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Vailima

LA CASA DE LA DIVINIDAD

Contemplen la foto que encabeza este post. Se trata el interior del ábside del santuario de Santa María de Ujué, en Navarra. Este ábside dista bastante de ser "normal", en el sentido de que está englobado en una fortificación de tal manera que no ve la luz del exterior. Obviemos este aspecto no poco importante, e imaginen que se encuentran donde estaba yo cuando saqué la foto. Da toda la impresión de que "se está bien" en ese lugar. No sé decirlo de forma más gráfica. Un templo gótico nos maravilla por mil cosas, entre ellas la grandiosidad, la hazaña constructiva casi inconcebible pero dentro de un templo románico uno se encuentra bien. Esta verdad la puede comprobar cualquiera que no tenga la sensibilidad de un celentéreo, independientemente de su fe.


Obviando diferencias de tonalidad, totalmente intrascendentes por deberse tanto a la iluminación eléctrica y a la peculiar forma de comportarse mi cámara digital así como a mi impericia como fotógrafo, vean la misma sensación de bienestar que produce el interior del siguiente templo:

Se trata de la colegiata de San Martín de Elines en Cantabria, muy cerca de la frontera con la provincia de Burgos. Es un magnífico templo con una simbología muy rica casi centrada en el león como animal iniciático y como representación de Cristo. Otra vez hablaremos de él.

Cualquiera sabe que las concepciones de un templo románico y las de uno gótico son diferentes y sin embargo no resulta fácil condensar en pocas palabras en qué consiste dicha diferencia. Lo habitual suele ser caer en tópicos tales como que "el románico es oscuro y pesado mientras que el gótico es ligero y luminoso”.

Esta afirmación no tiene por dónde sostenerse más allá de unas realidades constructivas innegables que hacen que el gótico presente unas técnicas novedosas respecto al románico, permitiendo mayor altura, menor grosor de muros y un mayor número de vanos para inundar de luz el interior. Pero ahora no queremos quedarnos con lo meramente constructivo, sino ahondar un poco más en el espíritu que animaba a los constructores.

Me hubiera gustado encontrar una frase que condensara la diferencia entre el románico y el gótico tal y como yo lo siento, pero no ha sido posible. Y no lo ha sido porque me he encontrado con la frase ya escrita, en el libro Simbología románica de Manuel Guerra, publicado por Fundación Universitaria Española:

En el arte gótico el hombre se dirige a Dios; en el románico es al revés

Quien escribe este post no comparte la fe de los constructores de catedrales. A veces pienso que si tuviera fe, mi capacidad de gozar del románico se vería multiplicada, pero ya ven, no es el caso.

A lo que íbamos: cualquiera que se haya plantado delante de una catedral gótica habrá comprobado que es inevitable mirar hacia el cielo. Todo en el gótico apunta al cielo. A veces es literalmente imposible no hacerlo, viendo afiladas torres dirigirse a las alturas, o contemplando bóvedas a alturas casi imposibles.

El templo gótico es un lugar que clama al cielo, ansiando trascendencia. En un símil, es un conjunto de volutas de incienso ofrecidas a Dios, convertidas en piedra. En el románico, Dios ha descendido para morar en el templo. Desde un templo románico, la divinidad, la trascendencia está en el interior del templo.

El románico coge en su misma esencia el sentido de templo, no meramente como lugar de oración, sino como casa de la divinidad. Gran parte de la simbología está en consonancia con este hecho capital: el visitante no se ve impelido a elevar su mirada al cielo, sino que es animado a la reflexión, a la paz interior y al recogimiento. No hace falta elevarse al cielo porque estamos en el cielo. La bóveda de cañón románica, a diferencia de las góticas, es acogedora y protectora: se está bien bajo ella.

Considerando que en la época del románico la comunicación entre el fiel y Dios era quizás el acto más importante en que pensarse pudiera, no nos debe extrañar que todo esté condicionado a ese encuentro. La planta del edificio, su alzado, la propia orientación de la que ya hablaremos, la portada por la que el fiel o el peregrino debe entrar, el ábside, los capiteles historiados...todo lleva al acto fundamental de encuentro con el Dios.

Es quizás esta diferencia con la vida actual, llena de movimientos, luces y ruidos lo que atrae tanto de un templo románico. La serenidad que emana del edificio está motivada por la necesidad de trascendentalizar la visita al mismo como una visita a Dios. La "casa" no es una casa cualquiera, sino la mejor de las posibles. En cualquier pueblo podemos contemplar el edificio de la iglesia, magnífico, pétreo, alrededor del cual se arraciman casas humildes de sus pobladores, de adobe o de materiales mucho menos nobles. En la planificación del templo nada puede ser ajeno a esta misión de acoger a Dios, por lo que todo está enlazado y sin embargo todo es extremadamente simple en su concepción primera: la unión del cielo y la tierra por medio del descenso de la divinidad de los cielos a la tierra.

El esquema simbólico sobre el que se apoya la construcción románica es de una simplicidad sorprendente: un rectángulo sobre un semicírculo. La casa de Dios se construye sobre este esquema geométrico.


El cuadrado representa la tierra, el medio círculo el cielo, la bóveda celeste. El cuadrado remite al número cuatro, como cuatro son los puntos cardinales en la tierra; el semicírculo remite a la unidad o al infinito: ambas posibilidades perfectas para simbolizar al cielo, morada de Dios o al Dios mismo. Este esquema simple se repite en planta y en alzado, sencillo, escueto y lleno de sentido. Todo ello realizado en piedra eterna.

En alzado es el arco de medio punto sobre dos pilares; en planta es el esquema básico de un templo románico, pero de concepción muy anterior: un ábside y una estancia contigua. La planta cruciforme es posterior a este concepto, mucho más cristiana, menos arquetípica.

 En un futuro post hablaremos de la orientación de los templos. Pero díganme después de lo que hemos ido viendo, ¿no es normal, casi obvio, que el ábside, la zona correspondiente al semicírculo y la zona más sagrada esté orientada a la salida del sol? ¡Cualquier otra posibilidad parece una barbaridad!

A la luz de este esquema simbólico, la casa de Dios se irá edificando con simbolismos añadidos que competen a las naves, los diversos arcos interiores y exteriores, los capiteles, los canecillos, la cúpula, la torre si existe...

En la siguiente ilustración tienen la planta de la magnífica iglesia de Santa María de Uncastillo, en la comarca zaragozana de las Cinco Villas. Se puede observar la obediencia al principio arriba explicado: el semicírculo (ábside) sobre el cuadrado (nave).


Cuando el fiel entra en el edificio, bien sea desde la entrada occidental (al oeste) como desde la meridional (al sur), inicia un camino hacia oriente, desde donde entran los primeros rayos de sol de la mañana. En un camino hacia la luz, mientras nos internamos hacia la zona más sagrada del templo: la morada de la divinidad.

Eso, cuando hay suerte y no han tapiado el ábside con un retablo rococó, con sus angelotes rubicundos y espantosos y los oropeles que tan bien quedan en un anodino templo neoclásico, pero... perdón: estoy dejando de ser objetivo.

Tio Petros

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18 comentarios

Loti -

No estás dejando de ser objetivo: el retablo rococó es objetivamente espantoso, y el templo neoclásico es objetivamente anodino (insustancial).

Gracias por el post.

Lumen Dei -

Creo que al escribir que la estructura románica consiste en "un rectángulo sobre un semicírculo", tequivocahte, miamól, se diría que es al revés.

Imagino que al visitar Ujué no dejaste de catar las migas, plato muy característico de ese pueblo.

Paco Torralba -

TioPetros, sientes lo mismo que yo en el interior de un templo románico. Poco que añadir a tus comentarios. Solo una pequeña aclaración. La planta cruciforme es anterior a este estilo. Santiago de Peñalba, en Peñalba de Santiago (León), Santa Comba de Bande, en Orense o Santa Cristina de la Pola de Lena, en Asturias son ejemplos de muchas construcciones prerromanicas, mozárabes o visigodas con este tipo de planta. Sobre la orientación de templos románicos hay para hacer un tratado. Os espero...

Joaquim -

Por cierto, un detalle sobre Ujué o Uxué, el bellísimo pueblo navarro: es la localidad más ventosa de toda la Península Ibérica...

Herri -

Didáctico y claro, muy claro.
Todo un placer seguir con vosotros esta guía románica.
Sobre la morenica de Ujé ¡que voy a decir! ¡Cuanto he andado por ella! y como me he emocionado cantando en su recinto la Salve.
Sobre las luces del 21 de Septiembre, recuerdo una iglesia románica en Galicia en la que ocurría algo semejante, al menos eso contaba quien nos la enseñó, desgraciadamente no recuerdo el lugar.
Lo de laws cinco de la tarde nos lo explicaría muy bien Sanchez Dragó; algo de ritos tauromágicos habría de por medio y acabaría con el Llanto por Ignacio Sanchez Mejías.

TioPetros -

Sí, Jose, el número áureo tiene mucho que ver con el románico. Pero no por nada esotérico ni especial: el número áureo tiene mucho que ver con todo. Con las dimensiones de tus tarjetas de crédito, sin ir más lejos.
Sería interesante saber si dicho número es más ubicuo en algunos estilos que en otros...

jio -

ya he entrado alguna otra vez por aquí... vengo desde la de naide para cumplir con los 1000 comentarios.
sorry, sólo leí por encima junto a las fotos tan majicas que ilustran el post...
eeeeh, pero otros posts me los leo enteros :D
saludico

Jose -

Si, el gotico es más espectacular y pretencioso, para empequeñecer al espectador pero el romanico es más recogido y familiar.
Además creo que sus proporciones son más acertadas. Seguramente el número aureo tendrá mucho que ver en el asunto.

barduino -

Vaya Tío Petros, me has dejado sin palabras. Ya echaba de menos un post del románico. Me dan ganas de coger la mochila y visitar Santa María de Uncastillo. Sin duda, los templos se "ven" de forma distinta desde que os leo.

TioPetros -

Lapsus teclae:

Rentería, Cobreros es de Rentería (Errenderia segun otros y Orereta según otros; que aquí tenemos muchos nombres para cada pueblo para contentar a todo el mundo).

ProtaGoNismo, no protaNoGismo.

TP

TioPetros -

Sí, Charles.
Este fenómeno no ha sido descubierto hasta hace unas pocas décadas(por Jaime Cobreros, especialista en románico y casi vecino nuestro (es de entería). No es sino otra demostración de que en el románico lo importante es la luz, contra el tópico que dice lo contrario.

Lo que ocurre es que para que la luz tenga protanogismo...debe haber oscuridad; de la misma manera en que un buen concierto no se puede escuchar sino en ambiente de silencio.

Es tan bello que algo en mi interior quiere acallar las voces escéticas que me hacen preguntas: ¿porqué ocurre a las cinco de la tarde? ¿No iluminará también el capitel un rayo de luz muchos otros días del año a otras horas? ¿Porqué ese capitel y o el altar mayor? ¿Será un hecho fortuito? La mirada del ángel y la virgen hacia la luz parecen confirmar la intencionalidad. Dejémoslo así; es tan bonito...

TP

Vailima -

Charles, gracias por traer a San Juan de Ortega ante nosotros. Hace ya tres años hice un post sobre su luz:
http://vailima.blogia.com/2004/030901-eli-eli.php

Charles de Batz -

Me lo iba recordando a medida que leía esta interesante anotación, pero la mención de Anarkasis al 21 de marzo, me ha confirmado el recuerdo de que esa fecha, junto con la del 21 de septiembre,es cuando a la hora de la puesta de sol,un rayo de luz penetra por una de las ventanas del Monasterio de San Juan de Ortega e ilumina el capitel románico que representa la Anunciación. Curiosamente las imágenesque representan a la Virgen y el ángel no se miran entre ellas, sino que dirigen su mirada hacia el punto desde el que procede la luz.

Salud

anarkasis -

los templos románicos tienen como una de sus funciones ser calendarios solares
Desaparecida toda publicación y gran parte de las comunicaciones en el largo período obscuro, alguien tenía que decirle a los campesinos cuando sembrar, alguien tenía que saber con exactitud, cuando empezaba la cosecha, (entre otras cosas)
El ajuste del 21 de marzo fiesta de la pascua en calendario lunar establecido en el 325 en el concílio de Nicea y el solar era el trabajo principal de un sacerdote en aquellos tiempos, lo justo sería decir que no sabían leer latín la mayoría de ellos sino que se sabían la letanía de memoria, pero tenían que saber matemáticas, las justas para hacer los ajustes entre los dos calendarios, normalmente ponían marcas dado que el orto y el ocaso dejaban en esos momentos la sombra en el templo.

Los templos románicos desvelan sus secretos en esas horas y esos días claves
un saludo

TioPetros -

Piensa en el fiel, telémaco. El sol sale por oriente, ergo oriente es la patria de la divinidad. Los constructores románicos y góticos orientaban a oriente (valga la exquisita redundancia) porque orientaban el edificio al dios.

Si el edificio estuviera orientado a occidente, la divinidad debiera acceder a su casa por la puerta principal, opuesta al ábside por la misma que accede el pueblo. Se trataría de una concepción quizás válida en algunos esquemas conceptuales, pero desde luego no en el cristianismo, ni el islam ni el judaísmo.

El fiel se dirige hacia Dios, y Dios hacia el fiel; se trata de un encuentro; no de un camino que se hace en común.

TP

Vailima -

telemaco: permíteme que te conteste la semana próxima con un post dedicado a la orientación de los templos.
peggy: alguna vez hablaré de las pinturas del Valle del Boí. Impresionantes, ciertamente.

peggy -

me ha encantado el post ....me hizo recordar viajes y lecturas ....si el romanico es recogimiento ..lo que me gusta tambien mucho son las pinturas romanicas ....tan primitivas y comunicativas ...:) kiss

telemaco -

Impresionante.
Ya me gustaba el románico. pero después de estás explicaciones me gusta mucho más.

Ya estoy deseando hacer la próxima visita a un templo románico, avanzar hacia el altar en busca de iluminación y de la cuadratura del circulo.

Lo que me resulta curioso es que la orientación no sea justamente la contraria, el santuario al Oeste para que el sol al nacer pueda entrar y dirigirse hacia su casa.
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