JOHN CAGE O NO LEA ESTE POST PLAGADO DE TACOS Y EXABRUPTOS SI USTED ES UNA PERSONA SENSIBLE ...Y DECENTE
Mi querido cuñado E. es un magnífico organista. Ambas afirmaciones son veraces. Sé que mi querido cuñado E. me quiere y, sobre todo, me conoce. Mi querido cuñado E., educado musicalmente hablando en un país vecino de costumbres refinadas donde al queso se le llama fromage, que ofrece conciertos en USA y como ya les dije recientemente en Notre Dame de Paris, me envía un correo electrónico con una noticia que les paso a detallar y cuyo título es el siguiente: El concierto más largo del mundo cambia de acorde.
HALBERSTADT, Alemania (AFP) - El concierto más lento y más largo del mundo, que debe terminar en el año 2639, cambió este jueves a un nuevo acorde, que deberá tocarse varios meses en el órgano de una iglesia de Halberstadt, en Alemania.
En esta iglesia abandonada tiene lugar desde el 5 de septiembre de 2001 el recital de una obra del compositor experimental estadounidense John Cage (1912-1992) titulada ’organ2/ASLSP’, las siglas de ’As SLow aS Possible’, que traducido quiere decir ’Lo más lento posible’...
Este jueves, un acorde compuesto por un la, un do y un fa sostenido, ha sustituido al acorde compuesto por un sol sostenido y un si tocado desde el 2 de febrero de 2003. Dos mi de una octava de intervalo están siendo tocados desde julio de 2004 y seguirán hasta el 5 de mayo. Las teclas del órgano son mantenidas en las notas con pesos durante la duración necesaria. El próximo cambio de notas, a menos que intervenga el músico que toca, tendrá lugar en 2008.
La primera parte de la obra, entre 2001 y 2003, se componía de un largo silencio.
John Cage creó esta parte en 1985, antes de hacer una versión de 20 minutos para piano, que reescribió para órgano en 1987 en una versión totalmente teórica que deberá ser tocada durante 639 años.
Los responsables del proyecto del John Cage Organ Project decidieron tocar ésta última parte en el órgano Blockwerk de la iglesia de Halberstadt, un instrumento construido en 1361, justo 639 años antes de que el proyecto se decidiera hacer, en el año 2000.
Varias celebridades locales ya han reservado su sitio para los próximos cambios de nota, cuyos beneficios recaudados irán a la restauración del órgano. Los años 2064 y 2222 ya están reservados, por tanto, igual que el final de la obra, en 2639. Una alemana desea festejar allí su 667 cumpleaños.
John Cage, alumno de Arnold Schonberg, es el autor de ’4’33’, una obra para orquesta de cuatro minutos y 33 segundos... de silencio.
Cuando una se cabrea como una mona debe mantener su lengua (en estos casos bicéfala y no viperina) a buen recaudo para que en el caso de automordedura no fallezca por el veneno que contiene. Pero ya me conocen ustedes, y en ese período de ovulación neuronal espontánea como es este caso, la constricción se convierte en utopía. Leo la noticia y no me lo puedo creer (de lo que se deduce que mi capacidad de sorpresa sigue en vigor y vigorosa).
El John Cage ya me caía mal de cojones con sus “cuatrominutosytreintaytressegundos ” de impagable silencio a pesar de que Palimp tratara de convencerme de lo contrario y sin ningún resultado a las tres de la madrugada en un pub donostiarra frente a mi chupito de orujo blanco. La monarquía me pone casi hasta llegar al orgasmo republicano, Tita Cervera desarrolla su función en el mundo del arte tan eficazmente como el escarabajo pelotero transporta sus bolitas de mierda de aquí para allá; el Barceló desparrama vómitos de perra marina en la catedral de Palma, pero nada ni nadie –en mi universo particular de apestados- llega a la suela del zapato al mister Cage. Debe de ser apasionante, orgiástico, afrodisíaco y, sobre todo, laxante el poder ser testigos de esta obra de arte musical que entrará en el libro de los récords no sólo por ser la más lenta del mundo, la más larga del mundo sino además, por haber sido parida, vomitada, cagada u orinada por un tipo que, sin conocerme, se ríe -después de muerto- de mí en mi cara y que, a más INRI, su proyecto es financiado por unos perritos falderos que con sumo placer consentirían –visto lo visto-, en introducirse por el ano, uno por uno, el la, el do y el fa sostenido de un acorde cagiano.
Eso sí, ojalá que a la alemana que ha pagado por festejar allí su 667 cumpleaños, le suene para toda la eternidad el puto acorde de los cojones y que no disponga, allá donde esté, ni de tapones para los oídos, ni papel para limpiarse el culo.
He dicho.
post data: por si alguien quiere ver el programa completo aquí les dejo la página donde, desde su casa, podrán proferir insultos gratuitamente.



















