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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2006.
Aunque no lo crean, los tiempos de Barrio Sésamo en los que nos enseñaban la diferencia entre “cerca” o “lejos”, “arriba” o “abajo” están de actualidad. En todo lo que nos rodea, en todo lo que hacemos existe un más y un menos, una suma y una resta. Acumulamos deudas, restamos tiempo. Hoy es lunes: proclamado “día jodido de la semana” por el populacho proletario. Es suma (porque se hace cuesta arriba); es resta (porque queda un día menos para el viernes). Como clase magistral de nuestro particular “barrio sésamo” les dejo estas dos operaciones de arte matemático para este lunes del Señor de dos mil seis, para este lunes que proclamo sin complejos: lo que la naturaleza te da (arriba), que también te lo quite el hombre (abajo). Ya saben la pasión que Tio Petros y una servidora sienten por el románico. Las pasiones, si se comparten, se disfrutan en mayor grado, de ahí que quiera compartir con todos ustedes algunos escritos del matemático que considero interesantes para dar luz a ciertas cuestiones sobre las que podemos interrogarnos cuando nos encontramos frente a este tipo de arte. Una vez hecha la pertinente introducción, les dejo con Tio Petros. Que lo disfruten (el post, claro). Cuando hablo de símbolo, quiero decir algo bastante concreto pero debido a mi ignorancia no estoy seguro de que el concepto sea el habitual, así que me explicaré un poco. Tio Petros Nos encontramos en el rincón de la mesa (Coin de table) donde Henri Fantin-Latour está pintando a un grupo de hombres. No se trata de unos hombres cualesquiera. Son poetas. La luz del cuadro forma una magnífica unidad con el espíritu poético de los personajes retratados y la belleza de la composición está invadida por el sentimiento de cansancio y desmoronamiento del mundo en el que estos hombres viven. La decadencia. Desde su languidez, Verlaine se autoproclama como “el Imperio al fin de la decadencia que mira pasar a los grandes Bárbaros Blancos” desde donde contempla la historia como algo demasiado largo y demasiado grande. Todo ha sido dicho y ha sido probado y los heraldos negros de otro poeta cabalgan en dirección a una civilización cansada que no podrá detenerlos. Entreguémonos a los placeres sensuales, busquemos los tesoros escondidos del arte para pasar –como dice Eco- “las manos hastiadas entre las joyas acumuladas por las generaciones pasadas”. El poeta prefiere la boca que le sepa besar aunque le mienta. Junto a Verlaine, surge un Rimbaud pensativo y ensimismado. Entre relicarios e iluminaciones, el joven poeta convierte su corta vida en una temporada en el infierno y el desorden de sus sentidos es el camino que le conducirá, no sin dolor, al ideal estético. Hay que pagar un precio y para ello hace arder su juventud. La vida no es la revancha del sueño literario. Rimbaud lo sabe y una tarde… “Una tarde, me senté a la Belleza en las rodillas. Y la encontré amarga. Y la cubrí de insultos. Me armé contra la justicia. Escapé. ¡Oh brujas, miseria, odio: a vosotros se os confió mi tesoro! Logré que se desvaneciera en mi espíritu toda la esperanza humana. (…) La desgracia fue mi dios. Me tendí en el lodo. Me dejé secar por el aire del crimen. Y le hice muy malas pasadas a la locura.Y la primavera me trajo la horrorosa risa del idiota.” No quieren mostrar el mundo con la claridad cristalina del verso clásico. Nombrar un objeto es sustraer el corazón a un poema. El símbolo y sus misterios. La oscuridad de una poesía de la ausencia. Los versos deben caer al mundo con la misión adivinatoria del sueño. El taciturno Rimbaud sueña con cruzadas, con viajes de exploración cuya crónica no nos ha llegado: “creía en todos los encantamientos” nos confiesa. Otra vez el desencanto. Absortos y ensimismados todos nuestros poetas malditos se dispersan sobre la mesa como la Mujer flor de Zola: “con la cabeza vuelta en un espasmo de pasión, en un esparcimiento de soberbia cabellera, dispersa como un estanque de perfumes”. Elzéar, Blémont, Valade, Aicard, D´Hervilly y Pelletan juegan tras la comida a la poesía con la única espada que encuentran en el mundo: la evocación, el objeto escondido detrás del símbolo. Sugerir, ese el sueño -les dice Mallarmé- mientras Paul Valéry contempla las húmedas palabras que brotan de su Narciso: Hermanos, tristes lirios, Languidezco de belleza… Mientras mezcla aceites y pigmentos, Fantin-Latour los contempla y hace suyas las palabras que poco antes escuchaba de los labios del muchacho Rimbaud. Una tarde, como aquélla, me senté a la Belleza en las rodillas. Y la encontré amarga. Ayer hablábamos de un grupo de poetas y su peculiar forma de buscar la belleza a través del misterio del símbolo del que Tio Petros ya nos había hablado también en el post del lunes. Pues bien, como todos ustedes saben, a lo largo de la historia del arte el espejo donde la belleza se ha reflejado y se refleja tiene dos caras: una donde va a parar lo que podríamos denominar “lo bello” y otra en la que el propio espejo se concentra para mostrarnos “lo feo” de forma ampliada y con todo lujo de detalles. No me cabe duda que a este lado también se asoma la belleza aunque deforme y a veces cruel. Hoy les voy a presentar a una mujer a la que una servidora, como suele decirse, le tenía ganas. No, amigos, no se trata de cierta baronesa patria famosa por su patrimonio y por su hábil manejo del lenguaje. La mujer a la que me refiero es reina y fea. Muy fea. ¿Que no me creen? Observen: La caricatura es el nombre con el que denominamos a esa otra cara del espejo de la belleza. Como forma de representación artística, la deformación óptica de la figura humana y, sobre todo, del rostro, nació a comienzos del siglo XVI con la finalidad de poner de manifiesto, simbólicamente (de nuevo nos topamos con el símbolo), ciertos odios y enemistades contra determinadas personas. Qué mejor que servirse de la ridiculización de su efigie para injuriar al que tomamos por nuestro enemigo, aumentando o disminuyendo partes de su rostro como su nariz, su boca, sus orejas o su frente. La belleza pasa a reírse de su propio reflejo y la “languidez” de la que nos hablaba ayer Verlaine se muta en comicidad. El retrato de una mujer vieja o como la conocemos todos, La reina de Túnez es un lienzo atribuido a Quentin Massys y ejecutado hacia 1513. La reina que hoy nos ocupa cumple con todos los requisitos de deformación grotesca de un retrato. Nuestra noble amiga aparece ataviada con una cofia exagerada y un corpiño que a punto está de reventar sus trasnochados senos. No le falta de nada para acusarle, sí, acusarle de fea. Grandes orejas, rostro hombruno, apagada mirada, exageradas fosas nasales, arrugada y con verruga incluida. Se apoya tras un murete donde posa unas manos rematadas por uñas cortas y sucias. La reina de Túnez se ha representado en más de una ocasión como muestra este grabado al aguafuerte de Wenzel Hollar titulado El rey y la reina de Túnez según una reproducción de Leonardo da Vinci: Leonardo estaba interesado por plasmar rostros fuera de lo común, rostros que por sus deformidades le servían para el estudio de la proporción ideal del cuerpo humano. La semántica de la individualidad de los renacentistas se vuelve descrédito hacia lo individual porque se aleja del ideal, es decir, la prudencia y la moralidad se manifiestan en lo bello mientras que la necedad y la falta de moral se traducen en lo feo. Hasta el siglo XV la fealdad no es considerada como una categoría estética y Massys juega en su cuadro con un ideal de proporciones anormales. Ni el vestido de nuestra reina está acorde a la época, la cofia se pasó de moda después de 1400 y la representación de la vejez, sinónimo de fealdad, ridiculiza a la dama en un tiempo en el que todo signo de juventud se considera positivo. La monstruosidad se redime gracias a la fascinación por lo horrendo y éste forma parte del universo. En su Summa Halesiana, Alejandro de Hales hablaba de la necesidad de lo feo para la belleza. O ¿acaso la belleza no es más que el comienzo de lo terrible que aún podemos soportar? “El mal en cuanto es deforme… No obstante, puesto que del mal se desarrolla el bien, es llamado bien por lo que aporta al bien y así es llamado bello en el orden. Por tanto, no es llamado bello de forma absoluta, sino bello en el orden; incluso sería preferible decir: el propio orden es bello”. “Pobre cisne que agotas tu vigor y tu fuego Extracto del poema Como el cisne de Leda de José Álvarez No sé si gustaría a nuestro estimado Aretino la imagen y los versos que traigo hoy. Lo más probable es que no cuando en las imágenes que se encierran en sus versos soplan vientos de sexualidad rotunda, casi pornográfica. Sin embargo, hoy viernes quiero jugar con la sensualidad de lo explícito, con la igualmente rotunda afirmación del deseo. Cisnes y Ledas que leéis esto, pasad un buen fin de semana transformando ataduras en cabos sueltos, tanto, que os permitan volar allá donde queráis ir. Eso sí, séanme buenos. En todo. nota: como regalo para el fin de semana, aquí les dejo con Vide cor meum , cuya representación contemplé por primera vez en la ópera de Florencia. Eso sí, desde la butaca del cine donde fui a encontrarme con Hannibal Leckter. Espero que les guste tanto como a mí. http://www.youtube.com/watch?v=PAyCwBfL2yY En una recopilación que hace Josep M. Albaigès y, que me permito reproducir a continuación, se encuentran una serie de “refranes cultísimos” –como él los denomina- que reflejan una afición de los estudiantes de su tiempo. En su artículo, Albaigès se remonta a la conocida zarzuela La del manojo de rosas, donde el camarero era apodado Espasa (como la Enciclopedia) por su afición a cursilizar determinadas frases más o menos hechas y refranes varios. He considerado conveniente comenzar esta buena semana (por el puente digo) con unos cuantos ejemplos donde refranes del pueblo llano y quevediano han sido traducidos al lenguaje gongoriano, permitiéndome para tal empresa una licencia de gran magnitud por idear un diálogo entre dos grandes de nuestras letras que bien seguro nunca hubiérase hecho realidad alguna. Espero que este empeño sea de su agrado y conviertan unos minutos de su lunes en agradecido jolgorio lingüístico. A solípedo objeto de un obsequio no le periscopees el incisivo: A caballo regalado no le mires el diente. A fonemas emitidos por laringes inconscientes, trompas de Eustaquio en estado letárgico: A palabras necias oídos sordos. A irreprimibles deseos de deglutir bolos alimenticios, no existe masa almidonosa panificada que ocupe elevados lugares en la escala de Mohs: A buen hambre no hay pan duro. A perturbación ciclónica en el seno ambiental, rostro jocundo: A mal tiempo, buena cara. Congregación de empresarios ganaderos, res ovina fenecida: Reunión de pastores, oveja muerta. El rumiante caprino propende de forma temporalmente ilimitada al accidente orográfico: La cabra siempre tira al monte. H2O que no has de ingurgitar, permítele que discurra por su cauce: Agua que no has de beber, déjala correr. La ausencia absoluta de percepción visual torna insensible al órgano cardíaco: Ojos que no ven, corazón que no siente. No existe adversidad que por sinecura no se trueque en el devenir de las cosas: No hay mal que por bien no venga. No se encuentra la oquedad termogeneradora para manipulaciones reposteriles: No está el horno para bollos. Ocúpate de la alimentación y educación de aves córvidas, y éstas te extirparán las córneas, el iris y el cristalino: Cría cuervos y te sacarán los ojos. Preferible es bípedo volador en cavidad carpometacarpiana que 10 a la 2 surcando las etéreas regiones: Vale más pájaro en mano que ciento volando. Trasládeme yo a temperatura debidamente confortable, y demuestre visual y acústicamente el vulgo su regocijo: Ande yo caliente y ríase la gente. Hasta mañana. Para completar de forma amena la magnífica semana que tenemos por delante, les presento hoy otra edición de La Parte por el Todo. Ya saben que el juego consiste en adivinar el autor y el título de una obra de arte (el todo) mediante un detalle o extracto del mismo (la parte) que les muestro en la imagen de cabecera. Para conseguir el premio (mención de honor y mi eterna gratitud por participar) podrán ayudarse de una serie de pistas que espero no les “despisten”. Ruego que respondan las dos preguntas sin mencionarlas explícitamente con el fin de que todos aquellos que quieran jugar puedan tener una oportunidad. Para acceder al premio especial y ser miembro de EL CLUB VASARI, basta con que contesten correctamente a la pregunta que formularé al final de la serie de pistas. ¡Suerte! 1- No hace falta ser como ellos para jugar a eso. 2- Los ladridos del perro van a levantar la liebre. 3- Mi escudero parece divertirse más que nadie. 4- Lejos de ser moralizante, me sonrojo ante tal osadía. 5- Nunca antes me habían mirado así a pesar de mi naturaleza. 6- Casi siempre me acompaña mi amante mientras mi esposo suda trabajando. 7- Mi marido tiene un cuerpo escultural. 8- Dicen que me parezco a una tal Andrómeda de pintor manchado. 9- Como lo encuentre, de nada ha de servirle la armadura. 10- Nuestro sirviente se ha quedado dormido y pagará por ello. 11- Ni la túnica de José serviría para tapar el enfado. 12- El español ése seguro que irá con el cuento por todo el mundo. PREGUNTA PARA EL CLUB VASARI Años atrás, un pintor con mucha garra representaba a mi escudero cuando se divertía conmigo jugando a algo que nunca más habrán visto ustedes. ¿A qué jugaba? El ganador del juego que ayer les proponía fue madrugador aunque los demás le siguieron de cerca. Como siempre decirles que es un placer jugar con ustedes y un placer también comprobar qué atinados y certeros estuvieron en sus respuestas. La obra que debíamos encontrar lleva por título Vulcano, Marte y Venus, un óleo sobre lienzo pintado por Tintoretto hacia 1555. Observen la magnífica composición de corte erótico donde Tintoretto dramatiza la escena poniendo de relieve no la unión entre los amantes sino su descubrimiento por Vulcano, esposo de Venus. El espacio se abre con una asimetría acentuada tanto por la pared con la que se topa el alado cupido como por las baldosas del suelo que nos llevan a una estancia contigua. La parte que ayer les dejaba como pista, corresponde al espejo donde Vulcano se ve reflejado contemplando el pubis de su esposa; espejo que amplia el espacio, unifica a los personajes centrales y otorga a la figura del cornudo una dimensión escultórica. Comprobémoslo: Si me lo permiten, como siempre también, comienzo por explicar la serie de pistas: 1- No hace falta ser como ellos para jugar a eso Es decir, que no es necesario ser dioses para la infidelidad. 2- Los ladridos del perro van a levantar la liebre El perro ha encontrado su presa y dirige sus ladridos a Marte, escondido debajo de la cama. 3- Mi escudero parece divertirse más que nadie Quien habla no es otra que la protagonista del lienzo, Venus y hace referencia a cupido a quien, tranquilo, no parece importarle el tono en el que se desarrolla la escena. 4- Lejos de ser moralizante, me sonrojo ante tal osadía El tema sobre el amor entre Venus y Marte había sido representado por Botticelli como el amor ideal que seguía la filosofía neoplatónica del renacimiento. A partir del siglo XVI, esta visión se carga de un componente más erótico como decía al principio. 5- Nunca antes me habían mirado así a pesar de mi naturaleza Ese componente erótico está subrayado en nuestra obra por la actitud del esposo ultrajado que no tiene pudor al levantar la vestidura de su esposa para descubrir su pubis. 6- Casi siempre me acompaña mi amante mientras mi esposo suda trabajando Son muchas las representaciones que se han hecho del mismo tema, obras como la del mismo Botticelli , Bordone , David , Guercino y otros, en los que aparecen ambos amantes mientras Vulcano desconoce lo que se “fragua” a sus espaldas. 7- Mi marido tiene un cuerpo escultural Por la tridimensionalidad que nos ofrece el espejo, presentándonos a Vulcano como si de una escultura se tratase. 8- Dicen que me parezco a una tal Andrómeda de pintor manchado Se cree, ya saben ustedes, dicen las malas lenguas que esta Venus estuvo inspirada en la Andrómeda de Tiziano. Ya sé, el chiste fácil, tiza, tizne, tiziano… en fin, qué le voy a hacer… 9- Como lo encuentre, de nada ha de servirle la armadura Lo encontró, lo encontró porque alguien… 10-Nuestro sirviente se ha quedado dormido y pagará por ello Alectrión, el sirviente de Marte, se queda dormido y no da el aviso a los amantes de que Vulcano se acerca. Por no cumplir su trabajo, es convertido en gallo (magnífico castigo, ¿no les parece?). 11-Ni la túnica de José serviría para tapar el enfado En esta pista me permito una licencia, relacionando la escena con Velázquez para introducirlo a continuación: 12-El español ése seguro que irá con el cuento por todo el mundo Velázquez pintó el mismo año La túnica de José y La fragua de Vulcano. Esta última describe el momento en que Apolo comunica a Vulcano el adulterio de su mujer. Bien, pues hasta aquí todo lo referente a las pistas. El éxito de participación ha sido estupendo así como la puntería de los participantes. Ahora, cómo no, la lista de ganadores de esta edición: 1º y ganador madrugador de esta edición: IÑIGO que entre electrones, perrillos y chivatos nos dio aviso el primero del engaño conyugal. 2º TIZA que como una discreta diosa nos dio cuenta del reflejo del espejo. 3º SALAMANDRA que cual príncipe de las galaxias (porque eres príncipe ¿no?) nos informó cinematográficamente del nombre del cuadro. 4º LADYDARK que oscuramente sacó a la luz el olímpico adulterio. 5º ANARKASIS que aunque dormido a media mañana vislumbró desde la cama, la cama del amante. 6º HERZEBETH que tímidamente miró de reojo el espejo y el pubis de Venus. 7º INSECTO que con buen ojo contemplaba montes hermosos y robustas formas. Para VERE que directo al grano se pasó al Vasari aunque con tuera amargura llegó tarde y a HERRI que entre pichorradica y pichorradica nos alumbró cinematográficamente, mis gracias (que no son tres, sino más) por participar. Para terminar, proclamar merecedor del sillón letra F a IÑIGO que dio con la pista de Lorenzo Lotto y llegó al detalle de la pregunta de EL CLUB VASARI, descubriéndonos que Cupido juega a convertir su chorro de pis en una parábola perfecta atravesando la corona que sujeta con la mano como bien pueden observar ustedes: Muchas gracias de nuevo por participar o simplemente por seguir de cerca este juego que no pretende otra cosa que divertir y entretener. Veo delante lo que, como Hombre, dejé atrás. Y abro un libro y me habla, a mí. Veo un místico espiando la anatomía de un ángel. Y en un susurro apenas perceptible me habla de la música y me dice: “cuando los ángeles músicos ofician para Dios, tocan J.S. Bach. Pero cuando se reúnen entre ellos, tocan Mozart. Y Dios viene a escuchar detrás de la puerta”(1). Y entonces yo pregunto si son afortunados los ángeles y Paul Valéry, que acaba de entrar, me contesta rotundo que no, que el ángel también se sienta en la orilla de una fuente y se mira en el espejo del agua. Como Narciso. Y encuentra a un hombre llorando “y se asombra en extremo al aparecerse en el agua desnuda presa de una tristeza infinita”(2). Y asombrado, como Hombre, le interrogo y le digo si un espíritu puro puede conocer la pena. Hasta tal punto –me dice- que necesita de una fuente para poder deshacerse en llanto. Quizás los ángeles se distingan de los hombres por lo que les falta, pienso. Y Chesterton sonríe como si el mío fuera el pensamiento de un niño. Me observa mientras lo hace. Condescendiente me explica que el hombre tiene brazos, pero no alas. El pájaro tiene alas, pero no brazos. El uno trabaja, el otro vuela. El ángel posee brazos y alas. Es hermoso pero frágil de ahí que “los ángeles vuelan porque se toman a sí mismos a la ligera”(3). Ahora soy yo quien sonríe por la ocurrencia. Quizás su fragilidad responda a su falta de sexo, concluyo haciendo visible mi gran descubrimiento. Y el libro que había abierto hace unos minutos descarga contundente contra mi osadía: “¿qué necesidad hay de procrear cuando uno es eterno? El sexo y la muerte son solidarios”(4). Cierro el libro y decido seguir buscando. Y es entonces, cuando uno sabe que no es ángel ni es Dios; cuando recuerda aquellos últimos versos de un poema de Quevedo. Y pienso que cargado voy de mí, Pues por no desandar lo caminado, viendo delante y cerca fin temido, con pasos, que otros huyen, le he buscado. Y pienso que si ángel fuera debería conformarme con planear. Pero soy hombre, -me digo-, horror a manos llenas. Cargado voy de mí, me repito con insistencia, aunque mi sexo esté despierto, aunque alas no tenga. Y en silencio me aproximo y mis cadenas me delatan mientras voy y escucho Mozart detrás de la puerta. Que tengan un buen lunes, amigos. Espero que les guste este diamante de Mozart, elegante en su simplicidad y tallado con mimo por uno de los grandes. (1),(2),(3) y (4): Tournier, M.: Celebraciones, Ed. Acantilado, Barcelona, 2002 Los orígenes de muchos símbolos plenamente cristianos se hunden en la noche de los tiempos y son deudores de ideologías y de religiones anteriores. No estamos haciendo una afirmación fuera de lo común. De hecho, todas las culturas son deudoras de las que las precedieron, y nunca civilización alguna hizo tabula rasa de todo lo anterior. En dicho acto se pesaban simbólicamente los actos que el difunto había “cometido” en vida y se determinaba si era merecedor de una vida eterna. Los egipcios pensaban que era en el corazón donde residían los sentimientos e incluso la memoria, por lo que éste era el órgano pesado. La diosa Maat por medio de su símbolo (una pluma) está presente en el otro plato de la balanza. Esta diosa lo es de la justicia, y figura en el acto de psicostasia como garante de la justa medida y consiguiente resultado de vida eterna o extinción para el difunto. La pluma es una simbología bella y ambivalente: paradigma de la levedad de peso, su mera existencia como contrapeso hace referencia directa a la rigurosidad del juicio que supone la pesada. El encargado de pesar las almas en el imaginario románico es San Miguel Arcángel. En la siguiente ilustración vemos la enjuta derecha de la portada de Santa María la Mayor de Sangüesa. La foto está realizada por mí en agosto de 2005: La escena transcurre a la izquierda del Pantócrator, a la derecha según mira el espectador. En la hilera superior vemos a ocho condenados que ya han pasado la prueba con resultado nefasto. Están desnudos y se acurrucan los unos contra los otros. Bajo ellos, tres difuntos han superado la prueba y aparecen vestidos en actitud orante con los rostros vueltos hacia el Cristo en majestad. Tio Petros “origen incierto, probablemente alteración del más antiguo puerca, port. porca íd., por influjo de la t- del contrapuesto tornillo; el nombre antiguo puerca se explica por una comparación fálica del tornillo y la tuerca con el puerco y su hembra. (…) se trata de una metáfora fálica, que parte de PORCA “hembra del cerdo”, (…), propiamente “marrana”. (…). El punto de partida ideológico está en todas partes en el lat. PORCUS “vulva”. (…). Bien mirado, el porqué de esta alteración salta a la vista: tal como sol cambió su opuesto ombra en sombra o solombra, como sinister pasó a siniestro “izquierdo” por influjo de diestro, o gravis a grevis bajo la acción de LEVIS, REDDERE a RENDERE por la de PRENDERE: tornillo y puerca eran cosas y voces correlativas y opuestas, como las anteriores, que en cierto modo forman pareja; de ahí que a muchos se les trabara la lengua (o si se quiere la memoria) y empezaran a decir tuerca pensando en tornillo, innovación que fácilmente se impuso, por dar una palabra de sentido inequívoco, y que además borraba la asociación obscena implicada por el origen de puerca.” Ya saben ustedes que no tengo nada de feminista enfebrecida (o sea, según la RAE, calenturienta. Pero ésa es otra cuestión que nada tiene que ver con el género del sexo sino con el sexo mismo). No soy partidaria del uso de la arroba ni del machacón “o/a” para designar los dos sexos. Mariconadas. Tampoco es que después de leer y reflexionar sobre el vocablo de hoy me haya rasgado las vestiduras y mi cabreo por el sexo opuesto provoque en mí ninguna ovulación espontánea. Simplemente me ha llamado la atención el hecho del largo camino que muchas veces tienen que recorrer vocablos de nuestra lengua para llegar a ser lo que hoy en día son. Gracias a nuestra ignorancia, que a veces nos pone a salvo de infortunados enfados, nunca hemos mirado con mala cara a nuestra pareja (da igual el sexo o la sexa) cuando nos ha pedido una tuerca. ¿Por qué deberíamos de haberlo hecho? Claro, que entonces y hasta hoy, no sabíamos que nos llamaba “cerda”, “puerca” o “marrana”, términos estos que generalmente nos resultan insultantes. Ahora algún purista me reprochará la desfachatez de llevar el ascua a mi sardina, recordándome las palabras con las que Corominas puntualiza la cuestión: “el punto de partida ideológico está en todas partes en el latín PORCUS ´vulva´”. Y yo no digo que no, que tan escrupulosa no soy, pero es que somos nosotras las que tenemos la vulvita y no usted, caballero. Porque puestos a provocar alteraciones, si de Puerca proviene Tuerca, pues lo mismo les hubiera dado partir de Pene y obtener Tene que en un ejercicio de malabarismo lingüístico se lo hago derivar también del latín TENERE que significa (también echando mano al Corominas) “tener asido u ocupado” que es el estado ideal del órgano sexual masculino en su vertiente humana. De esta forma, queridas féminas, entre alteraciones diversas queda resuelto a perpetuidad este punto para que en su justo uso reconforte a ambas partes: cuando ellos quieran podrán llamarnos tuercas, puercas o marranas así como nosotras libertad tendremos para que en sujetando por siniestra un tornillo y por diestra un martillo al pene profiramos un golpe con tal tino que en vulva se convierta como Corominas recomienda. ¿No les parece que de esta guisa queda la cuestión resuelta? A pesar de esta singular procedencia de actos y pensamientos humanos, estarán de acuerdo conmigo, que no existe parto sin dolor. Y la crueldad que subyace en la existencia del Hombre es más dolorosa cuanto más cómica sea, cuanto más tenga de comedia. La comedia y la tragedia poseen una fina ligazón, apenas perceptible, que las convierte en hermanas de sangre. El destino nos aplasta implacable en forma de tragedia cuando estamos condenados a empujar una roca hasta lo alto de la montaña desde donde la piedra vuelve a caer por su propio peso y en forma de comedia cuando un hombre es aplastado por una gran roca mientras discretamente y bajo el amparo mismo de lo que le acarreará su muerte, se folla a una gallina (1). En nuestros días, Sísifos y zoofílicos de miserables e irrisorias acciones caminan por diferentes sendas para llegar al mismo destino: la falta de esperanza. Y ésta es la que precisamente nos empuja al sueño. ¿Qué Hombre no sueña alguna vez? Incluso el que todo lo tiene sueña porque el deseo es un ave que constantemente nos come el hígado sin piedad y con lascivia. En nuestra inhumanidad construye su nido el deseo y su voraz apetito nos hace frágiles. Deseos y sueños nos convierten en presas vulnerables y el coro de figurantes llora y aplaude haciendo de lo humano un espectáculo. Nuestras pasiones y nuestros tormentos nos señalan como héroes del absurdo, como personajes indiscutibles de historias de la mala suerte. En 1932 Picasso pinta Le rêve y en 1997 el sueño del artista se convierte en el sueño de un magnate de Las Vegas llamado Steve Wynn. Hace un par de semanas el millonario había cerrado el trato: vendería su sueño por 139 millones de dólares. Pero el deseo siempre tiene problemas de visión y en la historia que nos ocupa se llama retinitis pigmentosa, enfermedad que daña la visión periférica. Comienza el espectáculo y el público está expectante. El sueño se convierte en pesadilla y las hermanas de sangre se unen en su magistral representación del destino. Wynn explica a unos amigos detalles del lienzo, en concreto, les advierte sobre el pene que forma parte del rostro de la amante de Picasso y en ese fatídico momento el codo del magnate retrocede de tal forma que provoca un agujero en el cuadro del tamaño de un dólar de plata.El honrado soñador ha deshecho la venta. Los dioses castigaron a Sísifo, la caprichosa naturaleza al follador de aves galliformes y la pigmentosa torpeza al cazador de sueños. Goethe decía: “mi campo es el tiempo”. Sin embargo, el Hombre no ha aprendido nada. Seguiremos arando ese campo como trabajadores inútiles del infierno. (1) noticia aparecida en la revista Interviú hace años de la que no poseo datos de publicación pero que guardo en mi memoria por el público final de aquel peculiar amante de la naturaleza y los seres vivos que no llegó a comprender nunca el mensaje que lanzaba en sus documentales nuestro estimado Félix Rodríguez de la Fuente. De pronto arranca la memoria y rescatamos canciones para seducir a las sirenas. Inmóviles nos escuchan desde su húmedo pedestal, yoando como sólo ellas saben. En silencio y con la cabeza gacha. Sumisas esperan en la costa de cada viernes nuestras canciones. Melodías de juglares con la semana a cuestas. Arribamos a puerto y entre marinas pisadas me pierdo en los muelles de tus brazos. Ya no canto. Te hago mío. Pasen un buen fin de semana y séanme condenadamente felices. O para cagarse. Quien piense que esto de escribir tiene su aquél que se aclare o que lea al Reverte en el suplemento del dominical. Todo el mundo puede hacerlo, incluso los críticos literarios. También los adolescentes, lolitas exhibiendo tangas y pajerillos a granel que creen ponerse al mundo por montera mientras pasean su incontinencia en pelotas. ¡Quién tuviera quince años! ¿Para qué? –me pregunto-. Rellenan sujetadores y se olvidan de alimentar su cerebro. La Edad de Oro, dirían algunos. La edad de la hormona, diría yo. No hay más que ver cómo escriben en los chats. Ke t digo k esto es una mierda. Y te meto un emotikón k t jodes No hablemos de la imaginación. En su desmesura campa la vagancia. Un ejemplo de ello son los ejercicios del tipo “haz una frase utilizando la primera persona del singular del presente de indicativo del verbo ´vomitar´” y entonces el adolescente, que le pesa la mano, la cabeza y los deberes, escribe: yo vomito. Sin complementos directos ni ná. Joder, cuando uno echa la pota, echa “algo”. Entonces el pajero incontrolable añade: pizza. Especifica, cabrón, dale rienda suelta a tu imaginación y dime de qué estaba hecha. No me ralles. Me basta así. Como en el poema de Angél González pero sin saberlo, claro. A veces, la imaginación y la brevedad producen monstruos divinos y la Edad de Oro es de oro de verdad y todo confluye y el adolescente crea una obra de arte: Composición literaria que contenga sexo, monarquía, religión y misterio. Se ruega brevedad: "¡Se follaron a la reina!, ¡Dios Mío!, ¿Quién habrá sido?" Y como en el poema de Pere Gimferrer, me digo para mis adentros: “Odio a los adolescentes. Es fácil tenerles piedad.” Actualización: Para quien piense que mi cruzada contra el adolescente no tiene límites, aquí les dejo el producto de unos geniales adultos que una vez también fueron adolescentes: http://www.youtube.com/watch?v=fZtM_ucOZgM Vía Siempre Juntos La obra recoge, como he dicho, no sólo una teoría del arte en sentido amplio sino que incluye recomendaciones y consejos que expresan los gustos personales del pintor. Entre estas observaciones hay especialmente una que me ha llamado la atención por su rabiosa actualidad (entiéndase actualidad en el sentido de contemporaneidad en la historia del arte) y que me gustaría compartir con ustedes. La idea de manchas sobre el muro es calificada por el mismo Leonardo de una “idea nueva” que no hay que menospreciar ofreciéndonos detalles en el fragmento 60 del Tratado: “Como dijo nuestro Botticelli, ese estudio era en vano, porque con sólo lanzar contra un muro una esponja llena de diversos colores, ésta dejaría sobre el muro una mancha donde podría verse un paisaje. Y en verdad que en una mancha así se alcanzan a ver muy diversas ficciones, por cuanto el hombre intenta hallar en ella cabezas humanas, animales varios, batallas, rocas, mares, nubes, bosques y cosas semejantes; pues ésta hace como el son de las campanas, donde se puede oír aquello que se quiera”. De tal forma se vuelve a confirmar la magnitud de la genialidad de Leonardo, sembrando con sus palabras ya en el siglo XV la simiente de lo que conoceríamos en el siglo XX como pintura abstracta tratando un fenómeno psicológico crucial para el arte: la capacidad del ojo y la mente para rellenar e interpretar las formas abstractas y percibirlas como objetos que reconocemos. LA PARTE POR EL TODO es un juego que consiste en adivinar el autor y el título de una obra de arte (el todo) mediante un detalle o extracto del mismo (la parte) que les muestro en la imagen de cabecera. Para conseguir el premio (mención de honor y mi eterna gratitud por participar) podrán ayudarse de una serie de pistas que espero no les “despisten”. Ruego que respondan las dos preguntas sin mencionarlas explícitamente con el fin de que todos aquellos que quieran jugar puedan tener una oportunidad. Para acceder al premio especial y ser miembro de EL CLUB VASARI, basta con que contesten correctamente a la pregunta que formularé al final de la serie de pistas. Les deseo mucha suerte. 1- El título del post les dirá dónde nos encontramos. 2- Sólo el arte ha sido capaz de reunirnos. 3- La Verdad, el Bien y la Belleza constituyen nuestra razón de ser. 4- Nos encontramos ante una gran paradoja existencial: vivimos en un lugar y al mismo tiempo, nos encontramos en otro. 5- ¡Si supiera usted cuánto nos debe! 6- Hichtcock emulará a nuestro creador. 7- Un vecino muy famoso fluye en el rostro de uno de nosotros. 8- Un tipo de sonrisa enigmática se disfraza mientras dialoga. 9- “¡El placer es mío”!” exclama uno de nosotros. 10- “Y mío” le contesta cierto personaje de referencias bíblicas. PREGUNTA PARA EL CLUB VASARI Hemos cambiado de dueños (que no de manos) muchas veces. El primero de todos nos quería para decorar cierto espacio que ustedes ya sabrán. Sin embargo, este espacio nada tenía que ver con la grandiosidad donde uno de nosotros trabajó. ¿Quién y dónde trabajaba este personaje que se encuentra entre nosotros? El juego de esta edición de LA PARTE POR EL TODO ha sido una auténtica locura de apuestas y hemos estado a punto de cotizar en bolsa. Reconocerán, amigos míos, que el autor y el cuadro que buscábamos no les han dado muchos quebraderos de cabeza no así la pregunta del CLUB VASARI. No obstante, espero que se hayan divertido tanto como yo (que para eso jugamos) aunque sudores y lágrimas caerán de mis mejillas para idear el siguiente juego dado el nivelazo (vamos, con la gorra) de los participantes. Vayamos ya, si me lo permiten, con las respuestas: La Parte que presentábamos ayer es un detalle del fresco LA ESCUELA DE ATENAS pintada por RAFAEL y que les muestro a continuación: 1- El título del post les dirá dónde nos encontramos. Efectivamente, el juego de palabras nos indicaba que nos encontramos en la Estancia del Sello que adopta el nombre del más alto tribunal de la Santa Sede, a saber, la Segnatura Gratiae et Iustitiae en el Vaticano. 2- Sólo el arte ha sido capaz de reunirnos. Evidentemente no podía ser de otro modo porque en el fresco se representan personajes como Platón, Aristóteles, Sócrates, Jenofonte, Alejandro, Zenón, Epicuro, Federico Gonzaga, Averroes, Pitágoras, F.M. Della Rovere, Diógenes, Euclides, Zoroastro, Ptolomeo, y otros. Si quieren comprobarlo ustedes mismos pinchen aquí o aquí. 3- La Verdad, el Bien y la Belleza constituyen nuestra razón de ser. El programa iconográfico de los frescos proponía representar las tres categorías máximas del espíritu humano, a saber, la Verdad, el Bien y la Belleza. La Verdad teológica se describía en el fresco titulado La Disputa del Santísimo Sacramento , la Verdad racional en La Escuela de Atenas, el Bien en Las Virtudes Cardinales y Teologales y de la Ley mientras que la Belleza en el Parnaso con Apolo y las Musas. 4- Nos encontramos ante una gran paradoja existencial: vivimos en un lugar y al mismo tiempo, nos encontramos en otro. Es decir, por un lado se exponen en el Vaticano mientras que en la composición se encuentran en Atenas. 5- ¡Si supiera usted cuánto nos debe! Una licencia que me he permitido y que nosotros, ciudadanos del siglo XXI, no deberíamos olvidar. 6- Hichtcock emulará a nuestro creador. Es decir, el propio Rafael aparece en el fresco al igual que el famoso director aparecía en sus propias películas. 7- Un vecino muy famoso fluye en el rostro de uno de nosotros. Mientras Rafael pinta los frescos, Miguel Ángel pinta en la Capilla Sixtina. De ahí la idea de vecindad. Rafael pinta a Heráclito (“todo fluye”) con la cara de Miguel Ángel. 8- Un tipo de sonrisa enigmática se disfraza mientras dialoga. Si alguien nos pregunta por la sonrisa enigmática por excelencia del mundo del arte siempre nos remitirá al creador de La Gioconda: Leonardo. En el centro del fresco de Rafael, Platón (Diálogos) habla con Aristóteles. Pues bien, el primero está representado con el rostro de Leonardo. 9- “¡El placer es mío”!” exclama uno de nosotros. ¿Quién mejor que Epicuro para afirmar esto? 10- “Y mío” le contesta cierto personaje de referencias bíblicas. Lo mismo que contestaría el personaje que se encuentra junto al autorretrato de Rafael, un pintor de vida un tanto libertina apodado El Sodoma. Bueno, hasta aquí hemos dado luz a la serie de pistas, ya sólo resta enumerar a los ganadores de esta edición y darles las gracias a todos, cómo no, por su participación, su esmero y su paciencia. 1ª – LADYDARK por iluminarnos en la respuesta con su flecha certera. 2º- ANARKASIS azote y torbellino sin igual de esmerados sueños, aunque Diógenes no le diera suerte. 3º- IÑIGO, por traernos hasta aquí hasta la portada de un disco. 4º- VIGI por hablarnos desde perspectivas filosóficas. 5º- HERRI que sutilmente nos contaba sus experiencias infantiles dentro del fresco. 6º- FRANCISCO POLO que tan diplomáticamente nos contestaba desde los seis años de edad. 7º- CHARLES DE BATZ que llegando tarde se embarcó directo a Alejandría. De nuevo a todos, muchas gracias. Y para terminar, ya saben. La pregunta de las preguntas que duele como un parto y parece que hoy especialmente. Aunque algunos se me fueron a los cerros de Úbeda, a los de Francia y a otros italianos, la respuesta de EL CLUB VASARI no era otra que PTOLOMEO y la BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA. Efectivamente el fresco ha cambiado de manos (Papas) pero no de dueños (La Iglesia). En un principio, la estancia fue destinada por el Papa Julio II (tan de actualidad) como biblioteca y estudio privado. Pues bien, la palabra clave era “biblioteca” y uno de los personajes del fresco, Ptolomeo, trabajó en la que estoy segura, sería la Biblioteca de todos nuestros sueños ¿me equivoco? Bien, una vez aclarado esto, proclamo como vencedores de esta edición de EL CLUB VASARI a HERRI y a FRANCISCO POLO, a los que concedo, por la gracia de Dios y por mis santos…, un sillón a cada uno que llevarán las letras G y H respectivamente por su tesón, perseverancia y por temor a que me reclamen una cantidad desorbitada por daños y perjuicios en relación al estado en el que se encuentran también sus respectivos traseros. Mi enhorabuena. Noticia: ayer La Divina Comedia alcanzó 1.482 visitas. Gracias a todos. “Un roce al paso, Luis Cernuda Ya es viernes y el deseo nos llama. Disfruten del fin de semana, amigos, en el desorden de un nombre o en el del mismo cielo. En este mes de octubre, La Divina Comedia cumple tres años. Gracias a todos por estar ahí. Gracias a todos por haberlo hecho posible. Un abrazo, amigos. En muchos aspectos el románico es extraordinariamente desenfadado. Bajo la apariencia a veces tosca del imaginario, subyace un mundo de relaciones, de críticas, de juegos, de picardías y de chistes antiguos. Tio Petros |