que ninguno de los dos superan al blanco de la hambruna, al negro del terrorismo, al rojo de las víctimas, al marrón de las tumbas, al azul del llanto de los huérfanos... El pintor particular que ha adquirido el cuadro no tiene ninguno de estos colores en su paleta. Eso sí, cada noche, antes de meterse en la cama, podrá contemplar, él sólo, el rosa de Picasso. El mismo rosa de la canción, el rosa del corazón, el rosa de la sinrazón.
Hoy los blogueros hemos recibido la noticia de que Clio nos deja. La despedida ha sido breve y como siempre ha hecho gala de su buen estilo: no sobra ni falta ninguna palabra. Espero, no obstante, que le sobre tiempo y no le falten ganas para volver de vez en cuando. Le estaremos esperando, como hacen los buenos amigos.
Me permito recomendarles un estudio magnífico de HALPHEN, L.:Carlomagno y el Imperio carolingio, ed. Akal universitaria, Madrid, 1992 donde el objetivo del autor no fue hacer una mera biografía de Carlomagno ni trazar el esquema de conjunto del período carolingio sino “hacer bien visibles las concepciones político-religiosas de las que surgió el imperio (en el año 800) y analizar al tiempo en qué medida se mantuvieron vigentes durante más de un siglo dichas concepciones”. Se refleja pues, “un problema de estructuras que resultó capital en aquel tiempo. Así, tras este período de unidad, un nuevo mundo, el feudal, reemplazaría definitivamente al antiguo, alcanzando con ello a toda Europa con sus transformaciones”.
La obra es densa y no permite la lectura rápida. Los hechos que se rescatan de este período histórico están envueltos en multitud de conspiraciones, muertes y maquinaciones. Sin embargo, de lo que quiero hablarles en este post no es de los hechos sino de las personas que los ejecutaron y más concretamente, del nombre de esas personas.
Si uno recurre al índice de nombres encuentra cosas como éstas (permítanme que les confeccione una relación de, si no los más significativos, al menos sí los más sonoros). Comencemos por los nombres masculinos. Les propongo que realicen un esfuerzo de imaginación y traten de visualizar en su mente el aspecto de estos hombres:
ADALARDO, abad de Corbie. ANGILRAMO, obispo de Metz. ANSEGISO, arzopispo de Sens. DROGÓN, nieto de Carlos Martel. EVERARDO, marqués de Friul. FRECULFO, obispo de Lisieux. GEROLDO, conde de Baviera. GRIFÓN, hijo de Carlos Martel. GUENELÓN, arzobispo de Sens. HAROLDO, rey de Dinamarca. HILDEBALDO, obispo de Colonia. LUITPRANDO, rey de los lombardos. MATFRIDO, conde de Orleáns. MEGINHARDO, monje de Fulda. NICÉFORO, emperador de Bizancio. NOMINOE, duque de los bretones. RADBODO, duque de Frisia. RAGENFREDO o RAINFRODO, mayordomo de palacio. REGIMBARDO, camarero. TEODEBALDO, duque de los alamanos. TEODULFO, obispo de Orleáns. TEUTGALDO, arzobispo de Tréveris.
¿Se imaginan, estimadas lectoras, ese momento “ranchito” en el que invadidas por una incontenible excitación, gritan el nombre de uno de estos caballeros?
- Más, más, sigue, sigue MEGINHARDO, mi amor...
estarán de acuerdo conmigo en que la frigidez en este caso estaría sobradamente justificada. Afortunadamente (por la igualdad entre sexos digo), en el caso de los nombres femeninos, los lectores de este blog, no lo tendrían más fácil. Incluso, como van a poder comprobar, el efecto es aún peor:
AGELTRUDES, esposa de Guido II de Spoleto. ENGELBERGA, esposa del emperador Luis II. ERMENGARDA, hija del emperador Luis II. FASTRADE, esposa de Carlomagno. HILDEGARDA, mujer de Carlomagno. HILTRUDES, madre de Tassilon. IRMENGARDA, esposa de Ludovico Pío. LIUTGARDE, esposa de Carlomagno. PLECTRUDES, viuda de Pipino el Joven. RIQUELDA, esposa de Carlos el Calvo. SWANAGILDA, madre de Grifón. TEUTBERGA, esposa de Lotario II. WALDRADA, amante de Lotario II.
¿Lo ven? no miento. La impotencia erectil provocada por la sonoridad del nombre de la dama no deja lugar a dudas. Es más, una trombosis cerebral sería la consecuencia más normal. Por si acaso, no hagan la prueba:
-Venga, pichoncito, ERMENGARDA de mi corazón, quítate el body y métete en la cama...
y de esta manera hemos sabido de dónde provienen las disfunciones sexuales de nuestro tiempo. Nada más y nada menos que del período carolingio. Que pasen un buen fin de semana.
Ayer lo ví por primera y última vez. La sensación escalofriante perdurará en mi recuerdo hasta dios sabe cuándo. Sólos en el salón, con luz tenue que apenas dibujaba nuestras siluetas, mi marido y yo tomamos ayer una difícil decisión. Aunque nos conocemos bastante bien, hay fragmentos de nuestra vida que todavía hoy (y ojalá sea por mucho tiempo más) todavía necesitan la aprobación del otro. Pues en ésas estábamos cuando con un hilo de voz casi imperceptible nos preguntamos:
- ¿Nos arriesgamos y vemos hoy “El Castillo de las Mentes prodigiosas”?
sólo nos faltó cogernos de la mano como cuando uno se monta en el avión, se abrocha el cinturón, y empieza a levantar el aparato con su propio culo. Empezamos a sudar y sin apenas atrevernos a cruzar nuestras miradas soportamos la mierda ésa hasta el segundo espacio de anuncios publicitarios.
¿Se imaginan ustedes el más surrealista, sangriento, pornográfico lienzo de El Bosco? ¿Se imaginan ustedes el jardín de la Alicia de Carroll contemplado por un esquizofrénico? Pues no, nada que ver, todo lo anterior a la máxima potencia.
Uno de los participantes era un retrato clavado del Gato de Cheshire. Uno no sabía cuándo esta argentina tiene abierta o cerrada la boca. Su dentadura es lo más parecido a una película de caballos y sus labios se nos presentan como el producto de toda una vida entera dedicada a la succión de órganos sexuales masculinos. Es un híbrido humano vestido de la mejor caricatura que de un travestido puede hacerse. Sin desperdicio.
Otra participante, la bruja Lola, es prima hermana de la Reina de Corazones. Sus chillidos y vociferios nos hacían ensordecer. La mujer es ilimitada sin duda, porque no se sabe dónde termina la cabeza, dónde tiene el cuello, dónde comienzan las tetas y dónde termina la enorme barriga. Y todo este efecto mágico precedido por una pelambrera electrizante que más de uno denomiraría “pelo coño”. Lo peor de todo fue verla desayunar. Por dos motivos: porque su aspecto es ya asqueroso y repugnante vestida de gala, imagínense recién levantada; y porque al comerse una tostada con mantequilla, más que un humano recordaba al más cerdo de todos los animales de bellota del universo galáctico. Sin desperdicio.
Del famoso y televisivo verdulero Paco Porras qué les voy a contar. Igualito, igualito, igualito que el Sombrerero Loco. Una versión despiadada de la Naranja Mecánica. Sin desperdicio. El resto de participantes formaban un coro perfecto. Atuendos muy personales, muy brillantes, estrafalarios hasta decir basta. Mi marido me preguntó que qué hacía uno vestido de Papa. La leche, qué risotadas tan incontenibles...
Una vez que hemos visto a estos personajes, centrémonos en el bando de los representantes de lo “racional”. Para no desentonar demasiado, el jurado soportaba en su espalda una llamativa capa de color fucsia. Junto a Javier Armentia se encontraba Aramis Fuster toda ella rodeada de miles de plumas también fucsias y un escotado palabra de honor de cuero negro que resaltaba a la perfección el lema “la arruga es bella salvo en dos tetas fofas”. Toda sencillez. Entre otros dos, el padre Apeles ejerciendo de Diostodopoderoso con esa mano que para sí la hubiera querido Miguel Angel cuando recreaba la Capilla Sixtina. Mano divina sin duda. Divina y acusadora.
Bendita cama, no ví el momento para hacerle la proposición a mi mantecoso. ¿nos vamos? En cuestión de segundos, nos dirigimos como demonios de Tasmania hacia nuestro dormitorio. No he tenido pesadillas porque tengo un dormir...
Cuando en el blog de Tio Petros se comentaba lo oportuno o no de la presencia del Sr. Armentia en este espacio del cutrerío patrio, yo rectifiqué un primer comentario porque me habían confirmado que los miembros del jurado otorgaban al programa su ración de escepticismo y racionalidad. Me temo que hoy me como con patatas mi rectificación en la bitácora de mi pariente. Lo mejor es que hoy vamos a comer papas unos cuantos.
Ejercicio de aguadeza visual: fíjense en los prismáticos. Ya sabemos ahora porqué no ha encontrado nada...
EL JUEGO DEL ESCONDITE
Ayer el presidente Bush celebró la cena anual con la prensa americana. Parece ser que la tradición impone que en dicha celebración el presidente haga de cómico para amenizar la velada. En medio de un ambiente distendido, no se le ocurrió otra cosa al presidente del mundo mundial que hacer un gag a costa de las armas de destrucción masiva de Irak. Sí, esas que han aparecido por todos sitios... Pues bien, el Bush, personaje tragicómico donde los haya, preguntaba de forma retórica: - ¿dónde están las armas de destrucción de Irak? Hacía como si abriera un cajón de la mesa de su despacho y se contestaba: - No, no, no. Aquí no están.
Una vez cerrado el imaginario cajón, se agachaba por debajo de la mesa y de nuevo preguntaba. -¿dónde están las armas de destrucción masiva? Y con una sonrisa de oreja a oreja, ésa que imita tan mal Aznar, volvía a contestar: - No, no, no. Aquí no están
Díganme ahora, señores míos, si este cuento no es de terror. Pero del terror más terrorífico que ustedes hayan podido imaginar jamás y sin banda sonora que acompañe al protagonista...
EL FESTEJO REAL O LAS OTRAS BODAS DE CANAÁ Érase una vez un príncipe rubio, alto y apuesto al que sus padres, los reyes de un país moderno, habían permitido desposarse con una plebeya de melena castaña y ojos almendrados ignorando su condición y su pasado familiar en pos de un futuro país más igualitario y más moderno aún si cabe. Pues bien, como digo, ante la benevolencia y amor de estos padres, la fecha de la real boda estaba ya fijada para el mes de la Virgen y de las flores. Sin embargo, un hecho dramático ensombreció el feliz enlace. En la capital del reino cayeron muertos dos centenares de leales vasallos a manos del moro asesino en lo que se dio a llamar la Cruzada de la época moderna. Por este triste motivo y para salvaguardar la integridad física de los prometidos y convidados ilustres, se estableció cerrar las fronteras de este reino ocho días. ¡Qué suerte, qué dicha tienen algunos compatriotas míos, ésos mismos que habitan en el país de Francia y pagan sus diezmos en este reino de España! Cerradas así las fronteras de esta tierra Vascongada, se pasarán (sin sueldo ni saliario) una semana festejando la boda real. Pero no se me entristezcan, señores, que no hay dos sin tres. Como señal de duelo, la real pareja renuncia a la fiesta que los despediría como solteros. Pero las cosas ya no son como nos gustaban antaño, porque mi futura reina, de lo que se dice virgen, virgen no va a ir.
Se comenta y se dice, que el cuñado del príncipe, esposo de su hermana primogénita, al que tanto le gusta la sastrería, quiere denunciar a los fieles vasallos por morirse antes de la boda. Porque un futuro rey no se casa todos los días...
NOTA DE ÚLTIMA HORA: Ayer se celebró en la catedral que acogerá los festejos de la boda un funeral por los muertos en la capital del reino con la asistencia de los jefes de otras casas reales y otros dirigentes políticos. Ayer la familia real se ganó el sueldo que le pagamos. Todos menos el Marichalar, que ponía cara de pocker porque no le gustaba el atuendo de los familiares de las víctimas: sólo saludó con emoción a la mujer de Blair porque llevaba pamela.
Aunque parezca el título de un relato corto de Poe, no lo es. Sí que podría calificarse como una serie de post de terror donde se dan cabida algunos hechos por lo menos insólitos, de ésos que nos ponen (al menos a esta que suscribe) los pelos de punta. Para no aburrirles, voy a dosificar mi ímpetu literario y cada día, les ofreceré uno solo (y también para que me dé más de sí la inspiración, para qué nos vamos a engañar...)
EL EXTRAÑO CASO DEL CABALLERO J.M.A. Y SU PARTICULAR MESA REDONDA En un reino europeo había gobernado hasta la fecha en que se producen los hechos, un caballero andante que con bigote en ristre y mentiras por montera no quería verse desterrado del gobierno de su patria. Este caballero, respaldado en todo momento por sus fieles amigos, todos ellos de la misma condición, decidió que haría partir con rumbo a Bruselas a dos de sus partidarios más leales que habían combatido en la batalla cual esclavos ejemplares. Estos caballeros, Zaplana conocido uno, el otro apellidado Acebes aceptaron muy gustosos la empresa que su señor les encomendaba. Para curarse las heridas producidas por un pueblo desalmado y hostil, triunfador de la batalla, los dos caballeros planean su venganza en tierras de la lejana Bélgica mientras su señor mediopoderoso J.M.A. contempla cómo los vasallos que la mudanza le hacen, colocan correctamente el sombrero tejano y la bolsita de té en el baúl de los recuerdos. A veinticuatro de marzo del año del Señor dos mil cuatro.
Ni qué decir tiene que ustedes están invitados a modificar este relato en lo que quieran: incluso en su final. Hasta mañana.
Cuando el jueves 11 de marzo colgué el post sobre el atentado terrorista eran las nueve de la mañana. Hasta ese momento todo apuntaba a que una vez más y con consecuencias brutales, ETA tenía la autoría. Cuatro días después la atribución de la autoría ha cambiado aunque no por ello el dolor profundo de todos nosotros. Indudablemente, no mido por el mismo rasero a los terroristas y al gobierno del PP. Sería irracional y creo que no lo soy y no lo debemos ser. Pero lo que no puede ser de igual manera es que se silencie una información dañina a todas luces electoralmente, que se mienta y se engañe. Estoy de acuerdo contigo JR, por eso, hoy, que el pueblo español tiene un arma poderosa que son las urnas tenemos que dar nuestro escarmiento. No somos tontos ni ignorantes. El día 10 mi madre cumplió ochenta años y una guerra no le permitió ir al colegio, pero sabe muy bien que el Aznar, como dice ella, nos engaña. Si como en el caso del prestige, el resultado de las urnas nos rebota en la cara, entonces, señores, lamentaré mucho ser ciudadana de este país. Y el dolor que siento por las víctimas mortales, por los heridos y los que quedarán mutilados, por sus familias... se verá aumentado por un dolor de futuro.
El presente tortura, el pasado repugna y el futuro aterra.
Cuando una desgracia nos invade, nos llena de dolor y la rabia se materializa en unos ojos y una expresión tensa como de rigor mortis, buscamos consuelo. Consuelo incluso en personas que no conocemos. Yo he buscado (y lo he encontrado) ese consuelo en mi marido, en mis amigos, en los lectores de este blog y en cada uno de los miles de personas que durante dos días hemos salido a la calle. He llorado y he visto como otros lloraban por un dolor universal a kilométros de aquí pero tan cerca de nuestro corazón y de nuestra razón.
Como ciudadana, Sr. Aznar, yo le tengo a usted como padre político (como algo inevitable para mí), y como hija usted no me ofrece consuelo. Usted me miente, nos miente a todos, usted me ha llevado, por su imprudencia y sordera, a que el dolor que he sentido y siento sea inconmensurable. Usted está dando palos de ciego, intentando escapar de la verdad, como hace unos días otros intentaban escapar del tren que les iba a llevar a la muerte, es decir, desesperadamente. Sr. Aznar, usted es el Calígula que nos dirige, que improvisa descabelladamente para capturar la luna, que impone sus locuras envueltas de cordura mesiánica para ser Dios, que nos viste con túnicas manchadas de sangre y con mortajas bordadas con palabrería y mentira. Sólo espero que, al igual que los terroristas, no tenga un sólo día de descanso y que la pesadilla de la consecuencia de sus decisiones le sea tan inevitable e inconsciente como el aire que respira. A usted, Sr. Aznar, se le han muerto muchos hijos que no estaban en ese tren y, eso, presidente, para un padre es estar muerto en vida.
Soy vasca. Esta mañana, a las ocho menos cuarto, la banda terrorista ETA ha cometido un atentado en Madrid. Hay decenas de muertos. Varias bombas en un tren de cercanías y un coche/bomba. Hay decenas de muertos. Esta vez no ha habido ningún aviso previo. Me da asco, se me revuelve el estómago, y desde este espacio en el que me puedo expresar, quiero decir que antes que vasca, soy esposa, soy hija, soy madre, soy hermana, soy amiga y ciudadana pero desgraciadamente he nacido en una tierra por la que en estos momentos (y en muchos otros que he vivido) siento vergüenza. Tengo miedo y hay decenas de muertos. 10:55 h. 80 muertos 13:50 h. 173 muertos 17:05 h. 182 muertos 18:25 h. 187 muertos 24:00 h. 192 muertos 17 DE MARZO DE 2004201 muertos
Parece ser que a los responsables de mantenimiento y tesorería de la Catedral de Burgos les va eso de “a la saca...” que tanto repiten los componentes de Cruz y Raya. Claro, que con la iglesia hemos topado y ya sabemos que, entre otros asuntos de carácter más espiritual, al clero lo del dinero le resulta sagrado. Este fin de semana he visitado una zona de la provincia de Burgos (soy una entusiasta del románico) que no conocía y el viernes por la tarde visité la capital. Aunque ya conozco la catedral de viajes anteriores, no me resisto a pasarla por alto. Siempre puede uno descubrir algo nuevo y sorprenderse con la magnificencia del cuerpo arquitectónico. En la plaza de la catedral, entre las dos escalinatas se han montado un chiringuito que ya quisiera Georgi Dan: visitas guiadas, precios especiales para colegios y grupos, niños y adultos. Tres euros para contemplar lo que antes era gratis. Si intentas escabullirte por cualquiera de las capillas que dan a la calle, descubres que cuando te internas en la capilla unas vallas oxidadas y repugnantes te impiden el paso al resto del recinto. Eso por listos... porque han colocado cuatrocientos mil carteles que te advierten que no puedes pasar sin pagar el impuesto que, aunque no revolucionario, no deja de ser vergonzoso. No contentos con las dos incursiones a las capillas adyacentes, intentamos colarnos por la entrada principal del pórtico. Ya saben, mirando hacia arriba y silbando con las manos hacias atrás. Naturalmente de nuevo otro intento fallido porque te encuentras de bruces con una especie de cabina del tamaño de la de Jose Luis López Vázquez, iluminada con un fluorescente fosforito en la que un caballero con cara de pócker extiende su brazo espiritual para reclamar la espiritual entrada que te permite contemplar el lugar santo. Seguramente que parte del dinero que se recauda se destine a pagar la minuta de los abogados que se hacen cargo de los casos de abusos sexuales a niños cometidos por “socerdotes” e hijos de puta que ya no les basta con hacerse una paja y flajelarse después los huevos para expiar los pecados. ¡Cómo será el poder de la iglesia que han conseguido tocarnos los cojones a mí y a mí marido! Eso sí, nos fuimos sin ver la catedral.
"Ciertamente que los reyes y los príncipes pueden crear profesores, consejeros privados, condecoraciones de diversas órdenes, títulos y nobleza, pero jamás podrán crear un gran hombre, una inteligencia privilegiada que sobresalga de la vulgaridad, porque esto es superior a ellos. Hombres así han de ser respetados. Cuando dos hombres como Goethe y yo se encuentran juntos, aquellos grandes señores se ven obligados a comprender la grandeza de nuestra compañía y la pequeñez de su persona. Ayer, cuando íbamos a casa, encontramos a toda la familia imperial. Desde lejos los vimos acercarse, y cuando Goethe se dio cuenta dejó mi brazo para ir a ponerse a un lado del camino. A pesar de cuanto le dije - lo que me vino en gana -, no logré que avanzara ni un paso; entonces me puse el sombrero, me abroché la levita y, con las manos a la espalda, me dirigí hacia el grupo que se acercaba. Príncipes y cortesanos me hicieron paso, la emperatriz se me adelantó al saludo, el duque Rodolfo se quitó el sombrero. ¡Qué bien me conocen los grandes! Después me divertí muchísimo viendo pasar aquella procesión por delante de Goethe, que, al borde del camino y sombrero en mano, permanecía profundamente inclinado. Le volví la espalda sin hacerle el menor caso, y me fui". extracto de una carta de Beethoven dirigida a Bettina Brentano
Creo que no se puede describir mejor el desdén que una persona siente ante estos símbolos de poder que todavía hoy nos tenemos que comer con patatas. Pero eso sí, tenemos la suerte de vivir en un país democrático y moderno que ha dejado de ser “de charanga y pandereta” para convertirse en un sainete en tres actos para desgracia de Machado. Con la familia real en cabeza (familia en la que no se sabe a quién le dió primero la trombosis), el clero y su melodía "dejad que los niños se acerquen a mí, papi-chulo, papi-chulo", el presidente (no abro la boca del todo no vaya a ser que se me cierre el culo) y su séquito (¡viva Arguiñano y la teoría del Perejil!) y con una banda terrorista capaz de impartir el bien y el mal (los efectos, claro está) cual Celestina remendadora de hímenes políticos, todavía debemos de dar gracias por no haber nacido un poco más abajo, porque ahora nos hubiéramos quedado sin nuestros bienes, sin nuestra casa y sin la única porción de futuro a la que teníamos derecho por haber venido al mundo en un pedazo de tierra del submundo. Aunque bien mirado, siempre nos quedará París y el voto por correo...
"Soy especialista en vivir en crisis permanentemente. Envidio las vidas tranquilas" Miquel Barceló
¿Y quién no? Por esa razón, señor Barceló, no debería de ser usted tan despiadado y dejarnos el Prado en paz. El tono de malestar con el que me dirijo a usted, está motivado por el rumor (parece que nos vamos convirtiendo en un país de rumores, humores, tumores y rumiantes) que corre por todos los medios de comunicación, de que usted (mejor dicho), su obra, se va a exponer en el Museo del Prado. No es que a una no le guste su obra, que no me gusta, pero en un esfuerzo de "objetivar" (si esto es posible) la noticia (porque aunque rumor, es noticia) me pregunto lo siguiente: ¿para qué demonios mantenemos el Reina Sofía? ¿desde cuándo el Prado ha albergado en sus salas obras de artistas contemporáneos? ¿por qué ninguna autoridad competente ha tenido las sufientes pelotas para aclarar/desmentir este asunto?
Vayamos por partes. Primero definamos para afinar más. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua tenemos que:
museo. 1. m. Lugar en que se guardan colecciones de objetos artísticos, científicos o de otro tipo, y en general de valor cultural, convenientemente colocados para que sean examinados. 2. m. Institución, sin fines de lucro, abierta al público, cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de los objetos que mejor ilustran las actividades del hombre, o culturalmente importantes para el desarrollo de los conocimientos humanos. 3. m. Lugar donde se exhiben objetos o curiosidades que pueden atraer el interés del público, con fines turísticos. 4. m. Edificio o lugar destinado al estudio de las ciencias, letras humanas y artes liberales.
Bien, según la definición y partiendo a priori de que lo que usted hace es "arte", no encontraríamos impedimento alguno para que nuestro querido museo acogiera sus producciones. De igual manera, la proposición indecente de que sus obras cuelguen de esta entidad podría estar apoyada por un comentario (ambiguo a todas luces) a una entrevista realizada al señor Miguel Zugaza, actual director del museo, que dice así:
(...)Y en el caso de artistas plásticos actuales. ¿Terminará acogiendo sus obras?
- El Prado seguirá sumando pintura, alimentando la historia del arte español. Durante el siglo XX, asumió las colecciones del siglo XIX y de las primeras décadas del XX. Este no es un museo de arqueología, es de historia del arte; por tanto, procura aumentar su colección y consolidar su valor histórico y artístico.
pero no contento con NO responder a la pregunta abiertamente, Zugaza -en otro momento de la entrevista- dice así:
¿Debe el museo impulsar corrientes artísticas y convertirse en mecenas de talentos artísticos o su función ha de limitarse a exponer su colección, a ser una mera pinacoteca?
- Este museo no promueve nuevos valores, porque muestra arte moderno pero no contemporáneo. De todos modos, nos interesa mucho saber lo que piensan los creadores actuales sobre nuestras actividades. No nos limitamos a nuestra visión como historiadores: los artistas nos ayudan a contemplar los proyectos y exponer las colecciones de otra manera. Pero no hablamos sólo de artistas plásticos. Escuchamos a literatos, músicos o arquitectos que puedan ofrecernos una visión diferente. De esta, forma logramos mantener vinculado el museo a la actualidad.
¿En qué quedamos? ¿Sí pero no aunque no estoy seguro sin embargo considero firmemente que de lo contrario obtendríamos el polo opuesto al criterio de que a priori sí pero no aunque no estoy seguro sin embargo dejo para más adelante la consideración?
Si ustedes visitan la página web del Museo del Prado comprobarán que está dividido en ocho categorías:
1- PINTURA ESPAÑOLA (de 1100 a 1850) 2- PINTURA FLAMENCA (de 1430 a 1700) 3- PINTURA FRANCESA (de 1600 a 1800) 4- PINTURA ITALIANA (de 1300 a 1800) 5- PINTURA ALEMANA (de 1450 a 1800) 6- ESCULTURA 7- DIBUJOS Y ESTAMPAS 8- ARTES DECORATIVAS
Evidentemente, he de pensar que las obras por usted ejecutadas, se expondrían en la primera de las categorías que he nombrado. Ya sé que usted es mallorquín, pero por muy cosmopolita que usted sea, de ser, será primero español que francés o alemán (flamencorro quizás sí, porque hay que tener un duende m´u grande p´a intentar comercializar vajillas ¿imposibles las llama usted? (vid. Porcelanas Bidasoa)). A lo que íbamos. Nos quedamos en "pintura española". Quizás me pueda explicar usted, cuál es la causa por la que desde mediados del siglo diecinueve hasta el siglo actual, no haya ningún artista que merezca que sus obras convivan con las de Murillo y Velázquez y, usted, sin embargo, no sólo lo merezca sino que además sea reconocido como tal. Me imagino que, cuando su obra pueda visitarse por fin en esta casa, el texto de presentación de la categoría se acomode a la nueva situación, porque ahora tenemos que:
PINTURA ESPAÑOLA
Obedeciendo a un criterio cronológico, el Prado expone desde los murales románicos del siglo XII hasta la producción de Goya, que ya se adentra en el siglo XIX. En la planta baja, junto a la pintura medieval y renacentista, destacan las pinturas de El Greco. En la principal, su galería central expone los conjuntos de Ribera y Murillo, la sala 12 y adyacentes el de Velázquez y el Siglo de Oro, culminando con la obra de Goya, cuyas pinturas se distribuyen entre esta planta y la segunda.
Ciertamente, tiene que ser todo un honor y un privilegio que las obras (de arte o no, ¡eso qué importa!) que uno ha parido descansen silenciosamente a la vista de miles de espectadores con las de Esos Grandes. Pero haciendo un importante esfuerzo de introspección le reto a que se encuentre un pedazo de dignidad. Le doy toda la vida como plazo. Verá que, en su caso, será imposible encontrarla. Suya afectísima, ...
Hay cosas en la vida que se hacen a tiempo o no se hacen. Por este motivo, he corrido rauda al ordenador para descargar adrenalina después de la experiencia –sobrenatural, me atrevería a decir- que he vivido. Hace apenas unos minutos estaba viendo en el segundo canal de la ETB un programa diario a cargo de Carlos Sobera llamado “Date el bote”. En él dos bandos de concursantes (uno de chicos y otro de chicas) tienen que responder a las preguntas –de todo tipo- que les formula este presentador de moda. Era el turno de los “chicos” y el Sobera lanza la siguiente pregunta:
-En la localidad de Corleone, al sur de Palermo, están recogiendo firmas para:
1) crear una oficina de turismo 2) trasladar los restos de El Padrino 3) cambiar el nombre del pueblo.
¿A que ya se imaginan lo que ha respondido el mozo? Pues sí, señores, para trasladar los restos de El Padrino. Vamos, que digo yo que Mario Puzzo estaría contento, porque un escritor siempre sueña con que su fama sea universal, pero de ahí a que antes de cobrar vida se le mueran sus personajes... En fin, el chico no es que se haya puesto nervioso, no, es que ya estaba pensando en apuntarse al “Un, dos, tres...”
Quieran o no quieran, no hemos nacido todos iguales. No me refiero a la cuestión física, que ya me gustaría tener el culo de Jennifer López, sino en cuestiones de derechos y obligaciones como ciudadanos. No se vayan a creer tampoco que voy a poner el grito en el cielo con aquello de que Hacienda somos todos, que ya sabemos que unos son más que otros... no, por ahí no van los tiros. Ayer los medios de comunicación se han hecho eco de la siguiente noticia:
15 de octubre de 2003. Fernando Humberto Gómez-Acebo, hijo de la Infanta Doña Pilar de Borbón, se encuentra frente a los mostradores de Iberia, salidas de la Terminal 1 de vuelos internacionales del aeropuerto de Barajas junto a su perro, un pastor alemán, cuando varios agentes de policía observaban cómo el perro defecaba en el lugar. En el informe policial, los agentes dan cuenta de que el propietario del can, continúa su recorrido obviando tal circunstancia, por lo que dirigiéndose al noble le llamaron la atención por la “cagada” de su acompañante. Se le informa al señor Gómez-Acebo de que debe ir provisto de bolsas de plástico para recoger los excrementos de su perro a lo que el noble responde de una forma grosera y con malas formas diciendo que no las llevaba y que, por supuesto, no iba a recoger los excrementos solicitando, incluso, que los agentes de policía llamen al servicio de limpieza del aeropuerto. Ante los hechos y la insolencia del señorito, los agentes le comunican que va a ser propuesto para una sanción administrativa, solicitándole la documentación, a lo que el hijo de la Infanta contesta pidiendo el número de placa de los funcionarios para ejercer las acciones oportunas contra ellos. Con todo lo anterior, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha pedido a la Dirección del Cuerpo que le informe de si se ha impuesto alguna sanción a Gómez-Acebo por lo sucedido.
¿Qué le está ocurriendo a este país? ¿no sólo tenemos que aguantar que el perro del señorito se cague sino que además tenemos que consentir que el noble se cague también en quien le dé la gana? ¿es que ante la demanda del insolente cantamañanas les va a caer un puro a los dos agentes por llamar la atención al ilustrísimo? ¿el cachondeo monárquico consiste en que simultáneamente nos dan por culo pero presiden actos de beneficencia? Pues les digo una cosa: que si el perro del noble puede cagarse en donde le dé la gana, yo también. Que si es cosa de magnitudes yo mido 1,70 m y me cago en el señorito y en todos los chupatintas de su familia que viven del cuento.
” Jamás he escuchado un sonido sin amarlo, el único problema con los sonidos es la música”. John Cage
John Cage fue un músico heredero de Schönberg cuyas composiciones y escritos, todos ellos de y sobre música experimental, han llegado hasta nuestros días.
El pasado viernes 16 de enero, la Orquesta Sinfónica de Londres, interpretó en directo en el centro de artes contemporáneas de Barbican en Londres una obra del compositor estadounidense, por lo menos curiosa, que fue retransmitida en directo por la BBC-Radio 3 y en diferido por la cadena de televisión BBC 4. La composición fue difundida en el marco de un concierto consagrado a unos cuantos músicos estadounidenses contemporáneos y, según afirmó el director de la BBC, la partitura de Cage, que sería interpretada por primera vez, podría ser calificada de “silencio ambiente”.
Hasta aquí, queridos lectores, parece que el gran acontecimiento no tiene nada de particular. Pues no, porque no les he contado nada de la obra. Ahora pueden comenzar a sonreir in crescendo con lo fantástico de la partitura. Se trata de una obra cuya duración es de 4 minutos y 33 segundos...de silencio. Sí, es sorprendente y cierto. ¡Qué gran espectáculo! El director levanta su batuta, los músicos preparados con sus instrumentos y transcurren 4 minutos y 33 segundos de silencio mientras el director hace el gesto final a la orquesta a tempo (ya que ha consultado su reloj suizo) para indicarles que la obra ha finalizado. Gran ovación, quince minutos de aplausos.
¿Estamos gilipollas o qué?
Ahora paso a relatarles aquello con lo que un admirador de Cage y de esta obra en particular nos regalaba ayer en la radio. Parece ser que esta obra estaba pensada para que se interpretase a piano y más tarde, Cage consideró que sería más adecuado que una gran orquesta la ejecutara (hay que joderse). La partitura (je,je) que fue compuesta (je,je,je) en 1953 propició que la dirección de la BBC-Radio 3, tuviera que cortar su sistema de seguridad, que se activa precisamente cuando un silencio inesperado interrumpe un programa (ya estoy por los suelos...).
Como ocurre con casi todos los genios, el músico estadounidense también fue motivo de plagio y, justamente con esta obra considerada una de sus piezas maestras. Incluso hubo un litigio por medio... (señores, ya no aguanto más, se me sale la mandíbula). Ya sólo me queda mostrarles a los protagonistas de este post, porque me es imposible seguir escribiendo una sóla línea (como homenaje a Cage, por supuesto).
Aquí John Cage:
Aquí la Sinfónica de Londres:
Aquí el público asistente:
Aquí de nuevo a John Cage desde el Purgatorio después de ver las caras del público asistente:
Cuando Dios comunica a Abraham que pretende destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra, Lot, sobrino de Abraham, se encuentra de paso en la primera. Con el fin de averiguar cuántos hombres justos se hallan en Sodoma, Dios envía dos ángeles disfrazados de hombres corrientes. Los dos ángeles se encuentran con Lot quien les ofrece comida y cobijo. Los demás hombres de la ciudad, impíos y depravados, al enterarse, cercan la casa de Lot y le exigen que los dos forasteros les sean entregados con la intención de abusar sexualmente de ellos. Entonces Lot, ofrece a cambio a sus hijas vírgenes en lugar de a los forasteros:
”Haced de ellas como bien os pareciere, pero a estos varones no les hagáis nada, porque se acogieron a la sombra de mi tejado”.
Ante la negativa de aceptar a las hijas de Lot y el intento de derribo de la puerta de la casa del patriarca, los dos ángeles comunican a Lot las intenciones de Dios sobre la ciudad y le exortan a que él y su familia abandonen con la máxima premura Sodoma:
”Escapa por tu vida y no mires tras de ti”
Así pues, Dios hizo “llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego, y destruyó las dos ciudades. Pero la mujer de Lot miró atrás y se convirtió en una estatua de sal”.
En la obra que quiero comentarles hoy, un lienzo de 58x34 cm., fechado aproximadamente hacia 1530 y de autor desconocido, se representa a Lot a salvo con sus dos hijas frente a una suntuosa tienda. Los rostros de los tres personajes no denotan aflicción ni desesperación como cabría esperar ante la pérdida de la esposa y madre. Según se cuenta, las dos hijas de Lot creían incluso que toda la humanidad había sido aniquilada salvo ellos, por eso la mayor propone a la pequeña:
”No queda varón en la Tierra que entre a nosotras conforme a la costumbre de toda la Tierra. Ven, demos de beber vino a nuestro padre y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre generación”. Y así lo hicieron.
De esta historia incestuosa no da cuenta el cuadro. Sin embargo, sí queda plasmada, de forma dramática, la destrucción de Sodoma. Como pueden ver, el lienzo se divide perfectamente en dos composiciones triangulares de idéntico tamaño: En una se refleja la destrucción de la ciudad y en la otra se escenifica, casi de forma bucólica, una situación amorosa en la que da la sensación de que es el hombre anciano quien toma la iniciativa del acto amoroso y no su hija. El pintor muestra a Lot y a sus hijas dos veces en la obra: grandes en primer plano y pequeños y difusos más atrás, cruzando sobre un puente y dejando a la esposa y madre convertida en estatua de sal dirigiendo su mirada a la ciudad sobre la que recae la ira de Dios. En esta última representación, los personajes que caminan sobre el puente de madera parecen tranquilos y seguros ya que de lo contrario caminarían en fila india; lo que viene a confirmar la escena que se plasma en primer término: Lot seduciendo a una de sus hijas mientras la otra elegantemente vierte vino de un cántaro que resulta pesado. Tras esta escena, el fuego proveniente del cielo, y no de la tierra, en forma de proyectiles candentes, destruye la ciudad. Sodoma se hunde hacia la izquierda a la espera de ser engullida por el mar. El mar no se menciona en el relato bíblico pero dado que el origen del lienzo es flamenco y que las ciudades portuarias de los Países Bajos se habían convertido en importantes centros económicos, suponemos que el pintor se concedió esta licencia. Además de los dos elementos, el fuego y el agua, el pintor introduce otro contraste: el paisaje llano y el montañoso. Incluso, aunque chocante, el autor pinta un árbol solitario atravesando verticalmente la obra. Componentes típicos, todos ellos, de lo que se denominaba en la época “paisaje universal”.
El temor al fin del mundo o la fascinación por la alusión escandalosa del incesto, hicieron que la temática de la obra se repitiera en la época en numerosas ocasiones. Con respecto a la segunda visión, la del incesto, podría decirse que pudo asimilarse la historia de Lot con dos motivos pictóricos profanos muy populares: En primer lugar, el de las parejas dispares, llamado “ardid de mujer” en las que se mostraban a un hombre anciano acompañado de una mujer joven que se dejaba acariciar y, en un segundo lugar, lo que más tarde se denominaría “conversación galante” en la que se representaba a personas de ambos sexos, conversando jovialmente, mientras sus cuerpos iban acercándose en un camino de seducción.
Bien, después de todo lo expuesto, espero haber contribuido a que hayan pasado un buen rato con el comentario de esta hermosa obra y, desearles, como en ella, que toda catástrofe se aleje de sus vidas para siempre.
En el post anterior acabé con una de esas frases que han quedado para la posteridad: Los hombres mueren y no son felices nos dice Camus en boca de Calígula. En esta sentencia, porque así la considero, convergen al mismo tiempo la desolación, el descontento y la certeza del fin del ser humano como individuo. En una nota fechada en 1847, Kierkegaard escribía que deseaba para su epitafio esta breve inscripción:
Fue el Individuo
Hablemos de la cultura o época que queramos existe un leitmotiv que siempre está patente y nos impulsa como individuos y es la búsqueda de la felicidad. Para Leopardi la imposibilidad e incapacidad de felicidad es un atributo del hombre moderno. A diferencia del hombre antiguo, heredero de la Edad de Oro, el hombre moderno ha perdido la capacidad para vivir felizmente vinculado a la naturaleza. Uno y otro no se diferencian en la felicidad del primero y la infelicidad del segundo sino que más bien se refiere al modo, heroico en el hombre antiguo y ruin en el moderno, de enfrentarse a la infelicidad natural del hombre.
El pensamiento trágico renacentista con Dante y Tasso a la cabeza, introduce a Leopardi en la duda de que también el hombre de la Edad de Oro se siente falto de felicidad. En palabras de Petrarca “ciechi et miseri mortali”. De esta manera, cuando Leopardi profundiza en el pensamiento helénico es cuando se convence del carácter innato de la infelicidad humana. Lo que siente este poeta por Teofrasto, por ejemplo, no es admiración sino más bien identificación. Teofrasto representa la equilibrada sabiduría que hace frente al dolor con serenidad. Además cuando a través de la obra de Barthélemy tiene conocimiento directo de los textos de Píndaro, Sófocles y Esquilo, Leopardi toma certeza de la naturaleza maldita que estos autores atribuían a la condición humana.
La sentencia sofocleana de ”è funesto a chi nasce il dí natale” (es funesto a quien nace el nacimiento) y otros textos de filosofía moral antigua contribuyen a que Leopardi antes de asumir ningún criterio de resinación o estatismo vital, busque una fórmula por la que el pesimismo haga frente a la desesperación no por medio de la renuncia a la existencia, sino por una voluntad de acción. Desde que Leopardi asume esta conciencia del hombre como ser creado para la infelicidad, con su obra trata de sintetizar el dolor sereno con la voluntad titánica. A consecuencia de la peculiar percepción heroica de lo trágico, l´infelicità leopardiana se convierte en un don. El mismo don que hizo grandes o, con sus propias palabras, “alme eccelse” (almas excelsas) y que caracterizaron la cólera de Aquiles, el orgullo del Prometeo de Esquilo, el ánimo suicidad de Ayax, la integridad de Edipo, la duda de Hamlet o el vigor de Lear.
Ésta es la tarea del héroe/poeta: vivir con la serena certeza de nuestra naturaleza proclamando felicidad a los cuatro vientos sabiendo que el eco nos devolverá irremediablemente el silencio donde la tristeza habita y reina.
El domingo pasado mientras desayunaba escuchaba en la radio “Los desayunos de la Ser”, espacio que abre el programa de Fernando Delgado “A vivir que son dos días”. El enviado de la cadena de radio en USA comentó la moda que comienza en Estados Unidos de poner a los hijos nombres de marcas de los más variopintos productos. No me lo podía creer. Dijo, por ejemplo, el número de niños que se llamaban Infinity o Chevy por las marcas de coche de moda. Había no sé cuantas niñas con el nombre de Lóreal, vamos, en versión española “Heno de Pravia Rodríguez”. Un ser despiadado había elegido para su hijo el nombre de una cadena de deportes estadounidense, como si un forofo del deporte le pone a su hijo “Eurosport García Romerales”. Incluso habló de un número considerable de infantes que tenían nombre de marca de zapatos y otros infelices que respondían por Canon: que no sé yo si por las cámaras de fotos o por las fotocopiadoras.
Deplorable a todas luces, pero bueno, tampoco es tan raro. Parece ser que estamos abandonando la moda (que para eso lo es) de crucificar a nuestros vástagos con nombres como Jessica Vanesa Morales, Cámeron Fernández o Washington Gutierrez y ahora nos decantamos por nombrar a esos pequeños infelices con significantes que encontramos en el mercado y en los medios de comunicación. Y es que no se trata de consumismo, sino de un grado de gilipollez tal que no tengo por menos que aborrecer a los miembros de mi misma especie. En ciertas cosas, nos merecemos lo peor. Así, por las buenas, como si se tratara de un juicio divino o un imperativo categórico. Tengo una amiga trabajando en el departamento de un organismo público donde se inscribe un buen número de personas por razones que no vienen al caso. Me contaba no hace mucho que a raíz de la muerte de Lady Di, se habían registrado un sinfín de nombres evocando a la princesa santa teresa de cabello rubio. Lo curioso es que la forma de este nombre que más abunda es Leididaiana. Escrito tal cual, sin medicación, sin tranquilizantes ni preservativos. Pa joderse. ¿Se puede rizar el rizo aún más?
¿Se imaginan ustedes una valenciana llamada “SOS Casals” o el hijo de un panadero burgalés que responda por “Bimbo Sancho”? ¿Hacemos una apuesta sobre las niñas que se van a llamar LetiZia a partir de ahora? Lo dicho, que recaiga la ira de dios.
La tarde del 13 de julio de 1793 era apuñalado por una joven aristócrata el diputado y periodista parisino Jean-Paul Marat cuando se estaba bañando en su domicilio para encontrar alivio de la enfermedad cutánea que padecía. En el momento de su muerte corregía unas pruebas para su periódico.
La víctima
Marat nació en 1743 en el señorío de Neuchâtel, un enclave prusiano en Suiza. Su madre era suiza y su padre, que había sido monje, era natural de Cerdeña. Estudió medicina y física, pero su trabajo científico no obtuvo el éxito que él hubiera esperado. Su situación económica era lamentable y siempre se sintió perseguido y envidiado por sus colegas. Trabajó mucho y este hecho afectó de forma considerable en su estado de salud. Además de por su trabajo científico, sus contemporáneos también le negaron su reconocimiento por las ideas políticas radicales que mantenía. En 1789 fundó el periódico “L´Ami du Peuple” que le serviría para censar, vigilar y seguir de cerca los pasos de la Asamblea Nacional y controlar también sus decisiones. Para Marat el Terror era el instrumento legítimo de la Revolución; el periodista luchaba contra los revolucionarios burgueses que querían aprovecharse de ésta y escribió:
”¿Qué hemos ganado nosotros con destruir la soberanía de la nobleza si es reemplazada por la soberanía de los ricos?”
En 1791 fue nombrado diputado de la Convención, una vez que el rey había huído por lo que este acontecimiento suponía el fin de los partidarios de la monarquía institucional.
Pues bien, como vemos Jean-Paul Marat era uno de los revolucionarios más populares del momento. Por una parte, era adorado por los pobres a los que defendía en su periódico y por otra, era odiado por los realistas y los revolucionarios moderados. Fue responsable de la masacre en la que se ejecutó a aquellos críticos de la Revolución que estaban encarcelados y votó, por supuesto, por la ejecución del rey en enero de 1793.
El día de su asesinato, Marat era un hombre enfermo desde hacía tiempo. Ya no podía acudir a las sesiones de la Convención y escribía los artículos del periódico desde su casa: mejor dicho, desde su cama o en la bañera. Constantemente tenía fiebre y su enfermedad cutánea le hacía volverse loco. El agua le amortiguaba los picores: cubría su cabeza con paños impregnados en vinagre, sólo se alimentaba a base de líquidos y tomaba litros y litros de café solo.
Su muerte violenta hizo que desde entonces se le viera como un héroe de la Revolución.
La asesina
Marie-Anne Charlotte de Corday d´Armont tenía tan solo 24 años cuando comete el crimen. Pertenecía a una familia noble venida a menos y fue educada en un prestigioso convento de Francia. Prometida con un joven partidario del rey, prefirió quedarse en su país antes que huir con él y rehacer su vida.
Su padre y su tío huyeron. Su hermano y su novio corrieron peor suerte: fueron guillotinados. Estos acontecimientos y el hecho de que en su pueblo natal, Caén, estuviera totalmente sóla hicieron que la joven, de ideas moderadas, radicalizase su postura en contra de hombres como los que Marat representaba.
Cuando en su pueblo se refugian una serie de revolucionarios moderados e intentan reclutar partidarios, la muchacha no se lo piensa dos veces: compra un par de zapatos cómodos y se dirige a París para aprovechar una de la sesiones de la Convención y asesinar allí mismo a Marat. Sin embargo, cuando llega y no le encuentra, su decepción es grande, aunque le dura poco tiempo. Decidida, se encamina al domicilio del diputado. Tras un primer intento por la mañana, en el que le deniegan la entrada a la vivienda, por la tarde, es la propia víctima la que, escuchando su petición, le permite la entrada y la visita. Marat y la joven mantienen una breve conversación. Al final de la misma y como desencadenante de lo que sucedería después, Marie-Anne le interroga sobre el destino de los refugiados moderados en Caén. El periodista le responde que todos serán guillotinados. Jean-Paul Marat fue apuñalado momentos después en su propia bañera.
La muchacha es arrestada inmediatamente. Cuatro días después, comparece ante el juez por la mañana y esa misma tarde es conducida al patíbulo. Se dice que introdujo su cabeza en la guillotina con la misma sangre fría con la que había asestado la puñalada a su adversario político.
El director de marketing de la Convención
Jacques-Louis David había seguido los pasos políticos de Marat. No sólo era pintor sino que se encargaba de organizar todas las fiestas y eventos revolucionarios que servían como elementos propagandísticos de la Revolución.
David fue el encargado, por supuesto, de organizar el funeral del diputado radical: El cuerpo fue expuesto en una antigua iglesia con el pecho desnudo para que todos los asistentes contemplaran la herida mortal. También fueron trasladados hasta allí, donde serían colocados delante de un pedestal, la bañera y la caja de madera que servía al periodista de mesa, junto con el tintero y la pluma con los que realizaba su trabajo. Toda una puesta en escena que reafirmaba el gusto por lo sublime francés que caracterizaba al pintor. Todo lo que había aprendido y experimentado con los temas antiguos, lo plasmó magistralmente en el cuadro sobre el asesinato de Marat que la Convención le encargó públicamente pintar.
David convirtió, gracias al lienzo, a Marat en un héroe del pueblo, omitiendo todas las imperfecciones de la piel del periodista y dispuso el cuerpo en un espacio imaginario que por su austeridad y ascetismo simbolizaba la eternidad. Para dar más realismo a la composición, el pintor encargó una máscara mortuoria del difunto e hizo que le llevaran a su estudio la bañera, el tintero y el cuchillo que le provocó la herida. La víctima reposa, como puede comprobarse, al modo que se representaba a Cristo en su descenso de la cruz: el brazo colgando, con una inclinación de cabeza sostenida por el hombro y los paños blancos.
Sobre su mano izquierda se representa una carta de la asesina (carta que por otra parte no recibió nunca Marat). En ella puede leerse lo siguiente:
13 de julio de 1793 Al ciudadano Marat Es suficiente que me sienta tan desdichada para tener derecho a vuestra benevolencia
Como si de verdaderas reliquias se tratasen, sobre la caja de madera el pintor destaca un tintero, una pluma, una carta y un billete.
Estos dos últimos objetos jamás aparecieron en el lugar del crimen. Quizás David quisiera con ellos reivindicar el carácter altruista del diputado que escuchaba las quejas y las peticiones de una gran cantidad de infelices que se había encomendado salvar. En la carta se dice:
Entréguese este billete a la madre de cinco hijos, cuyo marido ha muerto por defender la patria
Para destacar aún más, si cabe, la nobleza de Marat, David pinta en lugar de una mesa, una caja de madera (en la que escribe una pequeña dedicatoria y como fecha, "el año dos” del nuevo calendario revolucionario), y aparece un remiendo en la sábana sobre la que reposa el difunto.
El lienzo, de gran formato, fue colgado en la sala de sesiones de la Convención.
Con los cambios de gobierno, David se olvidó de sus ideales políticos (¡como para no olvidarse después de ver cómo Robespierre fue guillotinado!) y fue acomodándose a los tiempos, tanto es así, que incluso llegó a glorificar al emperador Napoleón (tránsfugas ha habido siempre, ya lo véis).
Fin del sumario contra Marie-Anne Charlotte de Corday por el asesinato del periodista y diputado Mensieur Jean-Paul Marat
En primer lugar, dar las gracias a Iñaki por su comentario al post sobre la carta que supuestamente escribió Pablo Picasso a su amigo Giovanni Papini. Como señalaba en el citado post, la información sobre el controvertido escrito la encontré en un recorte de prensa del que especificaba su fecha de publicación en el diario ABC. Gracias, como he dicho, al comentario de Iñaki, he obtenido más información con respecto al origen de las declaraciones del pintor malagueño. Bien es verdad, que antes de colocar el post anterior, husmeé en Internet y sólo encontré referencias a la mencionada carta en las revistas universitarias que yo mencionaba. Sin embargo, y sin querer entrar ahora en la discusión “en internet está todo: todas las verdades y todas las mentiras”, hoy he descubierto El libro negro.
EL LIBRO NEGRO es una obra del escritor italiano Giovanni Papini donde éste recrea, a través de una serie de capítulos o conversaciones, historias y situaciones con los más variopintos personajes tanto reales (Picasso, Wright, Dalí, Hitler, Valery, etc.) como imaginarios donde se tratan temas políticos, sociales, morales y de otra índole. Al comienzo del libro, después de la introducción, el autor advierte, a modo de justificación, que ”le puse ese título, elegido exclusivamente por mí, porque las hojas del nuevo diario corresponden casi todas a una de las edades más negras de la historia humana, o sea a los años de la última guerra y del postbélico”.
A continuación transcribo la conversación, supuestamente imaginaria, entre los dos supuestos amigos.
Conversación 49 VISITA A PICASSO (O ACERCA DEL FIN DEL ARTE) Antibes, 19 de febrero.
Hace muchos años había comprado en París seis cuadros de Picasso, no porque me gustaran, sino porque estaba de moda y podía utilizarlos para hacer regalos a las señoras que me invitaban a comer. Pero ahora, hallándome solo en la Cóte d'Azur y no sabiendo cómo pasar los días, me vino el deseo de ver personalmente al autor de aquellas pinturas. Vive cerca de aquí, en una villa marítima, en compañía de su esposa, mujer muy joven y florida; Picasso según creo tiene sesenta y cinco o sesenta y seis años de edad, pero conforme a su buena sangre española es hombre fuerte y bien formado, tiene un hermoso color y goza de buen humor. Al principio conversamos acerca de algunos conocidos comunes, pero muy pronto el tema se circunscribió a la pintura. Pablo Picasso es no sólo un artista feliz, sino también un hombre inteligente, que no tiene miedo de sonreírse, a su debido tiempo y lugar, de las teorías de sus admiradores. - Usted no es ni crítico ni esteta, me dijo, y por lo tanto puedo hablar con usted libremente. Cuando era joven tuve como todos los jóvenes la religión del arte, del gran arte. Pero más adelante, a medida que pasaron los años, me di cuenta de que el arte, tal cual fue entendido hasta el siglo XIX inclusive, ya está concluido, moribundo, condenado, y que la llamada «actividad artística», con la misma abundancia que ostenta, no es más que la multiforme manifestación de su agonía. A pesar de las apariencias en contrario los hombres pierden más y más el afecto hacia las pinturas, las esculturas y la poesía. Los seres humanos de ahora han puesto su corazón en cosas completamente diversas: máquinas, descubrimientos científicos, riquezas, dominio de las fuerzas naturales y de las extensiones de la tierra. Ya no sienten el arte como una necesidad vital, espiritual, como sucedía en los siglos pasados. Muchos de ellos continúan actuando como artistas y ocupándose del arte, pero lo hacen por razones que poco tienen que ver con el verdadero arte, lo hacen por espíritu de imitación, por la nostalgia de la tradición, por la fuerza de la inercia, por amor a la ostentación, al lujo, a la curiosidad intelectual, por seguir la moda o por cálculo. Por hábito o por «snobismo» viven todavía en un pasado reciente, pero la inmensa mayoría, tanto de la clase elevada como de la inferior, no siente una sincera y cálida pasión por el arte, al que considera, a lo más, como una expansión, una diversión o un ornato. Poco a poco, a medida que las nuevas generaciones se enamoren de la mecánica y de los deportes, se vuelvan más sinceras, mas cínicas y más brutales, dejarán el arte en los museos y bibliotecas, como restos inútiles e incomprensibles del pasado. » ¿Qué puede hacer un artista que, como me ha sucedido a mí, ve con claridad ese próximo fin? Sería un partido demasiado duro cambiar de ocupación, y además, peligroso desde el punto de vista alimenticio. Para él no quedan más que dos caminos: procurar divertirse y procurar ganar dinero. »Desde el momento en que el arte no es más el alimento que nutre a los mejores, el artista está en libertad para desahogarse según su talento en todas las tentativas de fórmulas nuevas, en todos los caprichos de la fantasía, en todos los expedientes del charlatanismo intelectual. El pueblo ya no busca en el arte consuelo y exaltación, pero los refinados, los ricos, los ociosos, los alambicadores de quintaesencias, buscan lo nuevo, lo extraño, lo original, lo extravagante, lo escandaloso. A partir del cubismo yo he contentado a esos señores y a esos críticos con todas esas mudables singularidades que me han venido a la cabeza, y cuanto menos las comprendían más las admiraban. A fuerza de sobrepasarme en esos juegos, con esas cosas funambulescas, con los rompecabezas, arabescos y demás cosas, llegué a ser célebre bastante rápidamente. Para un pintor, la celebridad significa ventas, ganancias, fortuna, riqueza. Ahora, como ya lo sabe usted, soy, célebre y soy rico. Mas, cuando estoy a solas conmigo mismo no tengo valor para considerarme un artista en el sentido grande y antiguo de la palabra. Verdaderos pintores fueron Giotto y Ticiano, Rembrandt y Goya; yo no soy más que un amuseur public , que ha comprendido su tiempo y ha aprovechado lo mejor que ha sabido hacerlo la imbecilidad, la vanidad y la ambición de sus contemporáneos. Esta que le hago es una amarga confesión, más dolorosa de lo que le pueda parecer, pero tiene el mérito de ser sincera. » Et aprés ça - concluyó por decir Picasso -, allons boire ». La conversación no terminó ahí, pero no tengo la paciencia necesaria para consignar las otras desprejuiciadas paradojas que brotaron de los labios del viejo pintor catalán.
Cuando ayer preparaba el post de Loos y Wittgenstein, hallé por casualidad en el interior de Dicho en el Vacío (¿será una premonición o una astuta artimaña por mi parte de la que no me acuerdo? Opto por lo segundo) un recorte de prensa fechado el miércoles 17 de febrero de 1988 en el diario ABC. Me gusta encontrarme este tipo de “tesoros” casi o más que un billete de veinte euros en el bolsillo de una prenda de invierno de la temporada pasada. Mi hallazgo no deja de ser un tanto siniestro porque, como decía Schelling, ”lo siniestro es aquello que, debiendo permanecer oculto, se ha revelado”, y os voy a explicar porqué.
En la espléndida bitácora “El triunfo de Clio”, aparecen varios artículos donde se pone en tela de juicio la valoración actual de la obra de arte. Pues bien, en mi amarillento descubrimiento, un ciudadano residente en Madrid, escribe lo siguiente:
CONFESIÓN DE PICASSO
Señor director: Con motivo de la exposición “El Siglo de Picasso”, me ha parecido oportuno el siguiente propósito, dejando a cada uno el formular su opinión al respecto:
Las revistas francesas “Poitiers-Université” (nº 120, avril 1978) y “Universidad Francesa” (nº 118, J.F. mars, 1984), publicaron los extractos de una carta de Pablo Picasso a su amigo Giovanni Papini (1952), en francés, que me permito traducir en español.
Dado que ya el arte no es el alimento que nutre a los mejores, el artista puede ejercitar su talento en todos los intentos de nuevas fórmulas, en todos los caprichos de la fantasía, en todos los recursos del charlatanismo intelectual. En el arte, el pueblo ya no busca consuelo ni exaltación, pero los “refinados”, los ricos, los ociosos, los destiladores de quintaesencia buscan lo nuevo, lo extraño, lo original, lo extravagante, lo escandaloso. Y yo mismo, desde el cubismo y más allá, he contentado a esos maestros y a esos críticos con todas las rarezas cambiantes que se me pasaron por la mente, y cuanto menos las entendían, más las admiraban. Y divirtiéndome con todos esos juegos, con todas esas patrañas, he conseguido la celebridad y muy rápidamente. Y la celebridad para un pintor significa: ventas, ganancias, fortuna y riqueza. Y hoy, como usted sabe, soy célebre, soy rico. Pero a solas conmigo mismo, no tengo el valor de considerarme como artista en el sentido grande y antiguo de la palabra. Fueron grandes pintores Giotto, Ticiano, Rembrandt y Goya: yo sólo soy un “amuseur” público que ha entendido su época, y ha agotado en cuanto ha podido la imbecilidad, la vanidad y la codicia de sus contemporáneos. Amarga confesión la mía, más dolorosa de lo que pueda parecer, pero con el mérito de ser sincera.
Pues bien, como se nos propone al comienzo del artículo, que cada uno formule su opinión. Yo, por mi parte, ya tengo la mía y que he extraído del Libro segundo (Analítica de lo sublime, cap. XLVIII) de la Crítica del juicio de Kant. Para el filósofo de Königsberg, el arte puede tratar cualquier tema y hacer aflorar en el espectador de la obra de arte cualquier sentimiento, independientemente de la carga moral y del horror que el asunto despierte en él. Sólo existe un límite, una restricción, un sentimiento que puede ser suscitado por la obra de arte y que produce, de forma fulminante, la pérdida de todo efecto estético. Para dar más misterio al asunto, y dado que para ser fin de semana ya he trabajado suficiente, os dejo con la transcripción del texto para vuestro deleite. Y es que Kant, era mucho Kant.
El arte bello muestra precisamente su excelencia en que describe como bellas, cosas que en la naturaleza serían feas o desagradables. Las furias, las enfermedades, devastaciones de la guerra, etc., pueden ser descritas como males muy bellamente, y hasta representadas en cuadros; sólo una clase de fealdad no puede ser representada conforme a la naturaleza sin echar por tierra toda satisfacción estética, por lo tanto, toda belleza artística, y es, a saber, la que despierta asco, pues como en esa extraña sensación, que descansa en una pura figuración fantástica, el objeto es representado como si, por decirlo así, nos apremiara para gustarlo, oponiéndonos nosotros a ello con violencia, la representación del objeto por el arte no se distingue ya, en nuestra sensación de la naturaleza, de ese objeto mismo, y entonces no puede ya ser tenida por bella.
p.d. espero que hayáis pasado un rato agradable. Mañana más y mejor.
Si hubiera alzado la voz desde el principio, en vez de callarme en todas las lenguas del mundo...
Como dijo César Vallejo “hay golpes en la vida,/yo no sé,/como de la ira de Dios” y uno de estos golpes recayó en la figura de ese “loco” pintor, del que hoy en día se subastan obras suyas por las que se llegan a pagar millonadas, llamado Vincent Wilhelm van Gogh.
El artista holandés de pincelada gruesa, larga, ondulante y circular nació un 30 de marzo de 1853, exactamente un año después (30 de marzo de 1852) del nacimiento y muerte de su hermano mayor del que sólo se pudo levantar un acta de nacimiento que fue la de su muerte. Curiosamente, y por esos golpes de los que nos habla el poeta, el hermano muerto había recibido el nombre de Vincent Wilhelm. Cuando, aún pequeño, nuestro Vincent pasaba ante la tumba de su hermano de camino para oír a su padre, el pastor, predicar en la pequeña iglesia de Zunbert en medio del cementerio, contemplaba allí la inscripción con su propio nombre y casi la fecha de su nacimiento y ya la de una muerte.
Nuestro pintor estuvo marcado por esa vida muerta de la que en el mejor de los casos él sería siempre el sustituto, el intruso, el fragmento. Como escribió él mismo, mantuvo durante toda su existencia una deuda impagable:
Pero, querido hermano, mi deuda es tan grande, que cuando la haya pagado, el dolor de producir cuadros me habrá ocupado toda la vida y me parecerá no haber vivido.
El 27 de julio de 1890, el segundo Vincent Wilhelm van Gogh se dispara un tiro en el pecho. Cuando su Théo, su hermano pequeño y querido va a visitarle dada la gravedad de su estado de salud, Vincent le confiesa que “ha fallado otra vez”. Un lamento. No moriría hasta dos días después. Hasta una vez muerto, la ira de Dios lo acoge. De su féretro, que estaba mal fabricado, comenzó a gotear un líquido pestilente. “Todo lo que rodeaba a ese hombre era terrible” llegaron a decir. El cura negó una carroza fúnebre para el suicida. Buscaron la ayuda del alcalde de un pueblo vecino. Bajo un sol atroz, como el que tantas veces plasmara en sus cuadros, su hermano Théo sigue, llorando, el entierro en los trigales. Lleva consigo una carta encontrada en el bolsillo de su hermano. La última:
Pues bien, en mi trabajo arriesgo mi vida y en él mi razón se ha hundido a medias...
Hace unos meses mi librera, una gran profesional por cierto, me recomendó la lectura de Soldados de Salamina, tan de actualidad, a pesar de que la novela se apartara de mis preferencias habituales. No la leí de inmediato, al contrario de lo que suelo hacer, porque había algo que me frenaba y me distanciaba de ella.
Entre un libro y su lector debe de existir una confianza tal que uno y otro se entreguen como amantes. El placer que me ofrece será recibido con todos mis sentidos: con la vista abarco a mi compañero en plenitud y me voy cayendo poco a poco en los detalles; con el tacto determino su forma, la textura de las hojas, la expresión del papel y lo recorro de arriba hacia abajo como en el juego del amor; con el olfato (confieso que me encanta oler sus hojas, en profundidad, a la manera que los perros se huelen entre sí) nos acercamos y nos presentamos, nos fundimos y se desprende de parte de sí mismo (sobre esta cuestión, os recomiendo un libro titulado Lo que Einstein le contó a su barbero, precioso por su frescura y su inocencia donde su autor, Robert L. Wolke, responde a un sinfín de cuestiones sobre fenómenos cotidianos que por serlo, creemos sabidos y cuya comprensión se nos escapa de las manos, al menos a esta humilde servidora). Con el devenir de sus páginas, mi oído evoca el susurro de mi playa en invierno y con el gusto... bueno, he de confesaros que todavía no he chupado ninguno pero me relamo con voluptuosidad y el estómago se me encoge.
Como todo acto amoroso, el comienzo de la lectura de un libro es un tanteo entre fuerzas, un entregarse lentamente, una ausencia de tiempo hasta que la historia te envuelve de tal forma que sucumbes precipitada e irremediablemente ante ella. Cuando llega el final, el vacío y la tensión te hacen dormitar. En mi caso, tiene que pasar un tiempo hasta que vuelva a enamorarme de otro. “Pasó el efecto...” suelo pensar.
Quizás eso es lo que me ocurrió con Soldados de Salamina , quizás no se me había pasado el efecto. Cuando un domingo (¡qué crueldad de día!) resolví acogerlo, ya no pude abandonarlo más. Me sorprendió porque se me ofreció una historia de vencidos y de desencanto, una historia que no esperaba encontrar: como la que he descubierto esta misma semana sobre mi propia historia.
Soy la menor de cuatro hermanos y la menor también de una trole de primos y por esta razón, pienso, siempre se ha tenido cuidado conmigo. De mi abuelo paterno sólo he sabido que murió junto con su primogénito después de la guerra. El desencadenante de que haya recuperado mi caja negra ha sido la publicación de un ensayo sobre el avance de las tropas franquistas desde Sevilla hasta Badajoz. La columna de la muerte se titula. En un listado infinito, de esos aleph-cero de los que habla mi marido, leo la relación de muertos, de personas anónimas, panaderos, jornaleros, albañiles, amas de casa... y encuentro los nombres de mi abuelo y de mi tío, un muchacho de 22 años al que fusilaron tres días después que a su padre una vez de haber sido ambos torturados. Fueron enterrados en una fosa común.
Esta vez mi amante me ha dado una mala noticia, de ésas que sólo saben darte los amigos de verdad. Sin embargo, me ha regalado algo: la caja negra, la que no pudieron tener ni mi tío ni mi abuelo.
Cuenta el dicho popular que siempre hay un roto para un descosido, y cuanto mayor es uno más grande se hace el otro. Este fenómeno tiene en el insulto uno de sus más claros exponentes. En ocasiones el insulto posee la espontaneidad del estornudo y comparte con éste su carácter de irremediable. Existe el insulto en soledad, el autoinsulto, ése que nos dirigimos a nosotros mismos cuando hemos metido la pata, pero este tipo tiene una peculiar característica que lo diferencia del resto, a saber, su falta de violencia. ¿quién no se ha autoinsultado alguna vez? ¿quién no se ha dicho en alguna ocasión el famoso “seré gilipollas...” con esa cadencia final que te trae la paz y te amortigua el resentimiento para contigo mismo? Porque el autoinsulto tiene un efecto apaciguador que te impide autopropinarte una bofetada. Sin embargo, el insulto por antonomasia, conlleva en su naturaleza un alto grado de violencia. Mi querida España, como diría la cantante, ha sido y es un país puntero en lo que a insultos se refiere. Como dato curioso he encontrado una página web que dedica uno de sus apartados al insulto para extranjeros En el Siglo de Oro patrio, nos encontramos insultos como bellaco y malandrín que se resolvían elegantemente con un cruce de espadas. Incluso uno de nuestros grandes poetas dedicaba un magnífico soneto a la nariz de su enemigo en el arte de la pluma. Lo transcribo a continuación para deleite del lector:
Érase un hombre a una nariz pegado, Érase una nariz superlativa, Érase una alquitara medio viva, Érase un peje espada mal barbado;
Era un reloj de sol mal encarado. Érase un elefante boca arriba, Érase una nariz sayón y escriba, Un Ovidio Nasón mal narigado.
Érase el espolón de una galera, Érase una pirámide de Egito, Los doce tribus de narices era;
Érase un naricisimo infinito, Frisón archinariz, caratulera, Sabañón garrafal morado y frito.
Desgraciadamente con el transcurso de los siglos, el insulto ha perdido la musicalidad y el savoir faire de antaño. Ahora los tenemos del tipo gilipollas/cabrón junto con otros y su carácter multiuso hace que valgan tanto para un roto como para un descosido y la fuerza e intensidad con la que se pronuncian van acompañados de un deseo irrefrenable de hostiar al contrario. Cuanto más mamón es uno más maricón es el otro y, qué decir tiene cuando le recuerdan a uno la supuesta profesión de la persona que lo trajo al mundo. Al contrario que lo que ocurre con su propia esencia, con el devenir del tiempo nos hemos vuelto más sofisticados a la hora de buscar el soporte donde reproducir el insulto: ahora hacemos pintadas en las paredes de los edificios de nuestra ciudad. Con dicho soporte cubrimos dos tipos de necesidades: una, la del propio insulto/pintada y, otra, la que soterradamente le propinamos al propietario del edificio, que es, a saber, “jódete cabrón y limpia mi mierda”. Pues bien, dentro de toda la vulgaridad que se ha apoderado de la figura que estamos tratando, encontré no hace mucho tiempo, uno que me llamó poderosamente la atención por su contundencia y solemnidad. Huérfano de hermanos en una pared blanca en mitad de la nada, aparecía inmisericorde lo siguiente:
Estoy leyendo una novela de Jose Carlos Somoza titulada “Clara y la penumbra”. Una novela de intriga que se desarrolla en el año 2006. La trama gira en torno al asesinato de una adolescente. Hasta aquí todo bien. Lo interesante es que que la jovencita es una obra de arte. El arte hiperdramático, como lo denomina el autor, es un tipo de pintura/escultura cuyo soporte es el ser humano (evidentemente adolescente). Los cuerpos son laboriosamente imprimados: se les rasura en su totalidad –incluso carecen de pestañas- y se les prepara psicológicamente para que, una vez hecho lo anterior, sean trabajados por el artista. Los lienzos, o sea, los adolecentes, son expuestos en galerías de arte para su posterior compra o alquiler por parte de cualquier coleccionista. He de reconocer que hasta hace bien poco, mi concepción del arte se basaba en la idea del “todo vale” , concepción que tantas veces ha servido de tema de discusión con mi marido y al que teníamos que abandonar por mutuo acuerdo en pocos minutos para salvaguardar la paz familiar. Pues bien, mi “todo vale” se traducía, grosso modo, a que me resulta difícil censurar la labor de un artista, sea del campo que sea, por utilizar materiales, formas, conceptos estéticos etc, que vayan en contra de “mi” gusto o del gusto que impere en la sociedad que sea, en el momento histórico que sea. El pobre desgraciado de Toulouse-Lautrec pagaba con sus pinturas a las putas que lo acogían en su casa, los burgueses de la Viena de final del XIX deploraban las construcciones funcionalistas de Loos y su particular visión de concebir la arquitectura, etc. En fin, el arte no tiene que servir para nada a la sociedad , no tiene que enseñar nada, no es mejor ni peor por el tiempo empleado en su ejecución, ni por el lugar donde se expone la obra de arte (recuerdo la anécdota reciente de unos estudiantes de bellas artes que consiguieron colgar un lienzo de su cosecha en el Guggenheim de Bilbao durante un día o dos sin ser descubiertos por el personal del museo), ni porque esté o no valorada en tantos y tantos millones de dólares... Sin embargo, cuando con la obra de arte abandonamos el ámbito de la estético para entrar en el ámbito de la ética, todos mis argumentos comienzan a desmoronarse. Volviendo a la novela en cuestión, (¡ojo, no he terminado de leerla!), ¿podremos algún día ser miembros de una sociedad tal que juzgue el hecho en cuestión, es decir, la muerte de una adolescente, como un caso de robo y no de asesinato? De lo que sí estoy absolutamente segura es que, ladrones o asesinos, seremos huérfanos y todas las orfandades producen tristeza.