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Vailima

DELIKATESSEN

DELIKATESSEN Hoy estrenamos un nuevo espacio. Aunque lo he titulado Delikatessen (tomando el término original alemán y no el inglés), este nuevo paseo se encamina no al mundo gastronómico propiamente dicho, sino a aquellos alimentos selectos con los que nos han agasajado a lo largo de la historia famosos “cocineros” del arte, la literatura, la música y, en general, todo guiso referente a cualquier manifestación artística del espíritu humano.
En pequeños “canapés” les iré mostrando aspectos de la “cocina” de estos personajes por todos conocidos. De distintos sabores y texturas, con más o menos adornos, degustaremos productos singulares de la cosecha artística de estos hombres, que nacieron, como todos nosotros, en pelotas.
En su mano está, por supuesto, decidir si se los comen o no. Yo, por si acaso, se los sirvo en bandeja.
Comencemos pues, con el primero.

Delikatessen de Louis Aragon a la fumée d´oeuvres d´art

Este poeta francés, cofundador junto a André Breton, Paul Éluard y otros del movimiento surrealista, propuso quemar el Museo del Prado por considerarlo “un vertedero de la imaginación".

Échense ahora un trago de buen vino para digerir esto.
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3 comentarios

Vailima -

Bueno Miguel, para ellos la imaginación constituía su punto de partida por lo que es fácilmente entendible el deseo de Aragon. Pero como bien dices, he elegido un plato fuerte. De esos tan indigestos que repiten y repiten.
Un saludo

Miguel -

No deja de ser una provocación como tantas otras de los surrealistas. También el surrealismo era un vertedero de la imaginación, ¿no?

Eso sí, para ser la primera Delikatessen, yo creo que esto es más bien una fabada...

Lola -

¡¡¡Luis Aragonés quería quemar El Prado!!! Y encima es poeta!!!
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