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Vailima

NOMEN, NOMINIS

NOMEN, NOMINIS El domingo pasado mientras desayunaba escuchaba en la radio “Los desayunos de la Ser”, espacio que abre el programa de Fernando Delgado “A vivir que son dos días”. El enviado de la cadena de radio en USA comentó la moda que comienza en Estados Unidos de poner a los hijos nombres de marcas de los más variopintos productos. No me lo podía creer. Dijo, por ejemplo, el número de niños que se llamaban Infinity o Chevy por las marcas de coche de moda. Había no sé cuantas niñas con el nombre de Lóreal, vamos, en versión española “Heno de Pravia Rodríguez”. Un ser despiadado había elegido para su hijo el nombre de una cadena de deportes estadounidense, como si un forofo del deporte le pone a su hijo “Eurosport García Romerales”. Incluso habló de un número considerable de infantes que tenían nombre de marca de zapatos y otros infelices que respondían por Canon: que no sé yo si por las cámaras de fotos o por las fotocopiadoras.

Deplorable a todas luces, pero bueno, tampoco es tan raro. Parece ser que estamos abandonando la moda (que para eso lo es) de crucificar a nuestros vástagos con nombres como Jessica Vanesa Morales, Cámeron Fernández o Washington Gutierrez y ahora nos decantamos por nombrar a esos pequeños infelices con significantes que encontramos en el mercado y en los medios de comunicación. Y es que no se trata de consumismo, sino de un grado de gilipollez tal que no tengo por menos que aborrecer a los miembros de mi misma especie. En ciertas cosas, nos merecemos lo peor. Así, por las buenas, como si se tratara de un juicio divino o un imperativo categórico.
Tengo una amiga trabajando en el departamento de un organismo público donde se inscribe un buen número de personas por razones que no vienen al caso. Me contaba no hace mucho que a raíz de la muerte de Lady Di, se habían registrado un sinfín de nombres evocando a la princesa santa teresa de cabello rubio. Lo curioso es que la forma de este nombre que más abunda es Leididaiana. Escrito tal cual, sin medicación, sin tranquilizantes ni preservativos. Pa joderse. ¿Se puede rizar el rizo aún más?

¿Se imaginan ustedes una valenciana llamada “SOS Casals” o el hijo de un panadero burgalés que responda por “Bimbo Sancho”?
¿Hacemos una apuesta sobre las niñas que se van a llamar LetiZia a partir de ahora?
Lo dicho, que recaiga la ira de dios.
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6 comentarios

Gorpik -

Yo conozco el caso de un joven zaragozano al que sus padres habían impuesto el bonito nombre de Layonel.

Vailima -

Juanma, gracias por transcribir el comentario de tu amiga que, por cierto, ha provocado una gran carcajada entre mis familiares.
Lo que también me ha "encantado" es haber sido agraciada dos veces consecutivas. Es todo un halago.
Un abrazo, Juanma, y gracias por colaborar.

Juanma -


Suelo enviar a mi lista de distribución lo que leo en los blogs que me llama la atención, el tuyo ha sido agraciado con ese dudoso honor dos veces esta semana. Los artículos titulados
BUSILIS,
MEQUETREFE y
NOMEN, NOMINIS. Con respecto a este último, tengo una respuesta que recibí de una amiga que seguro te va a encantar. Un saludo.



El domingo me contó una amiga que es médico que el otro día en la consulta tuvo una paciente que se llama Iloveni. La niña era de etnia gitana y le pregunto que de donde procedia su nombre.
No te imaginas lo que contesto: que sus padres habian visto una camiseta donde ponia ILOVENI y les habia gustado, en concreto en la camiseta ponia I LOVE NY

jose -

Y a mi hija, LetiziaOrtiz de Loz Dolorez

Vailima -

Jose, cuando lo vuelvas a oir, échate a llorar. Sobre todo dignidad, dignidad y dignidad.
Por cierto, no le hagas eso a tu niño. Ten por seguro que nunca te lo perdonará. Es más, que no me entere yo que si no...

jose -

En el 94, una chirigota aquí en Cádiz cantaba en plan de guasa que todo lo que necesitaban en la vida era a "mi Manoli de mi alma, mi Jonathan y mi Jennifer" (la esposa y los hijos claro). Leído esto, no voy a saber cuando vuelva a oir algo así si reír o echarme a temblar.

Ah, yo cuando tenga un hijo le voy a poner Principefelipedetoslossantos, stá claro.
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