NADA POR AQUÍ, NADA POR ALLÁ (2)
Como veíamos ayer el hábito del ladrón del cuadro se asemeja al de los hermanos dominicos aunque faltaría el cordón y la capucha y, como puede apreciarse, el tocado es absolutamente profano. Con el arma de la Inquisición en su poder, la orden formaba la guardia papal a la hora de combatir a las brujas.Sin embargo, en los Países Bajos, muchos reprobaban esta histérica cacería. Como anécdota, recordar que en 1481 un predicador dominico declaró ejes a ciertos miembros de la burguesía de Gante. Como respuesta, el consejo de la ciudad mandó llevar a prisión al dominico sin proceso alguno, prohibiendo, además, dar limosna a ningún miembro de esta orden ni asistir a sus servicios religiosos. Vamos, que no se andaban con chiquitas, como diría aquel.
Al igual que los humanistas, quienes se puede decir que fueron los que más lucharon contra la caza de brujas y la Inquisición, El Bosco nos quiere dejar su aportación al respecto con este lienzo. Siguiendo las declaraciones de Erasmo de Rótterdam por las que aseguraba que el pacto con el diablo era una invención de los maestros que combaten la herejía, el pintor nos muestra la confabulación del charlatán con el supuesto monje.
Como vemos y como le ocurre al personaje inclinado sobre la mesa, los sentidos nos engañan. Sobre todo la vista. Fíjense por favor. Este personaje no es un varón. Se trata de una mujer. Fea como un demonio, pero mujer. Si quieren hagan un acto de fe y créanme por varios motivos (uno de ellos, perfectamente visible).
Aunque el perfil de esta vieja dama del s. XV sólo sea superable por el de forma de grifería de diseño de nuestra simpática Rossi de Palma, El Bosco incluye un atributo que sólo las amas de casa poseían: la llave que lleva colgada de la cintura.
El segundo motivo por el que se puede afirmar que nuestro personaje transexuado es una mujer es porque después del Malleus maleficarum (manual usado por la Inquisición), la mujer se caracteriza por su credulidad y porque se deja seducir por el diablo más fácilmente y a menudo que el hombre (permítanme que no haga ningún comentario sobre esta afirmación que me sale humo por las orejas y en este momento no estoy fumando ¡cosa tan rara!)
Bien. Contemplen cómo el ilusionista ejerce su poder sobre la vieja dama. Sin hablar. Sin tocar. Su arma es la mirada: el mal de ojo que envicia el aire alcanzando a la víctima tal y como se exponía en el manual arriba mencionado.
El charlatán, el ilusionista, el impostor o como queramos denominarlo, es el único personaje que lleva sombrero, ese sombrero tan de moda entre los nobles de la corte de Borgoña del siglo XV y, que después sería adoptado por burgueses acaudalados como uno que les presenté en otro post. ¿Podrán hacer memoria? Doy una pista: la escena representaba uno de esos días en los que la gente dice que es inmensamente feliz
Es evidente que el sombrero confiere una falsa respetabilidad al mago. Si El Bosco quiso atraer nuestra atención con el hábito del monje, igualmente con el sombrero alude a los Habsburgo y a los duques de Borgoña a quienes pertenecía su ciudad desde 1477.
¿A que no adivinan dónde residía el Archiduque Maximiliano cuando hacía una escapadita a la ciudad de El Bosco?
No hay más que contemplar la obra.
Y hasta aquí llegamos hoy. Mañana, víspera de nuestro viaje a Madrid, les hablaré de animales mágicos, de alquimia y del Tarot (por supuesto desde el punto de vista del análisis del lienzo, no vaya a ser que Tio Petros me excomulgue por ello). Así pues, a la magia del viaje le precederá la magia de la historia del arte. Buen comienzo. Creo.


Aunque no podemos determinar con exactitud el sexo del bebé, la sombra del velo nos sugiere que podría tratarse de un niño a pesar de que el pintor toma como referencia la figura femenina para representar las edades de la vida. ¿Por qué entonces pinta un varón? Remontémonos a la época en la que se ejecutó el lienzo. En pintura, el sexo de los niños representados carecía de interés para el espectador entre otras cosas porque ambos sexos vestían de forma similar y porque, al contrario que hoy en día, no se concedía mayor importancia a la infancia. 
Hoy voy a hablarles de una entidad externa a la obra de arte que, sin embargo, puede considerarse como un componente genuino de la situación pictórica: el espectador.
Mi cruzada contra ARCO no es tan cruel como se imaginan. Todavía hace que sonría.
un regalo desde otra
Bueno amigos, hace un año que La Divina Comedia se presentó en sociedad.
Nos habíamos quedado en la cuestión de la identidad del caballero que contempla a la mujer amamantado al niño. Pues bien, la interpretación más convincente es la que le asocia con Paris, el hijo del rey de Troya. Su madre soñó que el niño causaría el hundimiento de la ciudad y por eso lo abondonó en el monte Ida. Fue criado por un pastor y su mujer. Pero en el lienzo no se recrea esta escena sino una posterior. Paris se convirtió en pastor, como su padre adoptivo, y estaba enamorado de una ninfa del río, que dio a luz un niño. Así pues, el momento que Giorgione plasmó en su obra es aquel en el que Paris se despide de la ninfa una vez que Afrodita le ha prometido el amor de la mujer más bella del mundo, Helena, reina de Esparta.
Giorgione, junto con Durero, descubrió el paisaje para la pintura. Estamos hacia 1507 en Venecia. Dos personas se encuentran fuera de la ciudad, en plena naturaleza. El hombre de la vara es un soldado (1530) o un pastor (1569) y observa plácidamente a la mujer desnuda que amamanta a un niño. Ella nos mira ¿nos pregunta algo?
En la dedicatoria con la que Daniel Samoilovich introduce su poema titulado El engaño nos dice:
Dice la voz popular que es de bien nacido ser agradecido. Por este motivo quisiera dedicar este post únicamente a dar las gracias.
Finalizaba el post anterior con una revelación cargada de misterio. Bien es cierto que, de forma maliciosa, les planteaba una pregunta que así formulada no tenía sentido, ya que evidentemente toda obra de arte tiene un padre aunque éste sea desconocido. Pero ya saben que una puede tomarse sus licencias cuando de tirar de la cuerda se trata. En fin, no les entretengo más y vayamos al quid de la cuestión retomando el tema como lo dejé ayer:
SECRETOS DE ALCOBA