Vailima |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2008.
Ya sé, ya sé. Estoy descuidando esta casa pero es que otra vez estoy preparando las maletas. Tio Petros y la menda se van a pasar unos cuantos días a Praga. Cuando volvamos, les cuento. Mientras tanto, que tengan una feliz semana. Hemos vuelto de Praga, y hemos hecho más de quinientas fotos a esta ciudad más allá de todo epíteto. El Tio Petros se ha dedicado a photoshopear algunas de ellas, y añadir efectos, como si la realidad de la ciudad pudiera ser mejorada... Este es el maravilloso puente medieval de Carlos IV, sobre el río Moldava: sobre él, los músicos callejeros alegran la vida a los viandantes: y éste es el callejón del oro, en el cual los alquimistas se afanaban en su búsqueda de la piedra filosofal y el elixir de la eterna juventud: Pero nada nos ha sobrecogido tanto como el cementerio judío de Praga, en el que miles de lápidas compiten en su espacio vital (¿o debiera decir mortal?): Praga es una ciudad que nos ha sorprendido, a pesar de las noticias que teníamos de ella. Una ciudad silenciosa en la que los ruidos existen, pero son amortiguados como cuando ha nevado. Una ciudad en la que la cerveza no se bebe por centímetros cúbicos, sino por litros. Una ciudad llena de turistas, pero llena de encanto; con huellas visibles de su pasado, de su sufrimiento y de su grandeza. Ayer asistimos al funeral por la muerte del padre de una amiga. Una amiga con la que compartimos una pasión: la música. Por esta razón y como suele ser costumbre entre nosotros, subimos al coro de la iglesia para cantar el Heilig, Heilig de Schubert y el Aita Gurea compuesto por el Padre Madina, acompañados por un magnífico y recién restaurado Cavaillé-Coll. De ambas piezas, la segunda es excepcional por esa mezcla de expresividad, vigor, sensibilidad y rotundidad que hacen grandes a ciertas obras. Mientras cantábamos este Padre Nuestro, me venía una imagen a la memoria en forma de grito. El grito de la muerte. La advertencia desde arriba para que se oiga bien. El eco machacón mirándonos de frente. Con la furia de la que son capaces unas notas musicales que hasta invaden la sangre llegando al corazón. ¿Qué eres? ¿Quiénes sois? Y lo más importante: ¿qué esperáis de mí? p.s. 1- no he encontrado en la web ninguna versión del Aita Gurea que considere pueda compartirse. 2- las imágenes, por supuesto, son de Praga y esta vez son mías. Hace tiempo que no celebramos en esta casa los viernes aretinos. No es cuestión de perder las buenas costumbres ni de dejarnos llevar por el desasosiego. Así que, como consejo y si me lo permiten, hagamos el favor de proteger -cada uno como pueda- aquellos puntos y aquellas zonas que llamamos vulnerables. No vaya a ser que algún desaprensivo juegue con ellos y nos haga perder los colores. Claro, que para pérdida de color el de estos expuestos y gloriosos genitales de un señor que encontramos en Praga junto al castillo. Está doblao... Que pasen un buen fin de semana y séanme felices. En esta casa sólo parece jugarse a la oca: de viernes a viernes y tiro porque me toca. Pero apiádense de mí y piensen que estamos a final de curso, que los exámenes de los niños se amontonan, que el trabajo en la oficina se multiplica por arte de magia. Esta servidora está muy revuelta con tanto trajín y acuérdense, tres meses ya sin fumar, que estoy sufriendo un duelo en toda regla. No obstante, intentaré concentrarme en ser feliz y pienso para mis adentros: "si hubiera nacido con un manual de intrucciones..." y acto seguido yo misma me contesto: "...para lo que sirven a veces". Pasen un buen fin de semana y séanme felices. |