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Vailima

LOS LADRONES DE LIBROS

LOS LADRONES DE LIBROS ”Con tales impresiones, se concentra uno, se recobra,..., y lentamente llega a reconocer las pocas cosas en que perdura lo eterno que se puede amar, y lo solitario en que se puede tomar parte silenciosamente.”
RILKE, R.M.,Cartas a un joven poeta, Alianza, Madrid, 1982, p.57

En el transcurso de la historia, entre guerras e incendios devastadores, las colecciones de libros e, incluso, bibliotecas enteras quedaron diezmadas, muy dañadas o totalmente destruidas. En el siglo XVI, se destruyeron libros en masa en nombre de la Reforma que los consideraba testimonios de una fe derrocada. A principios del siglo XIX, los infolios de la biblioteca del monasterio de Ebrach fueron utilizados para tapar los baches en la calle en medio de movimientos de secularización y, en Nuremberg y alrededores, los batihojas rasparon el pan de oro de muchos códices iluminados medievales para poder así “aprovecharlo” para su propio trabajo.
Con estos avatares han tenido que vérselas muchos libros magníficos de la antigüedad pasando por la difícil situación de caer a menudo en las manos de hábiles ladrones del sustento del verbo. Los vikingos que saquearon en los siglos IX y X los monasterios irlandeses, no lo hicieron por las hermosas imágenes que los iluminaban sino por las valiosas encuadernaciones de metal precioso que las acogían. Por el contrario, el emperador Otón II cuando corría el año del Señor, 973, ordenó abrir el armario del monasterio de Saint Gallen y se llevó un solo ejemplar en el que se podía leer la siguiente advertencia a modo de maldición a quien osara robarlo:

Que pierda su buena reputación, que jamás sea dichoso aquél que me robe.
Que arda en el fuego del infierno ese miserable.


Incluso estudiosos en nombre de la cultura han sucumbido a este menester del robo. Algunos humanistas, como el jurista suizo Melchior Goldast, tomaron prestados manuscritos que no devolvieron jamás o los mutilaron arrancándoles hojas para sus estudios guardándolas en el bolsillo de su pantalón como declararía el jurista ante un tribunal. Pero de todos los ladrones de libros, el más famoso y temido fue, sin duda, el italiano Guillaume Libri-Carrucci (1803-1869), que trabajó en Francia desde 1841 como secretario de una comisión que debía elaborar un inventario de todos los manuscritos de un departamento francés. Libri aprovechó su cargo para practicar un robo a lo grande sin detenerse si quiera ante un libro tan magnífico como el Pentateuco de Tours(ss.VII/VIII). No dejó huellas y modificó y falsificó los asientos de los catálogos dejando pistas falsas. Huyó a Inglaterra eludiendo así una condena de diez años de cárcel en Francia.
Vendió su botín por ocho mil libras a un coleccionista famoso pero el ladrón de palabras e imágenes murió en la miseria.
No vayan a pensar que esto que les cuento son historias pasadas, el robo es hermano de la naturaleza humana y hace tan sólo unos años un profesor universitario americano aprovechó su permiso para acceder a los tesoros de la Biblioteca Apostólica Vaticana. Cambió su lápiz y su papel por unas tijeras y unas cuchillas de afeitar para liberar a algunos códices de sus páginas más hermosas que serían albergadas en el holgado bolsillo del interior de su abrigo.
Una vez descubierto, el hasta entonces respetado profesor obtuvo no riqueza, sino todo el tiempo del mundo y como el Wotan wagneriano dejando caer sin fuerza los brazos y doblando la cabeza sobre su pecho grita:

”In eig´ner Fessel fing ich mich, ich Unfreiester Aller”
(¡En las propias cadenas caí prisionero, yo, el menos libre de todos!)


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5 comentarios

La Restauradora de Libros -

He oido hablar de una novela, basada en un caso real ocurrido en España, que parece interesante...
"Objetivo Beato"

Vailima -

Gracias Barroco por la reseña de la noticia.
Ya la buscaré en El Diario Vasco (si es que aparece)
Gracias y un saludo

Barroco -

(Con varios meses de retraso)
No hace falta remontarse tan lejoes en el tiemp ni en el espacio.

http://nacional.hispavista.com/nacional/20030519172939/Piden-un-total-de-19-anos-de-carcel-para-los-cinco-acusados-del-robo-de-mas-1.400-libros-de-la-biblioteca-Bidebarrieta/

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg040429/prensa/noticias/Vizcaya/200404/29/VIZ-VIZ-076.html

Vailima -

Nada Lucas. Perfectamente superable. Piensa que tu delito no fue robar el libro sino considerar como "amigo" a ese impresentable.
Un saludo

Lucas -

Yo una vez robé un libro en una tienda. Después por vergüenza lo tuve que regalar. El libro era muy bueno, era "El ocaso de los dioses" de Nietzsche. Pero fue el regalo del que mas me arrepentí. Y no por el libro, sino por la persona a la que se lo regalé, que era un inmundo y asqueroso individuo que se divertía con el sufrimiento de los demás.
No se si alguna otra vez robé libros, pero siempre que entro en un rastro me siento como si fuera a robar un libro.
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