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Vailima

CASIMEORINO

El título del post no es el nombre de ningún lugar mágico de la península italiana, ni el de ninguna marca comercial de alta costura. No es más que el efecto producido por el video que les presento a continuación y que quiero compartir con todos ustedes y, especialmente, con aquellos héroes del absurdo, sísifos camusianos como yo, que me leen desde su puesto de trabajo: esa roca que nos cuesta subir, sobre todo,  los lunes.

Pues eso, que casi.

 

PRUEBA DE AGUDEZA VISUAL

PRUEBA DE AGUDEZA VISUAL

Fíjense en la imagen.

Si lo primero que ustedes han observado no han sido ni el estudio del color, ni la composición, ni el movimiento entonces amigos míos, ustedes sufren el denominado síndrome del viernes salido o, popularmente, el mal "estás más salido que el pico una plancha". Y digo yo, ¿para qué están los viernes entonces?

Estoy infectada. El arte es lo que tiene.

 

Pasen un buen fin de semana y séanme lujuriosamente felices.

 

 

LA COMILONA

veronés. bodas de canaá

(pinchen la imagen para ampliar)

Paolo Caliari, conocido como el Veronés, pintó este magnífico lienzo por encargo de los monjes del claustro veneciano de San Giorgio Maggiore allá por 1563. La pintura tiene unas dimensiones gigantescas (6,69 m x 9,90 m), exactamente las mismas que el muro frontal del nuevo refectorio al que iba destinado.

En el siglo XVI, Venecia era la ciudad de la opulencia donde se construían espléndidos palacios y donde el arquitecto Andrea Palladio, inspirándose en los templos de la antigüedad, construiría el refectorio benedictino que lo haría famoso.

Pinceladas arquitectónicas palladinas pueden contemplarse en, ésta también, opulenta obra del Veronés que lleva por título, todavía no se lo había dicho, Las bodas de Canaá. Las columnas según el modelo antiguo enmarcan la plaza donde se celebra el gran banquete nupcial. Los sirvientes van de un lado para otro y en primer plano se nos presentan los invitados que dan debida cuenta de las viandas.

Si se fijan en el personaje ricamente ataviado situado de pie en la parte inferior derecha, ¿lo ven? ¡el de nariz aguileña!, sí ése, pues no es otro que el hermano del pintor, Benedetto Caliari, responsable de la composición de esta obra “de taller” y modelo ocasional haciendo las veces de maestro de sala o catador. Porta en su mano la copa donde se materializa el milagro de la transformación del agua en vino según el Evangelio. Es curioso, estos venecianos eran la leche. Apenas se consumía agua en la ciudad del agua y ¡cómo no! con gran tino y sabiduría, el vino era la bebida por excelencia. Observen ustedes la forma de mirar la copa que tiene el Benedetto. Precisamente cara de contemplar un milagro no tiene. Por el contrario, parece estar examinando con detenimiento el color, el gusto y la añada del vino. Si desplazan una vez más su mirada hacia el centro, el espectador avispado se encuentra con la figura de un Jesús que pasa inadvertido ante el animadísimo convite. Como no podía ser de otra forma, en Venecia prevalecía lo terrenal frente a lo espiritual y no conformándose con manteles adamascados, cubiertos de oro y plata, copas y fuentes de fino cristal, utilizaban incluso palillos de oro como el que se lleva a la boca esta discreta dama que parece aburrirse enormemente entre el caballero con cara de marido de su izquierda y el caballero cotilla que escucha la conversación ajena de su derecha.

detalle mondadientes oro

(pinchen la imagen para ampliar)

Lo más pintoresco de esta obra, en mi opinión, es el detalle que les cuento a continuación. Como ya sabemos, en toda boda que se precie no puede faltar una buena orquestina. En las bodas que nos ocupan, tampoco. Pero lo curioso es que tenemos ante nuestros ojos a unos músicos sin igual. Un segundo que se los acerco para que no se me estropeen la vista. Ya está.

detalle músicos

(pinchen la imagen para ampliar)

Aunque teoría poco probada, peregrina ella pero llena de gracia y atractivo, nos hallamos frente a una orquesta formada por tres magníficos venecianos que no se dedicaban precisamente a deleitarnos el oído sino los ojos. Nada más y nada menos les presento al contrabajista conocido por Tiziano, ataviado con un atuendo rojo; al violoncelista de manto blanco, llamado el Veronés y, a su lado y por último –como no podía ser de otro modo- al gran Jacopo Tintoretto. Los tres músicos del color reunidos para hacer las delicias de quienes hoy contemplan esta obra imaginándose el gozo de los monjes benedictinos que, digo yo, quebrantarían la ley de la orden y, de vez en cuando, levantando los ojos del plato degustarían unos imaginarios manjares al son de la música de los tres grandes. El cielo.

¡salud!

EL OMBLIGO DE CADA CUAL

CUERPOS

CUERPOS

Es curioso, pero juraría que parecen dos zanahorias. Serán los efectos del cansancio.

Que ustedes lo pasen bien y séanme felices.

p.s. cuando ayer guardaba el borrador del post, Tio Petros se echó a reir.

- ¿de qué te ries? -pregunté-.

-  me río porque no te has estrujado mucho el cerebro para escribir el post. Además, la imagen es horrible. Al menos podías escribir algo más. 

- si es que no se me ocurre nada y además estoy muy cansada.

- pordiosera... 

 

dios, ¡qué cuerpo me dejó! 

LOS ÚLTIMOS AÑOS DE LA BARONESA DEL PINCEL O DE CÓMO ALGUNAS MUJERES POSEEN UNA LENGUA BICÉFALA

LOS ÚLTIMOS AÑOS DE LA BARONESA DEL PINCEL O DE CÓMO ALGUNAS MUJERES POSEEN UNA LENGUA BICÉFALA

Aunque el título del post suene algo rimbombante, el final de la baronesa del pincel –tal y como la definía Cocteau- o Tamara de Lempicka, como quieran ustedes, no puede calificarse como feliz. A medida que pasa el tiempo, Tamara va destruyendo su imagen de pintora de los locos años veinte para convertirse simplemente en una protagonista elegante de la prensa sensacionalista.

Varios son sus intentos por retornar al arte y ésa última vez, la baronesa –lejos de brillar con luz propia como en la era del art decó- se adhiere al movimiento abstracto y a la pintura no figurativa, renunciando de esta forma a todo modelo exterior, abandonando todo cuanto había aprendido. Pero todo lo que se hace de mala gana, de mala gana se acoge y no termina de convencer. La artista mediática está acabada, sólo le quedan las fiestas de Hollywood donde habría de oírse:

“No te olvides de invitar a la baronesa Tamara de Lempicka-Kuffner. Ella es tan graciosa y sus cuadros tan entretenidos…”

Y ROMPIÓ AGUAS Y NO ECHÓ NI GOTA

Y ROMPIÓ AGUAS Y NO ECHÓ NI GOTA

Hace unos días leía en una publicación semanal el creciente interés de cierto sector de la sociedad por el culto al agua. Aguas de marca y pedigrí dispuestas en carta individual ad hoc en los restaurantes de lujo. Lo de la Solares o la Fontvella son vestigios del pasado cañí, vamos, que ya no interesa que sepa sólo a agua o que venga como anillo al dedo si uno está estreñido.

La estupidez humana, confirmo una vez más, no tiene límites. Señores, amigos todos, lo más in de lo in (in-ri, desde mi punto de vista) es acudir a París (o en un futuro inmediato a nuestra Valencia arrocera) y solicitar a un experto catador en aguas sus servicios. Sí, el bar de aguas existe y en lugar de beberte un Cheval Blanc de 1947 o un Richebourg de 1959, te metes entre pecho y espalda una botellita de Ogo que contiene, la condenada, la exquisitez de 9.750 gotas de agua de Tasmania o una Bling, cuyo precio asciende a 400,00 euros la botella, que contiene además del líquido elemento, incrustaciones de cristal swarovski. Vamos, que si no te atragantas con los cuatrocientos euros lo haces al rato con los cristales de las pelotas. Digo yo que te los podrás llevar a tu casa.

Pero no se preocupen, estimados lectores, siempre queda el remedio del ingenioso y puestos a elegir, prefiero recoger en un tapergüere un litro de chuzos de punta de mi tierra y dársela de beber a mis plantas que así las tengo, sanas, lustrosas y sin amariconar.

Estas chorradas de determinados individuos de mi misma especie me sacan de quicio o, si quieren, del umbral donde mi voluntad ya no controla mi razón y es tal mi cabreo que diríase que es un parto seco donde aun rompiendo aguas no echo ni gota.

Asco de humanidad.

EL LAMENTO DE LA NINFA

De nuevo, cargada voy de mí –como en el verso- y no paro para evitar la caída. Como Sísifa agónica de destino inevitable o como escarabaja patatera que transporta un peso sobrehumano (con propiedad, sobrescarabajero). Heroína de papeles y fogones, de vuelta al cole y notarías, al fin y al cabo, una pringada con deseos de retomar este hijo o este amante y hablar de arte.

Mientras tanto, la música que no ocupa espacio y a la vez me llena estos vacíos míos tan despiadadamente cansados, mientras subo y bajo la montaña maldita del día a día.

Espero que les guste este Il lamento della Ninfa que Monteverdi compuso para el deleite de la humanidad. Comienza al minuto y cuarenta y cinco de esta grabación que les presento y, por favor, apiádense de mí cuando escuchen mi lamento.

DIALGA

Dialga es el título de una nueva bitácora que apenas acaba de nacer. Dialga también es el alias de su autor, persona que conozco bastante bien –eso creo- desde hace once maravillosos años. No se trata de un amigo, en tal caso estaría huérfano, pero les puedo asegurar que daría mi vida por él.

No tengo por costumbre, ya lo saben ustedes, hacer publicidad de este tipo de cuestiones, pero en esta ocasión es diferente. Sé que su autor está poniendo toda la ilusión del mundo para sacar adelante este nuevo cuaderno de viaje; viaje un tanto especial y específico, sólo para expertos en un tema que apasiona a una masa considerable de la población mundial.

La página nace como un juego aunque para su autor y para mí sea algo más. Nunca podré resistirme a intentar hacer felices a quienes me rodean. En eso estoy.

Como una madre.

SANTO TOMÁS

SANTO TOMÁS

Ya, ya sé que el título del post de hoy no suena mucho a viernes aretino. Pero no crean, precisamente le va al pelo. El viernes es esperanza, proyecto de un perfecto fin de semana según el lugar donde clavemos nuestras ganas y lo que puede parecer anodino en un principio, termina resultando todo un éxito.

Ver para creer.

¿Observan ustedes, queridos lectores, la cara enfurruñada del rostro de la izquierda? Pues les invito a que se levanten de su asiento y retrocedan unos pasos dejando una distancia prudente entre su persona y el monitor.

¿qué?, ¿bueno, eh?

pues ya saben, que un lluvioso fin de semana puede convertirse en todo lo contrario. Ya lo decía Santo Tomás.

 

SINESTESIA

SINESTESIA

Para Koke con olor

Cuando uno es joven, decía Camus, se está en la edad de las opiniones tajantes. Además, y esto es una verdad universal, el joven rechaza y huye de aquello que lo pueda convertir en un ser diferente a los demás, o mejor dicho, en un ser socialmente distinto para los demás.

A medida que abandonamos este estadio y vamos adquiriendo años y, supuestamente, un mayor grado de madurez, vemos claro “que la experiencia es una derrota y que hay que perderlo todo para saber un poco”(sic). Sin embargo, como contrapartida, comenzamos a albergar cierta necesidad por ser diferentes, por ser especiales. Esta necesidad se cubre, la mayoría de las veces, a golpe de talonario en una confusión ontológica que no distingue entre el ser y el poseer.

A diferencia de Camus, yo sí sé poseer, pero al igual que éste, soy avariciosa de esa libertad que se esfuma en cuanto aparece el exceso de bienes. De ahí que mi bien más preciado sea aquél que alimenta mi espíritu, es decir, mi ser: prefiero (como en un programa reciente de televisión) no confundir a Maradona con Evo Morales que tener un par de melones operados espectaculares. En resumidas cuentas, a la hora de sentirme especial, opto por sutilezas estéticas de otra índole que nada tienen que ver con lo que gano y en qué gasto lo que gano.

En nuestra visita al MNAC de este verano, acompañados y arropados por la calidez y hospitalidad de nuestra amiga Koke, experimenté una nueva (para mí) forma de ser especial, una nueva manera de distinguirme de los demás que hizo que estallara en gozo existencial y eso que acababa de contemplar el magnífico ábside de Sant Climent de Taüll, el original, del cual ya les hablaré a su debido tiempo. Pues bien, como les decía, de golpe y porrazo tomo consciencia de que soy (otra vez el verbo ser) sinestésica.

Para aquellos que no lo sepan, la sinestesia es la mezcla de impresiones de sentidos diferentes. Como dice la Wikipedia, un sinestésico puede, por ejemplo, oír colores, ver sonidos, y percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto con una textura determinada (sic) y Vailima es capaz de oler el aroma afrutado de un grupo de capiteles del claustro de Sant Pere de les Puel·les ejecutados alrededor del 1187.

Impresionante, amigos. No sólo huelo a frutas cuando me acerco a las piedras sino que además debo ser una sinestésica cojonuda –pienso para mis adentros- porque ya tiene mérito que el aroma a limones me sea tan acusado después de tantos siglos.

Así me encontraba yo, como un ángel con cientos de ojos vigilantes, de ésos que acababa de contemplar en el ábside de Santa Maria d´Àneu, casi levitando con tanta pluma, cuando transformóse mi verbo ser en estar para mi desgracia, acordándome de la lengua de Cervantes y en su diferenciación inmisericorde que otros pueblos y otras lenguas omiten e ignoran. Ni sinestesia, ni capiteles oliendo a limón, sino el intenso perfume del ambientador frutal que disipaba los efluvios fecales (y orinales) del retrete contiguo al conjunto arquitectónico del claustro de Sant Pere.

En esos momentos, cuando uno se encuentra con su ser cara a cara como los valientes, cuando la vida se hace transparente, agaché la cabeza en señal de duelo y tristemente me dije:

- ¿qué soy?

- Sinestésica, no.

- ¿qué poseo?

- Un par de melones espectaculares, tampoco.

Y a fin de cuentas –pensé mientras Camus me susurraba al oído-, me favorece “esa libertad del corazón, ese leve distanciamiento de los intereses humanos que siempre me protegió del resentimiento”.

EL PENÚLTIMO SUEÑO

Este último viaje al románico catalán tenía un doble atractivo para Tio Petros y para mí. Por una parte, la belleza de los edificios que por fin íbamos a poder degustar en vivo y, otra, tan importante o más que la anterior, el encuentro con amigos blogueros que tendría lugar en Barcelona. Amigos que ya teníamos el placer de conocer personalmente como Palimp y Ranxo y amigos a los que sólo nos faltaba poner un rostro ya que su voz, su carácter y su forma de ser eran conocidos por nosotros a través del teclado. Entre estos últimos se encontraban MeZKaL el aventurero, el premiado Omalaled , y Jafatron , el esclavo al que todas las madres les gustaría tener como yerno.

Después de unas cervezas y muchos cigarros, nos fuimos a cenar a un restaurante argentino (sugerencia de MeZKaL) donde compartimos unas magníficas viandas no sin antes inmortalizar nuestro encuentro con un baile nocturno a lo Matt Harding (con descojono incluido) que ustedes podrán ver próximamente en CPI si mi buen amigo Remo tiene a bien de publicar.

Mi limitada capacidad para narrar el evento queda suplida por unas cuantas fotografías que tomamos entre MeZKaL, Petros y una servidora y que con el permiso de los protagonistas paso a mostrarles.

¿Por qué el título del post? Elemental, queridos lectores, el sueño que inmediatamente sucede a éste es el que nos proporcionará un nuevo encuentro.

Gracias por vuestra compañía, amigos.

tio petros y palimp

palimp, mezkal, vailima y jafatron

jafatron, palimp, mezkal, ranxo, rosali, vailima, tio petros y omalaled

cenote cojonudo

ARCADAS

Dependiendo de la acepción que elijan, una arcada puede ser un elemento arquitectónico definido como un conjunto de arcos o bien, aquel movimiento violento del estómago, anterior o simultáneo al vómito. Hoy me siento generosa, mejor dicho, omnipresente, y no quiero abandonarme en particularidades pudiendo abarcarlo todo por el mismo precio.

Del anecdotario que guardo entre mis notas de viaje, rescato aquella a la que el post de hoy debe su título. Se trata de la irremplazable arcada del claustro de la Catedral de Santa María de La Seu d´Urgell.

claustro seu d´urgell

En la imagen anterior aparece una panorámica de ese claustro de bellas proporciones (como lo califica Cobreros) y de planta rectangular que alberga en cada hilera de arcos, una serie de hermosos capiteles tallados en piedra granítica de color gris. Si a ustedes, estimados lectores, no les falla la vista y a pesar de que la imagen no pasará a los anales de la historia de la fotografía (mea culpa y sólo mea), habrán observado

1) que disfrutábamos de un tiempo excelente.

2) que de los tres aleros a los que apuntaba el objetivo de la cámara, dos son hermanos de padre y madre y el otro un magnífico ejemplo de la segunda acepción de la que hablaba en la introducción del post.

La arcada que tienen ustedes a su derecha, correspondiente a la galería oriental del claustro, fue derribada en el año 1603 de Nuestro Señor y sustituida por unos grandes arcos de los que doy debida cuenta a continuación:

arcada claustro seu d´urgell

Arcada redundante donde las haya, arcada de arcadas por definición y en segunda acepción, de la que dicen las malas lenguas fue vendida por el obispo a los franceses para dejarnos a cambio y en su lugar, ¡Viva Agustina de Aragón!, una vomitiva hilera de arcos vomitivos para nuestro refinado deleite estético.

¿A cambio de qué? Me pregunto sujetándome el estómago mientras contemplo una vez más la abominable actuación de un ser humano –casi divino-. Menos mal que mi falta de fe me lo permite, en caso contrario estaría obligada a perdonar.

DE-DOS

DE-DOS

Dedos. Cuestión de dos.

Pasen un buen fin de semana y séanme felices.

EL TAMAÑO NO LO ES TODO

santa maria de lluça

 

Como les decía en el post anterior, todo edificio románico desprende un destello que lo hace único e irrepetible. En ocasiones basta el entorno, su emplazamiento, para sentir ese bienestar de olor a historia y tiempo, en otras, un crismón, una hilera de canecillos o el pequeño hueco de un ábside que destila las primeras luces de la mañana.

La peculiaridad del Monasterio de Santa María de Lluçà nos sorprende cuando traspasamos la puerta abierta en el muro meridional de la iglesia donde un caprichoso claustro acoge y abriga al viajero con el delicado mimo de una buena madre. Sus pequeñas dimensiones y la irregularidad de su trazado lo convierten en una pieza excepcional donde el espectador, siempre curioso, encuentra la respuesta –desde el punto de vista estético- de lo que calladamente persigue.

Las galerías que conforman este recogido claustro están dispuestas, de ahí su irregularidad, en hileras de cuatro arcos (galerías norte y oeste) y de cinco arcos (galerías sur y este), tal y como les presento en la imagen siguiente:

planta monasterio lluça

Los capiteles están, salvo dos, en buen estado de conservación y nos hablan desde su silencio de piedra a través de motivos vegetales, leones rampantes, figuras humanas, palomas y seres fantásticos perfectamente esculpidos para que puedan ser leídos por la curiosidad de quien los contempla. Como les digo, todos salvo dos que han perdido el contenido de su memoria y, mudos, sobreviven arropados entre la historia de sus dieciocho compañeros restantes.

detalle capiteles lluça

A estas alturas, ustedes ya me conocen, mi deformación bloguesional adquiere tintes detectivescos y me empuja a saltar al patio adoquinado del claustro. Desde este lado los dos capiteles malditos están intactos, impolutos. El sol se derrama de lleno y el misterio parece no tener respuesta: ¿qué es lo que paradójicamente ha producido ese deterioro manifiesto que ha hecho que la parte externa de cada uno de estos capiteles se haya conservado mejor que su cara interna?

Aunque escéptica, la respuesta a esta pregunta tiene carácter divino y me sobrecojo ante el sufrimiento de estas dos caras que se han perdido para siempre, cuando una y otra vez han sido bañadas, lejos del mar, con agua y sal benditas de uno y otro obispo de turno que ha tenido a bien legarnos el mutismo de su belleza. Lo que sale de su mano en forma de salada bendición llega a estos capiteles como salpicaduras malditas e inevitables dada su ubicación en el claustro.

Si ustedes se acercan a Santa María de LLuçà, no se olviden de contemplar la cara interior de este par de capiteles maltratados y vencidos por una bendición que, para un amante del arte, no es sino la más grande de las maldiciones. Descansen en paz.

 

LA ENFILADORA DE PERLAS

monasterio de poblet

 

Se dice que escribir sobre la ciudad de los canales arredraba a Henry James. Ese sentimiento, que más podría definirse como malestar (estético), me envuelve cuando el retorno a la vida diaria me devuelve a mi tiempo y a mi lugar y contemplo mis notas de viaje alborotadas y la orfandad de esta bitácora.

El viaje al románico catalán (que ya comenzáramos el año pasado) ha terminado con la esperanza de volver algún día y rescatar las imágenes, los olores, las luces y los silencios que nos han encontrado allí. No están todas las que deberían, obras de restauración y recintos cerrados a cal y canto nos lo han impedido. Para los amantes del románico ningún edificio es igual a otro, como perlas únicas todos y cada uno nos ofrecen una peculiaridad que brilla con luz propia. Aquí les presento las mías, como una enfiladora de perlas que todavía no ha terminado su collar.

1.- Catedral de Santa María de la Seo d’Urgell. (Lleida)

2.- Iglesia de Sant Pere (hoy Sant Miquel) de la Seo d’Urgell (Lleida)

3.- Iglesia de Sant Miquel de Isòvol (Girona). Neorrománica.

4.- Sant Joan de Caselles ( Canilló, Andorra)

5.- Iglesia de Sant Climent de Coll de Nargó (Lleida)

6.- Iglesia de Sant Romá de Valldarques (Lleida)

7.- Catedral de Santa María de Solsona. (Lleida)

8.- Iglesia de Sant Vicenç de Cardona (Barcelona)

9.- Iglesia de Sant Quince de Pedret Prerrománico, Barcelona)

10.- Iglesia de Sant Andreu de Sagás (Barcelona)

11.- Iglesia de Santa María del Mar, gótico (Barcelona)

12.- Monasterio de Santa María de Lluçá (Barcelona)

13.- Monasterio de Santa María de l’Estany (Barcelona)

14.- Iglesia de Santa Eugenia de Berga (Barcelona)

15 .-Iglesia de Santa María de Vilalleons (Barcelona)

16.- Monasterio de Santa María de Ripoll (Girona)

17.- Catedral de Sant Père de Vic (mezcla de estilos) (Barcelona)

18.- Iglesia de Sant Martí Sarroca (Barcelona)

19.- Monasterio cisterciense de Poblet.(Tarragona)

 

EN POST DEL ROMÁNICO CATALÁN

EN POST DEL ROMÁNICO CATALÁN

Comienzan las vacaciones en la Divina Comedia pero Tio Petros y Vailima tendrán que esperar todavía a la segunda quincena de julio. Este año nos recorremos el románico de Cataluña y aquí les dejo una parte del itinerario:

- Seu D´Urgell

- Andorra

- Solsona

- Cardona

- Berga

- San Fruitós de Bagés

- L´estany

- Vic

- Sant Cugat del Vallés

- Barberá del Vallés

- Barcelona

- y otros... que ya comentaré a la vuelta.

Como siempre les recuerdo que si alguien quiere tomarse unas cañitas con nosotros, no dude en ponerse en contacto conmigo a través del correo electrónico (vailima(arroba)gmail.com).

Que pasen ustedes un buen verano y séanme felices.

Hasta la vuelta.

SANMARCIALES

SANMARCIALES

Pues eso, que son las fiestas patronales de la ciudad en la que vivo y una ya tiene el cuerpo de jota.

Que ustedes lo pasen bien.

LO BELLO Y LO CRUEL

El siguiente relato no tiene nada de banal. Pónganse en situación. Una jauría de perros está atacando a un cocodrilo cerca de Cairns, Australia y, aunque la naturaleza parezca ser muy cruel en ocasiones, también está dotada de una belleza bruta sin igual y de cierta justicia manifiesta en esa crueldad.

El cocodrilo es uno de los mejores y más poderosos depredadores y aún así, puede caer víctima de la estrategia de equipo implementada, hecha posible por la unión tan cercana de la estructura social y el instinto de supervivencia del equipo que evolucionó en los caninos.

Observen cómo el perro “alfa” sostiene al cocodrilo con el hocico impidiéndole respirar mientras otro sujeta la cola impidiéndole golpear. El tercer perro ataca la zona del vientre que es más vulnerable. La escena es estremecedora.

Ya lo decía Rilke. Lo bello no es más que el comienzo de lo terrible que aún podemos soportar. Agradezco a la revista Nature Magazine su cortesía por haberme proporcionado el siguiente documento gráfico .

CONFUCIONISMO

  1. m. “Dícese del conjunto de creencias y prácticas idiomáticas establecidas por el lenguaje y que actúan sobre un estudiante de 4º de E.S.O.”
  2. m. “Dícese del estado mental resultante a la primera acepción cuando la profesora corrige un examen del susodicho individuo”

Todavía recuerdo –de esto hace ya muchos años- el ejercicio de filosofía de selectividad de una adolescente que había cursado sus estudios en las Escuelas Pías de San Sebastián. Tan píos debían ser sus conocimientos que desarrolló en el examen toda una nueva teoría en torno a lo apolíneo y lo afrodisíaco. Frente a la razón teórica, la pasión con desenfreno, ésa que todos sabemos nos pone cachondos y más calientes que el pico una plancha. Y claro, a la hora de elegir entre un San Agustín o un aquí me explayo yo después de tantos años de devoción creyendo que la masturbación es pecado, que opto por lo pornográfico, dada mi joven condición, que me da mucho más de sí y mis padres no se enteran.

Una vez que el adolescente se libera del pudor cultural –del que por supuesto ignora su existencia- se apodera de ellos lo que podríamos denominar en términos filosóficos, el libre albedrío, que no es otra cosa que la disolución integral y total de toda relación entre el cerebro y la voluntad del individuo. El libre albedrío y la falta de pudor cultural hacen que se produzcan respuestas como la siguiente:


porque todos sabemos que el infinito es cansino y largo y para trayectos matemáticos de esta duración no hay mejor solución que la horizontalidad (con su puntito afrodisíaco y todo).

Pero de lo que yo quería hablarles, es de aquellas situaciones de confucionismo -tal y como reza el título del post de hoy- en las que el cachorro de humano se enfrenta a su propia naturaleza lingüística, a los propios cimientos del lenguaje que nos hace hombres, al logos que dirían los griegos. Un brillante ejemplo de esta teoría filosófica lo encontramos en un examen de historia del arte de 4º de la E.S.O.

PREGUNTA: Menciona el nombre de algún pintor impresionista.

RESPUESTA: Tululo III

La segunda acepción del vocablo que les presento hoy impacta de forma súbita en el cerebro de la profesora que corrige. Como una pedrada en la sien, comienza a repasar conceptos como logos y arjé. De ahí no sale nada y de Grecia pega un salto a Egipto por lo de “tercero” que suena a dinastía que te jodes. Cuando comprueba que Tululo no era ni el nieto bastardo del propietario de la burra de Cleopatra, está a punto de rendirse y pasan por su cabeza las imágenes de toda una vida dedicada a la enseñanza y, consciente de su fracaso como educadora, ya ve la luz al fondo del túnel. Sin embargo, su hora no ha llegado todavía y se esfuerza por escudriñar el significado de la respuesta. Tu-lu-lo-ter-ce-ro.

La luz

La luz

Y hace mucho calor en Sevilla para morirse de forma tan tonta por eso, cuando apenas le restan segundos de vida, descubre que Dionisos tenía su aquel de afrodisíaco, que la representación gráfica del número cinco tiende al infinito y que, su alumno, castizo donde los haya, no ha contestado "ordinalmente" la cuestión porque ¿de qué otra forma podría haber escrito el nombre de Toulouse Lautrec?