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...PORQUE AQUEL ÁNGEL FIERAMENTE HUMANO...

Decía Camus que “el hombre también segrega inhumanidad”.
Para combatir el efecto devastador de su condición intermedia, es decir, tener consciencia de lo abstracto, de lo divino y saberse, por otro lado, limitado, lisiado, el Hombre (con esa mayúscula que nos engloba), digo, se revela de dos formas diferentes. Podríamos decir que una estriba en la búsqueda de la belleza mediante el empeño y la dedicación de construir las diferentes ciencias, las matemáticas (como nos lo ha dejado suficientemente demostrado Tio Petros), el arte en todas sus representaciones incluída la música, la ética y otra serie de disciplinas que los renacentistas recogerían bajo el término de “humanitas”.

La otra forma de combatir y luchar contra nuestra propia naturaleza es la que apunta Camus. Aquella que hace que, cansados de querer ser dioses, nos olvidemos de ser hombres. Existen tantas manifestaciones de inhumanidad como hombres han existido.

Curiosamente, en cualquiera de los dos casos; en el bando en el que uno se encuentre, se defina, o al que aspire, la insatisfacción nos persigue porque uno no puede dejar de ser hombre. De ahí la fatalidad. En cualquiera de los dos casos, también, necesitamos de los demás, del “otro”. El amor intransitivo del que hablaba Rilke sólo se da en las rosas, que nos ofrecen todo su esplendor sin esperar nada a cambio, para marchitarse después.
Pero yo quiero ser Hombre, con mayúscula de saberme grande, como a lo que todo niño aspira. Por eso, para que mi existencia no sea sólo la casualidad de estar viva, pienso en la gratitud. En una gratitud que nada tiene que ver con religiones; en la gratitud casi intransitiva de la rosa; en la gratitud que me acerca a los dioses cuanto más Hombre soy.
Dar las gracias al otro, recortar mi inhumanidad, reconfortarme.
Generalmente nos da vergüenza. No solemos ser generosos. Algo así como si al dar las gracias nos arrancaran algo. Hoy quiero sentirme satisfecha, completa, como aquel ángel fieramente humano de Góngora. Hoy quiero agradecer: unas palabras, una actitud. Su tiempo.
Un acto de otro ser humano.

Gracias, E.B.
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1 comentario

Carl Philip -

No hace falta agradecer lo que es simple justicia. Gracias a vosotros.
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