Vailima |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006.
Caminando por los Reales Alcázares, entre buganvillas y jacarandas y el derramarse del agua de las fuentes con esa gratitud con la que sólo sabe darse el agua en Sevilla, caminando –digo- contemplábamos la belleza de otros tiempos. Tiempos en los que el amor se dibujaba en filigranas, entre las luces y las sombras donde sólo él se cobija; tiempos en los que el amor, con su sonrisa geométrica, recorría los muros enredándose entre verdes, azules y blancos brillantes. El fresco de aquella hora de la mañana había sido cortesía del Río. Río Grande, Guadalquivir, acercándose a nosotros con su vaivén de palmeras, de olores a jazmín y ungüentos. Los turistas se agolpaban alrededor de los guías con cara de niño muerto, negándose a sí mismos –pegado el ojo a la mirilla de la cámara- el placer de soñar un pasado por el único propósito de capturar un solo instante de su marchita vida. Los viajeros, sin embargo, en soledad disfrutan de un momento que se hace uno: el pasado, el presente y el futuro de lo vivido entre los adornados muros de aquel recinto. Fuimos buscando los rincones de los jardines en silencio, como quien busca un pensamiento hermoso. Y escuchamos bellos adagios de tintineo de aguas, contemplamos los resignados bancos de piedra, y el narcisista esplendor de las rosas y jazmines delicadamente atrapado en los estanques de verde quieto. ¡Cuántas palabras bonitas aquí se habrán dicho! Entonces fue cuando la vimos. Con sus ojos cerrados, intentando atrapar –estamos seguros- aquel pensamiento hermoso que alguien dejó escrito en un friso. Nos sentamos junta ella, morena y guapa, con ojos tan profundos como la negra herida de algo amado y perdido. “En el agua de este estanque se ahogaron mis suspiros. Los de Rumaykiya, mi primer nombre: el de la esclava de un arriero. Los de al-Sayyidat-al-Kubra, por todos conocida: la Gran Señora. Pero busco aquí, en la que fue mi casa, las palabras que a Itimad le dijera su marido, aquél que de tanto amar me hizo reina de Sevilla, aquél al que un día pedí contemplar la nieve y sembró de almendros las laderas de la sierra. Todavía recuerdo mi nieve de blancas flores y su apasionado beso que yo calmé con poesía… Por eso me siento aquí todos los días, en este banco de piedra a contemplar el narcisista esplendor de las rosas y jazmines que en los estanques de verde quieto duermen como las palabras que a Itimad le dijera su marido.” Se hace tarde. Los viajeros también deben comer. Volvemos a Santa Cruz donde nos alojamos y entre las luces y las sombras donde sólo él se cobija, creemos ver –entre el calor y la fatiga- las palabras dormidas que viven en un estanque: Miré a al-Mu´tamid con pasión y él, a cambio, me hizo Reina de Sevilla. Hasta mañana. ¿Querrían guardar algún secreto inconfesable? Llega el fin de semana. El momento de hacerlo. Recuerden que aunque crean que lo han cerrado a cal y canto, siempre habrá una llave en algún lugar que consiga abrirlo de nuevo. Séanme secretamente felices. Soy hermosa, oh mortales, como un sueño de piedra, y mi pecho en que todos encontraron su herida nació para inspirar al poeta un amor silencioso y eterno como lo es la materia. El azul es mi reino, soy esfinge secreta, corazón como nieve y blancura de cisne; odio cuanto se mueve y desplaza las líneas, no he llorado jamás ni jamás he reído. Los poetas, al ver mi actitud majestuosa que parezco copiar a la altiva estatuaria, quemarán su existencia en austeros estudios. Porque yo sé hechizar al amante y esclavo con espejos purísimos que hacen más bello el mundo: ¡Estos ojos tan grandes de fulgores eternos! La belleza nos habla desde los versos de Baudelaire para abandonarse, como ella sabe, en los brazos de algún artista que utiliza su mirada para atraerla hacia nosotros y hacerla realidad. En Modigliani la belleza se convierte en mujer. En mujer desnuda y palpitante con aroma a aceites, en hembra que nos hechiza haciéndonos creer su amante y arrastrándonos a la inconsciente esclavitud del reflejo ilusorio de su naturaleza. La belleza, la mujer y el deseo. He aquí los tres puntos fundamentales del triángulo de donde Modigliani no puede huir, el triángulo con vello púbico desde donde nos escandaliza. El pintor lejos de querer provocar, anhela la belleza y el idealismo de los renacentistas. Sus jóvenes desnudos femeninos parecen estar pensando mientras plácidamente reposan, transformándose así en individualidades divinas en las que se ve reflejada la perfecta unión entre el artista y su modelo. Cuentan de él que no se conformaba con pintar a las mujeres que le servían de modelo y antes de enfrentarse al caballete, las amaba con pasión. Este hecho no nos importa, como tampoco nos importan las habladurías de su descontrolada vida que lo calificaban de drogadicto, alcohólico, mujeriego y bohemio. ¿Quiénes somos nosotros para juzgarlo moralmente? A pesar de ello, los desnudos de Modigliani no pueden escapar de este juicio de valor como si la condena de las generaciones futuras no le permitiera morir en paz y sus obras le robaran el descanso que todo hombre se merece desde el arte y desde la historia. El pecado del pintor de Liorna no es otro que introducir en sus desnudos un fragmento de esa realidad que el canon establecido en la época obliga a obviar y olvidar a la sociedad en general y al artista en particular. Como apuntábamos en otro post , la reacción del comisario de policía sólo se entiende desde el puritanismo académico y la mojigatería de una sociedad que se agolpa tras los cristales de una exposición que muestra cuerpos femeninos y no “desnudos” y que adoptan posturas y sugieren sin tapujos, una interrelación con el espectador que nada tenía que ver con la tradición, las costumbres y la moral. La verdad nos escandaliza. La belleza también. Quien quiera pensar que la suntuosidad, sensualidad y lujuria de los cuerpos desnudos de Modigliani constituían una huída del academicismo imperante, que lo piense. Son aquellos ojos de los que hablábamos ayer, ésos que no permiten ver la realidad, la verdad y la belleza, los que nos ciegan a la hora de apreciar las diferencias con otros contemporáneos suyos. El pintor nunca asistió a una academia estatal, pero sus representaciones del cuerpo desnudo no constituían sino un heroico acercamiento a los maestros renacentistas italianos como Botticelli, Tiziano o Giorgione. Modigliani confiere a sus obras la elegancia y delicadeza necesarias para que el espectador no se distraiga con ornamentos y, reduce la composición hasta el grado de dejarnos a solas con la modelo. El color tampoco nos ofrece ningún refugio confortable sino que es la forma, esa forma estilizada tan característica en él, la que nos atrapa inexorablemente ante la desnudez de una mujer. Ojos cerrados y entrecerrados, grandes ojos abiertos buscando nuestro contacto, nuestro consentimiento para sentirse cómodas con quienes las admiramos en silencio. En su intento por seducirnos se contonean con esa naturalidad que nos atemoriza, con esa naturalidad con la que la amante se entrega llevando al límite el artificio. Al comisario de la Rue Taitbout no le faltaba razón: Modigliani nos muestra la identidad entre verdad y belleza y el simbolismo que nos descubre no responde más que a su propia realidad. La carnalidad sin adornos ante un paisaje exento donde la pintura y más concretamente, el cuerpo desnudo de una mujer, nos arrastra a una especie de esculturalismo que no entendemos. Tan cercanas como una amante y tan lejanas como una escultura; tan coquetas y tan frías, tanto como una esfinge secreta, con la frialdad y dignidad que les permiten su melancólica gracia y su artificialidad. Hace ya algún tiempo que no se juega en La Divina Comedia y ya va siendo hora. Espero que La Parte por el Todo que hoy les propongo sea de su agrado y que su dificultad sea la propicia para pasar un buen rato. Les recuerdo, estimados amigos, las reglas del juego. Deben descubrir el título de la obra de arte y el artista que la ejecutó sin mencionarlos explícitamente con el fin de que todos aquellos que deseen jugar tengan una oportunidad. Como ustedes saben, La Parte por el Todo, cuenta con un premio especial: EL CLUB VASARI. Para formar parte de él, basta con que contesten correctamente a la pregunta que formularé al final de la serie de pistas. ¡Suerte! 1- En éste, en concreto, no estoy esperando a nadie. 2- Aunque campesina soy, mi marido me trata como a una dama. 3- El caballero que me señala es un famoso dignatario público y no es mi marido. 4- Fui bautizada en aceites y vivo aquí entre dulces pasteles. 5- No hablo francés aunque debería. 6- Comparto pincel nada menos que con la emperatriz María Teresa. 7- Mantengo a mi marido, aunque no se lo crean, pero gracias a él ustedes me conocen. 8- La política me apunta con su ademán refinado en un pulcro despacho. 9- Me hubiera gustado presentarme con turbante y pandero. 10- A Cornelia le hubiera gustado jugar con las miniaturas y porcelanas que veo fuera de aquí. 11- No piensen que soy infiel sino hermoso objeto de veneración. PREGUNTA PARA EL CLUB VASARI: ¿Cuáles son los números que encabezan la lista del juego protagonista de una de las obras del autor de hoy? Bueno amigos, se acabó el sufrimiento. Parece ser que La Parte por el Todo de esta semana ha hecho correr ríos de sangre y sudor por los comentarios recibidos, de ahí que se haya llegado a las 950 visitas en el día. Desde aquí pido disculpas a todos aquellos que hayan podido pensar que Vailima tiene una mente retorcida (y no miro a nadie, Jafatron…). Lo cierto es que cuando preparo el juego y manejo los datos, tampoco es fácil para mí calibrar las dificultades. Bien, antes de nada, ofrecer la resolución: La imagen de la Parte es un detalle de la obra titulada Retrato de François Tronchin, ejecutada por Jean-Etienne Liotard en 1757 que les muestro a continuación: Y ahora, estimados amigos, demos luz a cada una de las pistas que ofrecía: 1- En éste, en concreto, no estoy esperando a nadie: dice la mujer de la imagen que no es otra que Hendrickje Stoffel , segunda esposa de Rembrandt. Sin embargo, la imagen no correspondía al lienzo de Rembrandt titulado Sara esperando a Tobías (de ahí lo de “no estoy esperando a nadie”) y aunque al primer golpe de vista pudiera parecerlo, en el detalle yo les mostraba una parte del caballete de madera que en el cuadro de Rembrandt no aparece: 2- Aunque campesina soy, mi marido me trata como a una dama: esta pista les hablaba de la condición de la dama en cuestión: de origen humilde servía en la casa de Rembrandt hasta que éste se enamoró y se casó con ella. 3- El caballero que me señala es un famoso dignatario público y no es mi marido: con el índice de su mano derecha, el banquero, concejal, coleccionista y marchante de arte François Tronchin, señala el cuadro sobre el caballete. 4- Fui bautizada en aceites y vivo aquí entre dulces pasteles: el cuadro que Rembrandt realizó a su esposa era un óleo y el cuadro de Liotard, sin embargo, un pastel. El título del post, también se refería a este tema: “Entre dulces de antaño”, haciendo referencia a que el cuadro que buscábamos era un pastel sobre pergamino. 5- No hablo francés aunque debería: por el origen del pintor y el de Monsieur Tronchin. 6- Comparto pincel nada menos que con la emperatriz María Teresa: Liotard se había dedicado a retratar a la alta sociedad y a personajes como el Papa Clemente XIII y a la emperatriz María Teresa de Austria. 7- Mantengo a mi marido, aunque no se lo crean, pero gracias a él ustedes me conocen: la biografía de Rembrandt cuenta que fue Hendrickje quien mantenía la familia cuando el pintor atravesaba graves apuros económicos. 8- La política me apunta con su ademán refinado en un pulcro despacho: aquí quería mostrar el contraste entre el refinamiento del concejal y banquero y la mujer campesina que sale semidesnuda del lecho, además de informar sobre algún detalle más de la obra en cuestión como es el despacho del personaje. 9- Me hubiera gustado presentarme con turbante y pandero: esta pista servía para encaminarles al nombre de Liotard y su gusto por lo oriental y la vestimenta a la turca, haciendo referencia a una obra en concreto titulada Mujer del tamboril vestida a la turca , obra que estoy convencida, ustedes habrán contemplado en más de una ocasión. 10- A Cornelia le hubiera gustado jugar con las miniaturas y porcelanas que veo fuera de aquí: en la décima pista juego con ambos pintores. Por un lado Cornelia era el nombre de la hija que tuvo Hendrickje con Rembrandt y por otro, a la dedicación y el gusto de Liotard por las miniaturas, porcelanas y esmaltes. 11- No piensen que soy infiel sino hermoso objeto de veneración: no se trataba pues del cuadro de la mujer de Rembrandt sino de la pasión de Tronchin por las obras de arte y en concreto por las del ilustre pintor. Aunque sé a ciencia cierta que muchos de ustedes han estado muy cerca de la solución, el único y PRIMER PREMIO es para el tandem formado por las Magníficas(con mayúsculas) TIZA Y LOLA que además consiguen un sillón en EL CLUB VASARI, por haber contestado correctamente a la pregunta que se formulaba: ¿Cuáles son los números que encabezan la lista del juego protagonista de una de las obras del autor de hoy? Véanlos ustedes mismos: “Ven no con besos ni con caricias de manos y besos y susurros, acércate con un ruido de alas y ese pico mojado en mar y pasos de pies húmedos y membranosos de tanto bregar con olas hasta entrar en el vientre blando como una marisma”. D.H. Lawrence Espero amigos que este fin de semana se conviertan en cisnes de súbito aleteo, y las Ledas del mundo sucumban al dios abandonando su nuca y su aliento. Llega el fin de semana, el tiempo de muslos halagados. Séanme felices. El título del post de hoy hace referencia a una frase pronunciada por Pissarro sobre la exposición de Gauguin a su regreso de Tahití. En sus impresiones (negativas, muy negativas) acusaba a Gauguin de saquear el arte polinesio, de tomar prestados elementos que a él, como ser “civilizado” no le pertenecían y terminaba su discurso con estas palabras: “A Gauguin ciertamente no le falta talento, pero cuánto le cuesta recobrarse (quel mal a à se ressaisir), siempre a la caza furtiva en los terrenos de otros, ¡ahora saquea a los salvajes de Oceanía!” En este sentido, Pissarro no podía estar más equivocado. Su acusación o su reproche lejos de acercarse a la realidad, describe perfectamente el espíritu pictórico que impulsa a Gauguin porque su arte se desarrolla a lo largo de todo su período polinesio justamente en aquello que Pissarro le niega: Gauguin lucha por recobrarse y en cada obra nueva se esfuerza por crear algo nuevo como producto de un conjunto anterior, como una herencia en la que recoge y recupera, colecciona y rehace su pintura desde ella misma. La pintura de Gauguin se basa en aislar las figuras sobre el plano mediante contornos oscuros que hace que cada figura parezca recortada. El mismo aislamiento queda reflejado en los pies de sus personajes que no se muestran descansando sobre el suelo sino como vistos desde arriba produciendo igualmente el efecto de recortable además de que los tamaños de las figuras presentan evidentes desproporciones entre sí que añaden otro ingrediente más a su aislamiento e inmovilidad en el plano. Sin embargo, esta soledad compositiva y estructural de las figuras constituye en sí misma una forma específica de creación, un proceso semejante al collage. Desde 1888, Gauguin compone muchos de sus cuadros sumando sobre el fondo las figuras de dibujos y apuntes anteriores de tal forma, que llega un momento en que las figuras provienen de otros cuadros anteriores. Bien es cierto que su pintura, retomando las palabras de Pissarro, no progresa linealmente aunque, por el contrario, vuelve sobre sí misma, una y otra vez, y en esto también puede vislumbrarse un “recobrarse” del artista. Quizás, la originalidad del pintor estuviera impregnada de cierta autarquía, es decir, de la constante persecución de su ideal de bastarse a sí mismo. Sin duda, su obra podría calificarse de ser como un extraño organismo que vive, crece y se desarrolla alimentándose de su propia sustancia, como un autófago, como un caníbal de sí mismo. Hasta mañana. En los años noventa (de mil ochocientos, claro), Monet exponía una serie de obras de idéntico motivo aunque en cada cuadro se modificaba la iluminación por la hora del día o por la estación del año, el punto de vista y la perspectiva. Aunque las figuras pudieran repetirse nunca eran utilizadas como yuxtaposiciones compositivas, puesto que para el pintor impresionista la unidad de la atmósfera en la que se veían envueltas aquéllas era primordial. Degas , por ejemplo, fue más atrevido en este sentido al reutilizar sus figuras sin llegar a cambiarlas aunque el precedente de tal “reciclaje” de materiales lo encontramos en Ingres: “Se me ha hecho observar, y quizá con razón, que yo reproducía demasiado a menudo mis composiciones, en lugar de hacer obras nuevas. He aquí mi razón: la mayor parte de estas obras, cuyo tema me gusta, me ha parecido que merecía la pena que las hiciera mejores repitiéndolas o retocándolas” Toda su producción está impregnada por la recurrencia de ciertas figuras hasta llegar a El baño turco donde aparece la Bañista de Valpinçon (con el pecho y la cintura de la Bañista de Bayona); la Odalisca de la esclava; el ángel de ojos almendrados del Voto de Luis XIII; el muslo de la Gran Odalisca; la Venus Anadiómena y la bailarina de la Odalisca de la esclava y hasta la réplica del retrato de Madame Moitessier. Tanto en Monet, Degas, Ingres o Gauguin queda, pues, en entredicho la cuestión de la originalidad. Desde el punto de vista naturalista, la originalidad sería sinónimo de ingenuidad tal y como dejara escrito Leonardo da Vinci, advirtiendo al artista del riesgo que corre cuando todas las figuras parecen hermanas de pincel. Por el contrario, hay que emular a la propia naturaleza y crear, en el plano estético, la variedad y universalidad con la que aquélla nos regala. La repetición de motivos y materiales produce un déjà vu inquietante en el espectador abortando tras de sí toda sensación de verosimilitud y naturalidad, y tanto es así, que su artificiosidad se pone al descubierto, es decir, se convierte en lo que los clásicos llamaron maniera. Pues bien, esta visión manierista fue defendida por Gauguin hasta el punto de considerarla no sólo legítima sino además inevitable. Frente al naturalismo, la originalidad impulsada por Gauguin, como producto del arte mismo y no como una consecuencia de darse a la naturaleza. La memoria personal es la clave de esta concepción; la memoria como recopilatorio, como un museo propio en el que la novedad no ha de encontrarse en la obra aislada sino en el conjunto, en su coherencia interna que la hace oeuvre ante nuestros ojos: “Todo esto es quizá amanerado (manieré), pero en el cuadro ¿dónde está lo natural? Todo, desde las épocas más remotas, es en los cuadros completamente convencional, deliberado de cabo a rabo y muy lejos del natural, por consiguiente amanerado” “Confieso que encaro la extraña narración que estoy a punto de relatar con considerable timidez. Los sucesos que pretendo detallar son de una naturaleza tan extraordinaria que estoy del todo preparado para enfrentarme con una inusual cantidad de incredulidad y escarnio. Lo acepto todo para enfrentarme al escepticismo. He decidido, después de una madura consideración, contar de la manera más sencilla y directa posible algunos hechos de los que fue testigo el pasado mes de …, y que en los anales de los misterios de la ciencia física no tienen igual”. Así comienza el relato de terror escrito por Fitz-James O´Brian titulado “¿Qué es eso?” e incluido en su obra “La lente de diamante y otras historias de terror y fantasía”. Las palabras de O´Brian se ajustan con exactitud al pensamiento o reflexión del que quiero hablarles de ahí que las haya escogido para introducir el post de hoy. Hay ocasiones en las que el ser humano se sale de puro bobo. Bobo es el insulto más cruel que conozco, mucho más que cabrón, hijo puta o gilipollas. Les diré porqué. El bobo denota una flojera de espíritu tan ilimitada que un ser racional se ve incapacitado para enfrentarse a un tipo así. La flojera del bobo se traduce en una ausencia de ánimo tal que su humanidad queda en entredicho. Esto es así porque la ausencia de alma hace al bobo el más feliz de los hombres. Por definición. Su grado de concentración en sí mismo es inconmensurable y no es capaz de estructurar ni de distinguir los más mínimos preceptos del bien o del mal. Su ensimismamiento social no debe confundirse con ningún tipo de egocentrismo y tampoco debemos pensar que se trata de un espécimen asocial. Todo lo contrario. Al bobo le importa la gente y mucho porque en la sociedad encuentra no el espejo en donde reflejarse sino el reflejo de sí mismo, que desde su punto de vista es el que rige (y no he dicho “debería regir”) el mundo. El bobo comparte con el caballo esa capacidad de cagarse y cagarla por doquier y con la hiena (que no con la Gioconda ni con Mari Trini) esa sonrisa constante de “jode, jode” por la que su entorno y la tierra entera, ¡qué digo! el universo entero le rinde pleitesía por el mero hecho de existir. Es difícil creer que existen individuos así, de ahí que como en el relato de O´Brian, tengamos que prepararnos para enfrentarnos a ellos con esa cantidad de incredulidad y escarnio. Pero yo les aseguro que existen estos seres, disfrazados de hombres y mujeres y viven en nuestros edificios y comen en los mismos restaurantes y pasean por las calles de nuestra ciudad de forma anónima hasta que el destino o la casualidad hacen que nos topemos con uno de ellos. Y es precisamente nuestro ánimo primero y nuestra educación después y entiéndase esta última como el compendio de conocimientos, valores morales y sociabilidad, el que hace que no nos los podamos quitar de encima con la presteza y el entusiasmo con el que aplastamos un mosquito molesto e infecto. El bobo también dispone de un recurso que maneja a la perfección: va a contracorriente. Y esta característica es lo que lo convierte a su vez en imbécil. El imbécil considera que todo lo que dice es gracioso y que todo lo que hace sienta cátedra. Aunque saben, amigos lectores, que la imbecilidad no tiene cura, el imbécil no toma nunca consciencia de su enfermedad porque comparte con el bobo y el estúpido la ignorancia suficiente como para creerse el rey del mambo, rey que, como todos ustedes conocen, gobierna más allá de cualquier ley escrita por la naturaleza o por el hombre. Pero basta ya de tanta palabrería y contemplen in situ y en todo su esplendor, a un bobo, a un imbécil superlativo actuando de tal forma que me atrevería a afirmar que en los anales de los misterios de la ciencia física no se ha visto cosa igual. Ya les hablé en alguna ocasión del magnífico ensayo de Eugenio Trías, Drama e identidad. En uno de sus últimos capítulos habla sobre la diferencia entre tragedia y drama, conceptos sobre los que tenemos la costumbre de hablar sin pararnos a pensar lo que uno y otro significan, calificando, errónea y superficialmente, tal o cual situación de trágica o dramática cuando en realidad ignoramos la incompatibilidad lógica que subyace en semejante identidad. Damos el nombre de tragedia a aquella situación de conflicto entre dos fuerzas cuya resolución es imposible se haga lo que se haga de tal modo que en cualquier conflicto trágico sea cual sea la decisión que se tome para aliviarlo, no se consigue más que empeorar e intensificar la contradicción y el conflicto subyacentes. En el drama, sin embargo, el conflicto se resuelve de un modo u otro a través de un saber conceptual que se traduce en una acción del hombre. Este saber conceptual no es sino el momento de la interiorización del conflicto cuando éste se vuelve especulativo de tal forma que la acción (praxis) es producto de una decisión por la que los términos contrapuestos producen, por negación de la negación, la afirmación, lo que Trías denomina posición. Y esta filosofía lógico-ontológica del hombre no es sino el empuje por el que transformamos el mundo y sus estructuras. Como decía al comienzo del post, tendemos a calificar con demasiada ligereza el desenlace de un drama como tragedia y Trías pone el ejemplo de Edipo y su decisión de arrancarse los ojos y expatriarse. Nada más lejos de la verdad. El acto de Edipo no es “trágico”, sino dramático porque toda decisión es siempre dramática y es ahí donde radica la diferencia con respecto a la tragedia, es ahí donde términos como fin, resolución o desenlace configuran el Logos concebido como drama y no como tragedia. Para finalizar y ejemplificar el capítulo, Trías habla de la trágica existencia de Heinrich von Kleist. Toda su vida estuvo expuesta al contrapeso entre dos opciones: la búsqueda del equilibrio entre su desmesura y el orden establecido. Su suicidio ha sido interpretado como la culminación de su tragedia personal, sin embargo, y ahora que disponemos de las claves para descifrar la diferencia entre ambos conceptos, su muerte no fue sino un punto de encuentro y despedida de la tragedia en el universo del drama. Kleist presta a sus personajes teatrales su propia indecisión y su duda constante, llegando incluso a presentarlos como hombres de acción en el momento justo de sus muertes adoptando una decisión que los redima de la tragedia. Sólo existe algo que lo impide, a saber, la razón, el pensamiento. De ahí que Kleist suma a sus personajes, en ese instante decisivo, a una especie de sonambulismo en el que la razón queda sometida a fuerzas más oscuras y, por supuesto, inconscientes. Además de por derecho propio (entiéndase la afirmación como un guiño a mis queridos Ladydark y Jafatron) termino el post con la escenificación de la pieza teatral más célebre de Kleist, aquella en la que se nos relata el amor imposible entre Aquiles y Pentesilea. “Pentesilea es la reina de las amazonas. Está comprometida en una lucha sin cuartel con los héroes griegos mandados por Aquiles. Pero aquí, al igual que en la Jerusalén Libertada, este conflicto esconde otro conflicto todavía más acerbo y más aciago: Aquiles y Pentesilea están irremediablemente enamorados. Pentesilea sabe que en combate abierto será vencida por Aquiles. Sabe también que puede vencerlo en virtud de su poder de seducción. Aquiles consigue al fin vencer a las amazonas. Pero se apresta a declarar que en realidad es él el vencido, ya que conducirá a la reina a su palacio y la tomará por esposa. Ignora al parecer el drama interior que se juega en el corazón de la reina, que le ama tiernamente, pero que no quiere vencerlo a través de las armas sino a través del corazón. Por esta razón no acepta la invitación de Aquiles. Llega el momento álgido del drama. Pentesilea no sabe qué hacer, no sabe si hacer, no logra determinarse, no consigue decidirse. Su razón bascula en los pros y contras, su razón parece enclavarse en el interrogante, al tiempo que una fuerza instintiva y soterrada comienza a apoderarse de ella en el instante en que esa razón comienza a estallar. Pentesilea se halla de pronto sumida en el estado sonambúlico, se dirige a caballo a toda velocidad hacia el campamento de Aquiles, llega hasta su presencia, tiende su arco, dispara una flecha y atraviesa el cuello del héroe. Entonces, presa de la desmesura, cual una ménade, se abalanza sobre el cuerpo muerto, lo despedaza y lo devora. Pentesilea despierta sin saber qué ha sucedido. Pregunta donde está Aquiles. Su amiga le comunica su muerte y le insinúa el acto del que ha sido responsable inconsciente. Pentesilea pone entonces fin a su propia vida”. Hasta mañana, que no es poco y además es viernes... No se trata de un cucurucho de helado al revés, ni de un trébol al que le falten las hojas. Es, nada más y nada menos, que el primer ejemplar de un micrófono concebido por el hombre. Se encontró en una excavación en Pompeya y se cree que fue utilizado en el primer Mundial de Fútbol de la Antigüedad. “Hic habitat felicitas” (Aquí habita la felicidad) es la consigna que reza como eslogan. Pues eso, que pasen un buen fin de semana y como siempre, desearles que sean felices: ellos con el fútbol; ellas con el resto del universo… que no es poco. nota: mi agradecimiento a anarkasis por ofrecerme las imágenes de su magnífica página . Gracias, amigo. Hoy lunes, y porque es el día más jodido de toda la semana, les presento una selección de los comentarios más curiosos (si pueden llamarse de tal modo) que me han dejado en el blog. La mente humana no tiene desperdicio y si no, compruébenlo ustedes mismos. Fecha: 2006.03.16 13:16:33 -------------------- Fecha: 2006.06.01 06:23:04 -------------------- Fecha: 2006.06.08 21:19:12 Fecha: 2006.03.15 00:40:53 Fecha: 2006.06.14 12:12:49 En el artículo titulado: 'MANÍAS, COSTUMBRES Y ELFOS DOMÉSTICOS' (21/10/2003 13:44) Fecha: 2006.06.19 00:41:43 Fecha: 2006.03.02 22:54:37 Fecha: 2006.01.10 11:46:54 Que tengan un buen lunes… “tomado del lat. latrina ´baño´, ´retrete para evacuar el vientre´, contracción de lavatrina, derivado de lavare ´lavar´; la forma española se debe a una etimología popular que relacionó arbitrariamente este cultismo con LETRA.” Después del día de ayer en el que dediqué –desde el cariño, ya me conocen- una loa en forma de post al pensamiento humano y cómo éste puede vomitarse en palabras con sus monemas y todo… pues hoy y, para mi descargo, retomo la cuestión del lenguaje pero esta vez redimido por mi estimado J. Corominas. Para nuestra salvación, he escogido un vocablo cuya naturaleza me trae a la memoria los versos de nuestro ilustre poeta Jorge Manrique y no porque el que se muere abandona de inmediato el hábito de evacuar el vientre, sino más bien por ese carácter tan universal que lo define como una necesidad, aquella necesidad que todo ser humano experimenta de expeler –a veces de forma perentoria- los excrementos propios ya sean en su forma líquida, semilíquida, sólida o semisólida. Y la necesidad no distingue de condiciones al igual que la temida muerte, porque ricos o pobres, Papas o mendigos corren la misma suerte y en el momento decisivo del apretón buscan cualquier lugar para deshacerse de ella y descansar en paz que es otra forma de muerte, de ahí también la analogía. Pues bien, este lugar sacrosanto al que irremediablemente todos acudimos, puede adoptar varias modalidades. Una de las más conocidas y que existe ya de antaño es la que les propongo hoy en el post: la letrina. Pero si bien el evacuar no distingue entre fortunas y noblezas, el lenguaje sí, queriendo el populacho hacerse con él a su modo para parecerse al culto y al erudito, transformando raíces arbitrariamente a su antojo para hacer suyo lo que no le pertenece. En su gratuidad radica la importancia de tal empresa y nacen vocablos de hermosas intenciones como el de hoy. En el momento más íntimo del ser humano que es el evacuar, mucho más que el del fornicio, ustedes me dirán quién no se ha puesto a leer unas letrillas… de Miguel de Cervantes, de Neruda o de un tal Jorge Manrique que sabiamente decía: Recuerde el alma dormida avive el seso e despierte … “Las banales teorías de la imitación, que dominan nuestra estética gracias a la dependencia absoluta de los conceptos aristotélicos en la que se halla nuestra cultura, nos han vuelto ciegos a los valores psíquicos que son punto de partida y meta de toda producción artística. En el mejor de los casos hablamos de una metafísica de lo bello, dejando al lado todo lo feo, es decir lo no clásico. Pero junto a esta metafísica de lo bello existe otra superior que abarca el arte en toda su dimensión y que más allá de toda interpretación materialista se manifiesta en toda creación, ya sea en las tallas de los maoríes o en cualquier relieve asirio. Esta concepción metafísica se basa en la idea de que toda producción artística no es otra cosa que la constatación continua del gran enfrentamiento en que se encuentra desde los comienzos de la creación y para todos los tiempos el hombre y su entorno. El arte no es más que una forma de expresión diferente de las fuerzas psíquicas, que ancladas en el mismo proceso condicionan el fenómeno de la religión y de las ideologías cambiantes”. Wilhelm Worringer, 1906 ¿Hablamos o callamos? “Así pues me contengo y ahogo el clamor en mi garganta de un oscuro sollozo. ¡Ay!, ¿a quién podremos recurrir? A los ángeles no, ni tampoco a los hombres. Y hasta el sagaz instinto de los animales les hace percibir que no nos sentimos a gusto, ni seguros, en este mundo interpretado. Tal vez nos queda un árbol en la ladera, para que sea posible contemplarlo cada día de nuevo; nos queda el camino del ayer y la mimada fidelidad a una costumbre que nos fue grata, se quedó con nosotros y nunca nos abandonó”. Gracias a Prometeo el hombre puede soñar con la libertad, con la aniquilación del destino: “éste es implacable, pero los hombres son libres”. Su voluntad es lo verdaderamente importante, pues el hombre, sabedor y consciente de su mortalidad, puede, al menos, aunque no salvarse de su natural condición, despreciarla mediante su dignidad. El coraje que infunde Prometeo a los hombres provocará que el hombre pueda igualarse a los dioses aunque el alimento que reciben está condenado a pudrirse: - Prometeo: …he librado a los hombres de la obsesión de la muerte. - Corifeo: ¿qué remedio has descubierto a tal mal? - Prometeo: he hecho habitar en ellos ciegas esperanzas. La condena del dios es revelada por él mismo. El asalto al cielo no es otra cosa que un espejismo, un engaño. A pesar del castigo, su esfuerzo no ha sido en vano: es más el poder que le ha sido otorgado al hombre que la impotencia con que se le castiga. El hombre es consciente de su animalidad y no abandonará el empeño de librarse de esas trabas que la producen (Ficino); el hombre se provee, gracias a Prometeo, de la dignidad suficiente como para no trabajar por abandonar el mundo terrestre (Pico Della Mirandola) cuanto por buscar el máximo conocimiento en la tierra. En ambos casos, Prometeo se convierte en dios del conocimiento. Francis Bacon dirá que Prometeo es “el verdadero estado del hombre”, el homo faber, que dotará a los hombres del elemento fundamental para el desarrollo del progreso técnico. Pero, sobre todas las cosas, Prometeo es la encarnación de la trágica contradicción del héroe, aquella por la que irremediablemente los cielos devienen abismos. Sólo Goethe hará de él un Prometeo victorioso: “¡Aquí estoy sentado, formo hombres a mi imagen, una estirpe que sea igual a mí, que sufra, que llore, que goce y se alegre y que no te respete, como yo!” Han comenzado las fiestas de mi ciudad. Hoy soy poseedora de una resaca monumental que hace a cualquier ser humano imbuirse en el mito prometeico de desear acercarse a los dioses. Como castigo, recibo el día consciente de mis limitaciones, sabedora de que lo que ayer noche me unía a los cielos, hoy –irremediablemente- vuela hacia mi hígado en forma de águila aniquiladora. Soy Prometeo de Esquilo y mi arrogancia titánica me ha conducido de la mano de Kratos y Bia a los pies del castigo más cruel. Nada es libre, sólo Zeus. Hasta mañana, amigos. La imagen de hoy más que ser una obra de arte en sí, está dedicada al artista anónimo y su pincel. Los riesgos del arte son muchos y hay que estar bien preparado para afrontarlos. Amigos, tienen todo el fin de semana por delante para indagar en los secretos más íntimos, más inexplorados del mundo de lo bello. Cojan sus pinceles y practiquen, practiquen. Les aseguro que el resultado puede ser muy satisfactorio. Así pues, les detallo las condiciones para los próximos días: tema y modalidades libres, soporte a elegir, en estudio o en plein air, técnica a escoger (se admiten todo tipo de variantes). En la noche de San Juan, cualquier jabón puede resultar resbaladizo. Pásenme un buen fin de semana, no se vayan a quemar demasiado y sobre todo, séanme felices. El sábado por la noche nos dirigíamos a cenar Tio Petros y una servidora a un restaurante de la ciudad. Caminábamos contentos, uno junto al otro entre callejuelas con ambiente festivo y balcones adornados con la bandera de la ciudad (recuerden que les comenté que se celebran las fiestas del patrón). Ya en el último tramo del recorrido, poco antes de llegar al restaurante, se encuentran las ferias o las barracas que es como las denominamos aquí: todo un espectáculo de luz, sonido y gentío que nos hizo acelerar el paso y acomodarnos más, si cabe, el uno al otro. El vocerío del personal unido a las diferentes ambientaciones de uno y otro puesto motivó que el Petros me llevara literalmente en volandas mientras me confesaba: - Seguro que en mi infierno hay una tómbola. Una vez sentados y esperando pacientemente a que el personal de servicio nos trajera las primeras viandas, descubrimos que en la mesa de al lado (ocupada por tres parejas de seres humanos adultos con sus respectivos cachorros de poco más de cuatro años) se sentaba un espécimen de esos, desagradable en grado sumo, que gritaba sin necesidad, hablaba ex catedra y se reía de sus propias gracias como sólo los imbéciles de nacimiento saben. En el restaurante, bastante amplio, hacía sobresalir su voz como si fuera el último superviviente del Titanic o como si le estuvieran arrancando un huevo de cuajo. Los cachorros de humano gritaban y lloraban, el ciclán chillaba como gorrino víctima de una fiera matanza y Petros y yo apenas podíamos oír nuestra propia conversación que, cómo no, versaba sobre el Hades. Todos tenemos nuestro propio infierno, caracterizado unas veces por la ausencia de alguna cosa que nos haría estar en el cielo o por la presencia de otra que nos reitera el pecado que hayamos podido cometer. En cualquiera de los dos casos, estábamos de acuerdo: en nuestros respectivos infiernos no faltaría un puesto de feria ni un hijoputa estridente sin piedad ni la música cansina de una trikitrixa condenada a sonar por toda la eternidad. Salir del restaurante supuso todo un alivio y decidimos tomarnos, en un recóndito y solitario pub, un par de gintonics que nos reconciliaran con el mundo. Una vez allí, disfrutando de los cinco sentidos y después de toda una noche en la que el martirio es, necesariamente, los otros, llegamos a la siguiente conclusión: “Mi infierno perfecto es aquél en el que no estés tú” Y ustedes, confiesen ¿cuál es su infierno? Para finalizar la temporada invernal de La Parte por el Todo, me ha parecido ocurrente modificar ligeramente su talante para dar la bienvenida al período vacacional en La Divina Comedia. En esta ocasión, y a las puertas del verano, les propongo que el juego de hoy consista, no en adivinar una obra de arte y su autor, sino un lugar. Un lugar muy concreto al que, evidentemente, llegaremos a través de una serie de lienzos y de artistas que les iré presentando por medio de pistas. Como en su edición original, les rogaría que no respondan la pregunta de forma explícita con el fin de que todos los participantes dispongan de las mismas oportunidades. La pregunta de EL CLUB VASARI se formulará, como siempre, al final de la serie de pistas. Espero que se diviertan con el juego y les deseo suerte, mucha suerte. 1- Varias son y un mismo encargo. 2- No sé si la esposa fue aún más famosa que el marido. 3- Al noble caprichoso le apasionaba la pintura contemporánea. 4- La idea suponía un sofisticado ejercicio de écfrasis. 5- En origen el 8 sería el número perfecto, pero no pudo ser. 6- El lugar había sido destruido ya a finales del siglo XVI, pero un estudio lo reconstruyó. 7- El primero de los artistas le ofreció al dios un festín del que Platón se sentiría orgulloso. 8- El segundo de los artistas encontró la muerte antes de que el dios triunfara. 9- El tercero de los artistas trabajaba cuando falleció y no pudo ofrecer nada a la diosa. 10- El cuarto de los artistas tomó el relevo de su maestro y nos legó tres (dicen las malas lenguas que incluso cuatro) lienzos inspirados en el dibujo preparatorio del tercero. 11- El primero, que paseaba en góndola, fue gran amigo de Ovidio, ése que puso en evidencia al mismísimo Príapo y como dice el refrán, cuando el asno suena, vino lleva. 12- El segundo, conocido por su umbría, no cantaba bien. 13- El cuarto también paseaba en góndola y en el primero de los lienzos una estatua sobre una fuente es rodeada por numerosos quereres agradecidos y generosos. 14- En el segundo de los lienzos los habitantes de una isla griega hacen las delicias de Filóstrato que decía “si lo comparas con un río de agua, su caudal no es grande, pero si piensas que es de …, sí es un río grande y sagrado”. 15- En el tercero, el vecino de Casanova, se divierte con Ovidio y Cátulo y durante mucho tiempo, esta obra fue conocida bajo el nombre del sacerdote troyano que inspira la gigantesca figura del hombre rodeado por una serpiente que ocupa el ángulo derecho. Ella no era costurera ni modista pero hilaba fino (nada que envidiar a cierta Penélope de Itaca). 16- Del cuarto nada hay del todo cierto. Dicen que se respetó a Plinio y la diosa húmeda se sumerge en las aguas de Citera. Seis obras y un lugar. ¿Dónde me encuentro? PREGUNTA PARA EL CLUB VASARI: ¿qué fruta come una diosa mientras Lotis duerme? Estimados señores participantes, lo han bordado. Una vez más. Y no es cuestión de que La Parte por el Todo de ayer fuera más fácil, no señor. La clave está en que cada vez me lo están poniendo más difícil a mí dado el nivel que exhiben (incluso aquellos que pretendían tirar la toalla tan pronto). Bien, como siempre empecemos por la resolución del enigma. El lugar donde nos encontrábamos era LA CÁMARA DE ALABASTRO del Castillo de Ferrara propiedad de ALFONSO I de ESTE. El título del post les ofrecía la primera de las pistas pues la rosa de los vientos hacía referencia al punto cardinal correspondiente al “este” y lo de noble y caprichoso enmarcaba al personaje principal en cuestión. 1- Varias son y un mismo encargo: Alfonso de Este encargó la decoración de la Cámara de Alabastro de su castillo de Ferrara con 8 temas de inspiración mitológica a varios pintores contemporáneos. 2- No sé si la esposa fue aún más famosa que el marido: la esposa del duque era LUCRECIA BORGIA. 3- Al noble caprichoso le apasionaba la pintura contemporánea: por lo que con esta pista se descartaría cualquier pintor que no lo fuera. 4- La idea suponía un sofisticado ejercicio de écfrasis: según la wikipedia, se denomina ecfrasis al procedimiento retórico que consiste en la descripción de la historia reflejada en una pintura, relieve u obra de arte. 5- En origen el 8 sería el número perfecto, pero no pudo ser: véase pista nº 1. 6- El lugar había sido destruido ya a finales del siglo XVI, pero un estudio lo reconstruyó: la cámara había sido destruida ya a finales del siglo XVI, y su disposición original sólo pudo ser parcialmente reconstruida pero se sabe que, Alfonso quiso decorarla, influido por el famoso studiolo de su hermana Isabel de Este. 7- El primero de los artistas le ofreció al dios un festín del que Platón se sentiría orgulloso: se trata de EL FESTÍN (o BANQUETE) DE BACO de GIOVANNI BELLINI. 8- El segundo de los artistas encontró la muerte antes de que el dios triunfara: se trata de EL TRIUNFO DE BACO de RAFAEL. 9- El tercero de los artistas trabajaba cuando falleció y no pudo ofrecer nada a la diosa: se trata de LA OFRENDA A VENUS de FRA BARTOLOMEO. 10- El cuarto de los artistas tomó el relevo de su maestro y nos legó tres (dicen las malas lenguas que incluso cuatro) lienzos inspirados en el dibujo preparatorio del tercero: me refiero a TIZIANO (discípulo de Bellini) a quien el duque ofreció los dibujos preparatorios de Fra Bartolomeo. 11- El primero, que paseaba en góndola, fue gran amigo de Ovidio, ése que puso en evidencia al mismísimo Príapo y como dice el refrán, cuando el burro suena, vino lleva: Bellini, nacido en Venecia, se inspiró en Ovidio para la composición de la obra. En ella se describe un banquete ofrecido por el dios del vino donde se ridiculiza a Príapo. El dios de la virilidad aprovecha el momento en el que LOTIS está durmiendo para levantarle el vestido y es el rebuzno de un asno quien hace despertar a la ninfa. 12- El segundo, conocido por su umbría, no cantaba bien: con el juego de palabras quería hacer referencia a Rafael. 13- El cuarto también paseaba en góndola y en el primero de los lienzos una estatua sobre una fuente es rodeada por numerosos quereres agradecidos y generosos:se refiere a Tiziano (Venecia) y su lienzo de la Ofrenda a Venus . La diosa está representada en piedra y rodeada de numerosos amorcillos. 14- En el segundo de los lienzos los habitantes de una isla griega hacen las delicias del sofista Filóstrato que decía “si lo comparas con un río de agua, su caudal no es grande, pero si piensas que es de …, sí es un río grande y sagrado”: se refiere a La Bacanal de los Andrios , óleo de Tiziano en el que se reproduce casi literalmente un texto de Filóstrato. 15- En el tercero, el vecino de Casanova, se divierte con Ovidio y Cátulo y durante mucho tiempo, esta obra fue conocida bajo el nombre del sacerdote troyano que inspira la gigantesca figura del hombre rodeado por una serpiente que ocupa el ángulo derecho. Ella no era costurera ni modista pero hilaba fino (nada que envidiar a cierta Penélope de Itaca): hablo de Baco y Ariadna (minotauro, laberinto, hilo…) 16- Del cuarto nada hay del todo cierto. Dicen que se respetó a Plinio y la diosa húmeda se sumerge en las aguas de Citera: no se sabe con seguridad si VENUS ANADIOMENE (la que ha surgido) fue pintada para Ferrara e inspirada en un texto de Plinio. Una vez que conocemos el significado de las pistas, doy paso a la entrega de premios: 1º. GANADOR DE ESTA EDICIÓN DE “LA PARTE POR EL TODO: SALAMANDRA quien dio con la respuesta correcta a primera hora de la mañana. Por su celeridad y certeza, por su puntería y por el tino con el que nos ofreció la solución sin desvelarla. 2º. HERRI quien a pesar de martirios, no debió de echar ni una gota de sangre para descubrir la verdad asistido por el San Sebastián de Reni. 3º. ANARKASIS quien aun habiendo oído cantos de sirena se mantuvo firme en el mástil y consiguió llegar a Itaca. A los que llegaron tarde cual conejos carrollianos, mi gratitud. De CHARLES DE BATZ todavía espero que me alumbre en su respuesta, la espesura de las fiestas de mi ciudad me han impedido esclarecer su respuesta. Paciente espero. Y cómo no, dar el nombre del ganador que ocupará el siguiente sillón de EL CLUB VASARI de esta edición: SALAMANDRA, que a pesar del desliz en el teclado nos dejó en bandeja EL MEMBRILLO que la ninfa comía mientras Lotis dormitaba. El membrillo, que como bien expresó Herri, es la fruta que simboliza al matrimonio. Por último, un regalo a los miembros de tal |