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1ª MUESTRA DE RELATOS ERÓTICOS “PIETRO ARETINO”

1ª MUESTRA DE RELATOS ERÓTICOS “PIETRO ARETINO”

Amigos, tal y como anunciaba la semana pasada, queda convocada la primera edición de los premios de literatura erótica PIETRO ARETINO. Los participantes podrán enviar sus cuentos (tantos como quieran) a mi dirección de correo electrónico vailima(arroba)gmail.com para que puedan ser publicados en el blog. Si lo consideran oportuno, podrán especificar en el email si desean el anonimato,  de lo contrario se editará el nombre del autor. El erotismo tiene los límites del propio erotismo, a saber, los límites que ustedes quieran ofrecer a sus lectores. Existe un premio por cada relato publicado: el placer de enredar entre palabras al placer mismo.

Para que comprueben que sigo al pie de la letra aquello de predicar con el ejemplo, a continuación les dejo con mi relato. Espero que les guste.

MARIPOSAS BUSCO QUE DUERMEN ENTRE LOS TRIGOS

Habíamos cerrado ya la venta de la casa incluyendo todo su contenido tal y como el caprichoso señor C. había puesto como única condición. A esas horas de la tarde el sol lo inundaba todo como una gran masa de aceite aprovechando su poder para traspasar toda materia que se interpusiera en su camino. Cerré la contraventana de lo que había sido mi dormitorio hasta entonces. El sol se resistía a abandonarse y  mostraba sus afilados cuchillos entre las rendijas de madera.

 Ésta será la última vez –pensé-.  Y uno frente al otro nos miramos a sabiendas de que nunca más podríamos estar tan cerca, tan íntimamente cerca. Me tumbé en la cama. Me sonrió. Yo también lo hice. Me dijo que me soltara el pelo que llevaba recogido con una horquilla en forma de libélula. La dejé caer, lo dejé suelto, como a él le gusta: enmarcando mi rostro al igual que agitadas serpientes de medusa. Me fui desabrochando el vestido, lentamente, y él me observaba atento, sin perder un detalle. Cada botón un pellizco, suave, trasnochado. Mis pezones se erguían valientes al contacto de mis muñecas, saboteando –a su modo- el calor que tiritaba en la habitación. Cumpliendo sus deseos me quité el vestido. No llevaba ropa interior, cuando estoy en la casa nunca la uso. No me avergonzaba mi desnudez ni el sudor que empañaba mi piel ni el deseo con que él contemplaba mis senos todavía tersos y desafiantes. Déjate hacer, me susurraba y yo no se lo impedía mientras los rayos de sol asaetaban mi cuerpo perlado de diminutos alfileres de luz. Con la mano recorría mi cuerpo, casi sin tocarme como la brisa que regalan los árboles del jardín. Describía pequeños círculos alrededor de mi cuello, de mis hombros y mis pechos indefensos se resistían a la orfandad de no ser acariciados. El vientre. Él siempre descansa cuando llega al vientre, fértil límite de ensueños, frontera invisible. Hacía calor y mis pies resbalaban entre las sábanas como inocuos acantilados. Nos mirábamos, ¡cuánto nos mirábamos! con detalle de orfebre, con ojos de miope escribano mientras la saliva humedecía mis labios hinchados que apenas me permitían respirar. Me resistía a cerrar los ojos y sumergirme en el deseo, en el momento tan esperado. Abrió mis piernas con delicadeza, de forma pueril, y me acariciaba los muslos de arriba abajo como si fuera la cola de un gato mimoso en busca del afecto de su amo. Con cada movimiento se iba acercando más y más, deshaciendo el camino y retomándolo después para llegar a casa, su casa. Me apartó un mechón de pelo de la cara. Le gustan mis ojos verdes, entreabiertos y rasgados. Siempre ha sabido el momento oportuno en el que los encuentra así. Estábamos sudando pero ya hacía tiempo que habíamos olvidado el calor. Nada existía salvo él y yo. Apenas podía ya visualizar su imagen. El hogar, caliente y húmedo como la piedra de una fuente en las tardes de verano. Navega al compás de las olas, muévete suave, como el barco de papel frágil y delicado ignorante de que va a ser devorado por la irremediable inmensidad del mar. Ahora sí, ahora sí: vuelve a casa a galope lejano mientras el estómago lucha por no hacerse añicos en mitad de la montaña. Mírame a los ojos y háblame, di mi nombre…

-¡Alicia, Alicia! El señor C. te espera en el jardín junto a tus hermanas. ¿Se puede saber qué hacías frente al espejo? No cambiarás nunca.

FEARLESS

FEARLESS

Un amigo me ha pasado esta dirección. Pongan el audio y pasen las páginas del libro sosegadamente, de lo contrario se romperían. Pero antes de todo, si me permiten, una sugerencia para el fin de semana. Se titula Ansiktet y es uno de los 151 poemas que forman Amor en vilo de Pere Gimferrer. Dado que esta semana ha sido muy intimista para muchos (incluyéndome a mí y mi regalo), no se me ocurre nada mejor que ofrecerles: palabras hermosas.

Séanme audazmente felices.

Nadie verá este rostro en tus fotografías.

Si sonríes, sonríes este instante tan sólo;

si tus ojos me retan, por tus ojos me asolo;

este pliegue en tus labios es fulgor que me envías.

 

Ni tu mirada ni tu sonrisa son mías;

yo soy, en cambio, tuyo, y a tu rostro me inmolo:

nunca verá la cámara lo que veo yo solo,

lo que tú sola ves si al espejo te fías,

 

pero sólo este instante, sólo cuando enlazados

como en versos antiguos van  la vid y el jazmín

cabalgando me miras en la luz de los hados:

 

tanto habremos vivido para vernos al fin

y deslumbrados somos yesca como alumbrados

en el oscuro fuego que nos quema el jardín.

Y MORIRÉ POR TU VOZ DE SIRENA

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Quizás para mí, un pintor de soledades, el mundo sea demasiado grande. Por eso me refugio en pequeños espacios concurridos por apenas dos o tres almas tan solitarias como la mía. Observo cómo la gente se importa. Los reflexivos son necesarios al hombre hasta que ama.

Fue en ese diminuto restaurante cuando la vi por primera vez. Su inocencia ensombrecida por aquel sombrero que apenas permitía alumbrar su rostro. Seguro que sus ojos son verdes, como un mar bravío que no conozco, como la tempestad que tiende y se desparrama entre sus dedos cuando habla. Cierro los míos e intento admirarla en secreto, como un bandido, para robarle algo, aquello que seguro tiene escondido. No está sola, una mujer como ella no podría con eso. Intento comer un bocado y mi deseo se atraganta. Pienso en mí, me importo y enciendo un cigarrillo. Entonces ella se convierte en aire y entra en mis pulmones con fuego enfurecido. No tengo prisa, el fuego se torna sagrado y baja hasta mi estómago, a mi vientre, a mi huida. Nadie observa, nadie advierte la transformación. Estoy a salvo. Salvo ella. Inclina la cabeza consintiendo y me libera. La camarera se acerca con agilidad de marioneta. No es real, pienso. Es sólo sueño. ¿No ha sido de su gusto, señor? La quiero mía, como un secreto, como sus ojos verdes en los que me pierdo. Ya no hay plato ni comida, sólo el sorbo de su boca y la negra melancolía que me tiñe como a un proscrito. Observo que ya no me importo y mi deseo sólo pretende ser pronombre: tú. Los reflexivos son necesarios al hombre hasta que ama, me digo. Y mi drama se convierte de pronto en tragedia. Si pudiera sacarme los ojos… y ya a tientas me calo el sombrero y salgo pasando por ella. En ti me quedo, de espera, muriendo en tu canto de sirena. Quizás para mí, el mundo ya sea demasiado grande.

ME HE CEÑIDO TODA CON UN MANTO NEGRO

ME HE CEÑIDO TODA CON UN MANTO NEGRO

“¡Descíñeme, amante! ¡Descíñeme, amante!

Bajo tu mirada surgiré como una

estatua vibrante sobre un plinto negro

hasta el que se arrastra, como un can, la luna.”

 

Estos versos pertenecen al poema de Juana de Ibarbourou titulado La cita. Como todas las palabras de amor no son otra cosa que una excusa, aquella de la que nos servimos para hacer conocer al otro nuestro deseo. Los deseos nacen sueños, historias irreales a las que damos forma a nuestro antojo. De estos sueños surgen las palabras, los versos torpes con los que queremos atrapar una realidad aún no concebida pero esperada e intranquila como la voluntad de un niño.

Ayer recibí un regalo con aromas de azahar. Con un olor intenso a cuerpos entremezclados, como debe oler el deseo. Ayer recibí un regalo de quien surgiré como una estatua vibrante sobre un plinto negro. Tio Petros me lleva a Sevilla y una vez más comprobaremos juntos que Itaca está allá donde nosotros estamos.

¿ME PERMITES, CAYO?

¿ME PERMITES, CAYO?

Cuando uno vuelve a casa después de una ausencia cuya magnitud no importa, no se encuentra las cosas tal y como las dejó. Por ellas también ha pasado el tiempo y el Hombre, inevitablemente, necesita encontrar seguridad en todo lo que le rodea porque no podría vivir sumido en el desorden. Lo contrario nos conduce a la desdicha. De ahí, que vaya apartando sábanas en Vailima como blancos telones que ponen fin a la distancia y al duelo.

Reflexionando sobre el dolor uno se da cuenta de que las palabras se le deshacen en la boca como hongos podridos (gracias Hofmannsthal) porque el dolor es tan inabarcable que se niega a ser encerrado entre ellas. Por su propia naturaleza…pero esto ya lo dijo Wittgenstein antes que yo y mejor es callarse. Los sentimientos más extremos, más palpitantes, sean de amor o de odio, de plenitud o de rabia sólo pueden expresarse de forma escueta, sin adornos, sin añadiduras, como el sorbo de un buen vino, como la dosis de un fatal veneno. Recuerdo entonces a Víctor Sánchez de Zavala, magnífico profesor que no por ello poco temido, cuya consigna a lo largo del último curso de facultad, nos repetía de forma demoníaca: “ustedes deberán expresar sus conocimientos en mis exámenes con 120 palabras como máximo. Si exceden este número, yo asumiré que ustedes no tienen claros los conceptos de la materia que imparto”.  No les tengo que explicar, queridos amigos, el impacto de esta sentencia en cualquiera de nosotros, pobres alumnos de quinto curso, cuando nos veíamos abocados al martirio anunciado y hacíamos apuestas de cuántos nietos tendríamos cuando por fin pudiéramos superar con éxito esta asignatura. Filosofía del Lenguaje… y no puedo utilizarlo a mis anchas sin que me devoren las palabras.

El primer día de clase, el Sr. Sánchez de Zavala, escribía en la pizarra la relación de trabajos que había asignado previamente a cada uno de nosotros. Éramos tan sólo diez asustados alumnos contemplando al oficiante con el alma en vilo y con los ojos cegados por una luz, como la que dicen que hay al final del túnel. El aula estaba dispuesta como una iglesia románica, de tal modo que nosotros, los iniciados, desde la oscuridad de la sabiduría nos dirigíamos en dos hileras hacia la luz del conocimiento de aquel encerado ábside donde se encontraba Él.

 Dante y las lenguas vernáculas: R.R. (mi identidad)

Al finalizar la clase, caminé hacia el túnel con la bibliografía que necesariamente había de temblarme en la mano.

-         Perdone, pero es que todos los libros que usted recomienda están escritos en alemán e italiano.

-         Le perdono, pero usted entonces tiene un problema.

Terminé el trabajo del Dante, de sus lenguas jodidamente vernáculas y se lo entregué al causante de tres largos meses de martirio lingüístico. Pero antes de desprenderme de él, quise dejar mi marca de cantero, mi pequeña venganza para toda la eternidad. La dedicatoria rezaba así:

“Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza”

Con tan solo ocho palabras (menos que ciento veinte) abría la puerta del infierno. Para Él, por Él.
El oficiante valoró con un 9 mi primera prueba de iniciación. Cuando me devolvió el trabajo me miró fijamente a los ojos. Sin palabras, una vez más, como cuando algo te duele mucho, tanto, que crees morir.

CALÍGULA

¡A la historia, Calígula, a la historia!

(El espejo se rompe y en ese momento, por todas las puertas, entran los conjurados en armas. CALÍGULA les hace frente con una risa loca. EL VIEJO PATRICIO lo hiere en la espalda; QUEREAS en medio de la cara.)

La risa de CALÍGULA se transforma en hipo. Todos lo hieren. Con un último hipido, CALÍGULA, riendo y resollando, grita:

CALÍGULA

¡Todavía estoy vivo!

                                                            TELÓN

LO QUE ME HE PERDIDO

…y yo sin saberlo hasta ahora. Visiten la página que les propongo a continuación, no tiene desperdicio. Cuando la tengan en pantalla, pinchen en el video que aparece a mano derecha, en el que brotan los rostros de unos cuantos jóvenes. Si he de serles sincera, no encuentro la gracia al asunto (aunque se les ve radiantes). Lo mismo no sirve para nada, recuerden que  alguna tonadillera casóse de blanco con cuatro caballos blancos y virgen. Poco le duró…

Y digo yo: ¡que me quiten lo bailao!

Les deseo un buen fin de semana y si pueden pecar, pequen. ¡Ah! y séanme felices.

http://www.nomiresmtv.com/

 

UN HOMBRE DE PAGO

UN HOMBRE DE PAGO

Un hombre de pago es el título con el que Neus Arqués conduce al lector por el mundo de la prostitución masculina. Les confieso que el tema me era desconocido pero la sorpresa de la obra radica, curiosamente, no en el personaje masculino que la ejerce sino en los sentimientos de las mujeres que confieren su universo.

La novela se despliega como un asombroso atlas de lugares, personajes e historias que convergen en un eje central: Iván, el aparejador que salió un día de La Habana y que, a la espera de una vida mejor, se ha convertido en un gigoló que nos habla de sus sentimientos con la voz de su compadre el Piesplanos mientras nos sirve una copa en el Hemingway.

La historia se desarrolla en blanco y negro, lo sé, como la vida triste de Rosa, una dermatóloga a la que su marido ha abandonado por una mujer más joven, la misma Rosa que alentada por su masajista decide un día contratar los servicios de un gigoló. O como la vida también triste de Bel, a quien los revolcones en la cama con Iván harán olvidar la ruptura de su matrimonio. La primera paga, la segunda no, pero ambas y por diferentes caminos, esperan lo mismo y lo mismo obtienen.

Todos los Hombres somos así, ¿existe algo mejor que el sexo con una escultural pareja que hace que te olvides del mundo porque el mundo es tu montera? Pues sí, nos dice Rosa, “parte de la satisfacción de ligar consiste en explicarlo después a tus amigas, y la que diga que no, miente”. Tras esta reflexión, se aparece la verdad más cruda, la realidad más palpable. El amor y es entonces cuando uno debe callar y esperar una respuesta.

Las dos mujeres de Un hombre de pago se ven obligadas al silencio, al lenguaje de los sentimientos donde lo económico ya carece de importancia. Sus incertidumbres obtienen por fin una respuesta, “tenemos muchas vidas posibles y elegimos una, y esa opción sólo funciona si renegamos de las demás. No podríamos resistir una sobredosis de felicidad permanente” –dice Bel-.

Quizás se equivoque en esto último. Elegimos una renegando de las demás y lo hacemos con la absoluta certeza de que nadie puede resistir una sobredosis de infelicidad.

“P´alante, mi hermano” aunque sea en blanco y negro como la de lván, Rosa y Bel. Como la nuestra muchas veces.

Gracias, Neus.

¡ATRAVESARLO SERÁ BASTANTE FÁCIL!

¡ATRAVESARLO SERÁ BASTANTE FÁCIL!

Les recuerdo, estimados amigos, las reglas del juego. Deben descubrir el título de la obra de arte y el artista que la ejecutó sin mencionarlos explícitamente con el fin de que todos aquellos que deseen jugar tengan una oportunidad.

Como ustedes saben, La Parte por el Todo, cuenta con un premio especial desde la semana pasada: EL CLUB VASARI. Para formar parte de él, basta con que contesten correctamente a la pregunta que formularé al final de la serie de pistas.

Les deseo mucha suerte.

1)     Dos personajes frente a ustedes y gracias a mí, un tercero.

2)     Soy un tipo extraño que con los siglos he ido perdiendo los epítetos.

3)     Soy ágil a pesar de mi aparente obesidad, y puedo convertirme en cualquier cosa.

4)     Recuerdo que una vez paseando por el Támesis jugaron conmigo al Jerigóndor.

5)     Fui testigo en una de las más célebres bodas de la historia.

6)     La primera mujer me miró desde el infierno.

7)     Incluso  puedo parecer un santo.

8)     De los tres personajes de este lienzo ninguno puede verme.

9)     No comprendo la música, pero soy muy flamenco.

10) Pocos años después, un Marino sin barca se dejó las perlas en tierra.

11) Rodeados de matemáticas, pesan sus rostros indiferentes.

12) Ahora leo, igual que la dama que iluminados tiene sus dedos.

13)  Un pirata estaría contento viviendo entre nosotros.

14) Soy muy coqueto pero los anillos no son míos.

PREMIO “EL CLUB VASARI”: ¿Qué significa la pista nº 7 “Incluso puedo parecer un santo”? justifiquen la respuesta expresando la relación exacta que guarda con la obra que estamos buscando hoy.

VIVIR EN LOS PRONOMBRES

MANET_Zola

Emile Zola fue representado por Manet en muestra de gratitud por un artículo publicado por el primero en L´Evénement illustré en 1868. El escritor había sido amigo de juventud de Cézanne y siempre había mostrado un gran interés por la pintura. Cuando Manet presenta en sociedad a su Olympia, los críticos se le echan encima. Zola acude a su defensa como había hecho tantas otras veces con otros pintores rechazados por la crítica oficial.

Zola tiene 27 años cuando Manet pinta su retrato en el taller del pintor. Un retrato que no se limita al propio personaje sino que acapara las pasiones que impulsan su pluma: aparece sentado junto a un escritorio sobre el que reposan diversos objetos entre los que podemos distinguir un tintero de porcelana, libros y diversos cahiers, uno de los cuales es el artículo de referencia. El escritor sostiene en sus manos un ejemplar de la Histoire des peintres de toutes les écoles, obra de Charles Blanc.

A pesar de lo que pueda indicarnos su postura, Zola no posa. Piensa. Su estatismo responde a uno de esos momentos en los que la mirada no ve nada y se enreda en el ajetreado laberinto de un pensamiento que va tomando vida al punto que nos arrebata la nuestra.
Sobre la cabeza del escritor, una estampa japonesa y quizás el objeto de su pensamiento: la Olympia de Manet como definición de lo bello, de aquello –como decía Baudelaire- que tiene algo de ardiente y triste, esa cosa un tanto vaga que deja su espacio a cualquier conjetura. Voluptuosidad y lasitud; melancolía y saciedad; privación y desesperanza porque “el misterio, el pesar son también caracteres de lo Bello”.
Bajo el boceto de la Olympia, a modo de metáfora, se esconde lo que podría considerarse ese estado de embriaguez creadora que ambos artistas comparten y comprenden. El triunfo de Baco de Velázquez es el pretexto del que se vale Manet para hacer ver a aquél que contemple el cuadro, el peligro que encierra la belleza, ese arma de doble filo cuyo carácter demoníaco nos hace aparecer como borrachos dioses de la máscara y del disfraz. Para Rilke, no es más que el comienzo de lo terrible que aún podemos soportar. Para Stendhal, sin embargo, no es más que una promesa de felicidad.
El límite siempre culpó al límite, de que la vida estuviera al otro lado.

¿En qué lado están ustedes?

Allá donde se encuentren les espero mañana en La Parte por el Todo. No me fallen.

SERÁN CENIZA...

SERÁN CENIZA...

Amigos, hasta aquí una semana que se cierra en banda. Les deseo que disfruten al máximo y procuren relajarse. Para ello, no se me ocurre nada mejor que sugerirles este par de formas tan apetecibles: ustedes sabrán cómo se las comen.

Un abrazo y séanme lujuriosamente felices. Que toca.

GANDIDO

GANDIDO

“hambriento, necesitado”, “tragón, comilón”, amer., probablemente de candido “consumido (por una larga enfermedad, etc.)”, (…), 1ª doc.: S. XVI gandido “consumido por el hambre”.

Gandidos hay de muchas condiciones y por diversos motivos. Existen individuos cuya necesidad no proviene de la falta de alimento, sino por falta o hambre de afecto. El gandido afectado por ésta última causa actúa como el ave de rapiña y sin escrúpulos. El hambre le acucia de tal forma que no se piensa dos veces el acudir a nido ajeno para comerse los huevos. El gandido de esta familia, también ha de comerse los suyos necesariamente, tal es su condición y su triste naturaleza.

La hambruna psicológica es la peor de todas, porque a falta de correspondencia afectiva uno va alimentándose de sí mismo y eso se denomina egolatría. Hasta tal punto es insana esta consumición que de tanto autotragarse uno llega a pensar que está sólo en el mundo y eso también tiene un nombre, solipsismo. Si el lector o el afectado, si lo hubiere, quisiera una ampliación del significado de esta última afección, adjunto les remito la definición que recojo de la Wikipedia:

“Solipsismo es la creencia metafísica de que sólo existe uno mismo, y esa existencia sólo significa ser parte de los estados mentales del propio yo - todos los objetos, personas, etc, que uno experimenta son meramente partes de la propia mente. Un error común del razonamiento consiste en afirmar que esto lo convierte a uno en un Dios, creando la realidad en la que uno existe. Esta falta de comprensión proviene de la dificultad de apreciar completamente grandes escalas”.

Bien, una vez que uno cree que es un Dios, y esas memeces se creen a pies juntillas, la conclusión lógica es considerar al ajeno como un ser inferior y víctima de los peores vicios. Llegados a este punto el gandido se pregunta: ¿qué me puede ofrecer un ser inferior a mí? La respuesta es concluyente: absolutamente nada. De ahí que el gandido inteligente, pronto se percatará de su propia estupidez y abandonará su empeño hasta que su enfermedad le obligue a trapiñarse otro nido con otros huevos. El gandido estúpido, el idiota –como nos hizo saber en su día nuestro querido Vere- se regodea en la machaconería y su límite es el espejo mismo de su necesidad corrosiva. Para este último tipo de gandido, sólo hay una vía posible, a saber, el sueño, camino que le permitirá contemplarse a sí mismo, en la más absoluta de las soledades pero como un dios.

De las carencias afectivas, hay una que especialmente el gandido no soporta: el hambre por una mujer. La cuestión es simple: el gandido despliega sus plumas en todo su esplendor, y mientras se pasea alrededor se va cagando como un caballo en un desfile. Si a pesar de los malabarismos del gandido por conseguir su comida (que pueden ir desde el kingkongnismo público hasta los mensajes privados), el objeto del “comercio” se abandona en el silencio y la indiferencia, el hambriento emprende una carrera tragicómica hasta conseguir su autosalvación (que para eso es dios y se lo puede permitir).

Ya sabemos todos lo que el infortunado Lazarillo sufrió con los palos que le propinaron pero la necesidad apretaba. El gandido es un especimen con más suerte: está solo.

WILLIAM HOGARTH: HISTORIA DE UN MATRIMONIO EN SEIS ACTOS (y 2)

HOGARTH_TOILETTE 2

El tiempo ha transcurrido en la vida de la pareja. Hogarth nos lo indica a través de dos detalles: un sonajero que cuelga de una cinta roja en el respaldo de Lady Squander y las coronas de armas situadas en el tocador y en la puerta de la alcoba. O sea, que por una parte el artista nos dice que ya han sido padres y, por otra, que el esposo ya es lord y por lo tanto, su padre ha muerto. Con respecto al primer asunto, Hogarth nos cuenta el triste final que espera a la criatura: en la escena VI, cuando vemos que la nodriza la acerca para que dé el último beso a su madre ya fallecida, representa a la niña con una mancha negra de sífilis (legado de su padre) y con una pierna deforme. La niña morirá sin ser adolescente.

La escena representa una velada matutina en la alcoba de la esposa. Los invitados beben chocolate mientras escuchan a un cantante a quien acompaña un flautista. De todos ellos, podemos afirmar que por su forma de sentarse, hay un personaje que goza de la confianza de la joven a quien muestra unas entradas para un baile de máscaras. El personaje en cuestión no es otro que el abogado Silvertongue (lengua de plata) que ya aparecía en el primero de los lienzos consolando a la desdichada prometida.

Lady Squander, que ya forma parte de la nobleza, imita en esta escena un ritual ceremonioso herencia de la corte francesa: el lever du roi. Esta ceremonia se dividía en dos partes: un petit lever y un grand lever. Durante el primero, los grandes dignatarios del rey se presentaban ante él para informarle de las novedades de estado. Mientras tanto, se vestía al rey con una bata, se le afeitaba y empolvaba y, hacía (esta vez sin ayuda) sus necesidades en un orinal. Después venía el grand lever, más largo (de ahí lo de grand –permítanme la broma-) durante el cual el rey tomaba chocolate, le vestían y le colocaban la peluca.

Lady Squander (derroche) escenifica de forma espléndida el grand lever. Ha comprado diversos objetos en una subasta, objetos que podemos contemplar en el extremo inferior derecho del lienzo, debidamente etiquetados. Lleva la bata puesta aunque si se fijan en el reloj de su regazo, ya son las dos de la tarde (mejor no se fijen, que no pueden con el tamaño de la imagen. Sólo hagan un acto de fe y créanme). Lo más probable es que la dama, una vez que la terminen de peinar y se vista, acuda a visitar a alguien. Las visitas constituían una de las pocas actividades que una dama como la nuestra podía realizar. Sabemos que se va de visita por las tarjetas que ustedes pueden ver en el extremo inferior izquierdo del cuadro, tarjetas que por otra parte, estaban escritas sobre el reverso de unos naipes.

No quisiera finalizar sin referirme a uno de los personajes que más me gustan del lienzo: el cantante. Todos los datos apuntan a que se trata de un castrado disimulando su “orfandad” por medio de una lujosa vestimenta. No le falta de nada: pendientes, anillos en todos los dedos, diamantes en la aguja del lazo y hebillas doradas en rodillas y zapatos. El chaleco apenas le da de sí. Los castrados, según se dice, levantaban pasiones. El nuestro parece un estúpido pero la dama que tiene a su lado no parece que opine lo mismo.

En fin, eso es todo lo que me ha parecido más anecdótico de este particular lienzo teatral. Espero que hayan disfrutado con él y no quiero pensar qué diría mi marido si me encontrara a las dos del mediodía en bata, siendo peinada por un aguilucho, escuchando las sandeces de un lengua de plata y siendo acompañada por un castrado, una ninfómana, un tío hablando sólo, otro con bigudíes en el pelo, un hamelín, y otros seres de difícil calificación.

Hasta mañana.

WILLIAM HOGARTH: HISTORIA DE UN MATRIMONIO EN SEIS ACTOS (1)

Hoy nos vamos al teatro. Sí, amigos, han leído bien. Asistiremos a una representación de la mano de William Hogarth que lleva por título Matrimonio a la moda. Se trata de una tragicomedia en seis actos, tal y como reza el título del post de hoy. Bueno, para ser exactos, se divide en seis cuadros donde los actores de Hogarth no disponen de texto alguno, pero las obras hablan por sí solas.

Pónganse cómodos y no se preocupen: en esta función podrán levantarse de sus asientos, tomar café y fumarse un cigarrillo sin que el acomodador pueda importunarles. ¿Me acompañan?

ACTO I

De cómo se cierra el contrato matrimonial entre un arruinado Lord Squander y un burgués nuevo rico por el que obligan a sus hijos a casarse. La fortuna quiere así que uno se salve de la ruina y el otro adquiera un título nobiliario. Los jóvenes, que no sienten atracción alguna el uno por el otro, se abandonan mientras se cierra el negocio.

Cuando Venus no reina, la indiferencia gobierna.

HOGARTH_El contrato matrimonial acto primero

ACTO II

De cómo su vida transcurre entre pelea y pelea y de cómo se tiran los trastos como un matrimonio “cualquiera”.

HOGARTH_Poco después de la unión acto segundo

ACTO III

De cómo el esposo cura sus heridas de amor en casa del doctor. Otra hembra entra en acción y del tercer acto se cierra el telón.

HOGARTH_La visita al curandero acto tercero

ACTO IV

De cómo la joven “cornamentina” disfruta con sus amigos en sesión matutina.

HOGARTH_La toilette acto cuarto

Nota de la autora: “Quisiera explayarme en este acto de la señora y sus amantes. Para ello les solicito que dejen transcurrir este martes. Ya mañana desvelaremos cuantos secretos ustedes quieran, de esta escena tan concurrida con cornamenta incluida”.

ACTO V

De cómo el perro apaleado encuentra su salvación hasta que el marido se presenta y el amante se escapa por el balcón. In fraganti los ha pillado y su honra de esta guisa ha vengado pero el perverso amante malhumorado, una estaca en el pecho le ha clavado.

HOGARTH_La muerte acto quinto

ACTO VI

De cómo se quita la vida la joven esposa: sin marido y sin amante en el sillón reposa. El marido fallecido, el amante condenado y muerto y un airado padre, le quita el costoso anillo del recuerdo.

HOGARTH_El suicidio de la condesa acto sexto

Aquí termina la historia de un amor sin fundamento. Espero que les haya gustado y si no, lo lamento.

Moraleja moralizante: Los matrimonios de conveniencia no tienen futuro aunque lo que les una sea el dichoso duro.
En cambio los que con amor nacen, como el tuyo y mío, con la felicidad cuentan seguro. Esta declaración te hago el día de tu aniversario. Feliz cumpleaños Tio Petros.

UNA MANO PARA DOS MAESTROS (RESOLUCIÓN)

Como apuntaba alguna comentarista, tengo por costumbre dar cuenta de las pistas que ofrezco en el juego de La Parte por el Todo al día siguiente de su publicación. Esta vez, alguien –anticipadamente- lo ha hecho por mí y poco más puedo añadir al respecto. En efecto, como todos ustedes han apuntado y ¡de qué forma tan certera!, se trataba de descubrir a La Venus de Urbino pintada por Tiziano. “Venus de Urbino” que no se convirtió en Venus hasta 1567 con Vasari que la bautizó de esta manera puesto que hasta entonces, la obra llevaba por título La donna nuda. Contémplenla en toda su hermosura.

TIZIANO_LA VENUS DE URBINO

Una vez dicho lo poco que podía añadir y sin ánimo de hacer de este juego un verborreico tratado de historia, paso a detallarles la relación de ganadores:

CAMPEÓN DE ESTA EDICIÓN TAN URBANITA DE LA PARTE POR EL TODO:

1º. CHARLES DE BATZ, LA TERCERA MANO, EL MAESTRO QUE NOS HA DESCUBIERTO A LA DIOSA.

2º. MARKHEIM, ANTE EL QUE NO SE TIENEN PALABRAS, PUESTO QUE ÉL LAS TIENE TODAS.

3ª. LADYDARK, ÁGIL EN LA OSCURIDAD VENCIENDO LAS DIFICULTADES.

4º. EL BRUJO DON CARLOS, POR LO ESCUETO DE SU MAGIA.

5º. SALAMANDRA, SEÑOR DE LOS ANILLOS VELADOS.

6º. JAFATRÓN, POR SU FIDELIDAD TROILIANA.

7º. RASCHID, TAN EDUCADAMENTE CARROLLIANO.

8º. CM, DIOSA MANETINA CERCANA A DELFOS.

9º. LOLA Y TIZA, UN TANDEM TAN ARTÍSTICAMENTE MATEMÁTICO.

10º. UNO QUE TE ADMIRA, POR LAS FLECHAS DE UN CUPIDO INEXISTE Y NECESARIO.

11º. MANU, POR SU VISIÓN URBANITA DE UNA VENUS.

12º. CREATURICA, POR SU DELICADA ESPONTANEIDAD DESNUDA ENTRE TELAS.

13º. FRANCISCO POLO, EMBAJADOR QUE CON DIPLOMACIA RECLAMA PREMIOS FUTUROS YA GANADOS.

14º. KURISU&FERU, ÚNICA EN DESVELAR EL VERDADERO MISTERIO DE UN PAISAJE.

15º. CULOMAN, LA SENSIBILIDAD ESCONDIDA EN RECÓNDITOS LUGARES.

16ª. LICINIA, ATINADA POETISA DE VERSOS LATINADOS,

Además de proclamarse como campeón de La Parte por el Todo, CHARLES DE BATZ, entra a formar parte como miembro Nº 1 y con la letra A, de EL CLUB VASARI por haber respondido correctamente a la pregunta de ingreso. ¡Enhorabuena!. Señalar, por último, que han sido KURISU&FERU y LICINIA quienes han descubierto con gran tino, el significado de una parte de la segunda de las pistas (“Con ojos de veneciano nos descubrió la segunda mano la finitud de aquella diosa mientras nosotros sabemos que nadie la toca.”) cuando nos han informado que el paisaje completado por Tiziano en la Venus Dormida de Giorgione es idéntico al que Tiziano pinta en su obra NOLI ME TANGERE de la que en su día, se dio debida cuenta.

Una vez más, agradecerles su participación y el esfuerzo y dedicación que muestran haciendo de esta casa, la casa de todos. Gracias.

p.d. la semana que viene, visto lo visto, nos pasaremos dos puestos en cuanto a nivel de dificultad. El nivel de los participantes así lo exige.

UNA MANO PARA DOS MAESTROS

UNA MANO PARA DOS MAESTROS

Les recuerdo, estimados amigos, las reglas del juego. Deben descubrir el título de la obra de arte y el artista que la ejecutó sin mencionarlos explícitamente con el fin de que todos aquellos que deseen jugar tengan una oportunidad.

Desde hoy, la Parte por el Todo cuenta con un premio especial: EL CLUB VASARI. Para formar parte de él, basta con que contesten correctamente a la pregunta que formularé al final de la serie de pistas.

Les deseo mucha suerte.

1) De la primera mano surgió el sueño de una diosa más allá del azul donde la peste venció al paisaje.

2) Con ojos de veneciano nos descubrió la segunda mano la finitud de aquella diosa mientras nosotros sabemos que nadie la toca.

3) Ahora ya no duerme, nos mira desde un dorado soslayo consciente de nuestra admiración. De la segunda mano brotaron rosas y un mirto como atributos a la belleza de una mujer que veintinueve años después se convertiría, de nuevo, en la diosa de un noble.

4) Vasari la bautizó aunque no tuvo en cuenta que le faltaba su compañero.

5) La primera vez que salió de su casa, fue para venir a visitarnos.

6) Ya nos dijo Aretino lo que la segunda mano hacía con las diosas como ella.

7) Las dos manos jugaban al blanco y al rojo entre pálidas carnes firmes.

8) Maestro y aprendiz, y la segunda mano también maestra.

9) De la espuma fueron rescatadas: a la primera la arrulla la naturaleza es la segunda quien nos pregunta: “¿quién soy?”.

PREMIO “EL CLUB VASARI”: ¿Qué significa en la primera pista “la peste venció al paisaje”?

COMO ULISES AL VOLANTE

SEXUALIDAD AUTOMOVILISTICA

Desearles como siempre un buen fin de semana. Si van a coger el coche, precaución. Utilicen los cinco sentidos en todo momento y no se dejen atraer con cantos de sirena.

A lo dicho y séanme condenadamente felices.

EUNATE: LAS CIEN PUERTAS DEL PARAÍSO

Eunate13

La iglesia de Santa María de Eunate tiene cuatro estrellas en la guía de Jaime Cobreros que es como la Guía Michelín del románico en España. El edificio se encuentra aislado en medio del campo y su silueta poligonal se adivina ya desde la carretera provocando la misma sensación de pálpito que el final de una buena novela.

La iglesia está rodeada de misterio. Misterio por su etimología (“ehun ate” del euskera significa cien puertas), por su forma octogonal y por su origen templario. Sin duda, un magnífico objeto de deseo para un amante del románico. A uno de sus lados, se abre una cabecera absidal en semicírculo que se orienta a levante. Todo el edificio está rodeado por una arquería, también octogonal, formada por arcos de medio punto apoyados tanto en pilares cuadrangulares como en columnas geminadas y rematadas por capiteles dobles.

Cuando te acercas a ella, experimentas la misma sensación que la producida por el leve roce de la mano de la persona a la que uno ama. Mezcla de excitación y deseo, de ingravidez consentida. Antes de entrar en el recinto, un escrito anónimo te advierte, a modo de rito de iniciación, el camino que debe seguir el visitante, porque aunque uno no sea creyente, ante Santa María de Eunate, se convierte en peregrino.

“Cuando divises el edificio de la iglesia de Eunate, te detienes para contemplarlo y dejarte impresionar. Te acercas a él despacio. Antes de entrar en la arcada que lo rodea te descabalgas la mochila y te descalzas.

Deja resonar en tu interior las palabras que Dios dirigió a Moisés: “¡Moisés, Moisés! No te acerques aquí, quita las sandalias de tus pies porque el lugar en que estás es tierra sagrada. Yo soy el Dios de tus padres. Moisés se cubrió el rostro porque temía ver a Dios”.

Repite estas palabras en tu interior y mientras, lentamente, accedes al claustro y circunvalas el octógono tres veces, en nombre de cada una de las personas de la Santísima Trinidad.

Te detienes en la puerta norte y pides a las esfinges de los capiteles que encubran tu indignidad y permitan tu acceso al lugar sagrado. Cuando obtengas su permiso, traspasas el umbral: has penetrado al espacio donde Dios se manifiesta.

Colócate en el centro bajo la cúpula mirando el ábside. Deja que la luz que entra por los lucernarios y ventanas vaya alumbrándose en ti. Escucha: “Yo soy el Dios de tus padres”.

Contempla la imagen de nuestra Señora.

Deja que el espacio entre en tí, te hable y te comunique su secreto. Pídelo. Con mucha humildad, pero pídelo. Abre tu más íntima interioridad a Dios.”

Contemplación, silencio, austeridad, humildad... cada uno va buscando su dios particular. Quizás, a veces baste con buscar lo que tenemos de humano. Mientras escribía ayer este post, escuchaba en la radio el comunicado de ETA. A poca distancia de Eunate, se unen las dos ramas del camino francés en un magnífico puente que ha soportado infinidad de tensiones durante nueve siglos. Después de la esperanzadora noticia, mantengo mi deseo de que este nuevo puente se construya con bases firmes e imperecederas. Como en Santa María, unas puertas se cerrarán y otras, se mantendrán abiertas y, unas y otras, nos conducirán igualmente al paraíso: con los pies desnudos y con humildad.

LEONARDO DA VINCI: LA BELE FERONIERE (La dama del armiño) (y 2)

LEONARDO_ La dama del armiño hacia 1484 DETALLE ARMIÑO

Todos los estudios concluyen en que la joven representada es Cecilia Gallerani, la amante de Ludovico Sforza, regente de Milán. Como ya habíamos descubierto por nosotros mismos, el peinado y, sobre todo, su mirada esquiva le hacen aparecer casta y pudorosa. Nuestra impresión, además, se ve corroborada por el animal que sujeta entre sus brazos. No se trata de un animal cualquiera elegido al azar. Sin ánimo de generalizar, dudo mucho que cualquier obra de arte muestre elementos (en este caso compartiendo el protagonismo con el personaje principal) al azar.

El animal es un armiño que como símbolo de castidad, refuerza la intención semántica tanto del artista como del propio cliente, como ya veremos.
Desde la Antigüedad, el armiño estaba considerado como atributo de pureza por su blanca piel. Además, por llamarse galé en griego, su nombre podría referirse a las primeras letras del apellido de la muchacha (Galle-rani), recurso retórico muy extendido en las cortes italianas. El armiño era, también, el animal heráldico de Ludovico por lo que podía ser identificado con él.

Observen cómo está modelada la musculatura del animal a base de ricos matices y cómo están acentuadas sus uñas extendidas, subrayando así el carácter del animal de rapiña. Es curioso que el significado de este último aspecto sea contrario a su significación religiosa y moral. El simbolismo sexual se hace patente en el cuadro. La garra deja al descubierto la manga hendida de la muchacha como un signo vaginal.

LEONARDO_Armiño detalle garra

A estas alturas, ustedes ya habrán podido comprobar dónde radica el interés de esta obra. Además de en su cuidada ejecución, lo interesante es el secreto a voces que presenta, rico en ambivalencias y contradicciones de la moral oficial: la mujer debía ser casta, pero al mismo tiempo darse como amante. De ahí, que nuestra joven protagonista, nos muestre su huidiza mirada, primero por timidez (juventud y castidad), por temor a ser reconocida (como partícipe de un hecho pecaminoso) y, por último, porque tiene algo que ocultar (es la amante de un hombre poderoso a pesar de su corta edad).

El fondo del cuadro fue añadido posteriormente con la inscripción a la que hacíamos referencia en el post de ayer:

LEONARDO_firma detalle

y no se debe a la mano de Leonardo (de ahí el tono afrancesado de la misma). Literalmente significa “la bella comerciante en hierro”, apodo éste de una querida de Enrique II y nombre que lleva aún en el Louvre, el retrato de una mujer, pintado por Leonardo entre 1485 y 1488.

Llegados a este punto en el que disponemos de las claves de la obra, les recomiendo que pasen de nuevo a la primera fase, es decir, a la mera contemplación del cuadro. Si lo ven diferente, si les gusta más, será que esta serie de post habrá cumplido su objetivo. Si no es así, no crean que han perdido el tiempo, quién sabe, quizás se presenten algún día a un concurso de televisión y ganen muchos millones de euros gracias a la bele feroniere y su armiño blanco.

LEONARDO DA VINCI: LA BELE FERONIERE (La dama del armiño) (1)

LEONARDO_ La dama del armiño hacia 1484

Cuando comenzaba a perfilar el post de hoy decidí llevar a cabo un experimento: llamé a mi hijo J. de 9 años y le mostré la imagen.

- ¿Qué ves? –le pregunté-.

- Una señora que tiene un bicho blanco en brazos.

- ¿No ves nada más?

- Sí. La señora era rica porque lleva un collar.

- ¿Te gusta el cuadro?

-

Además de deducir que mi hijo considera que no somos ricos porque su madre no lleva esos collares y de que una madre no debe formular nunca a su hijo ciertas preguntas comprometedoras (y chorras, para qué engañarnos), me percaté de que la visión ante una obra de arte de un niño de 9 años no difiere mucho de la de un adulto. Quizás, tras unos instantes observando con detenimiento el cuadro, pudiéramos ofrecer algún dato más. Quizás, digo, algo sobre que la dama no es una sirvienta (aunque J. ya se percató de ello); que ladea ligeramente la cabeza en un gesto que puede ser forzado aunque aparentemente, a pesar de la torsión, el hombro izquierdo parece relajado o que la primera impresión nos habla de una mujer con un rostro infantil.

Si haciendo alarde de nuestra supuesta madurez, no “nos pica el asiento” y decidimos concederle unos momentos más a observar la obra, podremos llegar a ciertas conclusiones sobre la desconocida: su peinado, abarcando su rostro adolescente, no es en absoluto descuidado, sino que en forma de cofia y enmarcando su barbilla, reproduce el collar de azabache que recorre su cuello y su pecho. Además, también podríamos aventurarnos a afirmar (porque de esto ya sabemos un rato…) que el serio peinado va acompañado de una mirada que está evitando cualquier contacto con el observador. ¿Por qué una muchacha no querría mirarnos de frente?
Se me ocurren tres supuestos: el primero, por timidez; el segundo, por temor a ser reconocida y, el tercero, porque tiene algo que ocultar.

Cuando comenzamos la andadura de esta tercera fase, no hace falta ser muy inteligente (bastan 9 añitos) para reconocer que no disponemos de más datos y concluir que “hasta aquí hemos llegado”. Incluso, haciendo un último esfuerzo, de carácter más visual que intelectual, podríamos afirmar con toda seguridad, que el cuadro, que a primera vista parece un óleo, se titula LA BELE FERONIERE y que un tal LEONARD D´AVINCI lo pintó. Pero, amigos, no me cuadra nada. El título parece francés y el artista se asemeja mucho al nombre de un italiano universal aunque está mal escrito. Vamos al Google. Escribimos leonard d´avinci y nos aparece:

Usted quiso decir: leonard da vinci

Cliqueamos (más que nada por no hacerle un feo al tío que escribió eso) y nos aparece la página con las entradas al polifacético renacentista.

Algo es algo pero “hasta aquí puedo leer” y es aquí, precisamente, donde empezamos a sentir placer con una obra de arte, en el momento justo en que damos con las respuestas del secreto que guardan. ¿Me acompañan?

EL PUNTO G

EL PUNTO G

Les deseo un fin de semana mágico.

Séanme buenos y aplíquense a la hora de descubrirlo.