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Vailima

NODO

NODO Una advertencia: la de la foto no soy yo.

“Los tiempos cambian que es una barbaridad” decía la letra de una zarzuelísima nuestra. Y no es para menos y si no, vean por curiosidad uno solo de los capítulos de la exitosa serie de televisión “Cuéntame”. Apenas han transcurrido tres décadas y parece que de un momento a otro van a parecer dinosaurios en la pantalla. Quizás para algunos que lean este post no signifiquen nada el papel higiénico del elefante con ese color tan, tan, real (tanto que parecía recién usado); o los sofás de escay, los vasos de duralex en ámbar fosilizado, los cristales de las puertas o los armaritos del baño.
En esa época, al igual que Carlitos, yo era una niña y me impresionaba ver a mi hermana (tiene dieciséis años más que yo) con esos pañuelos por la cabeza al estilo pirata, las cejas como finos hilos de tanta depilación y los zapatos de plataforma que te elevaban del suelo como cohetes propulsores. Una cosa más: los pantalones de pata de campana jugando con la estrechez del muslo.
Al contrario de lo que sucede ahora, había colores incompatibles que una nunca, he dicho bien, nunca debía compaginar en el mismo atuendo: el marrón y el negro, el rojo y el amarillo, el rojo y el naranja, el verde y el azul, por poner unos ejemplos. Con el nuevo milenio, Ágatha Ruiz de la Prada, diseña tulipanes y corazones al son de “mis mezclas” de colores prohibidas y se llena la saca de euros comunitarios.

Cuando yo era adolescente, pantalón tubo y tacones igual a puta barriobajera. Los chicos no podían saber que empezabas a llevar sujetador (por cierto, mi primer sostén me lo regaló mi hermano mayor y era de la marca Peter Pan. Jamás se lo perdonaré) y mucho menos verte las bragas, bragas que por otra parte sólo eran de color blanco o beige. Las de color negro sólo se las ponían las del oficio. ¿Qué tenemos ahora? Las bragas ya sólo las utilizan las parturientas y las abuelas. Braguitas de todos los colores del arco iris que no sobrepasan el hueso de la cadera en ningún caso salvo en el de los tangas que tienen más tela en la cintura que en la cuerdecilla esa que sigue el sendero del culo y se oculta debajo del mismo como si del Guadiana se tratara. Eso sí, entre el tanga y la cintura del pantalón un buen trecho para que al personal masculino le dé un calentón en clase. Es curioso que el gobierno francés haya prohibido este tipo de exhibiciones en sus aulas con la fama de liberales que han tenido siempre.

Fin del colegio. Llega el verano y todos los días a la playa. Bueno, todos no, porque cuando te bajaba la regla no podías bañarte porque la compresa se te escapaba del bañador y claro, excrementos infantiles (y a veces no tan infantiles) flotando en el agua sí, pero compresas ni muerta de risa. Así que cuatro días metida en casa con la excusa tan recurrente del dolor de tripa y a esperar que la depuradora ésa deje de echar vertidos moscovitas para ir de nuevo con tus amigos. Sin embargo ahora no tenemos esos problemas. Para empezar a ninguna chica le importa nombrar lo innombrable. Tengo la regla, eh, qué pasa tío. Encima con el recochineo de que no tiene necesidad de nombrarla porque con los tampones, compresas con alas, sin alas, adherentes, perfumadas y para tangas ¿para qué se van a quedar en casa muertas del asco?

Y del sexo, ¿qué me dicen del sexo?. Colegio de monjas, sólo chicas. Llega la madre superiora y dice:

- este próximo trimestre vamos a hablar del tema de la reproducción humana.

y todas nosotras locas de contentas con la ingenua esperanza de que por fin nuestras plegarias han sido oídas que para eso vamos a un colegio religioso y encima de pago. Nos miramos cómplices las unas y otras, apretando el culo de la emoción sin que se note demasiado que nos tiemblan las piernas. Entonces la hermana x comienza su discurso:
- Dios Padre, la Virgen María y el Espíritu Santo...

¿qué he oído? No, no, deben ser los nervios... SEXO, SEXO, SEXO sí, hermana, ya sabe, lo del mete y saca, lo de los niños, nada del ojo divino, lo del ojino. Joder, esta monja no se entera de nada. No os pongáis histéricas, chicas, que seguro que no hemos oído bien:

- gracias a la intervención del Espíritu Santo, el Arcángel San Gabriel, anunció a María...

y ¿José? ¿Al menos no nos va a hablar de lo mal que lo tuvo que pasar?. Madre, ¿qué es masturbarse? No, mejor no lo pregunto que luego me coge manía.

Me encantan los tangas, las playas nudistas, el sexo y los colores chillones.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

4 comentarios

Juanma -

Me temo que otra vez te selecciono para mi lista de correo... en mi anterior post te dije que iban dos cuando iban tres, ahora no quiero correr riesgos van 4, IV, en definitiva (y en Braille) CUATRO:
.ooo
.o.o
oo..

los puntos no están en relieve, sólo las oes los he usado en el mismo sentido que lo hacen en esa página.
Tienes una pluma envidiable. Un saludo

Cristina -

Cuando hace unos años vi las fotos de mis padres con pantalones acampanados me horroricé y juré que yo JAMÁS me pondría uno. Pues aquí me tienes con mis pantalones vaqueros acampanados y bien bonitos que los veo ahora. Adoro los volantitos de las camisas y camisetas y los zapatos de tacón.
Cuando era peque decían que si te bañabas con la reggla se te marcharía para siempre, jejeje. Ays, que tiempos!!! Y qué recuerdos!.
Yo no viví los 7o prácticamente (soy del 78)pero seguro que fue una época interesante. Al menos en cuanto a música (demis roussos, mireille mathieu, Nana mouskouri...) y moda. Es que tuve la desgracia de vivir la época de los 80 con los famosos bombachos, las hombreras, el pelo alborotado...

Me ha animado mucho leer tu post :) Un saludo

Vailima -

la verdad es que la rinoceronta ha resultado estar tan atractiva con el tanga que no me ha quedado otra que poner un comentario a pie de foto. Ya sabes, por si las moscas...
un saludo Rubén

Rubén -

Jajajaja...
Que bueno. No sé si lo he pasado mejor leyendo el post o viendo la foto.