Blogia
Vailima

UNA FORMA DE ARTE PARTICULARMENTE REFINADA

 

Nos hallamos ante el mural de una de las salas del palacio veneciano de los Labia. El palacio acaba de ser restaurado y las pinturas murales, como no podía ser de otro modo, se han encargado al artista veneciano más célebre: Giambattista Tiepolo. Corre el año 1746 y el pintor decora para esta familia, nada más y nada menos que 500 metros cuadrados de murales convirtiendo el salón palatino en un gran teatro. La protagonista indiscutible es la dama que tienen ustedes ante sí. ¿Qué mejor que representar a la figura histórica por antonomasia del poder, el lujo y el placer para ser contemplada por una sociedad que tenía estos como verdaderos pilares de su naturaleza?

Cleopatra VII, reina de Egipto, asiste a un gran banquete. Sentados alrededor de la opulenta mesa se encuentran el general romano Marco Antonio y un tercer personaje que se nos muestra de espaldas. Conocemos su identidad, pero permítanme que antes de darla a conocer, les presente el motivo del encuentro.

Según nos cuenta Plinio el Viejo en su Historia natural nos encontramos ante el desenlace de una famosa apuesta. Cleopatra se había jactado ante el general romano de poder “comer en una sola comida cien veces cien mil sestercios” y estaba a punto de demostrárselo. El cónsul romano Lucius Munatius Plancus haría de árbitro entre las dos partes. La estupefacción del hombre más poderoso del mundo no se haría esperar: la exótica anfitriona mandó servir “una comida magnífica pero no excepcional” y en el momento en que Marco Antonio se disponía a pedir la cuenta, Cleopatra, quien aseguraba que “todo aquello no había sido sino un acompañamiento y que la comida valdría la suma convenida”, solicitó servir el postre. “Siguiendo sus órdenes, los sirvientes pusieron ante ella un único recipiente con vinagre”.

Para los lectores de este post que no hayan reparado en ello por no haber desviado la vista del terso pecho derecho de nuestra famosa reina, les diré que apenas un palmo a la izquierda, la soberana egipcia sostiene entre sus dedos el objeto que le acarreará la victoria en esta apuesta tan especial. El objeto en cuestión es un pendiente, una perla en forma de lágrima (tan típicas en Vermeer, recuerden) que acaba de desprenderse de su oreja izquierda. Sujetando, como digo, la perla, la introdujo en la copa de vinagre y, dejando que se deshiciera, bebió.


Esta forma de arte particularmente refinada, como sugiere el título del post de hoy, tiene un nombre que todos los venecianos del siglo XVIII conocían muy bien: derroche. La señora de la opulencia no había dudado en sacrificar una valiosa perla, de tamaño excepcional, para demostrar al mundo que viene de occidente, el tamaño también excepcional de todo su poder.

Curiosamente, un antepasado de la familia Labia había rememorado este episodio de derroche y despilfarro cuando el anfitrión, en el cenit de un banquete, ordenó tirar por la ventana que daba al Gran Canal, todos los platos de oro donde sus 40 invitados habían comido. No es de extrañar, entonces, que el episodio abordado por Tiepolo para decorar el palacio, fuera del agrado de esta familia poseedora de una similar tradición en su haber.

Sin embargo, me dirán ustedes, es imposible –en el caso de la reina de Egipto- que la perla se deshiciera en vinagre. Llevan razón, efectivamente, pero es sabido que además de belleza, la hermosa soberana poseía otras armas de mujer que la hacían inteligente y astuta. Lo más probable es que con una hábil maniobra (1) desviara la atención del romano y escondiera la perla como si de un truco de magia se tratara con tan buen resultado como la red que el antepasado de los Labia colocó en la fachada de su palacio tan ilustre para impedir que los platos de oro se desperdigaran, rotos, en el Gran Canal.

Espero haberles entretenido.

(1) por hábil maniobra puede entenderse, tal vez, dejar caer la seda del vestido que cubre su pecho. Vamos, digo yo, que podía tomarse como tal…

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

21 comentarios

Vere -

Consulté un diccionario del S XIX así que no estoy seguro, pero mejor que autoridades habría que realizar el experimento...

Vailima -

Pues precisamente he leído que los científicos hace mucho que saben que no pueden deshacerse. No obstante, me parece una pregunta buena para que nos la aclare Remo.
Me alegra que te hayas divertido.

Vere -

Me he divertido mucho. Decirte solamente que las perlas si se deshacen en vinagre porque están formadas sobre todo de carbonato de calcio. Un abrazo.

Vailima -

lady: la Cleo lleva un exclusivo vestidito de Victorio&tolomeo temporada primavera verano.
brujo: muy acertado tu comentario.
besos

el brujo don carlos -

Pero como el árbitro era romano le dio la victoria a Marco Antonio. Y desde aquel día, los italianos siguen jugando con arbitrajes parciales.

ladydark -

Avísame que pongo yo la red para pescar las angulas ;). Encantadora historia contada a través del mural. Que conste que no entro en el target al que iba dirigidan las artes de Cleopatra... no vi que tenía un pecho al aire hasta la segunda imagen. Por cierto me encanta el modelito que le puso Tiepolo a la Cleo, me parece tan ingenuo :).

Vailima -

¡cuánta razón tienes, Isabel! a ver cuándo me armo de valor y tiro por la ventana unos cuantos cientos en angulas.
...no, pensándolo mejor, no.
besos

isabelbarcelo -

Maravillosa pintura y encantadora historia. De Agostino Chigi también se decía lo mismo: que ordenó tirar la vajilla al Tíber tras un banquete en su villa, la famosa Villa Farnesina. También el banquero tenía puesta una red. De donde puede deducirse que los únicos que acaban por tirar de verdad el dinero son los que menos tienen. Besos, querida amiga.

Jafatron -

Buen truco, sí señor, tanto que de haberse colocado un pircing en la nariz con la perla yo seguiría viendo únicamente el pecho.

Vailima -

Desde luego no hay nada como fijarse en los detalles. Efectivamente se corresponden perla y pezón. Aunque claro, sólo las mentes calenturientas pueden llegar a divisar semejantes correspondencias...
juas

Daniel -

¿Sostiene la reina la perla a la misma altura del pezón real de su terso pecho derecho o es mi lujuriosa imaginación la que ve extrañas correspondencias?

Vailima -

Es que tiran más dos tetas que dos bigas...juas

anarkasis -

se le ve un poco pasmao...

Vigi -

Jajajajaa!!!!!Excelente blog, aunque Marco Antonio nunca llegó a ser el hombre más poderoso de Roma, por ende, del mundo; siempre tuvo a alguien por encima o con su mismo poder durante la etapa del triunvirato.

Un saludo que hacía un tiempo que no te visitaba amiga.

Vailima -

Y acuérdate, Palimp, que uno de los trucos más famosos es el del conejo... no falla. juas

Palimp -

Si yo no he visto la perla porque estaba distraido con otras cosas, no es de extrañar que Cleopatra se la diera con queso a Marco Antonio. Si ya dicen que el secreto de un mago está en desviar la atención.

Vailima -

En fin, que eso es lo que yo opino porque tenía el vestido muy largo como para que fuera un cruce de piernas...

Jose -

No me lo puedo creer. Que la vista se desviase de una joya valiosísima solo por un descuido de Cleo.
Menuda argucia más femenina :D

Vailima -

Yo lo llamaría magia. En el caso del veneciano, sin más, no hubo cojo...

mizo -

Seguro que hubo truco. La muy... Soberana.
Empezamos bien la semana. Paseis buen día.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres