AMOREM TESTARI

Si hay algún tesoro con el que he soñado toda mi vida es poseer un códice medieval iluminado. Es una de mis grandes pasiones y, como es una propiedad imposible de adquirir, me conformo con intentar confeccionar uno para mí. Evidentemente, cultivo esta afición cuando dispongo, por lo menos, de dos o tres horas seguidas para mí sola y cuando mi ánimo derrocha paciencia por los cuatro costados, porque si algo hay que tener con este vicio es mucha paciencia y temperamento de hormiguita.
Por mucho que Internet se lo proponga jamás conseguirá proporcionar a mis sentidos lo que un buen libro y si se trata, además, de un manuscrito iluminado no digamos. En este tipo de obras, más que por su caligrafía me inclino por sus miniaturas iluminadas.
La palabra latina illuminare sirve de base al concepto de alumbrar: Resplandecen las páginas dice Dante cuando se refiere al oro, la plata y los magníficos colores que surgen de los pigmentos de los códices medievales.
En este post quisiera hablarles de los componentes de la doble página de un manuscrito. Me van a perdonar porque las imágenes que he encontrado en la web son de gran formato y las he desechado por las características del blog, así, que les ofreceré lo que pueda. Gracias.

En los códices medievales no se cuenta por páginas correlativas (paginación), sino por hojas. Cada hoja (lat. Folium) tiene dos caras.
El recto o cara anterior está a la derecha y el verso o cara posterior está a la izquierda. Cuando encontramos la descripción de dichas hojas se nos da el formato alto x ancho.
La orla es la ilustración que se encuentra en los márgenes y el marco se halla entre ésta, la miniatura y el texto.
En la orla pueden aparecer intercalados figurativos. Si éstos representan figuras estrambóticas o seres fabulosos, se habla de grotescos. Las orlas se componen en general, de acantos de hojas espinosas, acantos adornados con hojas de hiedra o vid y acaban en punta.
A esa letra tan llamativa, de tamaño considerable respecto al resto y que es la inicial con la que empieza la primera palabra del texto, la llamamos capitular historiada,

es decir, la primera letra de encabezamiento que se completa con una representación en miniatura de personas aisladas o de una escena completa.
Capitular, a secas, es la primera letra de un párrafo que destaca por el tipo o el tamaño de escritura y por la ornamentación. En el románico, podían ocupar incluso una página entera. Capitular floreada es la ornamentación realizada, en rojo y azul generalmente, para decorar las iniciales.


En cuanto al texto propiamente dicho, podemos hablar de escritura o justificación que es la superficie que alinea el texto aunque la justificación puede ser un bloque de texto igualmente.
Cuando sobra espacio en una línea lo que podríamos llamar un punto y aparte-, se completa la misma con un relleno de líneas hecho con ornamentos en rojo y azul.
El bas-de page (pie de página) es el campo de imágenes dispuestas en la parte inferior de la justificación o debajo de ésta, ilustrado con pequeñas escenas o grotescos.
La miniatura ilustra unas escena derivada del texto.
Hasta aquí les he presentado someramente los componentes de los follium de un códice. Más adelante, les iré comentando otros asuntos sobre el mismo tema (tipos de libros, copistas, rubricantes, iluminadores...) que, espero, les resulten tan interesantes como a mí.





Cuentan las crónicas de la época, que en 1889, Ramón María del Valle-Inclán tuvo una pelea en la madrileña Puerta del Sol con el crítico y escritor Manuel Bueno. Éste le propinó tal bastonazo en la muñeca izquierda que uno de los gemelos que Valle-Inclán llevaba en la camisa se clavó de tal modo en la piel que le causó una profunda herida. Por descuido y dejadez, nuestro ilustre escritor no se preocupó por curarse la herida, infectándosele hasta tal punto que le tuvieron que amputar la mano.
Ya sabéis, como hoy es viernes y se me presenta por delante un espléndido fin de semana (esto no lo sabéis pero yo os lo digo), aquí os dejo una anécdota musical.
Se cuenta que el genial compositor Ludwig van Beethoven tenía dos hermanos con los no mantenía muy buenas relaciones. Además de no sentir por él ningún tipo de amor fraternal tampoco sentían admiración alguna por su música.
No tengo otro remedio. Mi marido se ha partido de risa hasta reventar. Después de
6.373 El mundo es independiente de mi voluntad (Tractatus)
Sandro Botticelli es el nombre por el que popularmente conocemos al pintor del Quattrocento italiano Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi. Botticelli era el apodo de su hermano mayor, Giovanni, cuya obesidad provocó que el mote de tonelete se extendiera a todos los miembros de la familia.