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Vailima

UN ERROR DE CUATRO SIGLOS

En el nº 71 de la revista Descubrir el arte, Víctor Nieto Alcalde dedica un magnífico artículo a la obra de Paolo Veronés titulada Venus y Adonis.



Paolo Cagliari (1528-1588) llamado Veronés, llega a Venecia en 1551 y pronto se vuelca casi por completo a realizar obras de temática mitológica en las que abundan las representaciones de Venus y Marte y de Venus y Adonis. Hacia 1580 pinta un lienzo (adquirido por Velázquez en su segundo viaje a Italia) cuya representación se ha identificado con Venus y Adonis.
La fecha exacta de su ejecución sólo nos consta por la referencia que Raffaello Borghini hace de él junto con otra pintura de Veronés La muerte de Procris. La cita de Borghini ha servido desde entonces para emparentar uno y otro lienzo e identificar, como “testimonio y fuente de autoridad indiscutible”, que las figuras mitológicas allí representadas eran ésas y no otras.
Sin embargo, así como la identificación de los personajes es del todo correcta en “La muerte de Procris”, no ocurre lo mismo en “Venus y Adonis”.
Lo que propone el autor (teoría que comparto) es que la temática de un Adonis dormido en el regazo de la diosa es compleja y rebuscada y no concuerda con las representaciones habituales de estos personajes de la mitología. Si hilamos fino y atamos algún cabo que otro, lo más probable es que apoyemos la tesis de que en realidad se trate de La Brisa y Céfalo.
Por una parte tenemos que Veronés pintó ambos lienzos en la misma fecha (así lo ratifica en Il Riposo Borghini; que ambos lienzos tienen las mismas dimensiones (1,62 x 1,90 m) (al menos desde 1988, año en el que se extrajo un añadido del siglo XVIII al lienzo de “Venus y Adonis” de nada más y nada menos que 0,50 m) y, por otra, que ambos cuadros podrían haber sido inspirados (con total seguridad) en la historia de Céfalo y Procris que narra Ovidio en el Libro VII, capítulo IX de Las Metamorfosis:
Procris estaba casada con Céfalo. Por circunstancias que no mencionaré para no alargarme más, Procris regaló a su esposo una jabalina que “alcanzaba todo blanco al que se dirigiera” y un perro llamado Lélapo que “en la carrera vencería a todos”.
Ovidio nos cuenta cómo Céfalo acostumbraba a salir cada amanecer a cazar. “Pero cuando mi brazo ya se había saciado con la matanza de bestias salvajes, buscaba la frescura, las sombras y la brisa que llegaba de los frescos valles. Buscaba la brisa, lenitivo para mí en medio de los ardores, esperaba la brisa;(…) Yo solía cantar (pues lo recuerdo): Ven, ¡oh brisa!, favoréceme, entra en mi pecho, queridísima, aleja como tú sabes hacerlo el ardor que me abrasa”.



La fatalidad quiso que Procris, alertada por un “temerario delator” “quien prestó engañado oído” desconfiara de la fidelidad de su amado esposo hasta el punto de ir a buscarlo al bosque. Céfalo arroja entonces su jabalina hacia lo que cree que es una bestia salvaje. Cuando se acerca a ella comprueba que su queridísima Procris está herida de muerte. La esposa, tumbada en el suelo intenta extraer de su pecho el arma que ella misma regaló a su esposo y con estas palabras habla:
“En nombre de los lazos conyugales que nos unen, en nombre de los dioses del cielo y de los de aquí abajo a los que yo pertenezco, suplicante te pido por aquello que pueda haber merecido de tu ternura, por el amor que todavía hay en mí, al morir, por ti que me has causado la muerte, que no consientas en que esta Brisa llegue a ser tu esposa en nuestro tálamo”.

Fue entonces cuando Céfalo le hizo saber el error, el nombre confundido.
Así termina la historia de Procris y Céfalo. Así termina la mía:
por un nombre confundido, por un error de cuatro siglos.

Un abrazo.

PD. Gracias, Palimp.
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8 comentarios

Palimp -

AAaaahhh!!! Bueno, yo tuve un poco de suerte al buscar la foto :D

Vailima -

y para el mío, porque no disponía de tiempo y la búsqueda estaba resultando frenética. Sin tiempo, sin imagen... ahhhhhhhhhhhhh

Carl Philip -

O sea, que debí decir que tras la aludida reunión vine dispuesto a derribar las puertas del infierno con tal de encontrar el cuadro. Palimp se me adelantó, para mi descanso

Carl Philip -

No, si el de la reunión era yo, lo que pasa es que redacté con prisas. Ni tan larga y penosa como dice Vailima ni tan grata como su sutil innuendo sugiere. Lástima.

Palimp -

Pues no venía de ninguna reunión, todavía no tengo categoría suficiente para estar reunido... :D

Vailima -

Gracias amigos.
Carl: ¿seguro que venía de una reunión? La hora me dice que debió de ser larga y penosa.
jeje
Un abrazo a los dos

Carl Philip -

También yo le doy las gracias a Palimp, que venía de reunión ineludible —vease la hora del comentario— dispuesto a encontrarte la imagen o morir en el intento.

Y ello debe dejar claro que —en este sentido— más gracias te doy a tí. Bien sabes que soy un absoluto fanático de lo mitológico y lo mítico. Unido a cuadros bien comentados, algo del nirvana ronda mi sesera.

Palimp -

No veo mejor manera de recompensar tan bella historia que con este enlace:

http://www.intelisen.com/muerteprocris.jpg

Abrazos!
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