Hoy les traigo una mala noticia. Y digo mala porque cualquiera se atreve a lanzar la primera piedra. Quien más y quien menos sabe trazar una frontera entre lo perfecto e imperfecto estéticos.
Naturalmente que las cosas han cambiado desde ese academicismo decimonónico volcado en representar una belleza ideal del cuerpo humano. La Ilustración ya se encargó de poner las cosas en su sitio y contemplar y explorar, empíricamente, aquellas contradicciones de la naturaleza. Pero el hombre, en su esfuerzo por ser homo esteticus y de paso quedar como el aceite, se ha permitido esa igualdad que asocia la belleza con la bondad. Todavía ahora, o ahora más que nunca, nuestros jóvenes (y no tan jóvenes) miran a la Pataky y piensan “qué guapa, qué buena está”. Pues no, no les hablo de ese tipo de bondad, sino de la que tiene que ver con la ética.
Hacemos de la belleza un sinónimo de virtud y excluímos de nuestro “gusto” al deforme otorgándole sin más la categoría moral de indeseable. Belleza y bondad, fealdad y asco. Y en nuestro afán de ser hombres a manos llenas jugamos a ser dios y nos redimimos diciendo: si es que a la pobrecilla la hicieron así pero a ti, a ti no te perdonamos. Eres un dejao.
Alguien nos dijo que las piedras que encontraríamos sobre las lápidas del cementerio judío de Praga (y en general de cualquier cementerio judío) tenían el mismo significado que nuestras flores. A priori, me gusta más.
Hasta las piedras pequeñas juegan con su materia a la eternidad. De eso se trata.Estamos en un cementerio, al fin y al cabo.
Las flores se marchitan y se pudren y son tan inmediatas y tan frágiles. De eso se trata.
Estamos en un cementerio, al fin y al cabo.
Nos llamó la atención un trozo de papel, bien doblado y cerrado con un clip. Lo veo desde varios metros antes de llegar a la lápida. Es una hora rara (turísticamente hablando) y apenas hay un grupo de tres o cuatro personas a la entrada. Desde que mi cerebro procesa que se trata de un trozo de papel sobre la parte superior de una lápida, pasando por la deducción por la que el trozo de papel ha de contener un mensaje y terminando por cogerlo, no sin antes avergonzarme por mi falta de respeto a un muerto y mi casi profanación de una tumba, pasan apenas unos cuantos segundos.
Lo he hecho, lo he cogido tan rápido como he podido. Ahora lo tendré que leer. Encima.
Con manos torpes y dedos atropellados, desdoblo el papel y leo:
“Álvaro y Laura, amor for ever”
Tal cual.
¡Dios!, qué asco de humanidad pero sobre todo, pena. Mucha pena y esa lástima de no haber visto quiénes eran ese Álvaro y esa Laura, y apedrearles las sienes, aun llorando a mil pupilas,para quedarme en paz. De eso se trata.
Estamos en un cementerio, al fin y al cabo. Sobre todo al fin.
Jean Rustin se autodefine como un pintor de la soledad. Pero la soledad de Rustin nada tiene que ver con aquella que definiera a Hopper. La del francés es terrible y parece no tener consuelo. En sus obras, la soledad tiene un componente de necesidad trágica, de ésa en la que el héroe nada puede hacer sino esperar sentado su destino.
Los héroes de Rustin son aliviados edipos que ya se sacaron los ojos y en los límites del “otro” viven una sexualidad inocua también en soledad. Desde su animalidad, los protagonistas husmean el mundo que les rodea. Les da asco.
¿Creen ustedes que esperan algo? Sus rostros miran al espectador como ratones enjaulados aunque “preferirían no hacerlo”.
Tienen consciencia pero no sufren. Sólo sufre quien los contempla.
Son como Bartleby, el escribiente que soñara H. Melville.
Conozco este video desde hace tiempo y no he visto cosa igual. Transcurridos 20 segundos comienza la diversión protagonizada por un niño que parece estar poseído por el espíritu satánico de un guiñol. Ojo a la tortura que comienza propinándole al compañero y que termina infringiéndose él mismo. Para mearse, señores. Yo lo he hecho.
Lo primero de todo, quiero agradecer las muestras de afecto que todos vosotros me habéis mostrado tanto en los comentarios del blog como a mi cuenta de correo. Lo segundo, pido disculpas por el cáustico y parco cierre con el que me dirigía a vosotros ya que ha provocado que muchos me escribierais preocupados. Lo que comenzó con lo que yo creía un simple constipado (los francófonos que no se confundan con la estrepitosa cagalera, silvuplé), ha derivado en una neumonía de la que prácticamente estoy repuesta.
Como pago por mi descortesía os dejo una medicina muy especial: aligera las tripas hasta el punto de que si uno no dispone de un buen protector de estómago, las consecuencias pueden ser, incluso, mortales.
El hombre es, a veces, dolorosamente humano. De forma incomprensible su naturaleza, con un golpe de gracia, le regala grandes pensamientos, históricas hazañas y, en definitiva, una innigualable capacidad para transformar, modificar y recrear el mundo para la humanidad.
Somos afortunados al poder contar entre nosotros con semejantes familiares que han dedicado su vida a convertir la nuestra en un camino más transitable. Pero no se engañen, amigos míos, hablo de individualidades, de gotas en el océano porque con lo que verdaderamente cargamos en nuestro día a día es con la otra cara de la moneda, con la enfermedad intrínseca a la colectividad, con la lacra de la masa, con la otra vertiente de la naturaleza humana que es la hipocresía, la estupidez y la ignorancia.
Enciendo la televisión y me encuentro una gran hermana de culo terso que participa en un programa que alimenta este mal vírico y en el que se dedica, mejor que nuestro Fernando Alonso, a calentar los motores de todo quisqui del sexo masculino sin que ellos, incautas hormonas con patas, sepan nada sobre el trozo de verga (no entro en tamaños) que el susodiche esconde con gran maestría entre sus piernas.
Todo esto lo sé, porque en otro programa de televisión descubren el tomate pollil entre altos pensamientos de una baronesa que no quiere ser la suegra de una mona arribista y el desasosiego que nos impide dormir por el silencio mediático de una tonadillera que no sabemos si ha roto o no su relación sentimental con un chorizo encarcelado que adelgaza a pasos agigantados.
En ocasiones, la masa me da asco. Siento la crudeza de la afirmación. Y lo siento porque me duele y me entristece de manera terriblemente humana; un dolor casi físico que intento aliviar sin conseguirlo cual trabajador inútil de los infiernos. Ahora me dirán ustedes que yo también formo parte de ella y por esa razón, estimada Vailima, tú también eres hipócrita, estúpida e ignorante y digna del mismo desprecio con el que ves a los demás. Pues sí, amigos, pero esto no es lo que me hace más desgraciada sino lo que verdaderamente me duele es tener que vivir con la pesada consciencia de que no puedo hacer nada para evitarlo. Y llegados a este punto, soy consciente de mi libertad y me alivio -my way- escribiendo estas líneas.
“Mal de muchos, epidemia” decía mi hermano M.,que entrados ya en un melancólico otoño y camino de un frío invierno, hay que ir pensando en vacunarse. Yla Comunidad de Madrid ya ha puesto pies en polvorosa y nos invita a ello, mediante una campaña publicitaria sin parangón, mostrándonos los avances de la humanidad a través de la figura de un atlético y fornido David de Miguel Ángel que les muestro a continuación junto al original:
Dolorosamente humanos. Tanto, que al escultórico personaje en cuestión le plantamos una hojita de parra para tapar sus vergüenzas y, la masa, mientras tanto, no ve la aberración porque se tapa las suyas con una venda en los ojos de la consciencia. Soy tonta porque me llaman tonta y de tanto que me lo repiten, más me lo creo y más tonta soy. Necesito vacunarme, sí. Contra la irracionalidad.
No es cuestión de arte, sino de decencia bien entendida.
Hace unos días leía en una publicación semanal el creciente interés de cierto sector de la sociedad por el culto al agua. Aguas de marca y pedigrí dispuestas en carta individual ad hoc en los restaurantes de lujo. Lo de la Solares o la Fontvella son vestigios del pasado cañí, vamos, que ya no interesa que sepa sólo a agua o que venga como anillo al dedo si uno está estreñido.
La estupidez humana, confirmo una vez más, no tiene límites. Señores, amigos todos, lo más in de lo in (in-ri, desde mi punto de vista) es acudir a París (o en un futuro inmediato a nuestra Valencia arrocera) y solicitar a un experto catador en aguas sus servicios. Sí, el bar de aguas existe y en lugar de beberte un Cheval Blancde 1947 oun Richebourg de 1959, te metes entre pecho y espalda una botellita de Ogo que contiene, la condenada, la exquisitez de 9.750 gotas de agua de Tasmania o una Bling, cuyo precio asciende a 400,00 euros la botella, que contiene además del líquido elemento, incrustaciones de cristal swarovski. Vamos, que si no te atragantas con los cuatrocientos euros lo haces al rato con los cristales de las pelotas. Digo yo que te los podrás llevar a tu casa.
Pero no se preocupen, estimados lectores, siempre queda el remedio del ingenioso y puestos a elegir, prefiero recoger en un tapergüere un litro de chuzos de punta de mi tierra y dársela de beber a mis plantas que así las tengo, sanas, lustrosas y sin amariconar.
Estas chorradas de determinados individuos de mi misma especie me sacan de quicio o, si quieren, del umbral donde mi voluntad ya no controla mi razón y es tal mi cabreo que diríase que es un parto seco donde aun rompiendo aguas no echo ni gota.
Cuando un individuo llega a la edad adulta ya se ha liberado de ciertas cargas como aquella de echarse un ligue y follar en el asiento trasero de un seiscientos en lugar de dar rienda suelta a la fantasía encima o debajo o junto a una cama que, como todos sabemos, ofrece amplias posibilidades. Otra de las cargas de las que se supone hemos de liberarnos con el paso del tiempo es la de emborracharse como un piojo porque es fin de semana y toca y además no vas a ser el único que se mantenga sobrio. Bien es verdad, que de vez en cuando, a modo de juego, podemos vivir estas experiencias y meter mano y alguna otra cosa, herviditos de alcohol, en nuestro utilitario que por lo demás es más espacioso que el mencionado anteriormente (amén de que ya no existen en el mercado). Pero de entre todas las cargas que podamos mencionar existe una de la que un adulto debe alejarse como de la peste: opinar sobre lo políticamente correcto cuando el tema es para empezar subjetivo y cuando la opinión de uno difiere de la del resto (pero claro, eso sólo lo sabemos nosotros).
En el ejemplo que les quiero ofrecer hoy, denominaremos "resto" a la famosa exposición patria ARCO de arte contemporáneo. Para una que no es una entendida, el "resto" me provoca, cuanto menos, risa (ya saben que la ignorancia es atrevida) y en un esfuerzo por profundizar más, vómito. Estarán conmigo que a medida que uno pierde juventud es consecuente que gane en dignidad. Partiendo de esta premisa cuando un tipo decente se planta ante un objeto del que se dice es una obra de arte actual, pueda -con toda libertad- afirmar que le gusta o no, que sus formas le resultan atrayentes, que sus colores son luminosos o apagados o que la composición (aunque no sabemos qué significa ni falta que nos hace) es armoniosa en su conjunto. Vamos, digo yo, que no cometemos un delito cuando abandonamos metáforas y eufemismos estéticos y confesamos rotundamente que el bodrio que nos presentan es una mamarrachada, no nos gusta, que no le vemos pies ni cabeza (entre otras cosas porque carece de ellos), y que no llegamos a comprender porqué unos cuantos han decidido que "eso" es digno de admiración.
Mi especie, a la que pertenecen también ustedes queridos lectores, es compleja y arbitraria e ignorante cuando se esfuerza en hacer de lo subjetivo una ley universal. Kant ya nos dijo que esto no podía ser y que lo único que podía la humanidad es intentar que lo sea, lo mismo que el chiste aquel del búho que no podía hablar pero ponía cara de interés. Después del maniático filósofo vino otro -de ahí el título del post- que en una frase resumía lo que he intentado comunicarles hoy: De lo que no se puede hablar mejor es callarse.
Yo, por mi parte, quisiera (dentro de la más absoluta de las humildades) rematar la faena filosófica con mi pequeña aportación heredada de Aristófanes: cuando demos nuestra opinión sobre estos asuntos alejémosnos de la estupidez pretendiendo hacer imperativos categóricos imposibles y desde la honestidad reconsideremos la idea de que lo que verdaderamente nos hace grandes es nuestra propia dignidad y, eso, ni nos la da ni nos la puede quitar nadie. Hablen y opinen pero sean sinceros. Hagan la prueba, verán cómo no les va a pasar nada. Es más, se sentirán mucho mejor.
Ya me ha pasado varias veces, y a Tio Petros también. Resulta que una, cuando coloca un enlace en su blog, no está esperando correspondencia alguna sino que pretende hacer un servicio a sus lectores. La web está ya suficientemente llena de redundancias y de tontería como para que aceptemos de buen grado el mercantilismo linkero. Se da la circunstancia de que muchos de mis links llevan a páginas que a su vez tienen un enlace a la mía. No hay conchabeo alguno en ello, sino camaradería, afinidad y mutuo reconocimiento.
Acabo de recibir una lindeza que paso a copiar literalmente, obviando datos personales del remitente por motivos que no hace falta explicar:
“Hemos listado su blog en el directorio de blogs de arte en la primera pagina de nuestro www.xxxxxxxx.com. Así apoyamos la divulgación de Vuestra pagina y con el link direto con el numero incluido aumentamos el pagerank de Vuestra website. Se lo agradeceriamos si también Usted podría poner un link de nuestra plataforma de arte de más de xxxxxx obras originales en Su primera pagina. Así se puede aumentar la divulgación mutuamente y el pagerank también.
Muchas gracias y buena suerte con Su blog de arte interesante.
X.X, xxxxxxxx..com
P.S. En caso de falta de interés en este tipo de colaboración (hacer links mutuamente) vamos a borar Vuestra pagina de nuestro directorio dentro de breve tiempo”.
Paso a contestarla en abierto:
Estimado Sr:
Bore, bore usté Nuestra página de la Suya. Ignoro si su dirección incluye información relevante, interesante, preferente o ilustrativa sobre arte pero dadas sus maneras ni lo voy a comprobar, de manera que nunca figurará un enlace a la suya desde la mía. Me trae al pairo el aumento de mi pagerank a costa del mercadeo de enlaces, cosa que nunca he hecho ni haré. Me quedo con mis lectores fieles, ganados tras más de tres años de relación con ellos.
Eso sí, le agradezco la oportunidad que me ha dado de empezar la semana con un punch de mala hostia, que me hará a buen seguro ser más productiva, más afilada y estar más alerta.
Decía Camus que “todas las grandes acciones y todos los grandes pensamientos tienen un comienzo irrisorio”. Lo mismo que el mundo del absurdo “extrae su nobleza, más que ningún otro, de este nacimiento miserable”.
A pesar de esta singular procedencia de actos y pensamientos humanos, estarán de acuerdo conmigo, que no existe parto sin dolor. Y la crueldad que subyace en la existencia del Hombre es más dolorosa cuanto más cómica sea, cuanto más tenga de comedia. La comedia y la tragedia poseen una fina ligazón, apenas perceptible, que las convierte en hermanas de sangre. El destino nos aplasta implacable en forma de tragedia cuando estamos condenados a empujar una roca hasta lo alto de la montaña desde donde la piedra vuelve a caer por su propio peso y en forma de comedia cuando un hombre es aplastado por una gran roca mientras discretamente y bajo el amparo mismo de lo que le acarreará su muerte, se folla a una gallina (1).
En nuestros días, Sísifos y zoofílicos de miserables e irrisorias acciones caminan por diferentes sendas para llegar al mismo destino: la falta de esperanza. Y ésta es la que precisamente nos empuja al sueño. ¿Qué Hombre no sueña alguna vez? Incluso el que todo lo tiene sueña porque el deseo es un ave que constantemente nos come el hígado sin piedad y con lascivia. En nuestra inhumanidad construye su nido el deseo y su voraz apetito nos hace frágiles. Deseos y sueños nos convierten en presas vulnerables y el coro de figurantes llora y aplaude haciendo de lo humano un espectáculo. Nuestras pasiones y nuestros tormentos nos señalan como héroes del absurdo, como personajes indiscutibles de historias de la mala suerte.
En 1932 Picasso pinta Le rêve y en 1997 el sueño del artista se convierte en el sueño de un magnate de Las Vegas llamado Steve Wynn. Hace un par de semanas el millonario había cerrado el trato: vendería su sueño por 139 millones de dólares. Pero el deseo siempre tiene problemas de visión y en la historia que nos ocupa se llama retinitis pigmentosa, enfermedad que daña la visión periférica. Comienza el espectáculo y el público está expectante. El sueño se convierte en pesadilla y las hermanas de sangre se unen en su magistral representación del destino. Wynn explica a unos amigos detalles del lienzo, en concreto, les advierte sobre el pene que forma parte del rostro de la amante de Picasso y en ese fatídico momento el codo del magnate retrocede de tal forma que provoca un agujero en el cuadro del tamaño de un dólar de plata.El honrado soñador ha deshecho la venta. Los dioses castigaron a Sísifo, la caprichosa naturaleza al follador de aves galliformes y la pigmentosa torpeza al cazador de sueños.
Goethe decía: “mi campo es el tiempo”. Sin embargo, el Hombre no ha aprendido nada. Seguiremos arando ese campo como trabajadores inútiles del infierno.
(1) noticia aparecida en la revista Interviú hace años de la que no poseo datos de publicación pero que guardo en mi memoria por el público final de aquel peculiar amante de la naturaleza y los seres vivos que no llegó a comprender nunca el mensaje que lanzaba en sus documentales nuestro estimado Félix Rodríguez de la Fuente.
“Confieso que encaro la extraña narración que estoy a punto de relatar con considerable timidez. Los sucesos que pretendo detallar son de una naturaleza tan extraordinaria que estoy del todo preparado para enfrentarme con una inusual cantidad de incredulidad y escarnio. Lo acepto todo para enfrentarme al escepticismo. He decidido, después de una madura consideración, contar de la manera más sencilla y directa posible algunos hechos de los que fue testigo el pasado mes de …, y que en los anales de los misterios de la ciencia física no tienen igual”.
Así comienza el relato de terror escrito por Fitz-James O´Brian titulado “¿Qué es eso?” e incluido en su obra “La lente de diamante y otras historias de terror y fantasía”. Las palabras de O´Brian se ajustan con exactitud al pensamiento o reflexión del que quiero hablarles de ahí que las haya escogido para introducir el post de hoy.
Hay ocasiones en las que el ser humano se sale de puro bobo. Bobo es el insulto más cruel que conozco, mucho más que cabrón, hijo puta o gilipollas. Les diré porqué. El bobo denota una flojera de espíritu tan ilimitada que un ser racional se ve incapacitado para enfrentarse a un tipo así. La flojera del bobo se traduce en una ausencia de ánimo tal que su humanidad queda en entredicho. Esto es así porque la ausencia de alma hace albobo el más feliz de los hombres. Por definición. Su grado de concentración en sí mismo es inconmensurable y no es capaz de estructurar ni de distinguir los más mínimos preceptos del bien o del mal. Su ensimismamiento social no debe confundirse con ningún tipo de egocentrismo y tampoco debemos pensar que se trata de un espécimen asocial. Todo lo contrario. Al bobo le importa la gente y mucho porque en la sociedad encuentra no el espejo en donde reflejarse sino el reflejo de sí mismo, que desde su punto de vista es el que rige (y no he dicho “debería regir”) el mundo.
El bobo comparte con el caballo esa capacidad de cagarse y cagarla por doquier y con la hiena (que no con la Gioconda ni con Mari Trini) esa sonrisa constante de “jode, jode” por la que su entorno y la tierra entera, ¡qué digo! el universo entero le rinde pleitesía por el mero hecho de existir.
Es difícil creer que existen individuos así, de ahí que como en el relato de O´Brian, tengamos que prepararnos para enfrentarnos a ellos con esa cantidad de incredulidad y escarnio. Pero yo les aseguro que existen estos seres, disfrazados de hombres y mujeres y viven en nuestros edificios y comen en los mismos restaurantes y pasean por las calles de nuestra ciudadde forma anónima hasta que el destino o la casualidad hacen que nos topemos con uno de ellos. Y es precisamente nuestro ánimo primero y nuestra educación después y entiéndase esta última como el compendio de conocimientos, valores morales y sociabilidad, el que hace que no nos los podamos quitar de encima con la presteza y el entusiasmo con el que aplastamos un mosquito molesto e infecto.
El bobo también dispone de un recurso que maneja a la perfección: va a contracorriente. Y esta característica es lo que lo convierte a su vez en imbécil. El imbécil considera que todo lo que dice es gracioso y que todo lo que hace sienta cátedra. Aunque saben, amigos lectores, que la imbecilidad no tiene cura, el imbécil no toma nunca consciencia de su enfermedad porque comparte con el bobo y el estúpido la ignorancia suficiente como para creerse el rey del mambo, rey que, como todos ustedes conocen, gobierna más allá de cualquier ley escrita por la naturaleza o por el hombre. Pero basta ya de tanta palabrería y contemplen in situ y en todo su esplendor, a un bobo, a un imbécil superlativo actuando de tal formaque me atrevería a afirmar que en los anales de los misterios de la ciencia física no se ha visto cosa igual.
”Fais-moi le plaisir d’entrer et de sortir sur la pointe des pieds”.
Paul Éluard, Le jugement originel, extracto
Hace un tiempo ya nos visitaba Max Ernst para mostrarnos su particular visión de la Piedad. Como les prometí, el artista ha vuelto y esta vez con una obra, por lo menos, intrigante. El lienzo que hoy nos ocupa se titula La Virgen dando una zurra al Niño Jesús delante de tres testigos y fue ejecutada en 1926. Observen:
Aunque les parezca mentira, se trata de un autorretrato. Los tres personajes situados detrás de la pared, en un discreto segundo término, son André Breton, Paul Éluard y el artista mismo. La obra tiene por tema un motivo recurrente (pero por entonces no violento) de la historia del arte. Como es de suponer se han querido ver, en esta metáfora cristiana de Venus y Cupido, referencias ocultas a una posible relación sexual inmersa en un episodio traumatizante . Se trataría de una escena turbadora donde se muestra a una madre infligiendo un maltrato a su hijo desnudo. Ernst no deja lugar a dudas sobre el carácter religioso subyacente del tema, con los retratos de la Virgen (vestida de la forma tradicional en azul y rojo) y del Niño Jesús. Sin embargo, al contrario de lo que pueda pensarse, no se trata de una Adoración de los Magos. Los tres observadores adoptan una actitud neutral y hasta descortés más que mostrársenos impresionados o respetuosos como debería ser.
En esta obra, el artista se vio inspirado, más por su severa educación cristiana que por la mitología, produciendo una imagen que incita controversia. De ahí que podamos dilucidar el espíritu iconoclasta que resultaría de suma importancia en el movimiento dada y en el surrealismo. A este respecto, el lienzo contiene una dosis turbadora de simbolismo:
La aureola caída en el suelo del Niño Jesús sugiere humillación y desesperanza; el movimiento que viene determinado por la mano que golpea expresa una gran cólera; el interrogante por la presencia de los tres personajes añade un elemento de diversión. Y yo me pregunto:
¿Acaso los tres curiosos aprueban el acto que están contemplando? Quizás, como sugiere Éluard, “hazme el favor de entrar y salir de puntillas”.
No, no se preocupen. Están viendo la Piedad de Miguel Angel. Ni les engañan los sentidos ni les engaño yo. Les cuento. Existe una larga tradición en la representación de la Virgen María con el cuerpo de su hijo muerto sobre sus rodillas y la más conocida seguramente sea la que ilustra el encabezamiento del post de hoy. Max Ernst aporta su granito de arena a esta tradición con su obra titulada Piedad, o La Revolución de la noche, un óleo sobre lienzo fechado en 1923.
Como ya habrán podido comprobar, los personajes tienen que ver muy poco con la idea que tenemos de la piedad. Reemplazando a María por un burgués bien ataviado, el artista no desea tanto representar sin más una simple crítica anarquista sobre la clase media de su tiempo como aludir de forma más marcada a la Revolución, siguiendo el dictado de Karl Marx de “cambiar el mundo”. Sin duda, su pretensión queda plasmada en el cuadro. A pesar de su simpatía por el comunismo, Ernst procedía de una familia de clase media. Sobre un fondo oscuro en el que trabaja con superficies planas de color, se nos muestra un hombre que reposa en los brazos de la burguesía aunque despierto y en alerta. El estilo de la obra es casi pueril, de factura simple, con colores lisos y un diseño dépouillé (despojado, desnudo), elementos que, sin embargo, consiguen un efecto rebuscado del conjunto. En fin, amigos, una breve reseña de una obra que me viene al pelo para pedirles disculpas por estos dos últimos días en los que blogia ha estado prácticamente inactivo. Así pues, piedad. Hasta pronto.
Sexo, sexo, sexo, sexo, más sexo por favor, que todo en la vida es sexo,(bis) y, los sueños... sexo son cosecha propia con permiso de Calderón de la Barca y Aute
Por lo general, no suelo comulgar con las formas feministas que, entre otras cosas, abanderadas desde la estética de lo masculino (como si el no depilarse los sobacos legitimara sus teorías u otorgara más credibilidad a sus propuestas) irrumpen en la vida de cuatro tetonas que deciden acostarse con todo el Real Madrid como si tuvieran que rendir tributo al resto de su género por ejercer con su chichi y con su dignidad (más bien con el primero que con la segunda) actividades de este pelo. ¿Acaso tengo yo que rendir cuentas a nadie de lo que hago o dejo de hacer con los míos?
Cuando escucho o leo a mi lehendakari, Sr. Ibarretxe disertar sobre cualquier tema concerniente a vascos y a vascas, a chicos/as vascos/as, contribuyentes y contribuyentas, amas y amos de casa, muchachos/as y una infinita ristra de arrobas para que no se le escape nadie de nuestro amado País y su disertación sea del todo/a correcto/a, me llevo las manos al corazón y golpeándolo con frenesí entono un “mea culpa” por no haber puesto más atención a las clases de Semántica Desarrollada que mi buen maestro Víctor Sánchez de Zabala se propuso inculcarnos. Entre tanto/a “o/a”, “os/as”, uno/a pierde el hilo del discurso y tiene que recurrir, la mayoría de los casos, a efectuar un rápido análisis de la estructura profunda del texto para comprender el contenido.
Sin embargo, como ya saben, en esta vida hay toda una gama de tonalidades entre el blanco y el negro. Y en ésas me encontraba yo cuando me comentan que un grupo feminista ha hecho un estudio sobre el diccionario de la RAE. Me imagino que en un afán oportunista, vieron la ocasión para psicoanalizarse y encontraron el modo de economizar medios y recursos. Como los niños y preadolescentes de todas las épocas para los que buscar en el diccionario significa encontrar los vocablos “polla”, “tetas”, “culo” y “follar”, ellAs, las de vello (que no bella) en ristre, han descubierto, mire usted, dos definiciones que me joden. Utilizo el verbo “joder” de la misma forma que el Pérez Reverte, para significar la rotundidad de mi malestar, para provocar en el lector el mismo sentimiento de fastidio que viven mis carnes y para resaltar el paradójico significado de este término, muy apropiado para el tema que nos ocupa: es a la vez lo que más y lo que menos nos gusta a los humanos y humanas.
Pero bueno, vayamos al grano. A continuación les dejo con las dos acepciones de marras y que me han servido como inspiración para el post de hoy viernes (gracias chicas...):
padre.m. Varón o macho que ha engendrado
madre.f. Hembra que ha parido
Fíjense ustedes que desde ayer me estoy buscando la señal a fuego con la que fui marcada para determinar la ganadería a la que pertenezco. Y no la encuentro oye...
Amigos y amigas, blogueros y blogueras, pásenme un buen fin de semana.
”Pasa. La sangre, pasa. Boca arriba. Como los muertos. Como todo. Pasa”. Tabla rasa. Blas de Otero
Todo a mi alrededor habla de muerte. Ya saben, ésa que no puede tragarse cuando otros deciden acabar con los sueños de alguien. Por eso, cuando uno se siente trágicamente humano, acude sin remedio y sin esperanza de redención a consolarse entre los suyos y, llora. Llora Blas de Otero cuando lo he abierto en su Redoble de conciencia; llora Vivaldi cuando a mis oídos han llegado los primeros compases de Et in terra pax hominibus o llora Mantegna cuando contemplo su Cristo muerto.
Como nos recuerda el poeta, “la sangre, pasa. Boca arriba. Como los muertos...” De este modo nos presenta Mantegna su muerte. La del hombre, no la del Mesías. La muerte a la que tan humanamente se le teme. Boca arriba. El arte no sólo es técnica. Es imaginación, ruptura, transgresión. Frente a las normas establecidas, la tarea del creador. Esta obra no sólo supuso una revolución de la perspectiva al lograr ese grado de dramatismo, de realismo inusual que contemplamos con el Cristo yacente sino que el artista nos ofrece una visión humana de Cristo. Contemplen el cuadro. Se nos ofrece el escorzo de un cadáver tomado a vista de pájaro. ¿De qué otra forma podemos ver la muerte de otro ser humano sino a vista de pájaro? Somos espectadores de la muerte de un hombre, del dolor de una familia, del sufrimiento –ya pasado- de una víctima a manos de verdugos, hombres como él. Sorprendentemente, si ustedes recuerdan y han visto la galardonada película “Mar adentro” (por cierto, título de otro poema de Blas de Otero), se nos ofrecen un par de fotogramas, a lo sumo tres de un escorzo idéntico al de Mantegna. Como Jesús, el protagonista se nos muestra levemente cubierto por una sábana blanca. La misma que cubre al adolescente que salta al vacío. Como Jesús el hijo, la muerte le redime con el mundo. Tres hombres, un solo dolor, el mismo dolor con el que se consigue la eternidad. Inmortalizar el dolor del hombre. El rostro que ya no sufre. Las manos yertas, los ojos cerrados .Ya no hay sangre en el sudario. La sangre, pasa. Boca arriba. El dolor se nos acerca para hacer redoblar nuestra conciencia. Dolor de Humanidad. Descansa, Jokin, en paz.
Decía Camus que “el hombre también segrega inhumanidad”. Para combatir el efecto devastador de su condición intermedia, es decir, tener consciencia de lo abstracto, de lo divino y saberse, por otro lado, limitado, lisiado, el Hombre (con esa mayúscula que nos engloba), digo, se revela de dos formas diferentes. Podríamos decir que una estriba en la búsqueda de la belleza mediante el empeño y la dedicación de construir las diferentes ciencias, las matemáticas (como nos lo ha dejado suficientemente demostrado Tio Petros), el arte en todas sus representaciones incluída la música, la ética y otra serie de disciplinas que los renacentistas recogerían bajo el término de “humanitas”.
La otra forma de combatir y luchar contra nuestra propia naturaleza es la que apunta Camus. Aquella que hace que, cansados de querer ser dioses, nos olvidemos de ser hombres. Existen tantas manifestaciones de inhumanidad como hombres han existido.
Curiosamente, en cualquiera de los dos casos; en el bando en el que uno se encuentre, se defina, o al que aspire, la insatisfacción nos persigue porque uno no puede dejar de ser hombre. De ahí la fatalidad. En cualquiera de los dos casos, también, necesitamos de los demás, del “otro”. El amor intransitivo del que hablaba Rilke sólo se da en las rosas, que nos ofrecen todo su esplendor sin esperar nada a cambio, para marchitarse después. Pero yo quiero ser Hombre, con mayúscula de saberme grande, como a lo que todo niño aspira. Por eso, para que mi existencia no sea sólo la casualidad de estar viva, pienso en la gratitud. En una gratitud que nada tiene que ver con religiones; en la gratitud casi intransitiva de la rosa; en la gratitud que me acerca a los dioses cuanto más Hombre soy. Dar las gracias al otro, recortar mi inhumanidad, reconfortarme. Generalmente nos da vergüenza. No solemos ser generosos. Algo así como si al dar las gracias nos arrancaran algo. Hoy quiero sentirme satisfecha, completa, como aquel ángel fieramente humano de Góngora. Hoy quiero agradecer: unas palabras, una actitud. Su tiempo. Un acto de otro ser humano.
Piensen ustedes, y echen imaginación al asunto, que seres de otro planeta, por supuesto más inteligentes que nosotros los terrícolas, escogen al azar un signo de la inteligencia humana. Como no saben por dónde empezar (ni ganas que tienen porque acaban de terminar de comer), deciden recoger la muestra tomando como referencia un programa de televisión en el que un terrícola formula unas preguntas y otros seres de la misma especie las responden. El programa es un juego y se emite desde el segundo canal de la televisión vasca. El título del programa les parece interesante para la investigación: Date el bote.
- .,.-.,.-.,-.,-´ (esto significa en lenguaje extraterrestre: “esta muestra es la óptima, todos los datos apuntan a que por la temática y desarrollo del programa, vamos a obtener un resultado interesante para valorar la inteligencia humana en el planeta Tierra).
Cuando el programa se encuentra en su recta final, cuatro concursantes de sexo masculino se enfrentan a otra concursante del género femenino. El terrícola que tiene el poder, un tal Carlos Sobera, formula a cada uno de los grupos una pregunta que la mujer deberá responder por sí sola y los hombres tendrán el privilegio de consultársela entre sí. En este punto, los extraterrestres llegan a la conclusión de que es obvia la supremacía del macho en esta especie, ya que la hembra no es capaz de mantener una relación de comunicación con seres de su mismo género (cosa que ya sabían por otros trabajos de campo: Crónicas Marcianas, p.ej.) y porque la hembra, en claro estado de acorralamiento, manifiesta signos de nerviosismo y alteración neuronal. Como digo, nos encontramos en ese momento culminante del programa, cuando el terrícola presentador formula la siguiente cuestión al grupo de machos humanos:
- ¿Cuál es el único animal irracional que participa en unos juegos olímpicos?
a lo que ellos responden tras un debate feroz que les lleva unos minutos de tiempo:
- La JABALINA
entonces, una vez que la respuesta queda reflejada en el bloc de notas de uno de los extraterrestres, y estudian la respuesta cotejándola con las anotaciones de su base de datos terrícola, llegan a la siguiente conclusión (les transcribo directamente el contenido obviando el lenguaje extraterrestre):
- Sin ninguna duda, podemos explicarnos ahora, gracias a la muestra recogida, porqué el ser humano ha sido, es y será, la única especie de todo el universo capaz de crear poesía de la ignorancia. Por todo ello, concluimos que el HOMBRE es el único animal irracional que es capaz de participar en juegos denominados “de cultura” sin avergonzarse de su condición, a saber, la de ser olímpicamente irracional y encima, parecerlo.
Y ahora díganme, ¿a qué nos les ha costado ningún esfuerzo realizar este trabajo de imaginación?
”Mar adentro, mar adentro, y en la ingravidez del fondo donde se cumplen los sueños, se juntan dos voluntades para cumplir un deseo. Un beso enciende la vida con un relámpago y un trueno, y en una metamorfosis mi cuerpo no es ya mi cuerpo: el abrazo más pueril, y el más puro de los besos, hasta vernos reducidos en un único deseo: tu mirada como un eco repitiendo, sin palabras: más adentro, más adentro, hasta el más allá del todo por la sangre y por los huesos. Pero me despierto siempre y siempre quiero estar muerto para seguir con mi boca enredada en tus cabellos.”
Yo no quería ir a verla. Pero lo mismo que me ocurriera con La vida es bella de Benigni o con La lista de Schindler de Spielberg, fueron unos versos de Rilke los que decidieron por mí:
”Lo bello no es más que el comienzo de lo terrible que aún podemos soportar. Todo ángel es terrible.”
Alejandro Amenábar va más allá de un mero comienzo y, sin embargo, ha creado una obra de gran belleza. Ha conseguido tensar de tal modo el arco que el esfuerzo se hace paradójicamente cómodo. Nos ha mostrado lo siniestro de lo irreversible, lo bello de la naturaleza del hombre que, como diría Kleist, es ángel y marioneta. Ha permitido que volemos desde el asiento, como el protagonista vuela desde su cama, inconscientes de la delicada condición del ser humano. El más frágil de todos los ángeles, el más ágil de todas las marionetas. Amenábar ha sabido poner los límites a tiempo para que el corazón no estalle. Ha recurrido al humor, el más difícil de todos los recursos que el hombre posee cuando su vida es miserable. La agónica sonrisa de un Javier Bardem; la inocencia de Rosa que busca en un náufrago su bote salvavidas; lo irremediable de la verdad de Julia; lo incontenible de la entrega de la cuñada; lo ignorante del cariño de un sobrino adolescente; el miedo a la pérdida de lo naturalmente establecido de un hermano mayor, recto y abnegado... y la amargura de un padre que sólo rompe su silencio para decir:
”Sólo hay algo más terrible que la muerte de un hijo. Y es que tu hijo se quiera morir”
...O COMO LA IGNORANCIA HACE OSADOS A LOS HOMBRES PARA CONDENARLOS
Aunque el título pueda despistarles no se trata de ninguna narración moralizante que se les haya podido escapar en su infancia. Más que nada, se trata de relatarles en pocas palabras, lo que un comentarista con mala leche ha dejado escrito en mi blog. El tipo en cuestión, de nombre desconocido (aunque no su IP), me deja esta perla literaria en uno de mis post:
TODOS LOS LIBROS DE DANTE SON UNA MIERDA
Muy bien, señor mío, ya lo ha soltado, quédese tranquilo pues. No tengo ningún interés en que a usted (anónimo que no desea dejar rastro de su persona, anónimo para mí puesto que lo que no es nombrable no existe en estos casos) le guste Dante, Stevenson o el libro de cocina de la Pantoja. Mire si es fácil que ni tan siquiera tendría que molestarse en leer mis post. Sin embargo, la condición humana no deja de sorprenderme. Uno baja a la calle, levanta la pata y se mea en el árbol que quiere. Y eso es lo que algunos hacen y se llaman hombres. Si le sirve para desahogarse, como autoterapia y, además gratuita, adelante. Siempre que sea respetuoso con mi persona y con el resto de blogueros usted está invitado a venir y a mearse. Lo que ocurre en estos casos, generalmente, es que si el elemento levanta mucho la pata para abarcar más territorio de lo que sus posibilidades le permiten, entonces ocurre lo inevitable. Por una parte, deja al descubierto sus huevos que, en este caso significa que como administradora del blog no pienso eliminar el comentario para su vergüenza. Por otra parte, puede perder el equilibrio y caerse de espaldas que, en este caso significa que como administradora del blog puedo eliminar todas aquellas intervenciones que me molesten. Y por último, voy a atreverme a realizar una apología de la mirada: en todas las situaciones siempre hay alguien que mira. Y los voyeurs se fijan en los detalles, en aquello que al resto pasa desapercibido. Mire por dónde, que se ha topado con una. Veo desde mi ventana un asno, con grandes orejas que acogen un estilizado capirote, sí, como los de Goya para ser más gráfica. El animal rebuzna, pero no me molesta su lenguaje, sino el sonido con el que lo emite. Si usted me dice que no le gustan los libros de Dante, pues a mí tampoco las lentejas. Pero si usted, casi con enfado metafísico, me planta que los libros de Dante le parecen una mierda... pues como que es otra cosa (por su falta o exagerada sonoridad). Un poquito de por favor y a ser más respetuoso. Pero sigo mirando y deduzco que usted no ha leído un verso de la Comedia, llamada Divina por sus contemporáneos y, si esto fuera un concurso, no sería capaz de decirnos el título de otra de las obras de este deleznable (según su punto de vista) autor. ¿Ha entendido ahora porqué este post es una fábula?
”La tenacidad y la clarividencia son espectadores privilegiados de la inhumana representación en la que lo absurdo, la esperanza y la muerte intercambian sus réplicas”
De todos es sabido que Sísifo fue “el trabajador inútil de los infiernos”. Los dioses le condenaron a empujar para la eternidad una gran roca hasta lo alto de una montaña desde la cual, la piedra volvía a precipitarse en su caída. Sísifo es el héroe del absurdo. ¿Han reflexionado alguna vez que la vida del condenado se parece mucho a la que nosotros, hombres antihéroes del siglo XXI, tenemos? Nos levantamos temprano, cogemos el coche conduciendo hasta nuestro puesto de trabajo, o tomamos un tren que nos puede llevar a la muerte, trabajamos por lo menos ocho horas, volvemos a conducir (o a conducirnos) hasta nuestra casa y eso, un día, y otro día y otro día... Esta y otras cuestiones son las que A. Camus nos plantea en El mito de Sísifo. Decía que Sísifo es el héroe del absurdo precisamente tanto por sus pasiones como por el tormento al que los dioses le condenan: el desprecio que siente hacia los dioses, su odio a la muerte y su pasión por la vida le valieron ese suplicio de una ardua tarea que no tiene fin. Si nos imaginamos al héroe ejecutando su tarea, no creo que me equivoque si afirmo que la mayoría lo visualizamos arrastrando la roca hacia la cumbre. Al menos ésa es la imagen que yo he tenido siempre. Descartémosla de nuestro pensamiento. Ahora vamos a verlo en lo que sin duda considero que radica lo terrible de la condena: el descenso. Es el momento en el que el hombre baja con pasos cansados, cargando de nuevo sus pulmones para poder afrontar de nuevo la subida. Es el momento del regreso a su desgracia inevitable, es “la hora de la conciencia”. Como dice Camus, “lo trágico de este mito estriba en que su héroe es consciente”. Pero nuestro hombre también goza (por decirlo de alguna manera) porque su destino le pertenece; la condena que ha de cumplir eternamente hace callar a los dioses y constantemente los reta en el descenso. Sísifo el hombre se convierte en héroe en esos momentos. Su lucha por subir de nuevo a la cumbre le llena el corazón. “Hay que imaginarse a Sísifo feliz”.
”La clarividencia que debía ser su tormento consuma al mismo tiempo su victoria. No hay destino que no se supere mediante el desprecio”
Toda España celebra dos acontecimientos catalanes de nacimiento y universales de adopción. Por un lado, el Forum (que quedará por su indefinición en uno de los expedientes-X patrios) y por otro, el centenario del nacimiento de Dalí. Nunca me ha caído bien, aunque no esté bien visto reconocerlo públicamente. Me gusta su pintura, sí, pero el personaje de bigote antigravitatorio me ha parecido siempre un imbécil. Estarán conmigo en que una cosa no tiene nada que ver con la otra. Entre sus muchas excentricidades, me contaron una que se salva por su originalidad y savoir faire. No sé si será mentira o no y no me importa en absoluto. Dicen que el pintor se masturbó sobre un papel en blanco vertiendo el semen sobre el mismo. Lo dobló y se lo envió a su padre con la siguiente nota:
Mira Anónimo, una vez que has hecho gala de tu falta absoluta de educación, insultando y vertierdo tu mala baba a través de tus comentarios, te comunico que a partir de hoy todo comentario que escribas en mi blog será eliminado. Te recuerdo por si no lo sabes que si bien tú puedes tardar un minuto en escribirlo yo tardo menos de un segundo en borrarlo. No obstante, para ser una “puñetera comunistona” te lees todos mis post con verdadera pasión y, la dedicación y el empeño que pones en su lectura lo demuestran. Difícil de entender es, pues, esta devoción que me profesas. ¿No será que al igual que les ocurre a infantes y adolescentes la tomas con la persona que amas y admiras? ¡Qué difícil tiene que resultarte no poder evitar tenerme frente a ti, dentro de esa pantalla de ordenador que te separa de mí y no poder alcanzarme! Eres un simple humano, Anómino, por cierto. Es decir, no eres nadie.
EGISTO (vivamente) Sabe que es libre. Entonces no basta cargarlo de cadenas. Un hombre libre en una ciudad es como una oveja sarnosa en un rebaño. Contaminará todo mi reino y arruinará mi obra. Dios todopoderoso, ¿qué esperas para fulminarlo?
JÚPITER (lentamente) ¿Para fulminarlo? (Una pausa. Con cansancio, agobiado.) Egisto, los dioses tienen otro secreto...
EGISTO ¿Qué vas a decirme?
JÚPITER Una vez que ha estallado la libertad en el alma de un hombre, los dioses ya no pueden nada contra ese hombre. Pues es un asunto de hombres, y a los otros hombres –sólo a ellos- les corresponde dejarlo correr o estrangularlo.
SARTRE, J.P.:Las moscas, Alianza Losada, Madrid, 1982, pp.85 y 86
Hay veces que uno piensa que los seres humanos dejan pasar su existencia como si fueran a vivir para siempre. Sólo aquellos que son conscientes de su finitud han hecho algo para remediarlo. No hablo exclusivamente de aquellos que por su trabajo o genialidad se han ganado un sitio en la historia, sino también de esos otros anónimos, de vidas aparentemente anodinas que han logrado vivir en este mundo sabiendo encajar las carencias que la fortuna le ha brindado o negado con verdadera destreza. Nuestro paso por aquí es rápido, fugaz. Cuando se es niño se vive un mundo fuera de éste como si se nos concediera un premio antes de haber demostrado nada. Al pisar la adolescencia, el tránsito entre el mundo que nos inventamos y que nos inventan los demás y, el mundo real, desconocido hasta ese momento, es dañino y transgresor. En cuanto uno es consciente de ello, ya ha pasado a otro estadio de la vida. Para ser felices es necesario construir (aun siendo consciente de la la segunda ley de la termodinámica que tan a menudo me recuerda Tio Petros). Los ladrillos del edificio pueden colocarse en el interior o fuera de él. Lo malo es cuando la construcción no es sólida y el soplido del lobo nos revienta nuestra obra. Siempre existe un lobo, sea cual sea el cuento que elijamos. De entre todos los seres humanos, el estúpido es el más dañino. Es el que confunde al lobo con caperucita, las mil y una noches con una crisis de insomnio. Es el más temido porque es la reencarnción del Ave Fenix, el que siempre tiene llena la boca de sandeces inmisericordes que le provocan risa; es el no va más de la autoreproducción asistida.
El estúpido construirá el edificio siempre con los mismos materiales porque cree que son los mejores. No es cuestión de egoísmo, es egocentrismo puro y duro del estilo Bush o la marca Aznar. El estúpido no es idiota, porque este último tiene la lacra de la ingenuidad tardía. El estúpido es aventurero por su propia inconsciencia y porque se considera el centro del universo; de un universo no en el sentido humanista del término, sino de aquél cuyos límites son definidos por su propio ombligo. Claro está que para todo existe una tabla de salvación: el ser humano cuyo atributo fundamental y apriorístico se basa en la estupidez, nunca sabe que lo es. Esa es la perdición del resto. ¿Cuántas veces nos hemos topado con un persanaje inclasificable por su anodina osadía? ¿Cuántos de nuestros conciudadanos responden a esta definición? Muchos, cada vez más. Uno lo que tiene que hacer entonces es huir de ellos como de la peste porque tienen la capacidad de atraerte hacia ellos con sus tentáculos mortíferos. Esa es mi recomendación y mi consuelo. Sin embargo, corremos un gran peligro si el estúpido posee un arma legitimada por nosotros mismos, a saber, que tenga poder. Los límites de su ombligo se desarrollarán entonces de forma exponencial y sólo se rodeará de estúpidos como él. El Terror. El estúpido vive para siempre porque así lo cree él. Y como su existencia carece de límites no hace nada con dignidad porque siempre le quedará tiempo... Como dijo Aristófanes, la juventud pasa, la inmadurez se supera; la ignorancia se cura con la educación y la embriaguez con sobriedad; pero la estupidez dura para siempre.
Hoy la contraportada de El Diario Vasco se hace eco de una noticia escalofriante que va acompañada de otras tantas del pelo "famosa se encuentra en clínica de desintoxicación". La noticia recogía un sucedo acontecido ayer en la ciudad francesa de Montpellier. Un ciudadano habría creído reconocer en un transeunte que caminaba por la acera al mismísimo Bin Laden y lo habría arrollado con su vehículo. El ciudadano francés ha sido condenado a tres meses de prisión. Esto me suena a todos los ciudadanos vascos que llevaban barba y bigote y pelo "demasiado largo para cosa buena" y que indudablemente tenían que pertenecer a la banda terrorista ETA porque se había creado un cliché de la imagen del perfecto etarra. También me suena, a los marroquíes que están perdiendo su trabajo en España por serlo y a que midamos por el mismo rasero a todo aquel que entra a una mezquita a rezar y a conversar. Lástima, que el careto de Bush y de Aznar no tengan molde. Que si no...
Una de las principales críticas que ha recibido el Gobierno del PP durante este cuatro años ha sido la utilización partidista de los medios de comunicación públicos y la convivencia con algunos de los privados. La manipulación en cada telediario ha sido constante. Pero tuvo dos puntos culminantes. Por un lado, la desinformación de TVE-1 el día de la huelga general, que llevó a los sindicatos a denunciar ante la Justicia al director de Informativos, Alfredo Urdaci. El propio Urdaci tuvo que leer ante las cámaras una sentencia judicial en su contra. Pero lo hizo a una velocidad de vértigo y, en una muestra de literalidad que indignó a los sindicatos, leyó la siglas CCOO (ce ce o o) y no Comisiones Obreras.
Por otro lado, la programación del sábado por la noche -justo en la víspera electoral- de la película “Asesinato en febrero” sobre la muerte a manos de ETA de Fernando Buesa. TVE1 vinculaba así en la mente de los espectadores la masacre de Madrid con el terrorismo etarra cuando todas las pistas apuntaban ya al integrismo islámico de Al Qaeda.
Pero eso no fue todo. Según denunció ayer el Comité Intercentros de la Agencia Efe -la principal agencia de información española, de la que beben todos los diarios españoles, incluídos los provinciales, conocía desde la misma mañana de los brutales atentados del jueves en Madrid, de la existencia de un teléfono móvil configurado en árabe, de la furgoneta encontrada en Alcalá de Henares y que uno de los fallecidos era uno de los terroristas, además de otros datos, de los que no informó en su momento.
Siempre según los sindicatos, el director de Información, Miguel Platón, elaboró el sábado en contacto con el Palacio de la Moncloa una información en la que pretendía demostrar, a las cinco de la tarde y cuando había ya hasta cinco detenciones relacionadas presuntamente con el terrorismo islámico, que todas las pistas y pesquisas policiales apuntaban directamente a ETA y descartaban a Al Qaeda. “Dicha información, altamente prolija, se basaba en supuestas fuentes oficiales españolas y en informes de los servicios secretos de varios países europeos según los cuales ETA era la autora de los brutales atentados. Dos horas después de que esta noticia falsa saliera a la línea y fuera difundida a todos los clientes de Efe, el propio ministro del Interior reconocía la conexión islámica del atentado”, explican en un comunicado UGT, Comisiones Obreras y el Sindicato de Periodistas.
La delegación de la Agencia Efe en Barcelona también sufrió la supuesta censura ya que desde Madrid se prohibió que se reprodujera cualquier declaración de los partidos de la oposición o se informase de las ruedas de Prensa convocadas el sábado. Por su parte, el Círculo de Corresponsales Extranjeros ha remitido una carta al Secretario de Estado de Comunicación en funciones, Alfredo Timermans, en la que expresa su malestar al considerar que fueron objeto de manipulación informativa con los atentados del 11-M.
Alguno dirá que esta información es falsa o legitimará con argumentos insostenibles la manipulación a la que hemos sido sometidos. Pero mucho me temo que, a estos magos del engaño, se les acabó la capacidad de sacar conejos del sombrero.
FAC ET EXCUSA (Actúa y justifícalo) Aprovecha la ocasión favorable para entrar arbitrariamente en la posesión (de un derecho del Estado sobre su pueblo o sobre otro pueblo vecino). La justificación será mucho más fácil y más suave después del hecho y la fuerza será disculpada más fácilmente que si se quisiera meditar antes sobre los argumentos convincentes y se esperara a los contraargumentos (sobre todo en el caso en que el poder superior en el interior es también la autoridad legisladora a la que hay que obedecer sin reflexionar sobre ello). Esta misma audacia confiere una cierta apariencia de convicción interior a la legitimidad del acto y el dios bonus eventus es después el mejor abogado.
SI FECISTI, NEGA (Si has hecho algo, niégalo) Niega que lo que tú mismo has cometido, por ejemplo, para sumir a tu pueblo en la desesperación, conduciendo de esta mera a la revolución, sea culpa tuya; afirma, en cambio, que la culpa está en la desobediencia de los súbditos o que está, en el caso de la dominación de un pueblo vecino, en la naturaleza del hombre, que, si no se adelanta al otro con violencia, puede estar seguro de que será el otro quien se le adelante y le someta a su poder.
DIVIDE ET IMPERA (Crea divisiones y vencerás) Esto es: si en tu pueblo existen ciertas personalidades privilegiadas que te han elegido como su cabeza (primus inter pares=primero entre iguales) desúnelas y enemístalas con el pueblo; ponte luego del lado del pueblo, bajo la ilusión de una mayor libertad; de esta manera todo dependerá de tu absoluta voluntad. Si se trata de Estados extranjeros, el logro de la discordia entre ellos es el medio más seguro de someterlos a ti uno detrás de otro, bajo la apariencia de apoyar al más débil.
¿Le suena a algo esto, Sr. Aznar?
KANT, I.:La paz perpetua, tecnos, Madrid, 1985, pp. 51 y ss.
Para Paloma, que no yerra cuando afirma que los adolescentes sólo saben comer moscas.
Todos hemos podido experimentar en diferentes situaciones lo que los nervios pueden hacer con nosotros. Quien más o quien menos ha hecho un examen escrito y muchas veces (porque el tiempo se acaba o porque los conceptos no están claros) nuestro pensamiento ha viajado por un lado y nuestra mano por otro. Recuerdo que un amigo, corrigiendo un exámen de filosofía de selectividad se encontró con lo siguiente:
-PREGUNTA: Filosofía griega: aspectos diferenciadores entre Apolo y Dionisos... -RESPUESTA: fundamentalmente, lo que diferencia lo apolíneo de lo afrodisíaco... escribió el adolescente con pasión.
lo más gracioso fue que el examen pertenecía a una alumna de las Escuelas Pías de Donosti. Menos mal que eran pías que si no...
Los gazapos no son cuestión de género, ni de raza. Eso sí, son muy numerosos y abarcan cualquier disciplina. Haciendo historia tenemos algunas que son espectaculares:
- Las columnas jónicas son más esterilizadas que las dóricas. - La cópula más grande del Renacimiento fue la de San Pedro. - La catedral de León: fue construida por los romanos gracias a un arquitecto americano. - Etapas mas importantes en la evolucion del hombre: sobre el año 570 se cree en la primera aparicion del Homo sapiens. A partir del 570 y hasta el 1200 el Homohabilis. A partir del 1200 y hasta aproximadamente el 1700 el Homohabilis y despues, hombres normales. - Los hombres del Paleolítico se sedimentaron en el Neolítico. - El hombre primitivo se vestía de pieles y se refugiaba en las tabernas. - La Nobleza: no podían ser de ella si no tenían sangre y no eran de familia de ese grupo. - Acueductos: eran para transportar el agua de un extremo a otro en vez de ir cargando con cubos. - El revolucionario más famoso fue Rover Pierre.
...y como no hay historia sin geografía, descubramos el mundo mundial y de paso algunas cosillas acerca de nuestra madre naturaleza:
- Formación de las cordilleras: las montañas no se forman en uno o dos días, tardan mucho tiempo en formarse. - Las dorsales con montañas subcutáneas. - La erección de los volcanes es la causa de algunos terremotos. - Volcanes: en Mallorca está el Teide. El agua de mar se solidifica y sale por el crater. - Qué río pasa por Viena: el Vesubio azul. - Fases de la luna: luna llena, luna nueva y menos cuarto. - En Holanda, de cada cuatro habitantes, uno es vaca. - Depuración del agua: se hace por los rayos ultraviolentos. - Anfibios: la rana tiene una hendidura cloacal, por la cual lanza el típico sonido cloac, cloac. - Ejemplo de parásito interno: las vísceras.
Siempre se ha dicho que los niños tienen el cielo ganado, no sé yo, no sé yo... Incluso en temas de religión la cosa está que arde como en el mismísimo infierno:
- Los cuatro Evangelistas: los cuatro evangelistas eran tres: San Pedro y San Pablo. - Fe: es lo que nos da Dios para poder entender a los curas. - Moisés y los israelitas: los israelitas en el desierto se alimentaban de patriarcas. - La Soberbia: es un apetito desordenado de comer y beber, que se corrige practicando la lujuria.
Antes de Tio Petros, todo era caos en matemáticas:
- Círculo: es una línea pegada por los dos extremos formando un redondel. - Averiguar si es primo el numero 2639: para mi este numero es primo porque creo que no hay ningun numero que dividido por este numero que es 2639 nos de exacto.
Y, para terminar, un poco de música para amansar las fieras:
- PREGUNTA: Beethoven. RESPUESTA: Este era un señor sordo que compuso la letra de Miguel Rios osea el Hino de la alegria. Pero cuando la izo no era rocks. Daba muchos conciertos en la epoca de Franco y hizo tambien "Para Luisa" que no tiene parangon en la historia de la musica.
- PREGUNTA: La orquesta: definición, esquema de distribución de los instrumentos y criterio de colocación. RESPUESTA: La orquesta es cuando se juntan mucha gente que toca, y toca la musica. Los instrumentos se colocan unos delante y otros detras y eso depende del tamaño, por ejemplo, la gaita se coloca siempre delante.
En fin, ya ven ustedes que esto de los nervios, tal y como les comentaba al comienzo del post, puede hacer que escribamos cosas extrañas que hagan que nuestra calificación dé un giro de trescientos sesenta grados y terminemos por obtener un redondel en forma de cero patatero. Si ya lo decían los griegos... templanza.
No es que una no sea caprichosa, ya saben ustedes que las mujeres lo somos por definición. Pero parece que hay empresarios que, no contentos con idear, fabricar y distribuir productos de naturalezas de lo más variopintas, ahora se dedican a lanzar al mercado un producto que hará las delicias de su pareja sexual: el Swett Release. Adjunto les transcribo la noticia tal y como la he encontrado (en internet, por supuesto). Gracias a un producto de reciente aparición en el mercado usted puede sorprender allá abajo con gusto a manzana, mango o cereza, entre otros deliciosos sabores. Para los fluídos femeninos también hay nuevos gustos. Sweet Release es un suplemento dietario que, tomado dos veces al día, puede modificar el sabor de su semen. "Del displacentero sabor salado habitual, puede modificarse a un delicioso sabor a manzana", dice el aviso del producto. Según los creadores de la benéfica sustancia "si usted quiere mejorar su sexo oral y sorprender a su amante con una fantástica nueva experiencia, entonces Sweet Release es para usted". Al parecer, las propiedades nutritivas de las frutas en cuestión, también se transfieren al semen, por lo cual Sweet Release sería el suplemento nutricional más original del mundo. Pero no sólo los hombres pueden sorprender con sus nuevos sabores. También hay un Sweet Release para mujeres. Los sabores para las mujeres son: limón, lima, naranja y uva entre otros. Además de modificar el gusto de los fluídos femeninos, Sweet Release es también un refuerzo del aparato inmunológico, y buen antibactericida. Estas características y muchas otras más de estos revolucionarios productos pueden hallarse en la página web de la firma.
A partir de ahora, ya saben, que a la parienta le apetece cambiar, pues nada, swett release con sabor a mango (¡y nunca mejor dicho!), que usted, hombre actual no puede llevar a cenar a su esposa por falta de tiempo: nada, nada, el sweet release con sabor manzana (deja limpios los dientes, no engorda y es muy digestivo...). En fin, que ya Eva nos avisó con el tema de la manzanita de marras y esto ha traído cola (cachis, es que no sé en qué estoy pensando...).
Todos tenemos algo que ocultar, algún detalle de nuestra vida que nos llevaremos a la tumba o al horno y que desaparecerá al tiempo que nosotros lo hagamos. Sin embargo, esta cuestión va siendo cada vez más complicada sobre todo para aquellos personajes con resonancia pública independientemente de la actividad a la que se dediquen. Hoy he descubierto que me llevaré un secreto más, allá donde vaya cuando muera. Sí, amigos, un aspecto de mi vida que hasta hoy creía insignificante pero dadas las circunstancias he de callar después de escribir esto: He sido becaria
No se crean, si fuera más floja de espíritu, reflexionar sobre esta cuestión y nombrarla me hubiera llevado varias sesiones de psicoanálisis. Y es que una se tiene que replantear su modus vivendi cada vez con mayor frecuencia. Les digo esto porque al paso que van los tiempos no me extrañaría que se organizaran grupos de inquisición en las playas (Torquemada´s beach) para expulsar de ellas a las depravadas que enseñáramos una teta o que idearan un sistema de seguridad y control moral destinado a aquellas aspirantes a becarias: control del himen, cinturón Armani de castidad y revisiones odontológicas regulares para evaluar los restos de semen alojados en la pared bucal. Un asco.
Todo esto viene a cuento por la noticia que se ha hecho pública hoy sobre otro “caso Lewinsky” en USA. Esta vez el m-amado es el senador demócrata John Kerry. Por ahora sólo se trata de un rumor que ha surgido esta madrugada en las páginas de Internet de Drudge Report, un foro de opinión de tendencia ultraconservadora pero bien informado. Una becaria periodista es la que en esta ocasión ha hecho las delicias del político demócrata y a la que ya se ha invitado a abandonar el país montada en un avión. ¿Lo ven?, es que si una comenta a un grupo de amigos que ha sido becaria es como decir “he sido puta” y, eso, tal y como somos, no está muy bien visto.
Yo sólo pido una cosa. Señoras esposas de presidentes o aspirantes a presidente: por favor, hagan un esfuerzo por la estabilidad política mundial. Expriman como puedan a sus cónyuges todas las mañanas antes de que acudan al despacho; un masaje (para liberar las tensiones del cargo), una buena sesión de sexo oral (porque hablando se entiende la gente) y un cohetillo (como contribución a la investigación espacial). Seguro que, de esta forma, se convertirán en las hadas madrinas de todas las mujeres que, como yo, no desean ocultar a sus hijos que una vez fuimos becarias.