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AMBICIONES

No sé la razón por la que cada inicio de año me da la ventolera de ilusionarme y de afrontar con optimismo el camino que me conducirá, de nuevo, a tener este mismo pensamiento. Sin embargo, como el chiste que vi colgado a la entrada de una empresa cierto día y que rezaba “hoy tengo un buen día; ya vendrá alguien y me lo joderá”, pues ya ha venido un imbécil para joder la marrana. La culpa la tengo yo, que para una vez que me siento frente al televisor para ver un programa del famoseo van y sueltan el notición:

Humberto Janeiro (padre del Jesulín “el torero de las bragas voladoras”) ha vendido un cuadro suyo (es decir, hecho por él) por la friolera de 9.000,00 €

Hay que joderse. No es que una le desee mal a nadie pero en ese momento hubiera hecho mía la maldición de los Quintero: “¡Ojalá le hagan almanaque para que todos los días le arranquen algo!”.
¿En qué mierda de mundo vivimos para que otro majadero (seguro que para blanquear dinero negro) compre al progenitor del Harry Potter de la lencería taurina tal cantidad de dinero?
Cuando el periodista preguntó al “artista” –con el cachondeo de toda la mala leche del mundo mundial- a qué movimiento pertenecía, se quedó tan estupefacto por no entender lo que se le preguntaba que a punto estuvo de responder que él era de derechas de toda la vida.
Qué asco joder, menos mal que seguro los 9.000,00 € los destina a paliar las miserias del maremoto.
¡Ah! Por supuesto que ni me he molestado en ilustrar este post con la obra d´arte en cuestión, no vaya a ser que mi amiga Tita lo vea y se le antoje (como está haciendo una "cole" de grandes pintores andaluces...)
Dios…

VALOR DEL PASADO

VALOR DEL PASADO

”Hay algo de inexacto en los recuerdos:
una línea difusa que es de sombra,
de error favorecido.

Y si la vida
en algo está cifrada,
es en esos recuerdos
precisamente desvaídos,
quizás remodelados por el tiempo
con un arte que implica ficción, pues verdadera
no puede ser la vida recordada.

Y sin embargo
a ese engaño debemos lo que al fin
será la vida cierta, y a ese engaño
debemos ya lo mismo que a la vida.”


Felipe Benítez Reyes, Valor del pasado

El próximo día 6, cuando sus Majestades de Oriente hayan dado por finalizado un viaje que seguro les ha resultado de lo más jodido (por no hablar de la vuelta), una servidora habrá abierto el regalo invisible que todos los años sin excepción, depositan sus Majestades bajo mi piel. Sí, amigos, un año más, de esos que no engañan y que esperan pacientes a que los remodele con esa línea difusa de error favorecido. Y un año más soplaré las velas con el aliento apenas rehecho por un deseo que espero me sea concedido en el transcurso de mi nuevo año.
Ya ven qué afortunada soy. Mi regalo es tan liviano que podría abrirlo sin que los señores magos salgan de sus palacios. ¿Un engaño? Por supuesto que no, tan cierto como la vida nuestra: la vivida y la recordada.

Nos encontramos a veces con situaciones por las que hay que tomar partido. En ese momento es cuando retornamos a lo verdaderamente humano.
Séanme buenos, que todavía hay tiempo.

LA VISIÓN EPIFÁNICA

”En cualquier momento aparece en una mano o en un rostro la perfección formal; cierta tonalidad en las colinas o en el mar es más exquisita que el resto; cierto estado de pasión o de visión o de excitación intelectual es irresistiblemente real y atractivo para nosotros –para aquel momento tan solo-. No el fruto de la experiencia, sino la experiencia misma, es el fin.(…). Arder siempre con esta sólida llama resplandeciente, mantener ese éxtasis, es el éxito de la vida. (…). Mientras todo se hunde bajo nuestros pies, bien podemos intentar aferrar alguna pasión exquisita, alguna contribución al conocimiento que al despejarse el horizonte parezca poner el espíritu en libertad por un momento, o cualquier excitación de los sentidos, extraños tintes, extraños colores, y olores curiosos, u obra de la mano del artista, o el rostro de la persona amiga”.

Walter Pater: Ensayo sobre el Renacimiento

Espero, amigos, que el final de este año sólo sea el comienzo de otro donde eso que llamamos felicidad se digne a entrar en la cajita que le tenemos reservada. Quizás de la mano de una buena lotería, quizás de la mano de la belleza y el conocimiento, quizás por el rostro de la persona amiga.
En cualquier caso les deseo el éxito, lo mejor y lo más bello: cada uno que construya su historia con el menor dolor posible.
Felices, felices, felices…

ESCENARIOS DEL MIEDO

Existen dos tipos de películas de terror. La A y la B, como diría Tio Petros.
La A termina cuando salimos del cine después de haber sobrevivido a hora y media de presionar el culo contra el asiento como para hacer despegar tres boeings y, la B comienza cuando uno tiene un hijo en edad adolescente.
Como su propio nombre indica, un adolescente “adolece” de todo signo racional que pudiera relacionarle con un individuo de su misma especie en edad adulta. El adolescente deja de ser niño para pasar a un estadio que podríamos denominar “purgatorio enajenante” del que todavía, las Luces de la Razón, se encuentran infinitamente lejanas.
Crees que durante doce años más o menos tienes un hijo y llega un día en que te das cuenta de que pariste una bestia. La distracción, la falta de memoria, el desinterés general, la mala baba, la osadía, el joder cansino y constante a su hermano y esa mano que merodea las veinticuatro horas del día por los alrededores (y no tan alrededores) de ese lugar donde ahora reside –inexplicablemente- su cerebro, son los signos inequívocos de que uno convive con un adolescente en casa.
Hasta aquí podría decirse que simplemente se trata de una película de miedo. Pero no, es que aquí no termina el asunto. Cuando además de la retahíla anterior, este ser puede pasarse una hora de reloj leyendo la sección de fútbol del teletexto al ritmo que le impone Federica “la mano amica” mientras se come un donuts de chocolate…; cuando este monstruo (que parece mentira que lo tuviera en mis entrañas y no me comiera el hígado y el bazo) te comenta durante la cena (porque para eso están las cenas, para que la familia hable de sus cosas, porque la familia es el pilar de la sociedad, lo bueno que es comunicarse…) jugadas magistrales del histórico Di Stefano… que en cada bocao que me meto me entran ganas de que vuelve a salir por donde ha venido), en fin, es cuando uno está viviendo una película de terror.
Pero hay además otro estadio del terror, esta vez con mayúsculas, ese terror que hace que te cagues patas abajo, que consiste en esa combinación (que tan hábilmente maneja el adolescente) entre la imaginación y la consideración de que los individuos que te concibieron son rematadamente gilipollas. Esta habilidad unida a la creencia ciega en el Espíritu Santo hacen particularmente diferenciable al adolescente del resto de miembros de su especie. ¿Por qué esta afirmación tan categórica? Pues porque el adolescente espera, por norma, hasta el último momento para preparar los exámenes porque aún sin criterios para decidir sobre su religiosidad o su ateísmo, se inclinan por la primera. Es lógico, el ateísmo no les ofrece nada mientras que de la primera todavía puede caerles algo. Me explico.
Si el Espíritu Santo fue capaz de hacer tamaña proeza con la Virgen María pasándose por el forro a un tal San José ¿cómo no va a poder inspirarme para una mierdecilla de examen de 6º de EPO a ocho horas escasas del mismo? Vamos, por favor. Con cinco minutos basta para saberlo todo sobre la métrica y la rima de unas frases chorras que unos imbéciles han decidido llamar poemas. Y claro, con las tres horas y media que me sobran antes de irme a dormir y gracias a la intervención del E.S. puedo jugar cuarenta millones de partiditas al FIFA 2004 en la game cube.

- ¿Has terminado los deberes? Enséñamelos para que les eche un vistazo.

LENGUA CASTELLANA

COMPRENSIÓN DEL POEMA

1) ¿Conoces el significado de los términos “saeta” y “alberca”?
Si no lo conoces puedes ayudarte del diccionario


No y no

FIN DE LA RESPUESTA. FIN DEL EJERCICIO

Comienzo de la bronca, de la voces, de los gritos, de las advertencias: VETE DE AQUÍ QUE TE ARRANCO LA CABEZA DE CUAJO, SO VAGO… Salta la alarma del chip cerebral que todo padre tiene que te impide empotrarlo contra la pared. El niño se levanta, pone pies en polvorosa por si mi mano le alcanza, me mira de soslayo como la pantera rosa, corre raudo a coger el diccionario (“mierda –dice el adolescente- tengo que coger los dos tomos, el de la “a/g” para “alberca” y el de la “h/z” para “saeta”. Si es que tengo mala suerte…”). En la casa no hay una mesa, ni dos ni tres… hay muchas mesas pero el niño sabe que donde mejor se escribe es en el suelo, encima de la alfombra blandita que va a hacer que un agujero, como un himen inmenso que diría Neruda, florezca de un momento a otro en la hoja de deberes de LENGUA CASTELLANA debido a la rabia contenida y a la presión con la que el alienígena marca con el bolígrafo cada una de las letras de las malditas definiciones de “saeta y alberca” … mal rayo os parta.

El poema familiar termina, las aguas vuelven a su cauce, ha buscado en el diccionario, ha copiado las definiciones, no se ha enterado de nada, sólo sabe que la puta saeta le ha costado seis líneas de cuaderno, se sienta en el sofá y en una esquizofrenia salvaje coge el mando a distancia de la tele y aparece, por obra de su colega el Espíritu Santo, el teletexto con los resultados de los partidos de tercera división.
Quiero creer en Dios y no puedo.

Me temo que esta película de terror …CONTINUARÁ.

LAS CÁRMENES QUE NO SON DE BURANA

LAS CÁRMENES QUE NO SON DE BURANA

A Carmen Sevilla le ha salido competidora a la hora de vomitar gilipolleces. Resulta que en este país nuestro tan de Bizet, parece que llamarse Carmen y ser subnormal del culo no es una casualidad si tenemos en cuenta la cantidad de carmencitas a las que se le ha desarrollado el cuerpo a expensas del cerebro. La Polo, afortunadamente ya bajo tierra, la Ordoñez que en coca y ná descanse, la Martínez Bordiú, asidua de regímenes autoritarios que hacen engordar su ego, la Sevilla con su “Grecia…con sus pirámides…y el río Nailon” y ahora la Carmen de todas las Cármenes, con título “mobiliario” y todo, presa de la presión de la prensa, nos deleita a todos los españoles con sentencias dignas de naturalezas sublimes como la suya que nuestros pobres y escasos espíritus no pueden ni entender. Por supuesto hablo de la Cervera, de la Tita porque para eso es pija y puede ponerse todos los diminutivos que quiera.
Parece ser que alguna fulana malintencionada acusa a la gran masturbadora de Barones patéticos y alcoholizados de que siendo socia de honor de una fundación para la protección de animales tiene el mal gusto de colgarse pieles en el cuello y de plantárselas sobre su cabeza a lo Daniel Bum. Pues en esa estaba el cuarto poder cuando alcachofa en ristre le pasan por sus narices a nuestra Carmen (que ya quisiera la de Sevilla) la susodicha información. Con un punto de soberbia y con la dignidad que sólo los grandes hombres de la historia poseen, la donante de donaciones contesta:

No sé de qué me hablan. No suelo leer nada que no haya escrito yo

Se te nota, puta, se te nota.

EL DESNUDO EN INGRES: "El baño turco" (y 3)

EL DESNUDO EN  INGRES:  "El baño turco" (y 3)

Mujer en el baño (La Gran Bañista o La Bañista de Valpinçon), 1808, óleo sobre tela, 146 x 97,5, París, Louvre

Ingres sentía veneración por los clásicos y por su propio arte. No permitía que nada ni nadie se interpusiera entre su pintura y su persona. Y nada era también su vida privada. Tras romper su compromiso con una bailarina que, a juicio del pintor, constituía una amenaza para su pintura, confió a sus amigos la elección de una nueva esposa que le garantizara el reposo emocional y la exclusividad que él se merecía. La joven Madelaine que le acompañara durante 36 años le sería fiel al artista y le garantizaría la tranquilidad que su esposo tanto requería. Cuentan que por sus paseos por Roma, la dedicada Madelaine acostumbraba a cubrir los ojos del pintor con la punta de su chal para preservarle de la desagradable visión de contemplar a un mendigo por la calle.
Ya ven ustedes que las excentricidades de nuestro Ingres no tienen nada que envidiar a las de nuestros famosos de hoy en día.
A su vuelta de París en 1824, Ingres gozaba de una gran reputación y era aceptado por el público de forma incondicional. Géricault con su Balsa de La Medusa (que ya tuvimos ocasión de ver) y Delacroix con La matanza de Quíos habían incomodado sobradamente al poder político con su rebeldía mostrando el caos, el dolor y la fealdad.
Al contrario que éstos, Ingres fue recibido con los brazos abiertos por la clase dirigente en una retroalimentación que permitía al pintor dedicarse cada vez con más entrega a su arte.
Se dice que sus alumnos le consideraban demasiado severo ya que les hacía copiar y copiar sin descanso porque “el arte (según Ingres), para vivir, ha de volverse hacia el pasado”. Ayer me preguntaba un lector la razón por la que Ingres repetía en muchas de sus obras la misma figura. Muchos han sido los que han reprochado al pintor su falta de fantasía y la ausencia de imaginación. La arrogancia de Ingres queda patente incluso cuando retoma motivos de otros artistas y dice: ”Mi cuadro me pertenece, le he impuesto mi garra”.
Su reputación como retratista de personajes adinerados de la época de la Restauración y el segundo Imperio le hacía gozar de una situación privilegiada. Como diríamos ahora, los tenía en el bote. Cómo no va a ser así si como dijera el crítico Elie Faure, Ingres sabía como nadie ”cómo balancear las barrigas de los burgueses y el pecho de sus señoras”. Sin embargo no le gustaba hacer retratos pero esta labor le permitía estar cerca de hermosas damas de la alta sociedad. Aunque Baudelaire escribiera sobre Ingres que las mujeres hermosas, radiantes de salud y de naturaleza sosegada constituían la alegría del pintor, el médico francés Laignel-Lavastine pone en tela de juicio la salud de estas modelos. El diagnóstico: una deficiencia de tiroides cuya descripción concuerda íntegramente con la odalisca de los brazos levantados que se estira en la parte inferior derecha de “El baño turco”. Su esposa Madelaine fue la modelo en esta ocasión según un boceto de 1818. según Laignel-Lavastine, la actividad favorita de la joven esposa era tumbarse en el sofá y pensar lo menos posible. ¡Buen tipo este médico!
Aunque desconozco los nombres de aquellos que hablaron sobre “El baño turco”, no quiero negarles el placer de hacerles partícipes de algunos de los comentarios que suscitó la obra. Desde “representación de bestias sin cerebro” a “lata llena de gusanos” pasando por “criadero de champiñones”. Ni qué decir tiene que aquellos que la aclamaron la definieron como “la novena sinfonía del eterno femenino”.

Sin duda Ingres nos ha demostrado su pasión por las mujeres y por la arquitectura del cuerpo femenino desnudo en particular, complaciente y reposado.
AETATIS LXXXII ¡Quién los pillara con esa maestría!
Espero haberles entretenido y, por favor, no tomen en cuenta las excentricidades de este cascarrabias de Ingres. Nos queda su obra. Al hombre que se escondía en una funda de pintor ya lo tuvo que aguantar su resignada Madelaine.

EL DESNUDO EN INGRES: "El baño turco"


"La Gran Odalisca", 1814, óleo sobre tela, 91x162, París, Museo del Louvre

Durante los primeros años de su estancia en Roma, Ingres sentaba las bases para su idea del desnudo, desarrollándola y alcanzando su máxima expresión en sus años de ancianidad. Si bien ignoramos cuándo comenzó a trabajar realmente en El baño turco, podemos afirmar que cincuenta años antes ya se había dedicado a los personajes, decorado y ambiente de esta obra singular.
Se cree que el pintor se inspiró en un texto de la esposa de un diplomático destinado al imperio otomano. En Las cartas de Oriente de Lady Mary Montagu quedaba reflejado el interés creciente por lo oriental que ya desde el siglo anterior se iba adaptando al gusto rococó en la sociedad europea.
Victor Hugo, Lord Byron y Delacroix son ejemplos de ello junto a las esclavas blancas y odaliscas de Ingres.
Al contrario que otros artistas más comprometidos con lo oriental desde el punto de vista político, Ingres introduce en sus lienzos motivos exóticos de forma moderada y estéticamente prudente: a lo sumo pañuelos con motivos orientales y pesadas joyas que cubren delicadamente los cuerpos de las odaliscas.
Lo importante es el cuerpo desnudo femenino en reposo. Sensualidad y erotismo que los contemporáneos del artista veían tan sólo en las musulmanas. Delacroix decía al respecto:

”Un instante de felicidad y extraña fascinación… He aquí la mujer como yo la imagino que ya no se lanza de lleno a la vida, sino que se retira al corazón de la misma, allí donde se consuma con el mayor secreto, voluptuosidad y emoción.”

No vayan a pensar ustedes que a pesar del auge de la estética oriental, la sociedad de la época la imitaba de natural manera. En la Europa de Ingres no se disfrutaba en público de los placeres del baño. Es más, los parisinos solían bañarse una vez al año (evitaré comentario alguno al respecto y al mundo de los perfumes) y encerrados en sus dormitorios, aunque en 1831 ya utilizaban una de las 1059 bañeras que 78 empresas especializadas les hacían llegar a sus domicilios con agua caliente incorporada. ¡Un lujo asiático! ¿no creen?
Además de esta especie de Telepizza de bañeras existía un baño turco en la Rue du Temple. La media luna que resplandecía sobre la puerta de entrada permitía que por treinta sous se disfrutara de un baño “à la Mahoma” con esencias orientales y acompañamiento musical.
Así como Lady Montagu relataba que en el baño de mujeres de Adrianópolis no se permitía la entrada a los hombres bajo pena de muerte, en el establecimiento de la Rue du Temple, los encuentros secretos entre amantes era de lo más frecuente. Vestidos con indumentaria femenina, los hombres accedían al local furtivamente donde su amada les recibía complaciente en la bañera. Ni qué decir tiene que las bañeras estaban divididas en compartimentos separados.
Independientemente de la existencia de este local, Ingres y sus contemporáneos conocían los baños turcos sólo a través de los autores de la Antigüedad que habían resurgido en su memoria en el siglo XVIII con las excavaciones de Pompeya y Herculano y con el impulso hacia lo clásico de la Revolución Francesa.

Al igual que en lienzo que comentamos, Ingres tiene en la línea su reina y en el color la sirviente. A pesar de las numerosas figuras que conforman el escenario de El baño turco, el orden y la calma rigen este cuadro que concebido en principio como rectangular pasó en 1863 a convertirse en un tondo.

Hasta aquí llegamos hoy. Les deseo que este lunes les sea leve y que disfruten, a pesar de ello, de un voluptuoso descanso “à la Mahoma” de Ingres.
Hasta mañana.

EL DESNUDO EN INGRES: “El baño turco”



Contemplen la escena. Más de uno estaría encantado de estar ahí. No se apuren, que no puede ser. Sólo miren, como lo hizo el anciano que pintó el cuadro y que, con orgullo escribía AETATIS LXXXII (a la edad de 82 años). Pocos años antes de su muerte, Ingres todavía pasaba a diario hasta seis horas pintando al caballete y disfrutando de su reconocida fama como “representante de las bellas artes del Senado” según el título que le fue otorgado por Napoleón III.

Aunque la obra que nos ocupa fue firmada en 1862, Ingres continuó retocándola durante un año más. Sin duda poco tiempo para un cuadro que, según su creador, constituía la síntesis de toda su carrera. Por este motivo, el pintor no tuvo la necesidad de recurrir a modelo alguna ya que echó mano de los bocetos y cuadros que había ido reuniendo a lo largo de su vida.
Los 108 cm. de diámetro albergan las 20 figuras de bañistas, odaliscas y sultanas exóticas que el anciano pintaría por última vez.

Quisiera que me permitieran un breve paseo por el concepto del desnudo antes de entrar más a fondo en el lienzo que hoy tenemos entre manos para entender de forma más clara aquello que rondaba en la mente del artista antes, si quiera, de que cogiera el pincel. A ver si lo conseguimos...
El desnudo en Ingres más que un tema constituye una forma de arte, una modalidad que no debe entenderse como mero argumento del cuadro sino como motivo único, como expresión de la perfección formal o como ideal platónico de belleza aun cuando el cuerpo femenino configure la escena en su totalidad.

Para entender mejor la importancia del desnudo en Ingres comencemos por su principio: siempre empezaba sus cuadros a partir del dibujo de figuras desnudas que empezaba a vestir mediante estudios independientes de ropajes. ¿Han imaginado algo más erótico desde el punto de vista artista-hombre?. Toda una sutileza pecaminosa si pensamos que lo propio es justamente lo contrario.
De esta manera, el artista transmite la arquitectura de las diferentes anatomías que si bien ocupan un lugar en el lienzo además lo definen. Este método responde a una tradición en los talleres de la época por la que se distinguía de forma separada el dibujo del desnudo del de las figuras con ropajes. Aún podríamos decir más. El desnudo habría que entenderlo igualmente como aquel medio por el cual se nos permite llegar a la verdad de la representación del cuerpo y de su ocupación en un espacio ilusorio. Un fenómeno este Ingres.
A lo largo de la historia del arte, el desnudo ha servido tanto para escandalizar (como expresión de lo erótico), como para experimentar con innovaciones estéticas. En este sentido Ingres junto a Manet, Picasso, Matisse o Modigliani han hecho del desnudo el cómplice ideal para manifestar su particular visión del erotismo, bien desde el idealismo, desde el realismo o como fuerza en erupción de la naturaleza humana.

Bueno amigos, hasta aquí esta breve introducción que iremos desarrollando más detalladamente el próximo lunes. Mientras tanto, experimenten con los sentidos si tienen ocasión (y les es permitido) como figuras de un particular “baño turco” de Ingres. El sufrimiento por el retorno al trabajo después de estos días de asueto se verá recompensado si, en honor al anciano pintor, otorgamos unos instantes a la pasión. Hasta pronto.

VISIÓN DESPUÉS DEL SERMÓN (y 2)

VISIÓN DESPUÉS DEL SERMÓN (y 2)

En una carta dirigida a Pizarro en 1881, Gauguin insinuaba ya un método de trabajo que no abandonaría nunca y que constituye la primera divergencia del pintor con respecto al impresionismo. Si la estética impresionista reivindicaba la importancia de las notas (bocetos) al aire libre como si el apunte mismo tuviera tanto valor como el propio cuadro, por el contrario, en Gauguin, la producción de documentos (bocetos o estudios) que iba acumulando le serviría para “construir” obras futuras y no para “constituir”, sin más, un cuadro al modo impresionista. Sus documentos, referidos a figuras humanas y de animales, se integrarán más adelante en diversos escenarios escogidos por el artista modificando sus proporciones y jugando con ellas a modo de piezas de puzzle encajadas unas y otras a su antojo como dentro de un collage.
Como saben, la Visión después del sermón supone el principio de esta organización no naturalista del cuadro unida a la técnica del cloisonnisme de la que hablábamos ayer.
Una vez concluida la obra, Gauguin hacía una descripción completa del lienzo en una carta dirigida a Vincent Van Gogh:

”Acabo de hacer un cuadro religioso muy mal hecho pero que me ha interesado hacer y que me gusta. Yo quería donarlo a la iglesia de Pont-Aven. Naturalmente no lo han querido. Las bretonas agrupadas oran, trajes negros muy intensos. Las cofias blancas amarillas muy luminosas. Las dos cofias a la derecha son como cascos monstruosos. Un manzano atraviesa la tela violeta oscuro y el follaje dibujado por masas, como nubes verde esmeralda con intersticios verde amarillo de sol. El terreno (bermellón puro) hacia la iglesia desciende y se vuelve pardo rojizo. El ángel está vestido de azul ultramar violento y Jacob verde botella. Las alas del ángel amarillo de cromo 1 puro. Los cabellos del ángel cromo 2 y los pies carne naranja. Creo haber alcanzado en las figuras una gran simplicidad rústica y supersticiosa. El conjunto muy severo. La vaca bajo el árbol es muy pequeña con relación a la verdad y se encabrita. Para mí, en este cuadro, el paisaje y la lucha sólo existen en la imaginación de la gente en oración a continuación del sermón, por eso el contraste entre la gente natural y la lucha en su paisaje no natural y desproporcionado.”

Si han leído con cierto detenimiento el texto anterior habrán comprobado lo revelador del mismo ya que presenta los rasgos que, pese a ciertas similitudes, distinguen la Visión después del sermón del lienzo de Bernard “Bretonas en la pradera”.
Esencialmente los rasgos son tres: el tema, la composición y el uso del color.

El tema de la Visión es religioso. Representa la aparición de la lucha entre Jacob y el ángel ante la mirada de las mujeres que han escuchado en la homilía el relato bíblico. Mientras unas contemplan la imagen, otras rezan con los ojos cerrados y las manos juntas. Por el contrario, el cuadro de Bernard sólo representa una escena de género en la que las mujeres parecen charlar tranquila y serenamente en una verde pradera.

En cuanto a la composición, no puede decirse que en el caso de las Bretonas en la pradera se detecte ningún esquema de organización espacial. No así en la Visión cuya estructura del espacio se nos presenta como si el espectador pudiera ir descifrando el relato paso a paso. Las cabezas que aparecen en primer término de forma ordenada quedan enmarcadas por las dos figuras de perfil de ambos extremos. Un árbol dispuesto en diagonal las separa de la lucha entre Jacob y el ángel (inspirada en una estampa japonesa de Hokusai). La desproporción entre ambas escenas es perfectamente apreciable. Desproporción de escalas como manifestación de la oposición entre la realidad y el más allá, entre lo natural y lo sobrenatural. Así como las bretonas (mundo real) están modeladas de una forma más tangible, la aparición (mundo espiritual) en tanto que irreal (perdona Tio Petros), es plana a semejanza de las escenas de concierto de Degas.

Por último, el color. Los colores de la Visión son más puros y para nada realistas. Si los impresionistas y neoimpresionistas buscaban con la conjunción de pigmentos y juegos de luz una pureza que podríamos llamar óptica, Gauguin aboga por una pureza cromática en el más estricto sentido. El color del lienzo es aquel que sale directamente del tubo tal y como le informa a Van Gogh en su misiva. El color como materia y artificio.
¿Qué motiva, pues, a Gauguin a utilizar el bermellón puro cuando representa la pradera donde se desarrolla la visión?
Podría justificarse, en un primer momento, de manera fisiológica si decimos que al contemplar durante largo tiempo el prado, al cerrar los ojos, experimentamos una postimagen de color rojo. Sin embargo, esta explicación, demasiado cercana al impresionismo, entraría en conflicto con la postura de Gauguin.
El artista pinta con bermellón porque le da la real gana, porque de esta manera subraya la soberanía de la imaginación sobre la rígida naturaleza, porque el pigmento, como apuntábamos ayer, es artificio y ficción.
La Visión no es un cuadro religioso (a pesar de que su temática nos lo parezca). Gauguin nunca fue un católico devoto. La aparición sólo puede entenderse como la crítica más feroz al naturalismo cuando lo sobrenatural es el más eficaz antídoto del realismo.
Lo mejor de la naturaleza es la imaginación con la que la soñamos, con la que la disfrazamos de artificio, con la que hacemos la misma tarea de Dios. Crear.

”Yo querría las praderas teñidas de rojo, los ríos amarillo de oro y los árboles pintados de azul. La naturaleza no tiene imaginación.”
Baudelaire

Espero que les haya entretenido. Hasta la próxima y séanme buenos.

VISIÓN DESPUÉS DEL SERMÓN

Si ustedes han recibido cualquier tipo de información o han visitado la exposición dedicada a Gauguin y los orígenes del simbolismo, habrán comprobado que el cuadro que sirve de “gancho” es, en todos los casos, el mismo. Incluso me atrevería a afirmar que por lo que pude comprobar es la estrella de la exposición.


Vision après le sermon

El lienzo en cuestión se titula Visión después del sermón. Pintado entre agosto y septiembre de 1888 representa una ruptura radical en la trayectoria pictórica de Gauguin. Durante ese verano, el pintor trabajaba en Bretaña junto a un joven pintor, Emile Bernard. En agosto Bernard creaba Bretonas en la pradera verde y poco después Gauguin pintaba su Visión después del sermón.


Bretonnes dans la prairie verte

¿De qué modo influyó el joven pintor en Gauguin? No lo podemos asegurar aunque bien es cierto que terminó con la amistad entre ambos. Lo que sí procede es preguntarse qué tiene ese estilo nuevo, en qué consiste su “modernidad” en el sentido baudelairiano del término.
Bernard había trabajado junto a su amigo Louis Anquetin ejecutando un estilo inspirado en las estampas japonesas, caracterizado por la creación de colores planos, divididos por gruesos contornos de forma muy simple.
El crítico Edouard Dujardin describía el método de la forma siguiente:

”La circunscripción del trazo y del color está concebida según las imágenes populares y arte japonés; la estampa de Epinal y el álbum japonés trazan primero la línea, y en la línea, por el procedimiento del coloreado por plantilla, aplican el color; análogamente el pintor trazará el dibujo con líneas cerradas, entre las cuales pondrá los tonos variados, cuya yuxtaposición debe dar la sensación de coloración general deseada, el dibujo afirmando el color y el color afirmando el dibujo. Y el trabajo del pintor será algo así como una pintura por compartimentos, análoga al cloisonné, y su técnica consistirá en una suerte de cloisonnisme.”

La técnica a la que se refiere el crítico es la del esmalte tabicado (émail cloisonné) en la que la superficie está dividida por tiras de metal, formando compartimentos que no permiten que los colores se mezclen ni antes ni después de la cocción.
Hemos dicho más arriba que la Visión… constituye una fisura sin precedentes en la obra de Gauguin. Ahora que hemos explicado la técnica empleada, sabemos la razón de tal ruptura. El cloisonnisme representa la oposición, el no-ser del impresionismo y del naturalismo en general. Frente al “ostracismo” del color del primero, la “solidaridad” de los pigmentos del segundo. La “marca de fábrica” de cada una de las dos técnicas no es difícil de distinguir. Si en cualquier obra impresionista se tiende a disolver la autonomía de las figuras mediante reflejos y juegos de luz y, a fundir cualquier color creando una atmósfera común, en la pintura cloisonniste, los contornos netos marcan el aislamiento entre los cuerpos. Las siluetas, recortadas entre sí, se sitúan en un plano cromático uniforme, con desproporciones y sin conexiones de escala. Las sombras dejan de existir para que no haya ningún vínculo de unión entre las imágenes y el plano donde residen.
El impresionismo ha abandonado a Gauguin y sus antiguos amigos se lo reprochan. Mañana analizaremos con más detalle la Visión después del sermón, la obra que inspiró a Pizarro a escribir lo siguiente:

”Los japoneses han practicado este arte así como los chinos y los signos son muy naturales, pero ellos no son católicos, y Gauguin es católico. No le reprocho a Gauguin haber hecho un fondo bermellón, ni dos guerreros luchando y las campesinas bretonas en primer plano, le reprocho haber birlado eso a los japoneses y a los pintores bizantinos y otros, le reprocho no aplicar su síntesis a nuestra filosofía moderna que es absolutamente social, antiautoritaria y antimística. Ahí está la gravedad de la cuestión, es una vuelta atrás, Gauguin no es un vidente, es un pícaro que ha sentido una vuelta retrógrada de la burguesía hacia atrás como consecuencia de las grandes ideas de solidaridad que germinan en el pueblo, ¡idea inconsciente pero fecunda y la única legítima!. ¡Los simbolistas están en el mismo caso! ¿Qué piensas?...¡Hay que combatirlos como a la peste!”.

Gauguin ha robado a la naturaleza sus componentes de ficción y artificio y se ha quedado solo, en Bretaña. Allí, donde encontró lo salvaje, lo primitivo según sus propias palabras. Allí donde pudo escuchar el tono sordo, mate y poderoso que buscaba en su pintura.
Hasta mañana.

VICENTE MOLINA FOIX

Ayer en el Salón de Actos de Kutxa en San Sebastián, Vicente Molina Foix nos habló de ciudades. “De San Petersburgo a San Sebastián: las ciudades del escritor”.

Hacía mucho tiempo que no lo tenía frente a mí. Vicente fue mi profesor de Filosofía del Arte e Historia de los Sistemas Estéticos en cuarto y quinto de carrera respectivamente. Acababa de venir de Inglaterra y se plantó en mi facultad. Con clases de apenas seis alumnos nos habló de Kleist, Whistler, Gautier, Heine, Stendhal, Pater, Ruskin, Baudelaire, Huysmans, Hofmannstal, Rilke (por supuesto), y de tantos otros… gracias Vicente.

Hace un par de años me llamaron de RNE en Cataluña para participar en un homenaje al escritor, filósofo del arte, esteta, cineasta y viajero empedernido. Acepté por supuesto. Fue muy agradable el poder charlar con él aunque con tan poca intimidad por el medio que no sé cómo no se me trababa la lengua…

Fui a saludarle tras la charla de ayer. Estaba emocionada por volver a verle tal y como lo hacía tantos años atrás. Así se lo dije. La misma voz, los mismos guiños, las mismas licencias y el mismo entusiasmo que cuando hablaba a sus alumnos en Zorroaga.
Nos habló de San Petersburgo, ciudad que nunca ha visitado, como la ciudad de la memoria, literariamente hablando. Nos habló de la Venecia de Shakespeare, del París de Zola, del Berlín de 1930, de las ciudades de la India, de Macondo, de Oxford, de su Elche natal, de su Alicante de adopción, de San Sebastián y su novela “El vampiro de la calle Méjico”… en fin, de ciudades literarias, de memoria de ciudades existentes o inexistentes, pero reales todas en su imaginación.

Muy interesante y un placer escucharte. Hasta pronto maestro.

¿UN PROPÓSITO IMPOSIBLE?

¿UN PROPÓSITO IMPOSIBLE?

”Nadie logrará nunca describirme por completo, ni siquiera yo misma lo he logrado. Estoy llena de misterios que no se pueden resolver. Algún día se dirá de mí: Era una esfinge”

1) Mi nombre de familia hasta los veinte años se escribe en blanco y negro como una película de Spielberg.
2) Soy la “grande cocotte” de los literatos de tercera.
3) En mi caja fuerte guardo el original de la Tercera Sinfonía de Bruckner.
4) Soy única y cuando lo han querido me vuelvo Pallas Athene o Salomé.
5) Sobre mi piano de cola descansan ciertas notas para el despertar.
6) Todos me presentían intuitivamente. Tanto es así que Blumine soy yo.
7) El que me llamaba Quirl me vistió de Danae.
8) Con vehemencia rezo a Duino y a su ángel todos los días.
9) “¡Pobre hombre!” fue lo único que pude decir ante el lecho de muerte del padre de Pierrot Lunaire.
10) Mi hija Gucki se ha casado cuatro veces: con un estudiante, un compositor, un editor y un director de orquesta.
11) Cuando me separé del semi-desnudo pintó las dos habitaciones de su apartamento en negro.
12) Fui la novia del viento y me convertí en Minden Ló.
13) Munch me vino a visitar con el sol a media noche cuando un arquitecto de sueños, mi ángel, estaba en el frente.
14) He ido dejando tumbas en mi camino. En 1955 me lamenté de la muerte del creador de Wälsungen tan profundamente que sólo pude decir: “¡Oh, él, del que tanto he vivido!”.

¿Saben quién soy?

Se premiará con una mención de honor a aquel que descubra el significado que va oculto detrás de algunas de las pistas.

LA VENGANZA (y 3)


Moreau

Ayer terminábamos diciendo que así como Delacroix había representado en su Medea la pasión desatada y salvaje de una mujer enfurecida, Feuerbach, como neoclásico, no tenía intención alguna de presentarla de ese modo.
Una actriz famosa en toda Europa, Adélaïde Ristori sirvió de inspiración a Feuerbach cuando vio su representación de Medea. De perfil clásico y frondosa cabellera negra fue fotografiada con su melena recogida y con un collar de perlas a modo de cinta, tal y como aparece en el lienzo del artista alemán.
La Ristori era la protagonista de la Medée de Ernest Legouvé. Autor de su tiempo sabía bien que el público no aceptaría de forma natural el brutal infanticidio. De ahí que al igual que Franz Grillparzer ofreciera una justificación a tal barbarie: la violenta Medea de aspecto cruel y opresora de sus propios hijos frente a Jasón y su novia representantes del maravilloso mundo helénico. Los niños quisieron irse con su padre y Medea, sintiéndose traicionada, obtuvo con ello una justificación para matarlos.
En la obra de Legouvé la escena que se representa en el lienzo de Feuerbach sólo se da en la imaginación de Medea. De esta manera, Medea todavía no sabe que asesinará a sus hijos (de ahí el aspecto tierno y complaciente con los que se nos muestra) porque no conoce aún la decisión de los niños de irse a vivir con su padre y su esposa. Pero ella desea... desea matar a la novia de Jasón con un velo envenenado y huir con sus hijos.
¿Por qué el artista no mostró el momento en que se produce el crimen? En palabras del propio autor ”una imagen histórica no tiene que representar una vida en una situación, debe hacer referencia a lo que ocurre antes y después, y basarse en sí misma por toda la eternidad”.

Simplicidad y serena grandeza constituyen la esencia del clasicismo que tan magistralmente plasmó Feuerbach en su Medea. La Medea que tantas veces, a lo largo de toda la historia, ha asesinado sin piedad a sus propios hijos, una y otra vez. La Medea que dejó los cadáveres de los niños en un carro tirado por dragones, elevándose con ellos más allá de todo juicio humano. La Medea presa de su propio destino, huérfana de la bondad de los dioses, infeliz para toda la eternidad. La Medea que, sin saberlo, otorgó un final a la tragedia de Eurípides:

”Zeus en el Olimpo es el dispensador de muchos acontecimientos y de muchas cosas inesperadas, concluyen los dioses. Lo esperado no se llevó a cabo y de lo inesperado un dios halló el camino.”

LA VENGANZA (2)



El vellocino de oro y la hija del rey

Nos encontramos en la Cólquida, un reino del Cáucaso situado en la costa oriental del mar Negro. Sus habitantes, considerados bárbaros e incivilizados por los griegos, poseían una famosa piel de cordero a la que llamaban el “vellocino de oro”. En su búsqueda partió Jasón (hijo de un rey griego) junto a sus compañeros de viaje, los argonautas, nombre que habían adoptado de su embarcación “Argos”.
Me han contado que el rey les entregaría el vellocino de oro sólo si Jasón era capaz de superar tres pruebas: la primera, arar un campo con un toro que expiraba fuego, la segunda, sembrar dientes de dragón y, la tercera, acabar después con los hombres que crecían a partir de ellos. Una empresa de gran envergadura para un solo héroe…
Las malas lenguas comentan que llegó esta historia hasta los oídos de Medea, la hija del rey. Siendo la sacerdotisa del templo y, nieta de Circe, disponía de remedios misteriosos y poderes mágicos para ayudar a que Jasón superara las pruebas. A cambio, el griego le había prometido matrimonio por lo que Medea, sin dudarlo, adormeciendo al dragón que custodiaba el vellocino y matando incluso a su propio hermano que la perseguía, hizo realidad el sueño de Jasón. Su parte del trato estaba cumplida.
Mientras recorrían una y otra vez Corinto en busca de los argonautas, Jasón y Medea tuvieron dos hijos. Pero pasado un tiempo, el héroe griego cansado de Medea, decidió casarse con la hija del rey Creonte y abandonar a la madre de sus hijos.
Eurípides ha permitido que entremos en la casa de Medea en Corinto. Hacia nosotros se acerca la nodriza de los dos hijos desventurados del que nunca será matrimonio y agarrándose fuertemente el manto marrón que la cubre exclama:

”Pero ahora desunión es todo y sufrimiento
de aquellos a los que amo, pues Jasón a sus hijos
y a mi dueña abandona por una boda real
con la hija de Creonte, tirano de esta tierra;
y la infeliz Medea, de tal modo ultrajada,
gritando el juramento recuerda y el contacto
de manos, prenda máxima, y a los dioses invoca
para que el trato vean que de Jasón recibe.
Y yace sin comer, al dolor entregando
su cuerpo y consumiéndose con lágrimas
[constantes
desde que conoció la afrenta de su esposo,
sin levantar los ojos ni separar del suelo
su mirada ni oír la voz de sus amigos
más de lo que lo hicieran rocas u olas marinas.
Tan sólo alguna vez vuelve su tierno cuello
para gemir a solas por su padre querido,
su país y su casa, que traicionó al marchar
con el hombre que ahora tal ofensa le infiere.
Y en su infortunio aprende la mísera qué bueno
es el no partir nunca de la paterna tierra.
Y aborrece a sus hijos y en verlos no se goza;
temo incluso que algún raro proyecto trame.
Pues duro es su carácter y soportar no puede
que nadie la maltrate. La conozco y la temo:
es terrible y quienquiera que en su enemistad
[incurra
no resultará fácil que la victoria obtenga.”


Las desgarradoras palabras de la nodriza se hicieron realidad. Enfadada, ofendida y acorralada por su suerte, Medea decidió vengarse y de este modo habló:

”Enviaré a Jasón uno de mis sirvientes
diciéndole que quiero verle ante mi presencia
y, cuando haya venido, le hablaré con blandura:
que estoy con él de acuerdo; que me parece bien
la unión que traicionándonos contrae con la princesa;
que es cosa conveniente y está bien discurrida.
Pero le pediré que mis hijos se queden,
no porque en tierra hostil quiera dejarlos, sino
para a la hija del rey poder matar con dolor.
Pues les enviaré con dones en las manos
y, cuando el atavío se ponga, morirá
malamente y, con ella, quienquiera que la toque:
tales son los venenos con que ungiré el regalo.
Mas aquí a otro lenguaje paso y a gemir voy
por la terrible cosa que a continuación
haré: porque a mis hijos mataré, sin que nadie
pueda salvarlos ya; y así, tras destruir
la casa de Jasón, me obligará a marchar
de esta tierra la muerte de mis hijos amados
y mi crimen inicuo; que tolerable no es,
amigas, que se rían de mí mis enemigos.
Veamos, ¿para qué quiero vivir si no
tengo ya hogar ni patria ni abrigo contra el mal?”


La cruel historia de Medea se hizo tan famosa en el mundo entero que muchos han sido los artistas que han querido inmortalizarla a través de su genio. Ya nuestro Eurípides que tan pacientemente nos ha enseñado las entrañas de la infanticida, Ovidio, Séneca, Boccaccio, Calderón de la Barca, Lope de Vega, Rojas Zorrilla, Corneille, Franz Grillparzer, Anouih, Corrado Alvaro, José Bergamín, los rumores de la atrocidad de Christa Wolf con sus letras, ya mucho antes los antiguos en sus vasijas y relieves y, grandes pintores como Gustave Moreau, Delacroix, mi admirado Waterhouse, Baur, Sandys, Cézanne
, Morgan
… y en música, la tragedia lírica de Marc-Antoine Charpentier, la Medea de Liebermann donde la despechada decide no tener el hijo que espera de Jasón, Cherubini, Milhaud. Y en el séptimo arte un Pier Paolo Pasolini recreando la tragedia de Eurípides con María Callas como protagonista...

Cada uno de ellos nos ha relatado la terrible historia de la vida de Medea. Cada uno de ellos desde una perspectiva diferente, desde una época diferente, con diferentes Medeas y diferentes Jasones que viven diferentes vidas con un único destino.

El lienzo que nos ocupa se pintó durante el invierno de 1869. Anselm Feuerbach tenía entonces 40 años. Seguramente habría visto el cuadro de Delacroix (1838) cuando pintó el suyo: una mujer semidesnuda de mirada salvaje agarra fuerte y violentamente a sus dos hijos con una mano mientras que con la otra sujeta un puñal. Los niños van a ser sacrificados como si de animales se tratara. Está a punto de suceder, el espectador lo sabe.


Delacroix

Sin embargo, Feuerbach no quiso captar este pre-suceso en su lienzo. Incluso, ninguno de los personajes denota signo alguno de violencia ni de ira. Desgraciadamente, ahora entenderán porqué la figura central del lienzo se cubre el rostro con sus manos. La tragedia que está a punto de suceder y no se debe contemplar. El cráneo de caballo dirigiendo sus huesos resecos hacia Medea, hacia la asesina, sin ojos, sin vida, para no ver, para indicarnos el horror que se está a punto de cometer.

LA VENGANZA



El comienzo de la tragedia

El cielo está encapotado y gris. Demasiado gris. Una majestuosa mujer quiere destacar sobre el resto de personajes. La mujer de aspecto intimidante está sentada sobre una roca acompañada por sus dos hijos. La figura es tan monumental que con su mera presencia en el lienzo consigue un equilibrio perfecto con las figuras que se encuentran en otro nivel del mismo. La masa de las tres personas de la izquierda se corresponde exactamente con la del grupo de hombres del lado opuesto: mientras la madre se inclina hacia la izquierda, los marineros empujan el barco hacia la derecha. Entre ellos, marcando el centro del cuadro, un personaje sin rostro envuelto en una túnica marrón mantiene el equilibrio perpendicular.

No sabemos quiénes son ni qué es lo que ocurre pero nuestros ojos, aún sin quererlo, se dirigen para detenerse en la imponente figura de la mujer. Su rostro, sus ropajes, la piel de sus hijos… ahí es donde ha querido posarse la luz y el destino.
Sin duda alguna son los protagonistas del lienzo y de una historia. Y mucho me temo que un desgarrador acontecimiento está a punto de ocurrir.

GRIEGO

GRIEGO

”lenguaje incomprensible”, valor que en España se dio por antonomasia al nombre de la lengua de Grecia, como resultado indirecto de la costumbre de mencionarla junto con el latín, y de la doctrina observada por la Iglesia de que el griego no era necesario para la erudición católica. 1ª doc.: “esto para los labradores era hablarles en Griego o en gerigonça”, 1615, Quijote II, xix, 70rº.

De esta guisa los buenos catolicones se ventilaban de un plumazo toda la cultura griega, porque ya se sabe que los griegos, aparte de parlotear todo el día en las plazas no hacían más que esculpir tíos en pelotas con todos sus atributos allá. De ahí digo yo, que vendrá también que lo de “hacer un griego” no sea del agrado de la Iglesia por aquello de que no es necesario para la erudición católica…
Incomprensible, amigos, incomprensible. La lengua, claro.

DE PROFESIÓN “IDIOTAS DEL CULO”

DE PROFESIÓN  “IDIOTAS DEL CULO”

No, señores, no. No es que me haya dado un ramalazo feminista con la llegada de este invierno repentino ni que me encuentre inmersa en un proceso ovulatorio sin precedentes. Simplemente que de vez en cuando se me cruzan la mala leche y las ganas de escribir y encuentro frasecitas como la que les dejo más abajo.

Si bien se pudiera pensar que el famoso Degas encontraba en la figura femenina algún tipo de admiración ya que sus famosos óleos y pasteles de bailarinas darían buena prueba de ello, la realidad es que el pintor de educación exquisita y amplia cultura era, a los ojos de sus coetáneos, un huraño, un cascarrabias, un antisemita y un misógino bastante reaccionario.
Sobre este último aspecto versa la perlita de este ilustre dibujante de la luz que les dejo en esta ocasión.



A raiz del lienzo La visita al museo Degas confiesa que en esta obra había querido expresar ”el tedio, el anonadamiento lleno de respeto y de admiración, la ausencia total de sensaciones que las mujeres experimentan ante los cuadros

En fin ¿será esto verdad y Tio Petros me está haciendo luz “De-gas”?

nota: mi más sincero agradecimiento a Klapaucius que gracias a su genialidad como investigador en las entrañas de la web me ha conseguido la imagen que yo, con mis limitados recursos, había sido incapaz de hallar.

HISTORIA DE LA BELLEZA a cargo de UMBERTO ECO



Cuando el jueves de hace dos semanas me encontraba en Madrid recibí una llamada telefónica de mi librera:
- “ya tienes el libro aquí” –me dijo-.
Lo había encargado hacía semanas y estaba empezando a impacientarme. El libro en cuestión se titula Historia de la Belleza.
La última aventura de Umberto Eco, editada en España por Lumen, trata de hacer un recorrido no ya por la historia del arte sino por la historia de la belleza como nos dice el autor en la introducción.
Con un lenguaje impecable (como no podía ser de otra forma) y divulgativo plantea al lector conceptos como “gracioso”, “bonito”, “sublime”, que pueden parecernos a priori ligados al concepto de belleza. En un primer momento podríamos pensar en una identidad entre lo bello y lo que nos gusta y, siguiendo la correspondencia, lo que nos resulta bueno.
”Es un bien aquello que estimula nuestro deseo” dice Eco. Sin embargo, si vamos más allá de este primer planteamiento comprobaremos que no siempre consideramos lo bueno como aquello que es digno de ser poseído. Allí es donde tenemos que empezar a hablar de lo bello porque nos damos cuenta de que hablamos de belleza cuando disfrutamos de algo por lo que es en sí mismo, independientemente del hecho de que lo poseamos”.

A partir de este análisis, Eco nos conduce a lo largo de la historia, bien por diferentes culturas, bien por determinadas épocas hacia una historia de las ideas bellas sin partir en ningún caso, de una idea preconcebida de belleza sino que va examinando con magnífica maestría aquello que los hombres de todos los tiempos han considerado como bello.
En todo este paseo irá acompañado el lector por los textos de diversos autores y comprobará en muchos casos, que no siempre la literatura de la época ensalza como bello aquello que los artistas plásticos convienen como tal.

Una obra, en definitiva, bella por su contenido y por la calidad de las imágenes que ilustran al lector sobre la diferencia entre unos y otros ideales de belleza. Seremos nosotros mismos, tal y como nos invita el autor, quienes debamos encontrar la unidad que subyace a estas diferencias.
Absolutamente recomendable.

Ficha técnica:

HISTORIA DE LA BELLEZA a cargo de UMBERTO ECO
Autor: Umberto Eco
Editorial: Lumen
Fecha de publicación: 22/10/2004.
Edición: 1ª.
Número de páginas: 440.
Precio: 39,00 €

POSTDATA

A raiz del post sobre Historia de la Belleza que hoy mismo he publicado me ha venido a la mente un nuevo acertijo. Sabrán ustedes que "Eco" no es el verdadero apellido del famoso escritor.
¿Sabrían decirme qué significa "Eco" en realidad y por qué fue adoptado por nuestro ilustre pensador?

un saludo

CUESTIÓN DE SEXO

CUESTIÓN DE SEXO

Sexo, sexo, sexo, sexo,
más sexo por favor,
que todo en la vida es sexo,(bis)
y, los sueños...
sexo son

cosecha propia con permiso de Calderón de la Barca y Aute

Por lo general, no suelo comulgar con las formas feministas que, entre otras cosas, abanderadas desde la estética de lo masculino (como si el no depilarse los sobacos legitimara sus teorías u otorgara más credibilidad a sus propuestas) irrumpen en la vida de cuatro tetonas que deciden acostarse con todo el Real Madrid como si tuvieran que rendir tributo al resto de su género por ejercer con su chichi y con su dignidad (más bien con el primero que con la segunda) actividades de este pelo. ¿Acaso tengo yo que rendir cuentas a nadie de lo que hago o dejo de hacer con los míos?

Cuando escucho o leo a mi lehendakari, Sr. Ibarretxe disertar sobre cualquier tema concerniente a vascos y a vascas, a chicos/as vascos/as, contribuyentes y contribuyentas, amas y amos de casa, muchachos/as y una infinita ristra de arrobas para que no se le escape nadie de nuestro amado País y su disertación sea del todo/a correcto/a, me llevo las manos al corazón y golpeándolo con frenesí entono un “mea culpa” por no haber puesto más atención a las clases de Semántica Desarrollada que mi buen maestro Víctor Sánchez de Zabala se propuso inculcarnos. Entre tanto/a “o/a”, “os/as”, uno/a pierde el hilo del discurso y tiene que recurrir, la mayoría de los casos, a efectuar un rápido análisis de la estructura profunda del texto para comprender el contenido.

Sin embargo, como ya saben, en esta vida hay toda una gama de tonalidades entre el blanco y el negro. Y en ésas me encontraba yo cuando me comentan que un grupo feminista ha hecho un estudio sobre el diccionario de la RAE.
Me imagino que en un afán oportunista, vieron la ocasión para psicoanalizarse y encontraron el modo de economizar medios y recursos. Como los niños y preadolescentes de todas las épocas para los que buscar en el diccionario significa encontrar los vocablos “polla”, “tetas”, “culo” y “follar”, ellAs, las de vello (que no bella) en ristre, han descubierto, mire usted, dos definiciones que me joden. Utilizo el verbo “joder” de la misma forma que el Pérez Reverte, para significar la rotundidad de mi malestar, para provocar en el lector el mismo sentimiento de fastidio que viven mis carnes y para resaltar el paradójico significado de este término, muy apropiado para el tema que nos ocupa: es a la vez lo que más y lo que menos nos gusta a los humanos y humanas.

Pero bueno, vayamos al grano. A continuación les dejo con las dos acepciones de marras y que me han servido como inspiración para el post de hoy viernes (gracias chicas...):

padre.m. Varón o macho que ha engendrado

madre.f. Hembra que ha parido


Fíjense ustedes que desde ayer me estoy buscando la señal a fuego con la que fui marcada para determinar la ganadería a la que pertenezco. Y no la encuentro oye...

Amigos y amigas, blogueros y blogueras, pásenme un buen fin de semana.