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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2004.
10/12/2004
EL DESNUDO EN INGRES: “El baño turco” Contemplen la escena. Más de uno estaría encantado de estar ahí. No se apuren, que no puede ser. Sólo miren, como lo hizo el anciano que pintó el cuadro y que, con orgullo escribía AETATIS LXXXII (a la edad de 82 años). Pocos años antes de su muerte, Ingres todavía pasaba a diario hasta seis horas pintando al caballete y disfrutando de su reconocida fama como “representante de las bellas artes del Senado” según el título que le fue otorgado por Napoleón III. Aunque la obra que nos ocupa fue firmada en 1862, Ingres continuó retocándola durante un año más. Sin duda poco tiempo para un cuadro que, según su creador, constituía la síntesis de toda su carrera. Por este motivo, el pintor no tuvo la necesidad de recurrir a modelo alguna ya que echó mano de los bocetos y cuadros que había ido reuniendo a lo largo de su vida. Los 108 cm. de diámetro albergan las 20 figuras de bañistas, odaliscas y sultanas exóticas que el anciano pintaría por última vez. Quisiera que me permitieran un breve paseo por el concepto del desnudo antes de entrar más a fondo en el lienzo que hoy tenemos entre manos para entender de forma más clara aquello que rondaba en la mente del artista antes, si quiera, de que cogiera el pincel. A ver si lo conseguimos... El desnudo en Ingres más que un tema constituye una forma de arte, una modalidad que no debe entenderse como mero argumento del cuadro sino como motivo único, como expresión de la perfección formal o como ideal platónico de belleza aun cuando el cuerpo femenino configure la escena en su totalidad. Para entender mejor la importancia del desnudo en Ingres comencemos por su principio: siempre empezaba sus cuadros a partir del dibujo de figuras desnudas que empezaba a vestir mediante estudios independientes de ropajes. ¿Han imaginado algo más erótico desde el punto de vista artista-hombre?. Toda una sutileza pecaminosa si pensamos que lo propio es justamente lo contrario. De esta manera, el artista transmite la arquitectura de las diferentes anatomías que si bien ocupan un lugar en el lienzo además lo definen. Este método responde a una tradición en los talleres de la época por la que se distinguía de forma separada el dibujo del desnudo del de las figuras con ropajes. Aún podríamos decir más. El desnudo habría que entenderlo igualmente como aquel medio por el cual se nos permite llegar a la verdad de la representación del cuerpo y de su ocupación en un espacio ilusorio. Un fenómeno este Ingres. A lo largo de la historia del arte, el desnudo ha servido tanto para escandalizar (como expresión de lo erótico), como para experimentar con innovaciones estéticas. En este sentido Ingres junto a Manet, Picasso, Matisse o Modigliani han hecho del desnudo el cómplice ideal para manifestar su particular visión del erotismo, bien desde el idealismo, desde el realismo o como fuerza en erupción de la naturaleza humana. Bueno amigos, hasta aquí esta breve introducción que iremos desarrollando más detalladamente el próximo lunes. Mientras tanto, experimenten con los sentidos si tienen ocasión (y les es permitido) como figuras de un particular “baño turco” de Ingres. El sufrimiento por el retorno al trabajo después de estos días de asueto se verá recompensado si, en honor al anciano pintor, otorgamos unos instantes a la pasión. Hasta pronto.
13/12/2004
EL DESNUDO EN INGRES: "El baño turco" "La Gran Odalisca", 1814, óleo sobre tela, 91x162, París, Museo del LouvreDurante los primeros años de su estancia en Roma, Ingres sentaba las bases para su idea del desnudo, desarrollándola y alcanzando su máxima expresión en sus años de ancianidad. Si bien ignoramos cuándo comenzó a trabajar realmente en El baño turco, podemos afirmar que cincuenta años antes ya se había dedicado a los personajes, decorado y ambiente de esta obra singular. Se cree que el pintor se inspiró en un texto de la esposa de un diplomático destinado al imperio otomano. En Las cartas de Oriente de Lady Mary Montagu quedaba reflejado el interés creciente por lo oriental que ya desde el siglo anterior se iba adaptando al gusto rococó en la sociedad europea. Victor Hugo, Lord Byron y Delacroix son ejemplos de ello junto a las esclavas blancas y odaliscas de Ingres. Al contrario que otros artistas más comprometidos con lo oriental desde el punto de vista político, Ingres introduce en sus lienzos motivos exóticos de forma moderada y estéticamente prudente: a lo sumo pañuelos con motivos orientales y pesadas joyas que cubren delicadamente los cuerpos de las odaliscas. Lo importante es el cuerpo desnudo femenino en reposo. Sensualidad y erotismo que los contemporáneos del artista veían tan sólo en las musulmanas. Delacroix decía al respecto: ”Un instante de felicidad y extraña fascinación… He aquí la mujer como yo la imagino que ya no se lanza de lleno a la vida, sino que se retira al corazón de la misma, allí donde se consuma con el mayor secreto, voluptuosidad y emoción.” No vayan a pensar ustedes que a pesar del auge de la estética oriental, la sociedad de la época la imitaba de natural manera. En la Europa de Ingres no se disfrutaba en público de los placeres del baño. Es más, los parisinos solían bañarse una vez al año (evitaré comentario alguno al respecto y al mundo de los perfumes) y encerrados en sus dormitorios, aunque en 1831 ya utilizaban una de las 1059 bañeras que 78 empresas especializadas les hacían llegar a sus domicilios con agua caliente incorporada. ¡Un lujo asiático! ¿no creen? Además de esta especie de Telepizza de bañeras existía un baño turco en la Rue du Temple. La media luna que resplandecía sobre la puerta de entrada permitía que por treinta sous se disfrutara de un baño “à la Mahoma” con esencias orientales y acompañamiento musical. Así como Lady Montagu relataba que en el baño de mujeres de Adrianópolis no se permitía la entrada a los hombres bajo pena de muerte, en el establecimiento de la Rue du Temple, los encuentros secretos entre amantes era de lo más frecuente. Vestidos con indumentaria femenina, los hombres accedían al local furtivamente donde su amada les recibía complaciente en la bañera. Ni qué decir tiene que las bañeras estaban divididas en compartimentos separados. Independientemente de la existencia de este local, Ingres y sus contemporáneos conocían los baños turcos sólo a través de los autores de la Antigüedad que habían resurgido en su memoria en el siglo XVIII con las excavaciones de Pompeya y Herculano y con el impulso hacia lo clásico de la Revolución Francesa. Al igual que en lienzo que comentamos, Ingres tiene en la línea su reina y en el color la sirviente. A pesar de las numerosas figuras que conforman el escenario de El baño turco, el orden y la calma rigen este cuadro que concebido en principio como rectangular pasó en 1863 a convertirse en un tondo. Hasta aquí llegamos hoy. Les deseo que este lunes les sea leve y que disfruten, a pesar de ello, de un voluptuoso descanso “à la Mahoma” de Ingres. Hasta mañana.
14/12/2004
EL DESNUDO EN INGRES: "El baño turco" (y 3) Mujer en el baño (La Gran Bañista o La Bañista de Valpinçon), 1808, óleo sobre tela, 146 x 97,5, París, LouvreIngres sentía veneración por los clásicos y por su propio arte. No permitía que nada ni nadie se interpusiera entre su pintura y su persona. Y nada era también su vida privada. Tras romper su compromiso con una bailarina que, a juicio del pintor, constituía una amenaza para su pintura, confió a sus amigos la elección de una nueva esposa que le garantizara el reposo emocional y la exclusividad que él se merecía. La joven Madelaine que le acompañara durante 36 años le sería fiel al artista y le garantizaría la tranquilidad que su esposo tanto requería. Cuentan que por sus paseos por Roma, la dedicada Madelaine acostumbraba a cubrir los ojos del pintor con la punta de su chal para preservarle de la desagradable visión de contemplar a un mendigo por la calle. Ya ven ustedes que las excentricidades de nuestro Ingres no tienen nada que envidiar a las de nuestros famosos de hoy en día. A su vuelta de París en 1824, Ingres gozaba de una gran reputación y era aceptado por el público de forma incondicional. Géricault con su Balsa de La Medusa (que ya tuvimos ocasión de ver) y Delacroix con La matanza de Quíos habían incomodado sobradamente al poder político con su rebeldía mostrando el caos, el dolor y la fealdad. Al contrario que éstos, Ingres fue recibido con los brazos abiertos por la clase dirigente en una retroalimentación que permitía al pintor dedicarse cada vez con más entrega a su arte. Se dice que sus alumnos le consideraban demasiado severo ya que les hacía copiar y copiar sin descanso porque “el arte (según Ingres), para vivir, ha de volverse hacia el pasado”. Ayer me preguntaba un lector la razón por la que Ingres repetía en muchas de sus obras la misma figura. Muchos han sido los que han reprochado al pintor su falta de fantasía y la ausencia de imaginación. La arrogancia de Ingres queda patente incluso cuando retoma motivos de otros artistas y dice: ”Mi cuadro me pertenece, le he impuesto mi garra”. Su reputación como retratista de personajes adinerados de la época de la Restauración y el segundo Imperio le hacía gozar de una situación privilegiada. Como diríamos ahora, los tenía en el bote. Cómo no va a ser así si como dijera el crítico Elie Faure, Ingres sabía como nadie ”cómo balancear las barrigas de los burgueses y el pecho de sus señoras”. Sin embargo no le gustaba hacer retratos pero esta labor le permitía estar cerca de hermosas damas de la alta sociedad. Aunque Baudelaire escribiera sobre Ingres que las mujeres hermosas, radiantes de salud y de naturaleza sosegada constituían la alegría del pintor, el médico francés Laignel-Lavastine pone en tela de juicio la salud de estas modelos. El diagnóstico: una deficiencia de tiroides cuya descripción concuerda íntegramente con la odalisca de los brazos levantados que se estira en la parte inferior derecha de “El baño turco”. Su esposa Madelaine fue la modelo en esta ocasión según un boceto de 1818. según Laignel-Lavastine, la actividad favorita de la joven esposa era tumbarse en el sofá y pensar lo menos posible. ¡Buen tipo este médico! Aunque desconozco los nombres de aquellos que hablaron sobre “El baño turco”, no quiero negarles el placer de hacerles partícipes de algunos de los comentarios que suscitó la obra. Desde “representación de bestias sin cerebro” a “lata llena de gusanos” pasando por “criadero de champiñones”. Ni qué decir tiene que aquellos que la aclamaron la definieron como “la novena sinfonía del eterno femenino”. Sin duda Ingres nos ha demostrado su pasión por las mujeres y por la arquitectura del cuerpo femenino desnudo en particular, complaciente y reposado. AETATIS LXXXII ¡Quién los pillara con esa maestría! Espero haberles entretenido y, por favor, no tomen en cuenta las excentricidades de este cascarrabias de Ingres. Nos queda su obra. Al hombre que se escondía en una funda de pintor ya lo tuvo que aguantar su resignada Madelaine.
15/12/2004
LAS CÁRMENES QUE NO SON DE BURANA A Carmen Sevilla le ha salido competidora a la hora de vomitar gilipolleces. Resulta que en este país nuestro tan de Bizet, parece que llamarse Carmen y ser subnormal del culo no es una casualidad si tenemos en cuenta la cantidad de carmencitas a las que se le ha desarrollado el cuerpo a expensas del cerebro. La Polo, afortunadamente ya bajo tierra, la Ordoñez que en coca y ná descanse, la Martínez Bordiú, asidua de regímenes autoritarios que hacen engordar su ego, la Sevilla con su “Grecia…con sus pirámides…y el río Nailon” y ahora la Carmen de todas las Cármenes, con título “mobiliario” y todo, presa de la presión de la prensa, nos deleita a todos los españoles con sentencias dignas de naturalezas sublimes como la suya que nuestros pobres y escasos espíritus no pueden ni entender. Por supuesto hablo de la Cervera, de la Tita porque para eso es pija y puede ponerse todos los diminutivos que quiera. Parece ser que alguna fulana malintencionada acusa a la gran masturbadora de Barones patéticos y alcoholizados de que siendo socia de honor de una fundación para la protección de animales tiene el mal gusto de colgarse pieles en el cuello y de plantárselas sobre su cabeza a lo Daniel Bum. Pues en esa estaba el cuarto poder cuando alcachofa en ristre le pasan por sus narices a nuestra Carmen (que ya quisiera la de Sevilla) la susodicha información. Con un punto de soberbia y con la dignidad que sólo los grandes hombres de la historia poseen, la donante de donaciones contesta: No sé de qué me hablan. No suelo leer nada que no haya escrito yoSe te nota, puta, se te nota.
17/12/2004
ESCENARIOS DEL MIEDOExisten dos tipos de películas de terror. La A y la B, como diría Tio Petros. La A termina cuando salimos del cine después de haber sobrevivido a hora y media de presionar el culo contra el asiento como para hacer despegar tres boeings y, la B comienza cuando uno tiene un hijo en edad adolescente. Como su propio nombre indica, un adolescente “adolece” de todo signo racional que pudiera relacionarle con un individuo de su misma especie en edad adulta. El adolescente deja de ser niño para pasar a un estadio que podríamos denominar “purgatorio enajenante” del que todavía, las Luces de la Razón, se encuentran infinitamente lejanas. Crees que durante doce años más o menos tienes un hijo y llega un día en que te das cuenta de que pariste una bestia. La distracción, la falta de memoria, el desinterés general, la mala baba, la osadía, el joder cansino y constante a su hermano y esa mano que merodea las veinticuatro horas del día por los alrededores (y no tan alrededores) de ese lugar donde ahora reside –inexplicablemente- su cerebro, son los signos inequívocos de que uno convive con un adolescente en casa. Hasta aquí podría decirse que simplemente se trata de una película de miedo. Pero no, es que aquí no termina el asunto. Cuando además de la retahíla anterior, este ser puede pasarse una hora de reloj leyendo la sección de fútbol del teletexto al ritmo que le impone Federica “la mano amica” mientras se come un donuts de chocolate…; cuando este monstruo (que parece mentira que lo tuviera en mis entrañas y no me comiera el hígado y el bazo) te comenta durante la cena (porque para eso están las cenas, para que la familia hable de sus cosas, porque la familia es el pilar de la sociedad, lo bueno que es comunicarse…) jugadas magistrales del histórico Di Stefano… que en cada bocao que me meto me entran ganas de que vuelve a salir por donde ha venido), en fin, es cuando uno está viviendo una película de terror. Pero hay además otro estadio del terror, esta vez con mayúsculas, ese terror que hace que te cagues patas abajo, que consiste en esa combinación (que tan hábilmente maneja el adolescente) entre la imaginación y la consideración de que los individuos que te concibieron son rematadamente gilipollas. Esta habilidad unida a la creencia ciega en el Espíritu Santo hacen particularmente diferenciable al adolescente del resto de miembros de su especie. ¿Por qué esta afirmación tan categórica? Pues porque el adolescente espera, por norma, hasta el último momento para preparar los exámenes porque aún sin criterios para decidir sobre su religiosidad o su ateísmo, se inclinan por la primera. Es lógico, el ateísmo no les ofrece nada mientras que de la primera todavía puede caerles algo. Me explico. Si el Espíritu Santo fue capaz de hacer tamaña proeza con la Virgen María pasándose por el forro a un tal San José ¿cómo no va a poder inspirarme para una mierdecilla de examen de 6º de EPO a ocho horas escasas del mismo? Vamos, por favor. Con cinco minutos basta para saberlo todo sobre la métrica y la rima de unas frases chorras que unos imbéciles han decidido llamar poemas. Y claro, con las tres horas y media que me sobran antes de irme a dormir y gracias a la intervención del E.S. puedo jugar cuarenta millones de partiditas al FIFA 2004 en la game cube.
- ¿Has terminado los deberes? Enséñamelos para que les eche un vistazo.
LENGUA CASTELLANA
COMPRENSIÓN DEL POEMA
1) ¿Conoces el significado de los términos “saeta” y “alberca”? Si no lo conoces puedes ayudarte del diccionario
No y no
FIN DE LA RESPUESTA. FIN DEL EJERCICIO
Comienzo de la bronca, de la voces, de los gritos, de las advertencias: VETE DE AQUÍ QUE TE ARRANCO LA CABEZA DE CUAJO, SO VAGO… Salta la alarma del chip cerebral que todo padre tiene que te impide empotrarlo contra la pared. El niño se levanta, pone pies en polvorosa por si mi mano le alcanza, me mira de soslayo como la pantera rosa, corre raudo a coger el diccionario (“mierda –dice el adolescente- tengo que coger los dos tomos, el de la “a/g” para “alberca” y el de la “h/z” para “saeta”. Si es que tengo mala suerte…”). En la casa no hay una mesa, ni dos ni tres… hay muchas mesas pero el niño sabe que donde mejor se escribe es en el suelo, encima de la alfombra blandita que va a hacer que un agujero, como un himen inmenso que diría Neruda, florezca de un momento a otro en la hoja de deberes de LENGUA CASTELLANA debido a la rabia contenida y a la presión con la que el alienígena marca con el bolígrafo cada una de las letras de las malditas definiciones de “saeta y alberca” … mal rayo os parta.
El poema familiar termina, las aguas vuelven a su cauce, ha buscado en el diccionario, ha copiado las definiciones, no se ha enterado de nada, sólo sabe que la puta saeta le ha costado seis líneas de cuaderno, se sienta en el sofá y en una esquizofrenia salvaje coge el mando a distancia de la tele y aparece, por obra de su colega el Espíritu Santo, el teletexto con los resultados de los partidos de tercera división. Quiero creer en Dios y no puedo.
Me temo que esta película de terror …CONTINUARÁ.
21/12/2004
LA VISIÓN EPIFÁNICA”En cualquier momento aparece en una mano o en un rostro la perfección formal; cierta tonalidad en las colinas o en el mar es más exquisita que el resto; cierto estado de pasión o de visión o de excitación intelectual es irresistiblemente real y atractivo para nosotros –para aquel momento tan solo-. No el fruto de la experiencia, sino la experiencia misma, es el fin.(…). Arder siempre con esta sólida llama resplandeciente, mantener ese éxtasis, es el éxito de la vida. (…). Mientras todo se hunde bajo nuestros pies, bien podemos intentar aferrar alguna pasión exquisita, alguna contribución al conocimiento que al despejarse el horizonte parezca poner el espíritu en libertad por un momento, o cualquier excitación de los sentidos, extraños tintes, extraños colores, y olores curiosos, u obra de la mano del artista, o el rostro de la persona amiga”.
Walter Pater: Ensayo sobre el Renacimiento
Espero, amigos, que el final de este año sólo sea el comienzo de otro donde eso que llamamos felicidad se digne a entrar en la cajita que le tenemos reservada. Quizás de la mano de una buena lotería, quizás de la mano de la belleza y el conocimiento, quizás por el rostro de la persona amiga. En cualquier caso les deseo el éxito, lo mejor y lo más bello: cada uno que construya su historia con el menor dolor posible. Felices, felices, felices…
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