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Vailima

ANIMALES

ANIMALES

Vemos un bello capitel adornando la columna de una galería porticada o en una portada y en una primera instancia disfrutamos de la belleza que nos produce su contemplación. Enseguida, si algo nos impulsa a ir más allá, nos preguntamos qué representa. Estamos preguntándonos por el significado del símbolo.

A veces, el significado es poco menos que trivial: contemplamos la huida a Egipto y la reconocemos, porque tenemos las claves para su interpretación. Quien no las tuviera, vería simplemente una serie de personas y un burro. En estos casos, son las Sagradas Escrituras las que tienen la clave, y forman parte de la cultura común de la civilización occidental.

Otras veces, vemos animales, o interacciones entre animales y humanos y si leemos en una buena guía la interpretación, no podemos por menos que sorprendernos. La primera pregunta que invade al profano es: ¿Esta interpretación es correcta o es una suposición?

Luego vienen otras preguntas: ¿Cómo pueden los especialistas estar seguros de las motivaciones de los autores? Si la relación entre un significante y su significado puede ser arbitraria, ¿cómo saber qué significa un símbolo esculpido hace ochocientos años?

Ocurre que la relación arriba citada no es tan arbitraria en los símbolos como en los signos en general, y ocurre también que los autores que esculpieron tales imágenes estaban inmersos en una cultura que los llenaba por los cuatro costados. Una cultura que no es la nuestra exactamente pero que ha dejado múltiples rastros escritos a lo largo de Europa.

Santiago Sebastián López, en su monumental obra "Iconografía medieval" comenta:

"La Edad Media parece haber pensado con pasión que todo pudiera ser símbolo, pero -cuidado- hay que estudiar estos símbolos en sus fuentes y en sus textos, pues existe el peligro de deformar con la mejor buena fe su verdadera significación"

Así pues, cuando los especialistas investigan sobre el significado de un símbolo románico, no elucubran sobre el mismo, generando una teoría que más o menos cuadre con sus ideas previas, sino que se documentan exhaustivamente sobre las fuentes originales (textos) medievales, buscando usos comunes de ciertas imágenes que se repiten en el tiempo y que hunden su historia en épocas clásicas precristianas.

Hablemos de animales, reales o imaginarios. Poco importa que el conocimiento de la vida de los animales estuviera por aquel entonces inmersa en una pseudociencia absoluta, que mil comportamientos animales fueran una y otra vez mal interpretados o que la visión de la naturaleza adoleciera de una terrible falta de objetividad a los ojos de un observador actual. Lo que importa es que la cultura románica era una cultura de consensos establecidos y adquiridos a través del tiempo con múltiples préstamos de otras civilizaciones anteriores; y estos consensos dejan huellas indelebles que el historiador puede estudiar de forma científica.

Los animales y sus representaciones nos dan un buen ejemplo de ello: la Edad Media no inventa sus símbolos, sino que bebe de fuentes anteriores y las adapta a su momento, momento en el que todo se integra alrededor de una visión totalizadora con centro en Dios. Los mismos Padres de la Iglesia se alimentan de las fábulas moralizadoras de los clásicos, en las que repetidamente se asocian los animales a diversas virtudes y vicios. Pero quedémonos en la virtud que otorga el trabajo (sobre todo un lunes) y terminemos, hasta una próxima entrega, la primera parte de este post.

nota: mi agradecimiento a Tio Petros por colaborar en esta casa con una nueva historia sobre el románico.

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15 comentarios

Vailima -

pero serás celosón. ¡No me lo puedo creer!

Lumen Dei -

Perdona guapita (Vanina Vainilla), pero las cosas son de quien las hace, así que el niño/a de la piscina es mía/o.

vanina vainilla -

Vaya, que listo es mi niño.
El de la piscina no, el otro.

Koke.

Vailima -

Tienes razón, India, pero me inclino a pensar que son arpías (salvo la figura que como apuntaba Salamandra, es un grifo). Las sirenas suelen ser representadas tal y como nosotros nos las imaginamos, con su colita de pez...

Vailima -

la RAE admite las dos.

india -

sí, Naboleon, es lo mismo.
También podrían ser sirenas, ¿no? En origen eran mitad ave, mitad mujer.

Naboleon -

¿Cómo se dice, arpías o harpías? ¿Es lo mismo?

Vailima -

Son arpías, Salamandra, tal y como Lumen comenta con acierto (últimamente donde disparas aciertas, amigo luminoso).
jajaja, me ha hecho gracia lo del polvo. juas

Salamandra -

¡Qué bien, alergia sólo en primavera! Los alérgicos a ácaros (no me gusta ser alérgico al polvo) estamos liados todo el año.

El de la izquierda, ¿puede ser un grifo?

Lumen Dei -

Yo creo que, tal y como aludes a la querencia por inspirarse en mitologías antiguas, esas esculturas de los capiteles son "Larkies", es decir, "Harpías"; veasé:

http://en.wikipedia.org/wiki/Harpy

http://es.wikipedia.org/wiki/Arp%C3%ADa

Y a mayor y más simpático abundamiento:

http://en.wikipedia.org/wiki/The_Golden_Fleecing

Besitos

Fer

anarkasis -

estoy enamorá, to revoloteá como las avefrías al llegar la primavera, esperando los primeros ataques alérgicos...

saludos también al Tio Petros que hace mucho que no asoma detrás del telón.

Vailima -

Ya he cambiado la imagen. El cambio y tu comentario se han solapado. Excusas.
"ave fecundadora que trae y la que arrebata"...estás de un poético que abrumas, amiga.
India: gracias por las reseñas

anarka-bocazas -

ya se ve mejor

anarkasis -

la imagen es ratoneramente pequeña, pero, las gallináceas que miran con tanto desdén y nos vigilan prestas para robarnos el alma, o nuestros amantes, a saber de los miedos que cada cual arrastra... son más viejas aún que los clásicos griegos.
Son la simbología primigenia por ser común a casi todas las civilizaciones, el ave fecundadora que trae y la que arrebata, lleva el alma, se la puede encontrar hasta antes del 7.000 adc.

india -

¡buenos días!
por si a alguien le interesa el tema, os dejo aquí un par de libros sobre las interpretaciones que se han hecho de estos animales:

-BOTO VARELA, G., Ornamento sin delito. Los seres imaginarios del claustro de Silos y sus ecos en la escultura románica peninsular.

-CHARBONNEAU-LASSAY, L., El bestiario de Cristo. El simbolismo animal en la Antigüedad y la Edad Media.

-DOMINGO PÉREZ-UGENA, M. J., Bestiario en la escultura de las iglesias románicas de la provincia de A Coruña - Simbología.

Saludos y buen día!
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