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Vailima

VISIÓN DESPUÉS DEL SERMÓN

Si ustedes han recibido cualquier tipo de información o han visitado la exposición dedicada a Gauguin y los orígenes del simbolismo, habrán comprobado que el cuadro que sirve de “gancho” es, en todos los casos, el mismo. Incluso me atrevería a afirmar que por lo que pude comprobar es la estrella de la exposición.


Vision après le sermon

El lienzo en cuestión se titula Visión después del sermón. Pintado entre agosto y septiembre de 1888 representa una ruptura radical en la trayectoria pictórica de Gauguin. Durante ese verano, el pintor trabajaba en Bretaña junto a un joven pintor, Emile Bernard. En agosto Bernard creaba Bretonas en la pradera verde y poco después Gauguin pintaba su Visión después del sermón.


Bretonnes dans la prairie verte

¿De qué modo influyó el joven pintor en Gauguin? No lo podemos asegurar aunque bien es cierto que terminó con la amistad entre ambos. Lo que sí procede es preguntarse qué tiene ese estilo nuevo, en qué consiste su “modernidad” en el sentido baudelairiano del término.
Bernard había trabajado junto a su amigo Louis Anquetin ejecutando un estilo inspirado en las estampas japonesas, caracterizado por la creación de colores planos, divididos por gruesos contornos de forma muy simple.
El crítico Edouard Dujardin describía el método de la forma siguiente:

”La circunscripción del trazo y del color está concebida según las imágenes populares y arte japonés; la estampa de Epinal y el álbum japonés trazan primero la línea, y en la línea, por el procedimiento del coloreado por plantilla, aplican el color; análogamente el pintor trazará el dibujo con líneas cerradas, entre las cuales pondrá los tonos variados, cuya yuxtaposición debe dar la sensación de coloración general deseada, el dibujo afirmando el color y el color afirmando el dibujo. Y el trabajo del pintor será algo así como una pintura por compartimentos, análoga al cloisonné, y su técnica consistirá en una suerte de cloisonnisme.”

La técnica a la que se refiere el crítico es la del esmalte tabicado (émail cloisonné) en la que la superficie está dividida por tiras de metal, formando compartimentos que no permiten que los colores se mezclen ni antes ni después de la cocción.
Hemos dicho más arriba que la Visión… constituye una fisura sin precedentes en la obra de Gauguin. Ahora que hemos explicado la técnica empleada, sabemos la razón de tal ruptura. El cloisonnisme representa la oposición, el no-ser del impresionismo y del naturalismo en general. Frente al “ostracismo” del color del primero, la “solidaridad” de los pigmentos del segundo. La “marca de fábrica” de cada una de las dos técnicas no es difícil de distinguir. Si en cualquier obra impresionista se tiende a disolver la autonomía de las figuras mediante reflejos y juegos de luz y, a fundir cualquier color creando una atmósfera común, en la pintura cloisonniste, los contornos netos marcan el aislamiento entre los cuerpos. Las siluetas, recortadas entre sí, se sitúan en un plano cromático uniforme, con desproporciones y sin conexiones de escala. Las sombras dejan de existir para que no haya ningún vínculo de unión entre las imágenes y el plano donde residen.
El impresionismo ha abandonado a Gauguin y sus antiguos amigos se lo reprochan. Mañana analizaremos con más detalle la Visión después del sermón, la obra que inspiró a Pizarro a escribir lo siguiente:

”Los japoneses han practicado este arte así como los chinos y los signos son muy naturales, pero ellos no son católicos, y Gauguin es católico. No le reprocho a Gauguin haber hecho un fondo bermellón, ni dos guerreros luchando y las campesinas bretonas en primer plano, le reprocho haber birlado eso a los japoneses y a los pintores bizantinos y otros, le reprocho no aplicar su síntesis a nuestra filosofía moderna que es absolutamente social, antiautoritaria y antimística. Ahí está la gravedad de la cuestión, es una vuelta atrás, Gauguin no es un vidente, es un pícaro que ha sentido una vuelta retrógrada de la burguesía hacia atrás como consecuencia de las grandes ideas de solidaridad que germinan en el pueblo, ¡idea inconsciente pero fecunda y la única legítima!. ¡Los simbolistas están en el mismo caso! ¿Qué piensas?...¡Hay que combatirlos como a la peste!”.

Gauguin ha robado a la naturaleza sus componentes de ficción y artificio y se ha quedado solo, en Bretaña. Allí, donde encontró lo salvaje, lo primitivo según sus propias palabras. Allí donde pudo escuchar el tono sordo, mate y poderoso que buscaba en su pintura.
Hasta mañana.
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5 comentarios

Vailima -

Bueno lectores queridos míos. Pues muchas gracias (para no variar). Sois unos tíos estupendos: me leéis y además me decís que os gusta. ¿Qué más puede pedir una aficionadilla a las obras bellas? ¿que os malcrío? jeje. Vosotros sí que ponéis el listón alto en todo lo que hacéis. Yo simplemente aspiro a parecerme algún día a vosotros...
Tio Petros: yo sí que soy afortunada...

Carlos -

Bravo por ti Vailima, he aprendido mucho :D voy a por el otro artículo :)

TioPetros -

Para envidia de los lectores de este blog:

Tuve el placer de ver este cuadro hace poco en Madrid, teniendo a mi lado la autora del blog, dándome las explicaciones en directo sobre la propia obra.

Soy un hombre afortunado...

Carl Philip -

Como de costumbre, un artículo excelente. Nos malcrías.

Palimp -

No soy persona a la que le guste la adulación gratuita, pero lo he leído esta mañana, y lo vuelvo a leer ahora y en ambas ocasiones lo he disfrutado.
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