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Vailima

LOS ABISMOS DONDE CAEN LOS GENIOS: DIONISO

DIONISO

El título del post de hoy se lo debo a un verso de Victor Hugo. Lo he elegido porque quiero hablarles de abismos y de genios. En particular, aquellos que hicieron del siglo XIX un período histórico que siempre me ha atraído y del que guardo grato recuerdo desde mis tiempos de estudiante de Filosofía: el Romanticismo.

Desde la melancolía que me trajo ayer nuestro joven de Moretto da Brescia, he recuperado un espléndido ensayo de Rafael Argullol titulado El Héroe y el Único. El espíritu trágico del Romanticismo que adquirí allá por el año 84 en un ataque de nihilismo y juventud nietzscheanos que es lo que uno debe tener con diecinueve años. La apostilla de la aclaración y de la edad viene a cuento porque en la actualidad –y habiendo transcurrido bastantes años, algo así como un Aleph 0- mi atracción por el tema no se ha visto disminuida en nada. La única explicación que se me ocurre es que me meo fuera del tiesto lo mismo que si tuviera el pelo por la cintura, me adornara el pelo con una guirnalda de flores y fumara canutos por doquier. En fin, así soy.

En el capítulo dedicado a los dioses románticos, Argullol habla de Dioniso, Apolo, Prometeo y Zeus como aquella teogonía básica que inspira la lírica trágica del movimiento romántico. Ya no son dioses, en el sentido sagrado o religioso, sino “impulsos meramente humanos nacidos de una conciencia poética que, eso sí, tiene una desesperada y frustrada necesidad de aquéllos”. Una vez definida la idea, permítanme que hoy les hable del primero.

El Dioniso romántico encarna la turbulencia, lo que el autor denomina “lo romántico de lo clásico”. Por su naturaleza, Dioniso impulsa la creatividad primaria, desordenada; aquello que se desborda del inconsciente y del sueño, del misterio del sexo y la locura sensitiva. Una estética de la pasión en un espacio sin límites donde coexisten el fondo sin forma y la libertad sin moralidad, lo que Herder definiría como el inicio mítico-histórico de una nueva clase de poética cuya novedad estaría basada en la liberación incondicional de nuestras emociones:

“Lo verdaderamente ditirámbico desciende probablemente de la más remota forma de expresión poética derivada de la sensualidad instintiva en busca de sus objetivos; se dirigía sólo al ojo, al oído, al gusto; siempre hablaba el lenguaje de las emociones, raramente el del intelecto, nunca el de la razón”

Dioniso se sienta en el trono de la poesía y en contraposición con las “luces”, su reino es la penumbra, invitándonos a los hombres a un viaje a los infiernos, a los abismos de la sensitividad y de la inconsciencia donde el afán de totalidad trae consigo el vértigo y el sufrimiento en un ascenso a la cima de la sensualidad y un descenso simultáneo al abismo del dolor. No en vano a Dioniso se le considera la unión de lo que construye y de lo que destruye; el nexo entre la muerte y el amor como en el caso de “intoxicación báquica” de Novalis; la reconciliación de las fuerzas de la luz y de la oscuridad si hablamos de Hölderlin; la culminación del sueño como capacidad de autodestrucción a través de él en Keats o aquel deseo de liberar la exaltación y el sufrimiento que se hallan en la esencia última del ser humano si nos referimos a Leopardi.

Nietzsche dará el gran paso ampliando la naturaleza dionisíaca del hombre afirmando:

“es lícito decir Yo: sólo que esta yoidad no es la misma que la del hombre despierto, empírico-real, sino la única yoidad verdaderamente existente y eterna que reposa en el fondo de las cosas”

porque existe en nosotros, los hombres, un impulso que nos vincula a los abismos de nuestro propio ser, a través de lo misterioso, de lo sexual y lo delirante y a las altas cotas del placer mientras descendemos por los desfiladeros del horror a la muerte.

Hasta mañana.

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11 comentarios

el brujo don carlos -

¿Nuestro tesoro? El vino. ¿Nuestro palacio? La taberna. ¿Nuestros fieles amigos? La sed y la embriaguez. Ignoramos la inquietud porque sabemos que nuestras almas, lo mismo que nuestras copas y trajes mancillados, no tienen que temer ni el polvo ni el agua ni el fuego.
O. Khayyam

ladydark -

Jojojojo...
"Me clava el puñal
que aunque no mata
con la rosada señal
como poco me recata"

Vailima -

Luis: Comentario: "In vino veritas" y en una mirada como la tuya toda la belleza del mundo robada en una imagen.Saludos
Vere: "a un jovencito" tú mismo lo has dicho. No hay nada que temer, alors.

Vere -

No os extrañe que no entremos, yo asomo con temor la nariz porque sabemos que las bacantes, además de lo que ya sabemos, descuartizaban y se comían crudo a un jovencito.

Luis -

In vino veritas

Vailima -

nada, nada, Ladydark, que ya estamos comprobando que del misionero nadie pasa y que los sueños, como decía Aute tutelado por Calderón, sueños son...

ladydark -

Vailima, yo creo que lo del sacrificio humano les ha dejado mudos, borralo niña, que desde entonces no ha comentado ni uno¡

ladydark -

En lo dionisiaco llevado al extremo, recuerdo a Bataille, para el Dionisio es el dios que disuelve las formas, las identidades singulares en una orgía ritual, el dios de la ebriedad, del derroche y de las mujeres, el dios opuesto a Apolo, pero sin embargo su conexión con la utilidad y las preocupaciones materiales, le definen como ambiguo En lo dionisiaco, es igual de importante el restablecimiento de la serenidad que la irrupción de la sexualidad y la violencia
En “Lo imposible” sus personajes se ven abocados a un erotismo que es la aprobación de la vida hasta en la muerte, el erotismo es cosa de vida y muerte y por eso, se une con la poesía y con la pasión desordenada, con el odio. Por supuesto Bataille entronca directamente con Sade, y de hecho al final de su vida fascinado por el sacrificio humano, fundó una sociedad secreta, Acéphale, cuyo símbolo era un hombre decapitado, con el objetivo de crear una nueva religión, en la cual planeaba sacrificar a su amante como inauguración. Y nada más ilustrativo que un poema suyo (traducido, mi francés no da para más):

Eres el horror...

Eres el horror de la noche
te amo como se agoniza
eres débil como la muerte.

Te amo como se delira
sabes que mi cabeza muere
eres la inmensidad, el miedo.

Eres bella como matar es bello
con le corazón desmesurado me ahogo
tu vientre está desnudo como la noche.

Vailima -

"Por el vino, por el vino abandonamos nuestros almendros;
por el vino abandonamos nuestro bosque, y la amarilla retama
y los fríos champiñones;
por el vino seguimos a Baco a través de la tierra, ¡gran dios de incesantes copas y jovial alegría!
Keats, para nosotros todos.

Charles de Batz -

!Menuda forma de detener la mañana para relajar el ánimo con una lectura!, da para pensar un buen rato y quienes de mí esperen algo durante las próximas horas, puede que tengan que resignarse a recibirlo al revés, escuchar respuestas que nada tienen que ver con sus preguntas, o a oir salir de mi boca salmos paganos que muchos creían ya olvidados. Esa es la consecuencia de una lectura densa y evocadora.

Por contribuir con algo, dejo que hable el poema de Cavafis:

Damon, el artista (otro más diestro
no hay en el Peloponeso), en mármol
de Paros está elaborando el cortejo
de Dionisio. El dios en gloria excelsa
adelante, con ímpetu en su paso.
Desenfreno detrás. Al lado de Desenfreno
la Embriaguez escancia a los Sátiros el vino
de una ánfora coronada de hiedras.
Cerca de ellos Vino Dulce el indolente,
los ojos semicerrados, dormilón.
Y más abajo vienen los cantadores
Melodía y Dulce Canto, y Festejo que nunca
deja apagarse la venerable antorcha
de la procesión que él sostiene; y la Ceremonia, muy digna.-

migratoria -

Buen modo de comenzar el día, aludiendo a «Las Contemplaciones»:

La fosse, plaie au flanc de la terre, est ouverte,
Et, béante, elle fait frissonner l'herbe verte
Et le buisson jauni;
Elle est là, froide, calme, étroite, inanimée,
Et l'âme en voit sortir, ainsi qu'une fumée,
L'ombre de l'infini.

Et les oiseaux de l'air, qui, planant sur les cimes,
Volant sous tous les cieux, comparent les abîmes
Dans les courses qu'ils font,
Songent au noir Vésuve, à l'Océan superbe,
Et disent, en voyant cette fosse dans l'herbe:
Voici le plus profond!

¡Batir de alas!
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