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Vailima

LOS HOMBRES MUEREN Y NO SON FELICES



”Pasa. La sangre, pasa. Boca arriba.
Como los muertos. Como todo. Pasa”.
Tabla rasa. Blas de Otero

Todo a mi alrededor habla de muerte. Ya saben, ésa que no puede tragarse cuando otros deciden acabar con los sueños de alguien. Por eso, cuando uno se siente trágicamente humano, acude sin remedio y sin esperanza de redención a consolarse entre los suyos y, llora. Llora Blas de Otero cuando lo he abierto en su Redoble de conciencia; llora Vivaldi cuando a mis oídos han llegado los primeros compases de Et in terra pax hominibus o llora Mantegna cuando contemplo su Cristo muerto.

Como nos recuerda el poeta, “la sangre, pasa. Boca arriba. Como los muertos...” De este modo nos presenta Mantegna su muerte. La del hombre, no la del Mesías. La muerte a la que tan humanamente se le teme. Boca arriba.
El arte no sólo es técnica. Es imaginación, ruptura, transgresión. Frente a las normas establecidas, la tarea del creador.
Esta obra no sólo supuso una revolución de la perspectiva al lograr ese grado de dramatismo, de realismo inusual que contemplamos con el Cristo yacente sino que el artista nos ofrece una visión humana de Cristo. Contemplen el cuadro. Se nos ofrece el escorzo de un cadáver tomado a vista de pájaro. ¿De qué otra forma podemos ver la muerte de otro ser humano sino a vista de pájaro? Somos espectadores de la muerte de un hombre, del dolor de una familia, del sufrimiento –ya pasado- de una víctima a manos de verdugos, hombres como él.
Sorprendentemente, si ustedes recuerdan y han visto la galardonada película “Mar adentro” (por cierto, título de otro poema de Blas de Otero), se nos ofrecen un par de fotogramas, a lo sumo tres de un escorzo idéntico al de Mantegna. Como Jesús, el protagonista se nos muestra levemente cubierto por una sábana blanca. La misma que cubre al adolescente que salta al vacío. Como Jesús el hijo, la muerte le redime con el mundo. Tres hombres, un solo dolor, el mismo dolor con el que se consigue la eternidad. Inmortalizar el dolor del hombre. El rostro que ya no sufre. Las manos yertas, los ojos cerrados .Ya no hay sangre en el sudario. La sangre, pasa. Boca arriba.
El dolor se nos acerca para hacer redoblar nuestra conciencia. Dolor de Humanidad.
Descansa, Jokin, en paz.
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4 comentarios

melanie -

bueno esta muy lindo pero debe de ver mas sangre

Cristina -

Descansa en paz, Jokin.

Anónimo -

Que la tierra te sea leve; muchacho. Y que tu muerte sirva para algo.

TioPetros -

Descansa en paz, Jokin.
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