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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007.
...y menos mal porque nunca me he fiado de tipos como éste: Aquí me tienen de nuevo recogiendo el guante de un meme (mi primer meme) que me han pasado Palimp y Vigi y que consiste en descubrirles a ustedes cinco aspectos de mi vida que les sean desconocidos. Pero antes de nada, quisiera mostrarles el regalo de cumpleaños que, como todos los años, me envía Palimp y que he de confesar, espero con absoluta devoción. Si se fijan en la imagen, comprobarán que no se trata de la obra original ya que mi buen amigo se ha tomado la molestia y el trabajo de sustituir las obras por otras pertenecientes al juego de La Parte por el Todo. Todo un regalo y un homenaje a todos los que vivimos en esta casa. Gracias amigo. Ahora, si me lo permiten, comienzo haciendo públicos algunos de mis inconfesables: 2- Soy una maniática del orden y de la simetría hasta tal punto que podría considerarme, en algunos aspectos, discípula del mismísimo Adrian Monk . No soporto los cuadros ni las lámparas torcidos, ni los armarios ni los cajones abiertos ni las migas de pan sobre el plato en el que como. En lo relativo al lenguaje, me repugnan los SMS adolescentes donde las kas y la ausencia de acentos campan a sus anchas aunque si he de ser del todo sincera, diré que lo que verdaderamente me repugna es el adolescente en general. 3- Me llamaba Helena hasta que mi madre me dio a luz un día 6 de enero de hace ya algunos años pero mi nombre es Reyes gracias a una monjita de la Cruz Roja que sugirió a mi progenitora que ante tal fecha tal nombre. Perdoné a mi madre hace mucho tiempo y nunca la dejé de querer por ello aunque comprendan en la tesitura en la que vivo con este nombre tan poco republicano. Gracias a la artífice de mi nombre: 4- No creo en dios. Odio todo lo relativo a los horóscopos, cartas astrales, mensajes en cadena y su puta madre. En lugar de la mano prefiero leer ensayos que sólo abandono cuando me paso a la narrativa estival. Seguidora a ultranza de las aventuras de Harry Potter tacho de mi lista cualquier persona que quiera meterme por el culo este tipo de creencias y, hablando de culos, he de confirmarles lo que todos ya saben a estas alturas: soy una taquera empedernida aunque jamás insulto ni levanto la voz cuando estoy en medio de una discusión. En momentos de tensión, tengo siempre un absoluto autocontrol y una templanza que no sé de quién habré heredado pero que combaten, por lo general, los ataques de mi adversario. 5- Tengo tres hermanos mayores: P. y F. son mellizos y a M. le adoro. Me llevan 16 y 13 años respectivamente. Amo a mi familia sobre todas las cosas y a veces dudo de nuestro origen: ignoro cómo llegamos hasta aquí desde la Sicilia profunda. A Tio Petros le admiro (no concibo forma más excelsa de amar) y en mis hijos veo cumplidas mis obligaciones con la naturaleza y con la estadística (1,5 hijos). Doy mi vida por ellos todos los días y me gustaría que un día, desde su academia particular, me otorgaran un oscar por ello. Como ya les advertía que no me gustan los mensajes en cadena, no se lo mando a nadie. Aunque como no soy perfecta aquí le dejo el regalito a Tio Petros , sobre todo, para ver si le conozco como creo. Aprovechando que esto se acaba y no puedo explayarme más, aquí les deja un abrazo una fumadora empedernida. Nota de última hora: Tio Petros me dice que me quede con mi regalito con lo que se confirma que todavía no le conozco del todo. Leo en el último número de la revista Descubrir el Arte una noticia que me estremece. La protagonizan, claro está, una obra de arte y un artista. La primera no es otra que la mejor obra de arte del siglo XX, a saber, el urinario de Duchamp y, el segundo, tiene nombre y apellido no muy conocidos: Pierre Pinoncelli. Ya en 1993 este personaje, francés para más señas, mantuvo su primera relación con la fuente de Duchamp, propinándole algún que otro golpecito y meándose dentro de ella en un acto de comunión con el arte cuya finalidad no era otra que rescatar al migratorio de marras a su uso original. Dadas por supuestas estas necesidades que apenas se diferencian de las físicas, Pinoncelli vuelve a “CA-r-GARLA” estéticamente contra otra de las ocho copias del afamado objeto y en enero del 2006 le propina una serie de martillazos que le van a costar unos 200.000 euros porque el Centro Pompidou se los reclama. Que digo yo, que más rentable, económicamente hablando, le sale a uno martillearse los huevos propios, aunque para testículos los suyos y los de su abogado, que alegan estar dispuestos a pagar sólo 85 euros que es el precio del mismo modelo de urinario en porcelana blanca en el mercado. Conservar el espíritu para el que fue creada una obra de arte no es tarea fácil y menos cuando se interpone casi un siglo por medio y todo un entramado mercantilista en lo que al arte se refiere. Entiendo que a uno le apetezca mearse en una exposición del centro francés: entonces va el incontinente y se desahoga en un objeto ad hoc que llamaremos continente. ¿Que está firmado por un tal Duchamp? Otros preferimos a Roca, pero para el caso da igual. No vamos a empezar a ser tiquismiquis. Tampoco es para ponerse así, digo yo que esta institución dispondrá de una buena empresa de limpieza. Lo que no veo tan bien es que el achuchón sea agresivo y se líe a martillazos, que eso ya lo hizo Nietzsche como nadie y segundas partes nunca fueron buenas. El empeño de este artista es meritorio, reconozcámoslo, después de haberse mutilado el dedo meñique de su mano izquierda en un festival de performance en 2002… No hay chistera pero hay conejo: Esta es la cantidad recomendada por el Instituto de la Salud. Lo mejor, dicen, el producto patrio (con pintitas) pero les sugiero que se coman el que tengan más a mano y más les plazca. Séanme felices y buen fin de semana a todos. El título del post da más de sí. Vailima se presenta al concurso 20Blogs del diario 20minutos.es . Si tienes un blog inscrito y te parece bien, pues le das al botoncito ad hoc que aparece en la sección de enlaces y votas esta página. Vamos, pero sin compromiso... La fotografía que encabeza el post fue realizada el 29 de Abril de 2005 en la población de Butrera, en la comarca burgalesa de las Merindades y, corresponde a la ventana central del ábside de la iglesia de Nuestra Señora de la Antigua. Este templo es sorprendente por varios motivos. Visto desde cierta distancia parece un templo románico de segundo orden (¡como si tal cosa existiera!) con un aspecto algo desvencijado. Pueden comprobarlo en la siguiente fotografía: No obstante, este templo alberga varias sorpresas muy interesantes: una gran imagen sedente de la virgen sin el niño en el interior, un mediorelieve estupendo de la adoración de los magos (en el que San José, para variar , está como ausente), unos canecillos en un sorprendente estado de conservación y el motivo ubicuo de las cabezas humanas por doquier hacen de este templo una visita obligada. Pero volvamos al tema original del post. Además de las que aparecen en los capiteles de las columnas, vemos diez cabezas humanas en la arquivolta central de la ventana. Pocos motivos románicos son tan inquietantes como las cabezas humanas que no representan a nadie en concreto. Son simplemente cabezas, sin identidad. La cabeza de un evangelista, de Cristo, de la virgen o de un caballero son cabezas de personajes concretos, con rasgos concretos, pero las cabezas a las que nos referimos son otra cosa: son un ejercicio de abstracción en el que se ha eliminado cualquier rasgo específico, recogen todo lo que debe tener tal parte anatómica, pero nada más, y de ahí la inquietud que provocan. En la iglesia cántabra de Santa María de Bareyo vimos en Julio de 2004 también cabezas similares: Según diversos autores las cabezas humanas abstractas como éstas están simbolizando el espíritu humano, las más altas cualidades del hombre y su intelecto. No es difícil admitir como buenas estas explicaciones: la cabeza es la parte más noble del hombre, situada en lo alto, sede de las facultades intelectivas asociadas a lo espiritual y alejada de partes menos espirituales y más pecaminosas (situémonos en la mentalidad del siglo XII, haciendo un esfuerzo, por favor). Tio Petros No podemos hablar de El Bosco sin hacer referencia a un mundo particular en el que lo fantástico todo lo domina. Entre los elementos naturales que lo conforman, la música está tan presente como las tentaciones, los demonios, la avaricia o la carne. A este respecto, en 1988 salieron a la luz y, por separado, dos trabajos que abordaban este tema. El trabajo de Planer ofrecía una relación exhaustiva de los instrumentos musicales pintados por el artista desde el punto de vista simbólico y basado en el uso histórico de los mismos. Entre ellos, hace hincapié en la gaita de la que ya hablaremos más adelante. En el trabajo de Dobbins, El concierto del huevo merece toda su atención. Veámoslo: De esta obra existen dos copias realizadas tras la muerte del pintor. Una copia se conserva en Lille y la otra en París. En ambas, el concierto tiene lugar encima de un huevo como han visto más arriba pero en la copia de Lille, podemos contemplar un libro de música del que conocemos la obra y el compositor. Se trata de una canción de Thomas Crecquillon (1510-1557) y que dice así: “Touttes les nuictz que sans vous je me couche” Dejando a un lado la erótica anécdota (porque no hablamos de melancolía sino de amor carnal), los instrumentos musicales adoptados por El Bosco son representaciones simbólicas que Fernández de la Cuesta clasifica de la siguiente manera: aquellos instrumentos que no son tocados por nadie y que denomina símbolos estáticos y aquellos otros que son representados en movimiento, bien sea por el canto, la danza o la mera interpretación de los mismos. En cualquier caso, el simbolismo les viene dado por sí mismos o como elementos que él denomina, subsidiarios, al participar en una escena con intérpretes en acción. Como dato curioso, en el universo del artista aparecen pintados los aerófonos veintinueve veces, dieciocho los cordófonos, dos veces los membranófonos y una vez los idiófonos. Partituras escritas quedan representadas en cuatro ocasiones y también cuatro veces aparecen personajes cantando y otras tantas bailando. De los instrumentos que nadie toca podemos hablar del arpa, la chirimía, el tambor, la zanfoña, la bombarda, el laúd, el sacabuche y la gaita. E instrumentos con intérprete, Fdez. de la Cuesta, nos dice que la trompeta, el arpa, el salterio, la chirimía, la gaita, la zanfoña, el laúd, el cuerno, el triángulo y el tambor. En el magnífico estudio del que recojo estos datos, titulado La música, elemento natural de lo fantástico en la pintura de El Bosco perteneciente al libro El Bosco y la tradición pictórica de lo fantástico y que los Magos de Oriente han tenido la bondad de regalarme, se apunta no sólo la presencia de dichos instrumentos sino la ausencia de otros bien conocidos en la época del pintor. Entre ellos, el órgano de tubos en cualquiera de sus modalidades. Parece ser que la razón de esta ausencia podría responder al carácter del propio instrumento. Su uso en la liturgia le hubiera “librado de la quema”, no así otros instrumentos interpretados por ministriles de diversa condición. Los cordófonos (instrumentos de tecla) tampoco son muy frecuentes. Ni el clavicordio, ni el clavicytherium, aunque la zanfoña (instrumento de tecla que se toca con una sola mano mientras la otra impulsa una manivela) es representada en varias ocasiones. Es particularmente excitante la descripción de este último ¿no creen, amigos aretinos?, de ahí que también los cuernos (cornettos) y otros aerófonos acompañen las tareas paródicas de aquellos ministriles que los Santos Padres de la Iglesia consideraban, con acierto o no –según se mire-, representaciones de la lascivia y el pecado y bajo la sutil capa de la fe fueran carne de la crítica y de la burla. Doce cuarenta y cinco. No sé si del mediodía o de la noche. Estoy sola, lo presiento. Como en una casa museo miro el reloj y pienso que posiblemente esté parado muriéndose en tiempo pasado sobre la chimenea de mármol. No hay más gente, me digo. Y lo afirmo con la misma precisión con la que las agujas del reloj señalan una hora. Todos los relojes detienen su manecilla de los minutos a su paso por este tramo. No ocurre nada en donde estoy salvo que una locomotora atraviesa la pared de la chimenea. Entre el hastío que me produce la habitación a solas, la locomotora alivia la sensación de misterio porque encaja perfectamente en el hueco por el que pasa. Las formas perfectas y precisas de su estructura presentan cierta afinidad con los restantes objetos de su alrededor: el reloj oscuro, la chimenea clasicista, el sutil marco del espejo y los modestos candelabros. Decido marcharme no sin antes echar un último vistazo a la máquina. No me atrevo a acercarme y ver más allá de la rendija de la nada por la que surge. Quizás me encuentre con la penumbra de los miedos y los peligros de mi imaginación. ¿A dónde se dirigirá? –me pregunto-, si al menos supiera si el reloj sigue en marcha… Mientras cerramos los ojos, oigamos la voz de un violín. Relajados los párpados, les sugiero que huyamos del torbellino de El Bosco y nos refugiemos, en blanco y negro, en las imágenes de Man Ray. Comienza el juego del extrañamiento mientras pasan, una a una, las palabras del Conde de Lautréamont que deja un legado de significados que un fotógrafo captura en la extraña reciprocidad de imágenes y títulos. Nombrar. ¿También la fotografía tiene esa capacidad? “Fotografío las cosas que no quiero pintar, cosas que de por sí existen” –dice el de Filadelfia-. Como el hombre, esa “bestia salvaje”, como el Creador, que “no hubiera debido engendrar semejante basura” –le replica el Conde-. El mal. El horror. Sabemos que está ahí pero no lo vemos. Lo presentimos como un susurro tras nuestro cuello y lo llamamos Maldoror. Man Ray trabaja en sus confines y crea El enigma de Isidore Ducasse: un objeto envuelto y atado del que no sabemos nada. Sólo conocemos a quién pertenecería el derecho de cortar la cuerda en caso de que no hubiera muerto un 24 de noviembre a los 24 años de edad. En papel gelatinado de plata, retocado con lápiz y tinta china El violin de Ingres suena a seducción, a carne, al sentido del tacto y del oído. Retumban finas las notas de Maldoror gracias a las dos aberturas que Man Ray dibuja en la espalda de un desnudo femenino. El hermoso violín, redondeado en sus formas, constituye un instrumento sonoro especial por su naturaleza, un instrumento de cuerda para que sean los dedos quienes hagan el milagro de alumbrar la música que esconde en silencio. No se trata de un objeto muerto porque la sensualidad es sinónimo de vida. Bien lo sabía Jean Auguste Ingres cuando nos mostraba la erótica musicalidad de su famoso perfil: La extensa tradición de la música como metáfora del juego amoroso se recoge en esta, por otra parte, fría visión del fotógrafo bajo una nueva perspectiva: el solista tiene a su disposición el instrumento. Ven y tócame. Como Estacio te llevaré por el aire sobre alas leonadas. Como Zeus te elevaré a los cielos. Como Leocares te esculpiré hasta el borde de lo permitido. Como Shakespeare reiré contigo tal y como gustes. Como Peruzzi te asirás a mí con levedad. Como Correggio te haré más íntimo. Como Tadolini te abrazaré y sentirás lo que yo siento. Como Goethe te comeré a versos. Como Schubert oirás mi aliento. Pero de todos ellos, comienzo como Góngora: por tu dulce boca que a gustar convida. A todos los Ganímedes que deseáis ser raptados, os deseo un buen fin de semana. Eso sí, os sugiero que el rapto comience por la boca. Lo decía Góngora. No me he confundido, no. A pesar de ser lunes. Por ser lunes, precisamente, les presento un vocablo que no podrán encontrar en el Corominas y que suena a arte contemporáneo. La palabrita es droog y viene del país de los tulipanes. Significa “seco” y según se cuenta en Descubrir el Arte, no se trata de un estilo sino de una nueva mentalidad y acercamiento de entender el acto creativo. Bienvenidos a la primera edición de La Parte por el Todo de este 2007. Les recuerdo a aquellos que no han participado nunca que este juego consiste en adivinar el autor y el título de una obra de arte (el todo) mediante un detalle o extracto del mismo (la parte) que les muestro en la imagen de cabecera. Para conseguir el premio (mención de honor y mi eterna gratitud por participar) podrán ayudarse de una serie de pistas que espero no les “despisten”. Ruego que respondan las dos preguntas sin mencionarlas explícitamente con el fin de que todos aquellos que quieran jugar puedan tener una oportunidad. Para acceder al premio especial y ser miembro de EL CLUB VASARI, basta con que contesten correctamente a la pregunta que formularé al final de la serie de pistas. ¡Que Erato les asista! 1- Una silla de ruedas y dos ingeniosos prometeos forman parte de mi historia. 2- Nada más y nada menos que 36 hermanos míos formaban parte de una lista maldita. 3- Mi padre fue farmacéutico y soltero. 4- Tuve un hermano gemelo. 5- Mi padre me concibió mediante un ritual de vudú. 6- No soy precisamente un cuadro de género. 7- August von Kotzebue ya había concebido algo de mí. 8- Por mi condición debo contar con los dedos. 9- ¿Dónde estarán ahora la I y la II? 10- Aunque saben quién soy, no tendrán el placer de conocerme. PREGUNTA PARA EL CLUB VASARI ¿Dónde se encuentra el animal que, dicen, acompaña a nuestro protagonista? Antes de empezar respondiendo a las cuestiones que nos planteaban las pistas, quisiera pedirles un favor, a saber, que puntúen la dificultad del juego de 0 a 5, más que nada para no perderme por los cerros de Úbeda cada vez que mi retorcido cerebro tiene una idea para el juego. No tendría sentido que, por su complejidad sólo jugara yo sola ni tampoco que fuera tan fácil que perdiera todo aliciente. Así pues, puntúen y denme pistas para los siguientes. Una vez dicho esto, comencemos con la información que se escondía en cada uno de los pasos: El Todo del que formaba parte el detalle de ayer es la obra titulada El pobre poeta, ejecutada en 1839 por el pintor alemán Carl Spitzweg. Contemplémosla: Los jugadores que certeramente descubrieron esta obra tan hermosa fueron, en riguroso orden: 1º SALAMANDRA: DE PUNTERÍA MADRUGADORA Y MÁXIMO ACIERTO. 2º LADYDARK: NUESTRA ERATO MÁS FAMOSA. 3º HERRI: QUE PIERDE EQUIS SIN MALAS PULGAS. 4º VERE: SOBORNADOR CERVECERO. 5º LEFILSAUPONT: EMPERADOR DE CURSOS RÁPIDOS DE ALEMÁN. A los que os acercasteis sin más, y saludasteis, muchas gracias. Y una vez conocidos los vencedores… 1. Una silla de ruedas y dos ingeniosos prometeos forman parte de mi historia. El 3 de septiembre de 1989 la obra fue robada del palacio de Charlottengurg (Berlín) por un joven en silla de ruedas y su cómplice que, gracias a los utensilios que escondían en la silla, pudieron sin dificultad, cortar los cordones que sujetaban no sólo esta obra sino además, La carta de amor, lienzo perteneciente también al pintor alemán. 2. Nada más y nada menos que 36 hermanos míos formaban parte de una lista maldita. En otoño de 1992, 36 cuadros de Spitzweg se incluían en la lista de obras de arte robadas de la Brigada Federal de investigación criminal. 3. Mi padre fue farmacéutico y soltero. Spitzweg se había convertido en farmacéutico por expreso deseo paterno y abandonó esta profesión, una vez su padre había fallecido. Nuestro alemán permaneció soltero hasta su muerte. 4. Tuve un hermano gemelo. La obra que hoy nos ocupa fue pintada, como he dicho arriba, en 1839 junto con otra versión casi idéntica. Una se vendió a un coleccionista y la otra pasó de Munich a Hannover y de ahí a Ratisbona. 5. Mi padre me concibió mediante un ritual de vudú. Este dato es muy curioso. Se conserva un papel transparente donde previamente el pintor había ejecutado su obra. Con ella y gracias a sucesivas perforaciones con un alfiler sobre los contornos conseguiría “copiar” en su totalidad al poeta pobre. 6. No soy precisamente un cuadro de género. Aunque catalogado como tal no podríamos afirmar que El pobre poeta sea precisamente la representación de una escena doméstica. 7. August von Kotzebue ya había concebido algo de mí. Este escritor, había escrito en 1812 una obra de teatro que llevaba el título de El pobre poeta. 8. Por mi condición debo contar con los dedos. El poeta protagonista está contando con los dedos las sílabas de sus versos para confeccionar así poemas con hexámetros. 9. ¿Dónde estarán ahora la I y la II? Al pie de la chimenea, aparecen dos legajos con la obra de nuestro miserable muerto de hambre. Si pueden (que si no hacen un acto de fe y me creen a pies juntillas) lean lo que pone: Operum meor. Fasc. III y IV. ¿Que dónde se encuentran las partes que faltan? Pues carbonizadas en la chimenea de la estancia convertidas ya en cenizas. 10. Aunque saben quién soy, no tendrán el placer de conocerme. El cuadro, tras el robo de 1992, no ha vuelto a aparecer. Si alguno de ustedes lo encuentra por ahí, por favor avisen a la policía por el bien de los amantes del arte. PREGUNTA PARA EL CLUB VASARI ¿Dónde se encuentra el animal que, dicen, acompaña a nuestro protagonista? Como magistralmente respondió SALAMANDRA (quien ya tiene OTRO sillón en su haber), entre los dedos de nuestro poeta se podría encontrar LA PULGA que dice alguna teoría, molestaba no tanto a nuestro discípulo de Erato cuanto al propio pintor. Esta teoría parte de un dibujo preparatorio que contenía el siguiente texto: weg floh (adiós a la pulga o camino para la pulga), de ahí que pueda deducirse que en lugar de contar las sílabas de los versos nuestro poeta estuviera aplastando con rotundidad, el cansino animalito. Una vez resueltas las incógnitas, no me queda sino agradecer su participación y ¡à la prochaine! Llegaron sin hacer ruido. Desconocían que este aspecto carecía de importancia, no había nadie que los recibiera. Todo intacto, como una casa abandonada precipitadamente. Ni rastro de cualquier ser que hubiera podido habitar el planeta. Todo funcionaba de forma mecánica, pero ¿para quién? Las luces de neón y los semáforos les vomitaban preguntas que, ellos, no eran capaces de responder. Buscaron por las callejuelas alguna señal de la especie inteligente: aquella que hubiera ideado, planificado y construido lo que ellos veían. Nadie –se lamentaron-. - Quizás no sea la conclusión correcta –dijo uno-. Quizás la respuesta sea “nada”. Un mundo de cosas hechas por cosas. Esa sería la explicación. Inteligencia, sí, pero nadie que pudiera temerles. Caminaban grises por las calles desiertas y se toparon con un edificio extraño. “Museo de Historia Natural” decía en letras oxidadas. Entraron y observaron a su alrededor. Encerrado en una vitrina, un ser inanimado parecía darles la bienvenida. En una esquina, una placa explicativa: El PRIMER HOMBRE DE LA NUEVA ERA Dieron una vuelta en torno a lo que parecía en principio un muñeco. No dijeron nada, sólo se miraron. Abandonaron la estancia y se dirigieron a una sala contigua. En las estanterías, millones de legajos se agrupaban como para quitarse el frío. Cogieron uno y otro y otro y otro. La misma letra, el mismo mensaje: EL PRIMER HOMBRE DE LA NUEVA ERA. Esto es el fin. Como la isla que espera recoger todos los naufragios. Que pasen un buen fin de semana y, séanme felices. El gallo es un animal representado poco en piedra románica, y sin embargo está cargado de una rica simbología. Es un animal claramente solar que se asocia a la vigilancia: el gallo vigila para señalar la llegada del amanecer. El sol una vez más, dador de luz, calor y vida, aparece como un pilar de la simbología románica. El gallo nos señala el tránsito de la oscuridad a la luz con su canto, de ahí que sea un animal de connotaciones positivas. La siguiente ilustración es una vista general (suroeste) del templo, para algunos lo mejor del románico burgalés. Se trata de un templo de una única nave y fue construido en el valle de Valdivieso a principios del siglo XIII. La única nave está dividida interiormente en dos tramos, y está cubierta por una bóveda de cañón. Y esta última, una bella imagen de la luz de la mañana entrando a raudales por la ventana del ábside: Las fotos fueron realizadas el sábado 10 de Mayo de 2003, hacia las once de la mañana. El templo es hoy en día propiedad privada, o al menos está situado en el interior de un área privada. Para visitarlo hay que pagar una entrada, cosa que uno hace con gran alegría dada la belleza de lo que se va a encontrar a continuación. La señorita que nos cobró la entrada (creo recordar que no nos dio tiquet alguno) nos explicó que este era un edificio románico, que aquello era la puerta, aquello de los lados las paredes y que esto otro hacia arriba era la torre. Menos mal que el edificio hablaba por sí mismo con voz propia... Tio Petros Por segunda vez, recojo el guante de un meme que me brinda, en esta ocasión, mon compagnon Charles de Batz. Los tintes que le dan color provienen ahora de pigmentos literarios en los que una tiene que desnudarse para responder a la siguiente cuestión: “reproducir el quinto párrafo de la página 123 del libro que esté leyendo en este momento” Hago hincapié en lo del “desnudo” porque además de dicha información es menester que aclare alguna cuestión de índole más personal e íntima. También leo en el cuarto de baño. Lo he hecho desde que tengo uso de razón y en mis tiempos de estudiante siempre me he sentido cómoda en este lugar inhóspito de la casa que nos brinda soledad, intimidad, asiento y buena luz. Una vez que el tiempo se nos echa encima y hemos de abandonar irremediablemente juventudes y estudios académicos, el cuarto de baño sigue proporcionándome, en este sentido, el espacio propicio para dedicarme a la lectura. Un baño, un libro (aquí también dispongo de un tetris, advierto); un aseo, otro libro (eficacia familiar se denomina esto). Tengan ustedes en cuenta que cierta dama española de rasgos orientales posee diecisiete retretes en su mansión sin incluir el del perro (que seguro también lee), háganse idea entonces de la amplia cultura de la susodicha… cuando sea mayor quisiera parecerme a ella. Cuando me planteo responder al meme, surge entonces la duda: ¿qué libro escojo? Y respondo con rotundidad: pues no escojo. Habrá necesidad… y aquí me tienen a puntito de comenzar con la empresa que me han encomendado (1): Situado en el cuarto de baño: párrafo primero de Vita sexualis (El aprendizaje de Shizu) de Ogai Mori: “Con todo, será todo lo sorprendente que se quiera, pero el caso es que a lo largo de cinco años, desde que tengo recuerdo de su cara, esta joven se mantiene doncella. No tiene nada de sorprendente que esto ocurra en mis fantasías, pero sí, desde luego, que la joven siga siendo doncella en realidad. Incluso he llegado a pensar, en mis preciosos sueños de marras, si no sería éste el caso: que la joven estaría allí esperando a que yo, yendo o viniendo de Kosuge en carricoche de mano, detenga alguna vez la marcha y le dirija la palabra. Sin embargo, yo ni por asomo poseo el talante poético necesario para creer en esas cosas, una vez que vuelvo en mí”. Situado en el aseo: párrafo tercero de Historia de la Estética III ( La Estética moderna 1400-1700) de Wladyslaw Tatarkiiewicz: “La estética de la Academia no fue, pues, ni la estética de los filósofos universitarios, ni la de los artistas, ni tampoco la de los humanistas. Fue la estética de un cierto grupo de hombres unidos por su interés por la filosofía y por una doctrina espiritualista. Pero lo que mejor define la poética y algo nebulosa atmósfera de la Academia así como su ideología –reflejada también en sus juicios estéticos- son las palabras de Pico Della Mirandola cuando afirma que en el mundo en todas partes hay vida, en todas partes hay Providencia y en todas partes hay inmortalidad” Nota: confieso que esta obra comparte pupitre con otra, propiedad de Tio Petros, titulada Teoría del conocimiento y ontología de Ignacio Iztueta y Pedro Guirao del año 1949 que es para cagarse (de ahí que hábilmente viva en el aseo junto al inodoro). Situado en la librería del salón: párrafo segundo de El Bosco y la tradición pictórica de lo fantástico de varios (muchos) autores: “También resulta muy significativo analizar los asuntos representados en los tres cuadros que fundadamente podemos considerar encargados por el archiduque, Nassau y Guevara. No nos referimos tanto a los innumerables detalles iconográficos, que han sido objeto de múltiples estudios y seguirán siéndolo, cuanto al sentido esencial de los mismos en relación con sus propietarios. Nos parece que en los tres casos son contrapunto a su calidad de poderosos de la tierra y como advertencia moral a su actuación pública. En la pintura pagada por Felipe el Hermoso el juicio divino es lo que realmente importa de manera explícita, y de forma también bastante clara en los dos trípticos: la persecución de los bienes del mundo que son como heno y vanidad conduce al final de la vida al infierno (que se representa en las tablas extremas). Situado en la mesilla de noche: quinto párrafo de Felices pesadillas: los mejores relatos de terror aparecidos en Valdemar (1987-2003): “-Sea así –respondió el compañero de viaje-. Acorta por el bosque que yo seguiré por el camino”. Nota: de El joven Goodman Brown de Nathaniel Hawthorne En la sala de máquinas (comúnmente denominado despacho) donde Tio Petros y una servidora tienen sus ordenadores en red, se encuentran otros ejemplares que consulto. Pero ya es tarde y es hora de cenar. Dejémoslo en este punto que la infancia no entiende de memes (aunque sí y mucho de memeces). Que ustedes lo pasen bien. (1) obligada estoy a advertirles que en careciendo la obra de “quinto” párrafo, paso a reproducir el que escojo a mi antojo, que para eso es mi meme, mi libro y mi blog. |