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INDEX LIBRORUM QUI PROHIBENTUR (1)



Recuerdo que durante mi infancia y preadolescencia, llegado ese punto del interminable verano en el que un niño ya se aburre con todo, echaba mano de un tipo de novelas en particular, que me levantaban el ánimo y conseguían que las tardes del final de agosto se me pasaran en un ti-ta como diríamos en mi tierra. Para el resto de mis amigas, que con dolor las recuerdo leyendo “Sissi Emperatriz”, la bicho raro que aquí suscribe, se entretenía devorando unas infumables novelas que más tarde aprenderíamos que se calificaban de “picaresca”.

Será porque mi ánimo se encuentra como en aquellos años, en pie de guerra o porque tengo que alimentar casi diariamente este blog cual lazarillo desprovisto de sustento con el que autoalimentarse, he retomado la idea y quiero contarles alguna cosilla al respecto para hacerles boca e invitarles a que relean alguna novela de este género que, quizás, hayan olvidado desde que en su infancia, su profesor de literatura la incluyera sin piedad en el temario del curso.

La novela picaresca es la que crea y realiza el “Lazarillo”, y que escribe un anónimo autor allá por 1554. Desde esta fecha en la que sale a la luz El lazarillo de Tormes hasta que en 1599, Mateo Alemán escribe Guzmán de Alfarache no existe ninguna obra de este género. Lo curioso, es que de una a otra transcurre el reinado de Felipe II y así como podemos afirmar que ambas pertenecen al mismo género, también podemos decir que la concisión y frescura de la primera queda sustituida por la carga ideológica y moralizante de la segunda. Indudablemente, el verbo “vivir” adquiría sentidos diferentes si hubiéramos sido ciudadanos de España en tiempo de Carlos V o en el de Felipe II.
Como les decía, el género “picaresca” viene definido por un caso individual que difiere sustancialmente de todos los demás. En sucesivos post, les iré mostrando algunas “peculiaridades” de la picaresca determinantes para sus protagonistas que, curiosamente, no son comunes para todos.
Por el momento y, hasta la próxima, les dejo con el comienzo del prólogo de la vida del Lazarillo y aplícome lo que allí se narra y tengan a bien recompensarme con la lectura de este escrito llamado post.

”Yo por bien tengo que cosas tan señaladas y por ventura nunca oídas ni vistas vengan a noticia de muchos y no se entierren en la sepultura del olvido, pues podría ser que alguno que las lea halle algo que le agrade y a los que no ahondaren tanto, los deleite. Y a este propósito dice Plinio que no hay libro, por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena. Mayormente que los gustos no son todos unos; mas lo que uno no come, otro se pierde por ello. Y así vemos cosas tenidas en poco de algunos que de otros no lo son. Y esto para que ninguna cosa se debería romper ni echar a mal, si muy detestable no fuese, sino que a todos se comunicase, mayormente siendo sin perjuicios y pudiendo sacar della algún fruto.
Porque si así no fuese, muy pocos escribirían para uno solo, pues no se hace sin trabajo, y quieren, ya que lo pasan, ser recompensados, no con dineros, mas con que vean y lean sus obras y, si hay de qué, se las alaben. Y a este propósito dice Tulio: “La honra cría las artes”.”


Hasta mañana.
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2 comentarios

Carl Philip -

Un rato más tarde.

Una llamada inesperada, un momento libre: me he puesto a leer la bitácora desde el principio.

Leí los títulos que me interesaron de octubre y noviembre.

De diciembre, leí ya todos.

Al leer febrero, fuí a mi bitácora y te enlacé.

Es claro que nadie está por completo de acuerdo con nadie más, y alguna cosa te discutiría sobre arte moderno. Pero en el futuro, si surge, me encantará hacerlo contigo: como mínimo, dices lo que crees, no lo que te ha enseñado a pensar ningún majadero.

Da por supuesto que visitaré cada nuevo artículo. Comentaré poco, porque decir continuamento "olé" y "qué bien, qué bien", son datos poco informativos. Pero algo haré.

Si antes dije que me gusta, ahora digo que me haré —casi— adicto. Un saludo a TioPetros, al que casi debería hacerle paralelos comentarios.

Carl Philip -

Pues que te quede constancia de que yo, al menos, veo y leo tu obra, si bien desde hace poco tiempo. Me gusta mucho tu bitácora. Tiene un tono mucho más amistoso y menos envarado que el de otras que se dedican a temáticas parecidas. Y, precisamente, el que aparezcan artículos de temas a veces aparentemente diversos —pintura y literatura, pongamos—, da un mayor contexto y profundidad a cada artículo.

Vaya, que me gusta, por si no quedó claro.

Gracias por crearla y mantenerla.
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