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UN APUNTE, NADA MÁS

UN APUNTE, NADA MÁS (El JOVEN ESCIPIÓN pasa por detrás de CALÍGULA y se acerca, vacilante. Extiende una mano hacia CALÍGULA y la apoya en su hombro. CALÍGULA, sin volverse, la cubre con una de las suyas.)

EL JOVEN ESCIPIÓN
Todos los hombres tienen algún dulce consuelo en la vida. Eso les ayuda a continuar. A él recurren cuando se sienten demasiado gastados.

CALÍGULA
Es cierto, Escipión.

EL JOVEN ESCIPIÓN
¿No hay, pues, en la tuya nada semejante? ¿La llegada de las lágrimas? ¿Un refugio silencioso?

CALÍGULA
Sí, a pesar de todo.

EL JOVEN ESCIPIÓN
¿Y qué es?

CALÍGULA (lentamente)
El desprecio.

TELÓN

Camus, A.:Calígula, ed. Alianza Losada, 1981, p. 62


En 1904, Kafka escribe una carta a Oskar Pollak en la que dice:

”Si el libro que leemos no nos despierta de un puñetazo en el cráneo, ¿para qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices, como tú dices? (...) Lo que necesitamos son libros que hagan en nosotros el efecto de una desgracia (...), como si fuésemos arrojados a los bosques (...), un libro debe ser el hacha que rompa el mar de hielo que llevamos dentro".

No hace mucho tiempo oí a un adolescente que comentaba orgulloso:

- El profe de literatura nos ha mandado hacer un trabajo sobre La Regenta. Voy a ir al videoclub cagando leches.

El muchacho no se había confundido, no. En COU, uno ya sabe diferenciar entre librería y videoclub sin necesidad de visualizar ningún capítulo de Barrio Sésamo.
Quizás, como suele decirse, la naturaleza es sabia. Si como dice Kafka un libro tiene que provocarnos el efecto de una desgracia, imagínense ustedes el efecto devastador en este muchacho.
La desgracia ya la lleva puesta de antemano."
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