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LA HERMANDAD DE LAS LETRAS IMPRESAS

LA HERMANDAD DE LAS LETRAS IMPRESAS

La protagonista de la novela que acabo de engullir (porque me es imposible emplear el término “leer”) decía que sólo recordamos lo que nunca sucedió. Quizás es lo que me ocurre a mí con una persona de la que sólo me une la ficción. Ni más ni menos les estoy hablando de mi librera.
Parafraseando aquella canción de María Dolores Pradera que tantas y tantas veces escuché en verano cuidando de mis tiernos sobrinos en casa de mi hermano, “no se estila, ya sé que no se estila...” pero estoy muy orgullosa de ello.
No me une a ella nada más que nuestra pasión por los libros. Ana, que así se llama, no vende libros; ella hace que me sean imprescindibles. Además del criterio que una se haya ido forjando por sus inclinaciones a través de los años, su consejo es fundamental. Tanto es así que cualquier “cita a ciegas” que me propone acaba fructificando en una maravillosa relación de amor/pasión que no me defrauda.
Soy una lectora privilegiada, al menos así me considero. A pesar de la manida globalización, cada uno vive en su pequeño universo cotidiano. Parecemos autistas allá donde no vislumbremos los límites de nuestro territorio. Uno va a comprar a una gran superficie y encuentra de todo. En un momento puedo comprarme unas bragas, una caja de condones sabor chirimoya y el tercer fascículo de la Biblia con una recreación de varios pasajes en DVD. Una mierda.
Dirigirme a mi librería me da placer. Ignorar el escaparate y cruzar la puerta de madera con su tintineo de figuras chinescas que me lleva a uno de mis mundos preferidos. Allí está ella, saliendo de la trastienda donde aguardan a ser rescatados los libros de ediciones especiales, ésos que no deja ver al gran público, ésos que me saca de vez en cuando para regalarme un instante de placer para tocarlos, como algo tremendamente pornográfico y prohibido. Entonces, como si fuera mi médico de cabecera (más bien de cabeza) me sonríe y me extiende la receta de un nuevo libro recién horneado o me pasa las páginas de un libro reeditado que esperábamos con la devoción que sólo he podido contemplar en un lugar de Italia: San Antonio de Padua.
No se vayan a pensar que mi hermana de ficción comparte mis gustos literarios. Es aún mejor: conoce a la perfección los míos. ¿Conocen una hermandad mejor que aquella en la que el otro te brinda un universo que sólo a ti te pertenece? Esos son los momentos que siempre recordaré: aquellos que no han sucedido jamás.

LA PERDICIÓN



Hay veces que uno piensa que los seres humanos dejan pasar su existencia como si fueran a vivir para siempre. Sólo aquellos que son conscientes de su finitud han hecho algo para remediarlo. No hablo exclusivamente de aquellos que por su trabajo o genialidad se han ganado un sitio en la historia, sino también de esos otros anónimos, de vidas aparentemente anodinas que han logrado vivir en este mundo sabiendo encajar las carencias que la fortuna le ha brindado o negado con verdadera destreza.
Nuestro paso por aquí es rápido, fugaz. Cuando se es niño se vive un mundo fuera de éste como si se nos concediera un premio antes de haber demostrado nada. Al pisar la adolescencia, el tránsito entre el mundo que nos inventamos y que nos inventan los demás y, el mundo real, desconocido hasta ese momento, es dañino y transgresor. En cuanto uno es consciente de ello, ya ha pasado a otro estadio de la vida.
Para ser felices es necesario construir (aun siendo consciente de la la segunda ley de la termodinámica que tan a menudo me recuerda Tio Petros). Los ladrillos del edificio pueden colocarse en el interior o fuera de él. Lo malo es cuando la construcción no es sólida y el soplido del lobo nos revienta nuestra obra. Siempre existe un lobo, sea cual sea el cuento que elijamos.
De entre todos los seres humanos, el estúpido es el más dañino. Es el que confunde al lobo con caperucita, las mil y una noches con una crisis de insomnio. Es el más temido porque es la reencarnción del Ave Fenix, el que siempre tiene llena la boca de sandeces inmisericordes que le provocan risa; es el no va más de la autoreproducción asistida.

El estúpido construirá el edificio siempre con los mismos materiales porque cree que son los mejores. No es cuestión de egoísmo, es egocentrismo puro y duro del estilo Bush o la marca Aznar. El estúpido no es idiota, porque este último tiene la lacra de la ingenuidad tardía. El estúpido es aventurero por su propia inconsciencia y porque se considera el centro del universo; de un universo no en el sentido humanista del término, sino de aquél cuyos límites son definidos por su propio ombligo. Claro está que para todo existe una tabla de salvación: el ser humano cuyo atributo fundamental y apriorístico se basa en la estupidez, nunca sabe que lo es. Esa es la perdición del resto.
¿Cuántas veces nos hemos topado con un persanaje inclasificable por su anodina osadía?
¿Cuántos de nuestros conciudadanos responden a esta definición?
Muchos, cada vez más. Uno lo que tiene que hacer entonces es huir de ellos como de la peste porque tienen la capacidad de atraerte hacia ellos con sus tentáculos mortíferos. Esa es mi recomendación y mi consuelo.
Sin embargo, corremos un gran peligro si el estúpido posee un arma legitimada por nosotros mismos, a saber, que tenga poder. Los límites de su ombligo se desarrollarán entonces de forma exponencial y sólo se rodeará de estúpidos como él. El Terror.
El estúpido vive para siempre porque así lo cree él. Y como su existencia carece de límites no hace nada con dignidad porque siempre le quedará tiempo...
Como dijo Aristófanes, la juventud pasa, la inmadurez se supera; la ignorancia se cura con la educación y la embriaguez con sobriedad; pero la estupidez dura para siempre.

DE INCÓGNITO

”- No cabe duda de que usted bromea, señor; lo cierto es que todos los hombres tienen derecho a nuestra admiración. Es difícil, señor, muy difícil ser un hombre.(...)
- Discúlpeme –le digo-, pero entonces no estoy muy seguro de ser un hombre: nunca lo consideré muy difícil. Me parecía que bastaba con dejarse estar.(...)
- Usted es demasiado modesto, señor. Para soportar su condición, la condición humana, necesita usted, como todo el mundo, mucho coraje. Señor, el instante próximo quizá sea el de su muerte, usted lo sabe y puede sonreír; vamos, ¿no es admirable? En el más insignificante de sus actos –añade con acritud- hay una inmensidad de heroísmo.”

SARTRE,J.P.:La náusea, Alianza Losada, Madrid, 1982, p.156

A lo largo de la historia han nacido tanto hombres y mujeres que se han hecho famosos sin ellos saberlo. Por una u otra razón, estos hombres han quedado para la posteridad sin proponérselo y sin que sepamos siquiera sus nombres.
Como homenaje a éstos, quiero abrir una nueva sección en el blog que voy a llamar de incógnito, espero que disfruten con ella y si de paso aprendemos algo...

El primero se lo vamos a dedicar a una mujer. Y no es que yo sea feminista o algo parecido y quiera con ello reivindicar nada, sólo que es el primero que se me ha presentado, así de sencillo.
Se trata de Bridget Driscoll(*), una londinense de 44 años y madre de dos hijos que se convirtió, el 17 de agosto de 1896, en la primera víctima mortal de un accidente de tráfico. Fue arrollada por un coche cuando se dirigía a ver un espectáculo de baile. El automóvil iba a una velocidad de unos 12,8 km/h, por encima incluso del límite establecido (6,4 km/h) y se dice que el magistrado al que se le asignó el caso afirmó:

-esto no debe volver a ocurrir nunca más

Ojalá que se hubiera cumplido el deseo del magistrado, pero ya saben ustedes qué es ser hombre: “horror a manos llenas. Ángel con grandes alas de cadenas”.

(*) Curiosamente, ha existido otra mujer que respondería por el nombre de Bridget Driscoll y su vida corrió mejor suerte: fue uno de los supervivientes del Titanic.

LIBÍDINE

LIBÍDINE

tomado del lat. libido, -inis, ´deseo´, ´apetito desordenado, sensualidad´, derivado de libere ´gustar´. 1ª doc.: 1438, Juan de Mena.
Es uno de los latinismos excesivos empleados sin éxito por este poeta. Pocos le imitaron, ni siquiera Góngora, sólo el latinizante Apal. 244d, y Aut. advierte que “es voz latina y antiquada”. Lo único que cuajó fue el derivado libidinoso, y como sustantivo, lascivia. Recientemente han empleado los freudianos libido o libídine como tecnicismo de su jerga especial.


Estoy aún hoy disfrutando de mis vacaciones y el hecho de poder ser dueña de mi tiempo me es tan desconocido que en todo lo que me gusta y me propongo realizar compruebo que mi apetito se torna desordenado y atropellado. El hecho más palpable en el que se me descubre es en la elección de mis lecturas: he pasado por la relectura del Hamlet de Shakespeare, el redescubrimiento de Ruiz Zafón como un gran novelista en El Príncipe de la Niebla (literatura juvenil, ojito) para pasarme un buen rato con La Hermandad de la Sábana Santa de Julia Navarro.
Además de la lectura, he podido disfrutar del séptimo arte. Todas las pelis que he visto han sido única y exclusivamente una concesión, por amor, a mi marido: tensión a mansalva, un nudo en el estómago con la promesa de no cenar nada una vez salimos del cine, el culo apretado en el asiento como cuando me siento en el avión y esa espera cansina y terrible porque tarde o temprano el protagonista va a recibir un susto de muerte que te transmite en cuestión de segundos con una vuelta a casa en la que te giras por la calle cada dos por tres y por el que no te atreves a ir a mear por miedo a que te salga un ser alienígena del inodoro y te muerda un órgano preciado. Como tengo prohibidos los filmes de amor romanticón por una cláusula matrimonial con mi matemático, sólo le he pedido un pequeño esfuerzo por su parte como recompensa a la estabilidad de mi corazón (cinematográficamente hablando). Fuimos a ver la Pasión de Cristo. Me gustó: muy bien ambientada, una buena música y lo que más aprecié fue el uso del arameo, el hebreo y el latín de los diálogos. Bueno, la sangre... en fin, una menstrúa desde hace tiempo y ha visto muchos documentales; sobraba pero me quedo con el resto.
Todavía me quedan unos días que voy a dedicar a la pintura y la música, también mis grandes pasiones. La primera vela por mi espíritu y la segunda aleja mis soledades.
Pura lascivia.

CERRADO



por vacaciones, naturalmente. A la vuelta, más y mejor.

INMOLAR

INMOLAR

´sacrificar´, med. S. XVII. tom. del lat. immolare íd., deriv. de mola ´harina con que se espolvoreaban las víctimas antes de sacrificarlas´.
DERIV. Inmolación.


Todo ha cambiado: las víctimas y el material. Los propios ejecutores son los que se autoinmolan con explosivos.
Víctimas hay muchas.
Una desgracia.

SEXO, OJO Y ARQUITECTURA

Admitamos que casi todas las cosas nos “entran por el ojo”. De esto saben mucho los publicistas y expertos en marketing. Estamos en la era del diseño y un vulgar palillero puede servir como regalo si aquél tiene un diseño minimalista y te cuesta un ojo de la cara (de hecho regalé uno a mi hermano y no sabía qué tenía entre las manos). Bromas aparte, vivimos en un tiempo en el que los medios de comunicación nos atiborran de una información que para cuando crees que la has asumido ya es historia y, por la historia debemos considerarnos unos seres afortunados que tenemos que tener buen tino y buen criterio para canalizar todo el flujo de información. Ahora podemos ver, oir y hablar de casi todos los temas que afectan (o no) a nuestra vida pero esto no siempre ha sido así.

Si visitamos un edificio de estilo románico (lo siento, es mi debilidad) comprobamos –por el ojo- que se nos está contando algo. En una época en la que el analfabetismo era prácticamente general, la iglesia debía “ilustrar” su doctrina y para ello recurría a decorar capiteles y otros elementos arquitectónicos con historias y personajes bíblicos y con ciertos elementos ornamentales de gran simbolismo.
Lo curioso es, que dentro de esta “prensa eclesiástica” nos encontramos con cierta información que, a varios siglos vista, nos puede resultar chocante. Estoy hablando de los motivos sexuales, pornográficos a veces, con los que se decoraban fundamentalmente capiteles y canecillos en las iglesias. Como digo, las representaciones de temas sexuales se ubican en su mayoría en el exterior de la iglesia, aunque existen notables excepciones. Sobre todo se sitúan en los canecillos que sostienen los aleros o salientes de los tejados.



La temática es muy variada: hombres itifálicos, mujeres en posturas lujuriosas (solteras y casadas, éstas últimas llevan toca), coitos anales y vaginales, felaciones, parejas abrazándose, mujeres pariendo, hombres y mujeres onanistas, falos erectos, monos itifálicos, animales copulando y exhibicionistas.



Esto tipos de representaciones pueden explicarse desde varias perspectivas. Una podría ser que en ellas se plasman escenas de la vida cotidiana, con lo que presuponemos que el sexo era más natural que como nosotros lo vemos actualmente. Otra, que no se contrapone con la anterior, sino que la complementa, puede ser que estas imágenes estén cargadas de simbolismo, cosa que no sería en modo alguno extraño si consideramos el período en el que se ejecutan. Por poner varios ejemplos, consideremos elementos arquitectónicos como la disposición de las iglesias orientadas al este, sus bóvedas imitando el espacio celeste, el altar es el punto de contacto con Dios enmarcándose en el ábside (cielo), las ventanas son los doctores de la Iglesia y la luz que por ellas entra su pensamiento, las columnas y pilares son los obispos, el pavimento el pueblo... y en cuanto a la escultura, independientemente de su sentido ornamental, tenemos por ejemplo alegorías como la de la Concordia, representada a través de dos esposos abrazados, la Lujuria es una forma de mujer rodeada de serpientes que muerden sus órganos sexuales, el Demonio son formas de animales o monstruos y la Fecundidad se representa mediante órganos sexuales tanto masculinos como femeninos.



Con todo esto díganme ahora que no se lo montaban bien los señores del medievo. Antes de entrar a rezar, una sesión “x” de buen canecillo porno y, para dentro, a pedir perdón al Señor y a que se baje la hinchazón antes de volver a casa con la parienta. Si lo que no se ha inventado ya...
Que pasen un buen fin de semana y séanme felices.

MELANCOLÍA O CUANDO LAS ALAS YA NO AGUANTAN

En uno de sus escritos Albrecht Dürer (Durero para nosotros) advertía del peligro al que se ven expuestos los aprendices de pintor cuando practican en exceso puesto que “pueden ser presa de la melancolía”.



Éste es el tema de uno de los grabados más famosos de la historia del arte. El motivo de la cabeza apoyada en la mano no sólo se asociaba a la melancolía sino también a la acedia, concepto éste de la vida monacal de la Edad Media por la que el individuo era presa de una apatía espiritual que le impedía elevar su alma a Dios. No sólo se consideraba como una tentación sino que también era pecado mortal. La acedia constituía la forma más severa de melancolía, y no era tanto por ser una turbación del estado de ánimo sino por manifestarse como aquel impedimento para desear o realizar algo. En definitiva y, en términos actuales, lo que nosotros denominaríamos una depresión.

Tanto el vocablo melancolía como su representación (la cabeza apoyada en la mano) fueron utilizados como expresión de uno de los cuatro temperamentos.
Esta doctrina, recogida de la Antigüedad Clásica por los humanistas, sostenía que el cuerpo y el temperamento o manera de ser vienen determinados por cuatro humores distintos.
En el individuo ideal, los cuatro se encuentran en perfecto equilibrio, aunque en el hombre concreto no es así. El de temperamento sanguíneo (sanguis) es aquel que posee demasiada “sangre roja” y es el más dichoso. Quien tiene demasiada “mucosidad” (phlegma) es el hombre de temperamento flemático. Ése que posee demasiada “bilis amarilla” (cholé) es un colérico y el sujeto con demasiada bilis negra o atrabilis (melaina cholé) es el hombre melancólico, el peor de todos: huraño, sombrío, avaro, indolente, perezoso y con un rasgo físico característico: su tez oscura que contrasta con el blanco de sus ojos).

Además del cuerpo y del temperamento, había otros factores que intervenían en el estado de ánimo dominante. En el grabado de Durero se representan por lo menos dos. Por un lado, el elemento vinculado a la melancolía era la tierra, la aridez y para combatir sus repercusiones había que aplicar plantas de zonas húmedas como los berros y el ranúnculo, presentes sobre la cabeza del personaje central del grabado. Por otro, el momento del día atribuído al melancólico era el anochecer y, así comprobamos en el grabado que comienza el crepúsculo a través del cometa y del murciélago que porta el rótulo del título de la obra.
Con respecto a este último, comentar que varias son las interpretaciones que se consideran para explicar el I que aparece tras la palabra. Podía ser que Durero pensara en realizar una serie de grabados sobre los humores del cuerpo, y éste fuera el primero de la serie o, que en lugar de un número, fuera la letra mayúscula “i” por lo que en tal caso la traducción del título sería. ”Melancolía, ¡márchate!”. Cada uno que piense lo quiera según su temperamento.

Observen en el grabado, la cantidad de detalles que Durero plasma en él. Incluso podríamos considerar que está sobrecargado y un tanto caótico de tanta minuciosidad. Pues bien, esto también tiene su explicación. Para el sujeto melancólico, el mundo se le muestra lleno de interrogantes opresivos, y de detalles carentes de orden que le impiden precisamente actuar.
Para finalizar (que lo mismo se me pasan ustedes de un temperamento sanguíneo a otro colérico por la extensión del post) comentarles dos detalles más del grabado. El mundo ya no se percibe simplemente como jardín de Dios sino también como algo que el ser humano es capaz de calibrar. Esta corriente de pensamiento que se impuso al comienzo de la Edad Moderna se refleja en los diferentes instrumentos de medición que aparecen en la obra: un reloj de arena, un reloj de sol, una campana para las horas, una balanza y una escuadra.
En contraposición a éstos, vemos en la parte superior derecha del grabado un elemento que pertenece al mundo antiguo, a la Edad Media. Se trata de un cuadrado mágico o tabula Iovis. Los números no sirven para comprender la realidad sino que aluden a un juego de ingenio, a una representación simbólica, a la magia.
La peculiaridad del cuadrado reside en que todas las verticales, las horizontales y las diagonales suman lo mismo: 34. Durero añadió otras alusiones al cuadrado, porque la inversión de la suma da 43, su edad en el momento de realizar el grabado; el año de la ejecución del mismo 1514 (véan la parte inferior central), el mismo año del fallecimiento de su madre, en el mes de mayo: quinto mes con el que se alude con el 5 situado encima de la cabeza de la segunda fila.
En fin, espero que les haya resultado interesante este paseo por la Melancolía y sus humores y, que sus alas, al contrario que ocurre con las del personaje central del grabado, les levanten el espíritu y el ánimo.

UNA DE LEWIS CARROLL PERO A LO BESTIA

Ayer lo ví por primera y última vez. La sensación escalofriante perdurará en mi recuerdo hasta dios sabe cuándo. Sólos en el salón, con luz tenue que apenas dibujaba nuestras siluetas, mi marido y yo tomamos ayer una difícil decisión. Aunque nos conocemos bastante bien, hay fragmentos de nuestra vida que todavía hoy (y ojalá sea por mucho tiempo más) todavía necesitan la aprobación del otro. Pues en ésas estábamos cuando con un hilo de voz casi imperceptible nos preguntamos:

- ¿Nos arriesgamos y vemos hoy “El Castillo de las Mentes prodigiosas”?

sólo nos faltó cogernos de la mano como cuando uno se monta en el avión, se abrocha el cinturón, y empieza a levantar el aparato con su propio culo. Empezamos a sudar y sin apenas atrevernos a cruzar nuestras miradas soportamos la mierda ésa hasta el segundo espacio de anuncios publicitarios.

¿Se imaginan ustedes el más surrealista, sangriento, pornográfico lienzo de El Bosco?
¿Se imaginan ustedes el jardín de la Alicia de Carroll contemplado por un esquizofrénico?
Pues no, nada que ver, todo lo anterior a la máxima potencia.



Uno de los participantes era un retrato clavado del Gato de Cheshire. Uno no sabía cuándo esta argentina tiene abierta o cerrada la boca. Su dentadura es lo más parecido a una película de caballos y sus labios se nos presentan como el producto de toda una vida entera dedicada a la succión de órganos sexuales masculinos. Es un híbrido humano vestido de la mejor caricatura que de un travestido puede hacerse. Sin desperdicio.

Otra participante, la bruja Lola, es prima hermana de la Reina de Corazones. Sus chillidos y vociferios nos hacían ensordecer. La mujer es ilimitada sin duda, porque no se sabe dónde termina la cabeza, dónde tiene el cuello, dónde comienzan las tetas y dónde termina la enorme barriga. Y todo este efecto mágico precedido por una pelambrera electrizante que más de uno denomiraría “pelo coño”. Lo peor de todo fue verla desayunar. Por dos motivos: porque su aspecto es ya asqueroso y repugnante vestida de gala, imagínense recién levantada; y porque al comerse una tostada con mantequilla, más que un humano recordaba al más cerdo de todos los animales de bellota del universo galáctico.
Sin desperdicio.



Del famoso y televisivo verdulero Paco Porras qué les voy a contar. Igualito, igualito, igualito que el Sombrerero Loco. Una versión despiadada de la Naranja Mecánica. Sin desperdicio.
El resto de participantes formaban un coro perfecto. Atuendos muy personales, muy brillantes, estrafalarios hasta decir basta. Mi marido me preguntó que qué hacía uno vestido de Papa. La leche, qué risotadas tan incontenibles...

Una vez que hemos visto a estos personajes, centrémonos en el bando de los representantes de lo “racional”.
Para no desentonar demasiado, el jurado soportaba en su espalda una llamativa capa de color fucsia. Junto a Javier Armentia se encontraba Aramis Fuster toda ella rodeada de miles de plumas también fucsias y un escotado palabra de honor de cuero negro que resaltaba a la perfección el lema “la arruga es bella salvo en dos tetas fofas”. Toda sencillez. Entre otros dos, el padre Apeles ejerciendo de Diostodopoderoso con esa mano que para sí la hubiera querido Miguel Angel cuando recreaba la Capilla Sixtina. Mano divina sin duda. Divina y acusadora.

Bendita cama, no ví el momento para hacerle la proposición a mi mantecoso. ¿nos vamos?
En cuestión de segundos, nos dirigimos como demonios de Tasmania hacia nuestro dormitorio.
No he tenido pesadillas porque tengo un dormir...

Cuando en el blog de Tio Petros se comentaba lo oportuno o no de la presencia del Sr. Armentia en este espacio del cutrerío patrio, yo rectifiqué un primer comentario porque me habían confirmado que los miembros del jurado otorgaban al programa su ración de escepticismo y racionalidad. Me temo que hoy me como con patatas mi rectificación en la bitácora de mi pariente. Lo mejor es que hoy vamos a comer papas unos cuantos.

ÉL NUNCA LO HARÍA

ÉL NUNCA LO HARÍA

Como les decía en el post de ayer, releer libros me apasiona. Claro está que la posibilidad de hacerlo con entusiasmo viene dada por mi pésima memoria. Puedo ver películas que ya he visto otras veces sin acordarme de una sola escena hasta el final. Debo de tener un gran archivo escondido en mi cerebro y por eso hay que desempolvarlo de vez en cuando.
Todo esto viene a cuento con motivo de esa moda o “tendencia cultural”, a la que denominan bookcrossing, es decir, abondonar libros en lugares públicos para que otros los recojan, los lean y los liberen después. Son las tres “r” del bookcrossing:

1) Read (Lee)
2) Register (Regístralo)
3) Release (Libéralo)

Aunque puedan pensar lo contrario, el tema está muy bien organizado. En la página web nos dicen cómo tenemos que hacerlo. El primer requisito es tener un buen libro en la estantería de casa, “cubierto de polvo y humedad” (yo jamás le haría eso a un libro, ¡por dios!). El segundo requisito es haberlo leído (este punto me hace mucha gracia, hay libros que confieso no he terminado de leer –El Código da Vinci, por ejemplo, entre ustedes y yo me jodió mucho que el autor, norteamericano y de cuyo nombre no me interesa acordarme, especificara hasta la saciedad que el Louvre se encuentra en Francia. Pero bueno, manías de una...) Cuando ya tenemos el libro y lo hemos leído, lo registramos en la página web mencionada, lo etiquetamos, podemos hacer anotaciones, valoraciones y demás y con todo esto en regla ya podemos abandonarlo donde se nos antoje.
El lema de esta moda es ¿Amas a un libro? ¡Déjalo ir!. No tengo ningún inconveniente en confensarlo: me parece una chorrada universal. ¿Quién en su sano juicio, si se considera un amante de los libros, va a abondonar un buen libro en el primer banco del parque que vea? ¿Quién puede ser tan gilipollas de deshacerse de una edición ya agotada por la que darías tu mano derecha y por la que has estado años recorriendo mercados, ferias, y hasta incluso hubieras sido capaz de robársela a tu mejor amigo? Yo no, lo siento, no soy tan moderna.
No se vayan a pensar que son cosas del dinero, son más bien, como decía la copla, cosas del querer. ¿Cuántos libros tenemos que sólo con verlos nos recuerdan un lugar, un tiempo, un olor, o la persona que nos lo regaló? Yo, como ven, no los abandonaría, más bien haría lo que Ruiz Zafón en “La sombra del viento”: apadrinar un libro. Aquel que te acompaña a todas partes, hueles, sobeteas y acaricias; ése que tiene dobleces en las esquinas, y alguna mancha por un amigo descuidado al que se lo prestaste y lo devoró junto al bocadillo de chorizo...
Cierto es que lo tendría difícil para elegir uno entre tantos. Casi es más sencillo encontrar pareja, ¿y ustedes, qué libro no abandonarían jamás?

TRINITY COLLEGE

TRINITY COLLEGE

Este fin de semana he hecho una de las cosas que más me gusta hacer. He releído un libro. Quizás les parezca un tanto exagerado pero el paso del tiempo siempre ha jugado en mi favor en lo que a libros se refiere: por una parte me mantiene la ingenuidad de la primera lectura y, por otra, me ofrece el placer añadido de conocer el terreno y tener la certeza de por dónde me deslizo en la lectura.
Le tenía ganas, qué le vamos a hacer. El libro en cuestión es DR. J.H. WATSON. El Caso del Anillo de los Filósofos “rescatado” dicen por Randall Collins. Si me permiten, voy a transcribirles el comentario de la contraportada y así les pongo en antecedentes:

Desde hace varias décadas se venían escuchando rumores insistentes y contradictorios en relación con uno de los más sorprendentes casos de la historia criminal de occidente; un caso en el que aparecían implicadas directa o indirectamente destacadas personalidades del mundo de la ciencia y la cultura de nuestro siglo, y en cuya solución fue decisiva, una vez más, la intervención del más grande detective de todos los tiempos: Mr. Sherlock Holmes. Un muro de silencio –erigido en parte por el propio confidente de Mr. Holmes, el doctor John H. Watson- había rodeado este affaire desde su origen, que se remonta al año que precedió al estallido de la Primera Gran Guerra. Finalmente, cuando ya se creía que el misterio permanecería en la sombra para siempre, el Doctor Randall Collins, eminente erudito norteamericano, sorprende a la opinión pública con la edición del manuscrito original del Doctor Watson, desenterrado de los archivos tras años de estudio y celosa investigación, que contiene una fiel relación de los hechos que constituyen lo que se ha dado en llamar “El Caso del Anillo de los Filósofos”.
Los acontecimientos que tuvieron lugar aquel año colocaron a Holmes en el centro del mundo intelectural de la época –un mundo que aborrecía especialmente- y le obligaron a desempeñar un papel que cambió la historia del pensamiento contemporáneo. De una u otra forma, los cerebros más destacados de la intelectualidad europea se vieron envueltos en esta escabrosa historia: el filósofo y agitador político Bertrand Russell, el ingeniero de la razón y arquetipo del genio Ludwig Wittgenstein, el economista John Maynard Keynes, el m´sitico y matemático hindú Ramanujan y “El hombre más perverso de Inglaterra”, Aleister Crowley, entre otros.


La acción comienza cuando Holmes recibe una carta de Bertrand Russell advirtiéndole que L. Wittgenstein corre un gran peligro: "Están robando una gran mente". Ramanujan aparece muerto en su dormitorio del Trinity College. Y hasta aquí les puedo contar...

Si tienen oportunidad, que lo disfruten.

LA HERIDA (3)

LA HERIDA (3)

Ejercicio de aguadeza visual: fíjense en los prismáticos. Ya sabemos ahora porqué no ha encontrado nada...

EL JUEGO DEL ESCONDITE

Ayer el presidente Bush celebró la cena anual con la prensa americana. Parece ser que la tradición impone que en dicha celebración el presidente haga de cómico para amenizar la velada. En medio de un ambiente distendido, no se le ocurrió otra cosa al presidente del mundo mundial que hacer un gag a costa de las armas de destrucción masiva de Irak. Sí, esas que han aparecido por todos sitios...
Pues bien, el Bush, personaje tragicómico donde los haya, preguntaba de forma retórica:
- ¿dónde están las armas de destrucción de Irak?
Hacía como si abriera un cajón de la mesa de su despacho y se contestaba:
- No, no, no. Aquí no están.

Una vez cerrado el imaginario cajón, se agachaba por debajo de la mesa y de nuevo preguntaba.
-¿dónde están las armas de destrucción masiva?
Y con una sonrisa de oreja a oreja, ésa que imita tan mal Aznar, volvía a contestar:
- No, no, no. Aquí no están

Díganme ahora, señores míos, si este cuento no es de terror. Pero del terror más terrorífico que ustedes hayan podido imaginar jamás y sin banda sonora que acompañe al protagonista...

Que pasen un buen fin de semana.

LA HERIDA (2)

LA HERIDA (2)

EL FESTEJO REAL O LAS OTRAS BODAS DE CANAÁ
Érase una vez un príncipe rubio, alto y apuesto al que sus padres, los reyes de un país moderno, habían permitido desposarse con una plebeya de melena castaña y ojos almendrados ignorando su condición y su pasado familiar en pos de un futuro país más igualitario y más moderno aún si cabe.
Pues bien, como digo, ante la benevolencia y amor de estos padres, la fecha de la real boda estaba ya fijada para el mes de la Virgen y de las flores. Sin embargo, un hecho dramático ensombreció el feliz enlace. En la capital del reino cayeron muertos dos centenares de leales vasallos a manos del moro asesino en lo que se dio a llamar la Cruzada de la época moderna. Por este triste motivo y para salvaguardar la integridad física de los prometidos y convidados ilustres, se estableció cerrar las fronteras de este reino ocho días. ¡Qué suerte, qué dicha tienen algunos compatriotas míos, ésos mismos que habitan en el país de Francia y pagan sus diezmos en este reino de España! Cerradas así las fronteras de esta tierra Vascongada, se pasarán (sin sueldo ni saliario) una semana festejando la boda real.
Pero no se me entristezcan, señores, que no hay dos sin tres. Como señal de duelo, la real pareja renuncia a la fiesta que los despediría como solteros. Pero las cosas ya no son como nos gustaban antaño, porque mi futura reina, de lo que se dice virgen, virgen no va a ir.

Se comenta y se dice, que el cuñado del príncipe, esposo de su hermana primogénita, al que tanto le gusta la sastrería, quiere denunciar a los fieles vasallos por morirse antes de la boda. Porque un futuro rey no se casa todos los días...

NOTA DE ÚLTIMA HORA: Ayer se celebró en la catedral que acogerá los festejos de la boda un funeral por los muertos en la capital del reino con la asistencia de los jefes de otras casas reales y otros dirigentes políticos. Ayer la familia real se ganó el sueldo que le pagamos. Todos menos el Marichalar, que ponía cara de pocker porque no le gustaba el atuendo de los familiares de las víctimas: sólo saludó con emoción a la mujer de Blair porque llevaba pamela.

LA HERIDA (1)

LA HERIDA (1)

Aunque parezca el título de un relato corto de Poe, no lo es. Sí que podría calificarse como una serie de post de terror donde se dan cabida algunos hechos por lo menos insólitos, de ésos que nos ponen (al menos a esta que suscribe) los pelos de punta.
Para no aburrirles, voy a dosificar mi ímpetu literario y cada día, les ofreceré uno solo (y también para que me dé más de sí la inspiración, para qué nos vamos a engañar...)

EL EXTRAÑO CASO DEL CABALLERO J.M.A. Y SU PARTICULAR MESA REDONDA
En un reino europeo había gobernado hasta la fecha en que se producen los hechos, un caballero andante que con bigote en ristre y mentiras por montera no quería verse desterrado del gobierno de su patria. Este caballero, respaldado en todo momento por sus fieles amigos, todos ellos de la misma condición, decidió que haría partir con rumbo a Bruselas a dos de sus partidarios más leales que habían combatido en la batalla cual esclavos ejemplares. Estos caballeros, Zaplana conocido uno, el otro apellidado Acebes aceptaron muy gustosos la empresa que su señor les encomendaba.
Para curarse las heridas producidas por un pueblo desalmado y hostil, triunfador de la batalla, los dos caballeros planean su venganza en tierras de la lejana Bélgica mientras su señor mediopoderoso J.M.A. contempla cómo los vasallos que la mudanza le hacen, colocan correctamente el sombrero tejano y la bolsita de té en el baúl de los recuerdos.
A veinticuatro de marzo del año del Señor dos mil cuatro.

Ni qué decir tiene que ustedes están invitados a modificar este relato en lo que quieran: incluso en su final. Hasta mañana.

RUMBO

RUMBO

Para Ana, que ha perdido a su novio el 11 de marzo en Madrid. Para que vuelva a ser feliz.

1494. Designó primitivamente cada uno de los 32 espacios en que se divide la rosa de los vientos y en que se considera dividido el horizonte, de donde luego (1535) “dirección que se toma para encaminarse a un lugar, esp. tratándose de buques”. Procede básicamente del lat. rhombus (gr. Rhómbos) “rombo”, por estar representada esta figura en dichos espacios de la brújula, denominación consolidada por la creencia vulgar de los marineros que atribuían a los astrólogos y brujos el rombo como signo mágico, y que al principio creyeron que el piloto al tomar la altura de los astros actuaba por astrología y arte mágica. El cultismo rombo se cambió luego en rumbo en boca de los marinos por influjo del término náutico rumo “espacio o sitio en un navío”, procedente del germ. rum de igual significado. Rumbo en el sentido de “pompa, ostentación”, princ. S. XVII, antes “fama, prestigio” h. 1600, viene del rombo como signo mágico, con sentido propio de “embrujo o encanto”; de ahí “prestigio”, “pompa”, luego “ostentación rufianesca o rameril”, princ. S. XVII, “alboroto”, princ. S. XVII, y finalmente “juerga, parranda”, que es lo que propte. significa rumba en Cuba, luego “baile provocante”, propagado desde este país a todo el mundo (en Italia ya en 1931).

Estamos viviendo un tiempo de incertidumbres, esperanzadoras unas, otras no tanto; de certezas que la mayoría de las veces se nos muestran con sangre y dolor y, estoy convencida de que muchos de nosotros nos preguntamos por el rumbo. Hoy más que nunca, al igual que la rosa de los vientos, nuestra vida apunta a muchos lugares diferentes: Madrid, USA, Irak, Israel... y comprobamos con estupor que los buques políticos están pilotados por astrólogos y brujos.
Tomemos la acepción que tomemos, todo parece hablarnos de nuestros dirigentes políticos. Y no sólo me refiero al presidente español en funciones que sin ninguna duda, tornóse en rey de Castilla con acento tejano y ha querido otorgarle gloria a este país que es el mío. Prestigio, pompa ante los poderosos, fotos y entrevistas y mientras tanto el americano reza todos los días antes de desayunar por todos los suyos y, digo yo, que por nosotros también que para eso nos hemos puesto a cuatro patas y nos hemos dado vaselina de la buena.
Zapatero, no me sea usted brujo ni astrólogo, ni tejano ni rey de Castilla. Sólo escoja el rumbo correcto y no olvide nunca hacer un repasito de conciencia, sí, esa de la que tan poco tienen los políticos.

LA MALA EDUCACIÓN

LA MALA EDUCACIÓN

No, no me refiero a la última película de Pedro Almodovar sino a una cuestión que no podemos permitirnos en estos momentos. Así como no es aconsejable ni prudente hacer partícipes a nuestros hijos de cuestiones de economía familiar, sobre detalles escabrosos de la enfermedad de un familiar o un conocido, sobre la vida sexual de sus padres y demás, tampoco es de recibo que vean y escuchen ciertas actitudes y argumentos en sus progenitores ya que carecen de criterio para discernir sobre ello. Evidentemente me refiero a hijos de corta edad que asumen como cierto y veraz todo aquello que su padre o su madre les diga.
Estos días en los que la rabia y el dolor se nos salía del cuerpo, estos días en los que se ha desayunado, comido y cenado con la televisión, la radio, internet, el móvil y demás artilugios que caracterizan nuestro tiempo, en estos días nuestros hijos (yo la primera) han tenido que contemplar las caras desencajadas de sus padres y comentarios que reconozco que hubieran tenido que ser emitidos en la intimidad de la pareja.
Estos niños son los hombres del futuro, de un futuro no muy lejano por cierto y por nuestra parte debemos de educarles en la tolerancia y en el diálogo. Cuando la semana pasada veía La Pelota Vasca, me impresionaron las palabras de la viuda de un ertzaina muerto por ETA. Pero no fueron las palabras de viuda, sino las que compartió como madre. ¿Podemos imaginar un sufrimiento tan grande como el que una mujer pierde al mismo tiempo su marido y el padre de sus hijos?¿Qué esfuerzo tiene que realizar aquélla para hacer comprender a su hijo de siete u ocho años que no se puede decir “cuando sea mayor mataré a los que mataron al aita”? ¡Qué tarea tan difícil!
En menor o mayor medida, todos deberíamos poner nuestro granito de arena a este respecto. Y no sólo con nuestros niños, sino también y desgraciadamente, en adultos que se dejan llevar por la sinrazón del dolor.
Cuanto más nos rompen el corazón, políticamente hablando, más tiempo hay que dedicarle a la Razón.
Que pasen un buen fin de semana.

CLONES

Hoy la contraportada de El Diario Vasco se hace eco de una noticia escalofriante que va acompañada de otras tantas del pelo "famosa se encuentra en clínica de desintoxicación". La noticia recogía un sucedo acontecido ayer en la ciudad francesa de Montpellier. Un ciudadano habría creído reconocer en un transeunte que caminaba por la acera al mismísimo Bin Laden y lo habría arrollado con su vehículo. El ciudadano francés ha sido condenado a tres meses de prisión.
Esto me suena a todos los ciudadanos vascos que llevaban barba y bigote y pelo "demasiado largo para cosa buena" y que indudablemente tenían que pertenecer a la banda terrorista ETA porque se había creado un cliché de la imagen del perfecto etarra.
También me suena, a los marroquíes que están perdiendo su trabajo en España por serlo y a que midamos por el mismo rasero a todo aquel que entra a una mezquita a rezar y a conversar.
Lástima, que el careto de Bush y de Aznar no tengan molde. Que si no...

VER, OÍR Y DENUNCIAR

VER, OÍR Y DENUNCIAR

Una de las principales críticas que ha recibido el Gobierno del PP durante este cuatro años ha sido la utilización partidista de los medios de comunicación públicos y la convivencia con algunos de los privados. La manipulación en cada telediario ha sido constante. Pero tuvo dos puntos culminantes. Por un lado, la desinformación de TVE-1 el día de la huelga general, que llevó a los sindicatos a denunciar ante la Justicia al director de Informativos, Alfredo Urdaci. El propio Urdaci tuvo que leer ante las cámaras una sentencia judicial en su contra. Pero lo hizo a una velocidad de vértigo y, en una muestra de literalidad que indignó a los sindicatos, leyó la siglas CCOO (ce ce o o) y no Comisiones Obreras.


Por otro lado, la programación del sábado por la noche -justo en la víspera electoral- de la película “Asesinato en febrero” sobre la muerte a manos de ETA de Fernando Buesa. TVE1 vinculaba así en la mente de los espectadores la masacre de Madrid con el terrorismo etarra cuando todas las pistas apuntaban ya al integrismo islámico de Al Qaeda.

Pero eso no fue todo. Según denunció ayer el Comité Intercentros de la Agencia Efe -la principal agencia de información española, de la que beben todos los diarios españoles, incluídos los provinciales, conocía desde la misma mañana de los brutales atentados del jueves en Madrid, de la existencia de un teléfono móvil configurado en árabe, de la furgoneta encontrada en Alcalá de Henares y que uno de los fallecidos era uno de los terroristas, además de otros datos, de los que no informó en su momento.

Siempre según los sindicatos, el director de Información, Miguel Platón, elaboró el sábado en contacto con el Palacio de la Moncloa una información en la que pretendía demostrar, a las cinco de la tarde y cuando había ya hasta cinco detenciones relacionadas presuntamente con el terrorismo islámico, que todas las pistas y pesquisas policiales apuntaban directamente a ETA y descartaban a Al Qaeda.
“Dicha información, altamente prolija, se basaba en supuestas fuentes oficiales españolas y en informes de los servicios secretos de varios países europeos según los cuales ETA era la autora de los brutales atentados. Dos horas después de que esta noticia falsa saliera a la línea y fuera difundida a todos los clientes de Efe, el propio ministro del Interior reconocía la conexión islámica del atentado”, explican en un comunicado UGT, Comisiones Obreras y el Sindicato de Periodistas.

La delegación de la Agencia Efe en Barcelona también sufrió la supuesta censura ya que desde Madrid se prohibió que se reprodujera cualquier declaración de los partidos de la oposición o se informase de las ruedas de Prensa convocadas el sábado. Por su parte, el Círculo de Corresponsales Extranjeros ha remitido una carta al Secretario de Estado de Comunicación en funciones, Alfredo Timermans, en la que expresa su malestar al considerar que fueron objeto de manipulación informativa con los atentados del 11-M.

Alguno dirá que esta información es falsa o legitimará con argumentos insostenibles la manipulación a la que hemos sido sometidos. Pero mucho me temo que, a estos magos del engaño, se les acabó la capacidad de sacar conejos del sombrero.

LA ÉTICA COMO ANTÍDOTO

Cuando uno se va descargando de la rabia y la impotencia que han caracterizado estos días pasados y tiene que volver a hacer frente a la vida cotidiana, es el momento de emplear el dolor que siente para pensar desde la Razón. Ya sé que es muy difícil, imposible para las víctimas, para los que esperan sin consciencia la muerte en un hospital, para las familias y amigos de todos ellos. Pero los que estamos aquí, tenemos el deber de hacerlo por ellos. Y es un deber en el sentido ético del término, de imperativo categórico y como a priori político.
Nuestra vida nos viene dispuesta de tal forma que unas veces somos nosotros mismos los únicos responsables de determinadas consecuencias (como el fumador que se expone al cáncer), otras veces decimos que el destino o el azar –llámenlo como quieran- y otras, son nuestros iguales los que deciden nuestra vida. Indudablemente, de los tres tipo de “responsabilidad” si así me permiten llamarlas, la última es la más grave: la que nos imparte un semejante. Bien sea si se trata de un conductor borracho, de una negligencia de cualquier tipo, de una postura política hay “alguien” que ha decidido tu vida por ti ya sea consciente o inconscientemente. Y esto es muy difícil (por no decir imposible) de perdonar.
El dolor y el sufrimiento es siempre íntimo (como el hecho de orinar), subjetivo. Con los atentados de la pasada semana en Madrid, el dolor ha dejado de serlo. Y eso, señores, es un elemento ético que no debemos perder porque se ha configurado como algo colectivo y universal. Sin ninguna duda, todavía está el drama humano particular: la pérdida de un padre, de un hermano, de un familiar; la incertidumbre económica en muchos casos; la soledad... Pero por primera vez, han llorado muchos madrileños, vascos, catalanes, argentinos, italianos, alemanes, mejicanos y tantos otros. ¿El sufrimiento ha tenido que ser de tal magnitud para que nos deba doler tanto como a los propios afectados directos ver como “se me muere”? ¿no debería dolernos tanto como a los políticos de nuestro país el tener que ir escoltado por otra persona?
Este es un sufrimiento que ineludiblemente tiene que hacerse universal. Y cuando bajemos al portal de nuestra casa, tenemos que sentir lo mismo que si a todos y a cada uno nos estuviera esperando un escolta, porque ese sentimiento es el mismo que el que nos ha unido a todos cuando acudíamos a manifestar nuestro dolor a las calles de todas nuestras ciudades.
En definitiva, pido y exijo, responsabilidad moral para mí y para mis conciudadanos y responsabilidad política además para aquel al que el pueblo ha otorgado su confianza y su futuro. Exijo a éste último además, el deber de no olvidar con el fin de construir y el deber de utilizar la Razón como vehículo de paz.

LA PAZ PERPETUA



FAC ET EXCUSA (Actúa y justifícalo)
Aprovecha la ocasión favorable para entrar arbitrariamente en la posesión (de un derecho del Estado sobre su pueblo o sobre otro pueblo vecino). La justificación será mucho más fácil y más suave después del hecho y la fuerza será disculpada más fácilmente que si se quisiera meditar antes sobre los argumentos convincentes y se esperara a los contraargumentos (sobre todo en el caso en que el poder superior en el interior es también la autoridad legisladora a la que hay que obedecer sin reflexionar sobre ello). Esta misma audacia confiere una cierta apariencia de convicción interior a la legitimidad del acto y el dios bonus eventus es después el mejor abogado.

SI FECISTI, NEGA (Si has hecho algo, niégalo)
Niega que lo que tú mismo has cometido, por ejemplo, para sumir a tu pueblo en la desesperación, conduciendo de esta mera a la revolución, sea culpa tuya; afirma, en cambio, que la culpa está en la desobediencia de los súbditos o que está, en el caso de la dominación de un pueblo vecino, en la naturaleza del hombre, que, si no se adelanta al otro con violencia, puede estar seguro de que será el otro quien se le adelante y le someta a su poder.

DIVIDE ET IMPERA (Crea divisiones y vencerás)
Esto es: si en tu pueblo existen ciertas personalidades privilegiadas que te han elegido como su cabeza (primus inter pares=primero entre iguales) desúnelas y enemístalas con el pueblo; ponte luego del lado del pueblo, bajo la ilusión de una mayor libertad; de esta manera todo dependerá de tu absoluta voluntad. Si se trata de Estados extranjeros, el logro de la discordia entre ellos es el medio más seguro de someterlos a ti uno detrás de otro, bajo la apariencia de apoyar al más débil.


¿Le suena a algo esto, Sr. Aznar?

KANT, I.:La paz perpetua, tecnos, Madrid, 1985, pp. 51 y ss.