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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2007.
..y esto también. Que pasen un delicioso fin de semana a tamaño natural y séanme olímpicamente felices. Recuerden que lo importante no estriba en la potencia misma, sino en la capacidad de cada uno a la hora de controlarla. Ladydark, lo prometido es deuda. "La estancia tiene un recuerdo partido por medio, de oficina y sala de círculo con timba. De repente el grillo del teléfono se orina en el gran regazo burocrático" Ramón del Valle-Inclán: Luces de bohemia, Madrid, Austral, 1981, Escena Octava, p. 71 Hoy es lunes y quisiera ser un grillo. No puedo considerar la envidia como uno de mis múltiples defectos pero de la poca que soy capaz de sufrir, ahora les diré en qué consiste, puedo afirmar que me siento redimida por el carácter de su naturaleza que creo, ennoblece a quien la padece. Sólo envidio a aquellos que, de una forma u otra, trabajan por y para engrandecer esta especie mía, guiados en su labor cotidiana por la H de humanidad, la D de dignidad y la B de bondad. Este fin de semana me he dedicado a contemplar el espíritu de un hombre que plasmó lo que les cuento en unas de las más bellas palabras jamás escritas. Les hablo de Camus y el prefacio a la reedición de una serie de ensayos de juventud titulados El revés y el derecho. Su lectura ha de ser sosegada y reposada como cuando uno tiene por delante un delicioso guiso y al igual que cuando catamos un buen vino y realizamos un ejercicio retronasal, el prefacio nos llama a su lectura una y otra vez hasta que todo su sabor, su aroma y su color nos ha penetrado lo suficiente como para restar satisfechos. El magnífico prefacio es todo un tratado de ética, la reflexión de un hombre de condición humilde que, a solas consigo mismo, comparte sus miedos, sus virtudes y sus defectos sabedor de esas limitaciones que tan pocos hombres son capaces de manifestar abiertamente. “La obra de un hombre no es sino ese largo caminar para recuperar, pasando por los desvíos del arte, las dos o tres imágenes sencillas y grandiosas a las que se le abrió el corazón una vez primera” Y en ese abrirse su corazón le lleva a Argel, donde “sentía fuerzas infinitas: sólo hacía falta encontrar un punto en donde aplicarlas. No era desde luego la pobreza la que obstaculizaba esas fuerzas; en África, el mar y el sol son gratis”. Quizás por ello, declara que no sabe poseer. ¡Cuánto me gustaría poder ser como él! y afirmar, una vez abierto el corazón, que por una forma mía diferente de escatimar me hiciera –como a él- ser avariciosa de “esa libertad que se esfuma en cuanto aparece el exceso de bienes”. La posesión parece que nos lleva a la envidia, a esa compañera que osa disfrazarse de múltiples formas como aquélla que les he presentado al comienzo. Camus nada desea con envidia y confiesa que no siempre piensa en los deseos de los demás y eso le resta imaginación, es decir, bondad. ¿Acaso todos nosotros no hacemos lo mismo? Nada de lo que hacemos o sentimos es gratuito ni siquiera el amor. Sin embargo, ¡ay desdichados de nosotros! “no hay amor por la vida sin desesperación por la vida” por eso recurrimos a la moral y nos sale tan caro: “nos inventamos máximas para colmar los socavones de la propia forma de ser” y hablamos de lo que es justo cuando el hombre es una injusticia en marcha, cuando el máximo alcance de nuestra máxima es, precisamente, la pretensión de serlo. La justicia nos llena de dolor y desdicha. Entonces, reconocemos al menos que nos queda el honor, sí, esa “virtud de los injustos” que necesitamos porque todavía no somos lo bastante grandes como para prescindir de ella. “Los secretos que más caros nos son, el desorden y la torpeza los desvelan demasiado”. Mientras escribo esto le comento a Tio Petros que cuánto me hubiera gustado plasmar en lugar de este desorden de palabras y sentimientos, en lugar de esta torpeza tan mía que provoca en lo que escribo frases aceleradas y entrecortadas, digo, que cuánto me hubiera gustado haber transmitido una centésima parte de lo que este prefacio se ha llevado de mí, consigo. Contemplen la foto que encabeza este post. Se trata el interior del ábside del santuario de Santa María de Ujué, en Navarra. Este ábside dista bastante de ser "normal", en el sentido de que está englobado en una fortificación de tal manera que no ve la luz del exterior. Obviemos este aspecto no poco importante, e imaginen que se encuentran donde estaba yo cuando saqué la foto. Da toda la impresión de que "se está bien" en ese lugar. No sé decirlo de forma más gráfica. Un templo gótico nos maravilla por mil cosas, entre ellas la grandiosidad, la hazaña constructiva casi inconcebible pero dentro de un templo románico uno se encuentra bien. Esta verdad la puede comprobar cualquiera que no tenga la sensibilidad de un celentéreo, independientemente de su fe. Se trata de la colegiata de San Martín de Elines en Cantabria, muy cerca de la frontera con la provincia de Burgos. Es un magnífico templo con una simbología muy rica casi centrada en el león como animal iniciático y como representación de Cristo. Otra vez hablaremos de él. El cuadrado representa la tierra, el medio círculo el cielo, la bóveda celeste. El cuadrado remite al número cuatro, como cuatro son los puntos cardinales en la tierra; el semicírculo remite a la unidad o al infinito: ambas posibilidades perfectas para simbolizar al cielo, morada de Dios o al Dios mismo. Este esquema simple se repite en planta y en alzado, sencillo, escueto y lleno de sentido. Todo ello realizado en piedra eterna. Cuando el fiel entra en el edificio, bien sea desde la entrada occidental (al oeste) como desde la meridional (al sur), inicia un camino hacia oriente, desde donde entran los primeros rayos de sol de la mañana. En un camino hacia la luz, mientras nos internamos hacia la zona más sagrada del templo: la morada de la divinidad. Tio Petros Y subir y bajar contigo y en tí. Y me atraviesas, caminante, y me tienes cerca y me dejas atrás. Me traspasas y te quedas, viajero, y descansas a mi lado y tu reposo se hace respiración nerviosa y agitada. Te levantas y subes y bajas conmigo y en mí. Que tengan, amigos, un agotador fin de semana y suban y bajen y ... Para mí fue una sorpresa saber que la totalidad de los templos románicos, así como góticos están orientados de la misma forma. Sabiéndolo es muy fácil comprobarlo, y si se piensa en ello, parece algo completamente natural. Y es que los detalles a apreciar en un templo parten desde antes de la construcción del mismo. Dos aspectos son fundamentales a este nivel preconstructivo: la ubicación elegida y la orientación. LA PARTE POR EL TODO es un juego que consiste en adivinar el autor y el título de una obra de arte (el todo) mediante un detalle o extracto del mismo (la parte) que les muestro en la imagen de cabecera. Para conseguir el premio (mención de honor y mi eterna gratitud por participar) podrán ayudarse de una serie de pistas que espero no les “despisten”. Ruego que respondan las dos preguntas sin mencionarlas explícitamente con el fin de que todos aquellos que quieran jugar puedan tener una oportunidad. Para acceder al premio especial y ser miembro de EL CLUB VASARI, basta con que contesten correctamente a la pregunta que formularé al final de la serie de pistas. ¡Que la suerte les acompañe! 1- Somos muchas y una sola. 2- Nos invaden las matemáticas y la física. 3- No habitamos el Olimpo. 4- En mi reflejo no veo a la bruja. 5- Me obligan a llevar velo. 6- Tengo problemas de identidad. 7- Le debemos mucho a Esopo. 8- A los primeros hombres también. 9- En otro lugar somos siete. 10- Algunas tienen que visitar al dentista. PREGUNTA PARA EL CLUB VASARI Explicar la pista nº 4: En mi reflejo no veo a la bruja. Noticia de última hora: ayer La Divina Comedia llegó a las 1.831 visitas. Y todo gracias a ustedes. Francamente la edición de ayer estuvo animada y participativa, llegando a las 2.519 visitas. Como siempre, un placer jugar con todos ustedes. El Todo que buscábamos ya se lo mostré en su día en uno , dos y tres post titulados El pintor de la segunda ley, como apuntaba Palimp a primera hora de la mañana. El Todo, digo, se titula Las tres edades de la mujer y la muerte y fue ejecutado por Hans Baldung allá por 1510. ¿Lo vemos? Y, antes de nada, conozcamos a los ganadores de esta edición de La Parte por el Todo: 1º MIZO, el madrugador y perseguido por brujas maliciosas. 2º PALIMP, leal y fiel lector de magnífica memoria. 3º ANARKASIS, hada madrina que convierte en humor inteligente todo lo que toca. 4º LEFILSAUPONT, apasionado divulgador y gran comentarista de esta sección. 5º OGER, que celosa tiene a esta servidora con su maestría en las metáforas. 6º SALAMANDRA, que hoy se nos ha dormido porque estrena casa . A todos, mi gratitud, porque esto –que no deja de ser un juego- no sería nada sin vosotros, sin vuestro entusiasmo y sin vuestros “piques”. A los que llegaron tarde, a los que su trabajo no les permitió más, sólo decirles que otra vez será. Y ahora pasemos a dar respuesta a la serie de pistas ¿les parece? El título está inspirado en un verso del poema de J.L. Borges titulado El instante y que transcribo a continuación: ¿Dónde estarán los siglos, donde el sueño 1- Somos muchas y una sola: hace referencia al título del cuadro. 2- Nos invaden las matemáticas y la física: si echan un vistazo a las obras de Baldung se percatarán de la importancia que el artista concedía a los números, concebidos como los pilares del orden del mundo y revestidos por un aura mística. La cuestión sobre la física hacía referencia a la Segunda Ley de la Termodinámica y su relación con el tema de la obra. 3- No habitamos el Olimpo: ningún personaje es un dios (aunque el velo de la joven haya podido suscitar alguna que otra duda al respecto). 4- En mi reflejo no veo a la bruja: pregunta que responderé más abajo. 5- Me obligan a llevar velo: porque bien se trate de Eva, de Venus, de María o de una prostituta, el velo es el único accesorio que pone límites a su desnudez. 6- Tengo problemas de identidad: idem anterior. 7- Le debemos mucho a Esopo: fíjense en el caballito de madera que se encuentra en la parte inferior. Es más que un juguete y gracias a él, el pintor establece un vínculo de unión entre las edades de la vida y la fábula del griego donde las tres edades de la vida son personificadas por tres animales, a saber, el caballo (la infancia), el buey (la edad adulta) y el perro (la vejez). 8- A los primeros hombres también: fíjense ahora en la manzana representada justo al lado del niño que perderá su inocencia cuando la recoja del suelo y se la lleve a la boca. 9- En otro lugar somos siete: aquí mismo . 10- Algunas tienen que visitar al dentista: termino con una tontería que me llamó la atención en su día: ¿se han fijado que la figura de la muerte tiene más dientes que la figura de la vieja? Jeje, cosas del arte. PREGUNTA PARA EL CLUB VASARI Explicar la pista nº 4: En mi reflejo no veo a la bruja. El ganador indiscutible aunque casi se le va por los pelos de tanto rodeo (y entiéndanse por pelos, las embestidas del anarkasis felliniano), del sillón de EL CLUB VASARI es OGER. Merecedor del sillón por méritos propios y aclamación popular. Pues bien, la joven está ensimismada en su propia contemplación. Con la mano izquierda se retira el cabello hacia atrás y, con la derecha sujeta el espejo símbolo de la vanidad. El espejo que sostiene es convexo. Como aquel que preside el logotipo de esta casa, aquel que todo lo ve en El matrimonio Arnolfini y que los franceses llamaban bruja porque aumentaba el ángulo de visión de manera misteriosa. Mis felicitaciones a Oger, con aplauso y ovación. Y a todos los que me leen, hasta la próxima edición que, prometo, será curiosa. “Muchas son las cosas admirables, pero no hay ninguna que lo sea más que el hombre” –sentenciaba Sófocles-. La admiración por la naturaleza es tan vieja como la humanidad misma, incluso –dicen-, anterior al lenguaje o al desarrollo de una capacidad simbólica. Entendamos como entendamos la naturaleza (como Madre, como morada de los dioses…) la admiración del hombre por ella se ha visto casi siempre vinculada a lo mítico o a lo religioso. Será en la edad moderna cuando esa admiración torne capacidad de aprecio estético. Será después con Hegel, asimismo, cuando este concepto filosófico caiga en el descrédito y el abandono. El carácter de modernidad le vendrá dado por aquel individuo capaz de contemplarla desinteresadamente como un fenómeno cuyas raíces se entroncan con el dominio de la técnica y del conocimiento científico. Desde este punto de vista asistimos, pues, a una rehabilitación de este concepto estético cuyo largo recorrido comienza con las observaciones de Petrarca y termina con la conciencia ecologista de los años sesenta. A partir de aquí me gustaría hablarles de: - la estética de la compensación de Ritter. - La estética negativa de Adorno. - La estética ecológica de Böhme. - La estética ética de Seel. Pero esto lo dejo para otro día que ya es jueves y el fin de semana ya despunta. ¿Quién no padece y sufre en su ciudad las obras interminables en carreteras, calles, fachadas, alcantarillado y demás? Nos quejamos de nuestros políticos que abren las tripas de nuestros municipios sin importarles que sangremos ríos de mala leche cuando, a las horas punta, nos quedamos bloqueados con nuestro vehículo en un ir quiero y no puedo. Entonces el ciudadano decide recorrer a pie el trayecto infinito que le lleva de su casa al trabajo y descubre que también los políticos tienen corazón y buen gusto. “A su servicio” nos dice el mobiliario urbano. Y en medio me encuentro un chorro de arte, surtidor de sentidos. Eso sí, sin tocarla con los labios que a saber… Pasen un buen fin de semana. El mío va prometiendo desde esta mañana. ¡Ah! y séanme húmedamente felices. El 7 de julio de este año se dará a conocer el nombre de las nuevas siete maravillas del mundo moderno. El murmullo del agua y el sigilo vigilante de leones hacen que el silencio se torne en grito para que la Alhambra, su casa, sea una de las siete. Y hablando de Ella y del arte, comento con Tio Petros que nunca ví Granada y él me devuelve mi pena consolada y me susurra como el agua: yo te llevo, yo te llevo… y de su mano, como siempre, me habla de bellezas matemáticas escondidas en la Alhambra: “Un mosaico es una composición con losetas que reproduce un paisaje o una figura. Cuando las losetas llenan el plano basándose en simetrías, desplazamientos y rotaciones, estamos ante un mosaico geométrico. De estos últimos vamos a hablar ahora. Para rellenar un plano con losetas (teselar el plano) de forma periódica, existen cuatro estrategias: Estas cuatro estrategias se denominan movimientos en el plano, y son isometrías: conservan las distancias. Los dos primeros conservan la orientación (movimientos directos), y los dos últimos la invierten (movimientos inversos). Esto es importante, porque cada loseta puede tener dibujos asimétricos que hagan variar la composición. Los árabes fueron unos excelentes creadores de mosaicos geométricos. Dado que su religión les impedía dibujar personas o animales, su creatividad se decantó hacia la caligrafía y los dibujos geométricos, en los que alcanzaron cotas de belleza y complejidad difícilmente superables. Los creadores de los mosaicos de la Alhambra no podían conocer el teorema de clasificación de Fedorov, y por lo tanto no conocían cuántos grupos de simetrías podían usarse para rellenar el plano con losetas (teselación del plano), por eso resulta impactante que conocieran todos y cada uno de los 17 existentes. …ya la veo. Ya la veo. Es de sobra conocida la tendencia o inclinación de Vermeer por representar, sobre todo, mujeres jóvenes. En casi todas sus obras las muchachas están integradas en un entorno narrativo por muy disimulado que esté y la clave de la historia que se nos quiere contar viene dado, generalmente, por un atributo que nos llama la atención en forma de bastidor, de báscula, de carta o de instrumento musical. Sin embargo, existen tres lienzos que carecen de esta llave para abrir el mundo que encierra cualquiera de sus otras obras. El primero de estos lienzos –del que hablaremos hoy-, archiconocido incluso literaria y cinematográficamente, se titula La muchacha con el pendiente de perla o simplemente, La joven de la perla: El fondo, como vemos, es absolutamente neutral. No se nos da la oportunidad ni de imaginar dónde se encuentra la joven, no sabemos si está acompañada o no, sólo que gracias a un efecto plástico de contrastes, la muchacha se nos presenta única, sin darse del todo (de perfil) pero con la absoluta seguridad de quien puede mirar de frente. Su boca, ligeramente abierta y su cabeza inclinada nos quieren decir algo y traspasando los propios límites del cuadro, calla y nos contempla hasta tal punto que consigue incomodarnos. La joven de los contrastes se nos presenta perfilada en colores casi simples, su chaqueta amarillenta, el blanco de su camisa, su turbante azul. Pero de toda ella, es la perla de su pendiente la que llora en blanco, en dorado y en silencio. Francisco de Sales en su “Introduction à la vie dévote” advertía: “Tanto en el pasado como en el presente, era y es costumbre entre las mujeres colgarse perlas de las orejas por el placer causado –como ya había observado Plinio- cuando las perlas tocan la piel al moverse. Pero dado que yo sé que Isaac, gran amigo de Dios, envió pendientes a la pura Rebeca como signo de su amor, pienso que esta joya significa en sentido espiritual que la oreja es la primera parte que un hombre quiere tener de su mujer y que la mujer debe conservar más fielmente, de tal modo que no debe traspasarla ningún discurso o tono que no sea el dulce sonido de las palabras castas, que son las perlas orientales del Evangelio”. Según lo dicho, la perla constituiría un símbolo de castidad. Pero estarán conmigo, aunque demos por buena la interpretación del santo, que existen miradas y gestos, poses y maneras que, en absoluto silencio, nos cuentan una historia –quizás velada por las circunstancias- que es imposible disimular. Y la mirada de esa muchacha, su boca y su perla no mentían cuando, pensativa, se dejaban acariciar por la delicada maestría del pintor de Delft. Cabeza de muchacha representa el segundo ejemplo de un lienzo de Vermeer donde se niega al espectador la clave de su secreto. La muchacha se nos presenta ataviada con lo que podría ser un echarpe gris y podemos adivinar entre sombras la presencia de una perla como pendiente que, sin lugar a dudas, quiere el artista que pase desapercibida. El rostro de la joven se nos muestra de frente aunque es imposible que nuestras miradas se crucen. Sonríe levemente, como forzada ante el artista que trabaja ante ella. Su velo nos dice que se trata de una novia, de una muchacha a la que quizás le apetece tanto unirse en matrimonio como sonreír para nosotros como si fuera consciente de que en ambos casos es irremediable la pérdida de su inocencia. Quizás de su felicidad. En Muchacha con sombrero rojo, Vermeer sigue el modelo de retrato que Tiziano había iniciado con su Ariosto . La dama apoya su brazo derecho sobre el respaldo de una silla adornada con cabezas de león de cuyos hocicos cuelgan unos aros. Coincidirán conmigo en que la joven es fea con ganas, pero ya hemos aprendido que la fealdad en arte puede ser extremadamente bella. Pues bien, lo curioso de este lienzo radica en el hecho de que está realizado con la ayuda de una cámara oscura. Observen los puntos luminosos de la cabeza del león donde ella apoya su mano y en los exagerados pliegues de su vestido así como en el plumaje del sombrero rojo. La luz parece derramarse desde lo alto jugando a las sombras con los ojos de la joven que permanecen en la penumbra para quien los contempla. De ella nada sabemos y son los rayos del sol quienes nos la muestran y quienes nos la quitan. Todo y nada, luz (pointillé) y oscuridad, presencia y disimulo. ¿Cuál será su secreto? Hasta donde le lleve. Hasta donde quiera llegar. Los límites los pone usted. Libertad. Pasen un buen fin de semana y séanme felices. Amigos, les presento una edición especial de La Parte por el Todo. En esta ocasión tendrán que descubrir a través de la obra que un secreto personaje nos presenta, el nombre de un artista que constituirá la primera pista del juego. A su vez, nuestro personaje misterioso dejará en mayúsculas y negrita las huellas que les conducirán a la resolución de esta primera etapa. Al final del periplo (mañana), será merecedor de un sillón del prestigioso CLUB VASARI aquel participante que haya recogido el mayor número de huellas. “Al salir del Teatro me acordé de la hermosa Paulina Bonaparte. Ambas somos hermosas aunque la corsa era más fría y ochenta años más vieja que Yo. El Príncipe de los Pintores se inspiró en la del Italiano como si mi personaje no fuera lo suficientemente importante. Su gusto por el Clasicismo le llevó a representarme como la esposa que no tuvo valor para suicidarse y terminó decapitada. Toda la historia habla aún de Ella aunque no vayan a pensar que yo llevo una vida así de disoluta (no compartimos gremio). El año pasado me concedieron un Premio y todo. Por eso el pintor más importante de Viena decidió inmortalizarme y por eso también, ustedes pueden conocerme ciento veinte años después. Estoy espléndida, con mi pecho derecho desnudo y cubierto con flores contemplando el espectáculo nocturno. La arquitectura y las antorchas crean un sensacional efecto dramático. Contemplen, pues, cómo las joyas que luzco relucen gracias a la luz que inventaría un tal Tiziano –su favorito- mientras descansa mi visión ante los cipreses que adornan la Ciudad de la Antigüedad. Sobre mi cabeza reposa, no un Sombrero Rojo al uso, sino una majestuosa corona de laureles.” Ya quedó claro en la etapa de ayer quién era el artista a quien debíamos encontrar y quién era el personaje misterioso que nos ofrecía las huellas. A partir de ahí, hoy es otro personaje (ligado a los anteriores) quien nos va a llevar hasta el final de La Parte por el Todo. El ganador de la edición será quien responda a la pregunta que nos formulan al final. Y recuerdo que el merecedor del sillón de EL CLUB VASARI será aquél que consiga dar respuesta a las “huellas” que aparecen en mayúscula y negrita. ¡A trabajar! “Los Tres formamos una magnífica Compañía aunque tristemente tuvimos que retomar el encargo tras su muerte. Subir, Bajar, subir, bajar y contemplar, día a día, el Selénico trabajo que tanto nos lo recuerda. Desde el Norte he querido homenajear todo aquello que tanto quiso y por ello dirijo mis trazos al Sur mientras la danza y la música abarcan todo el Escenario. La arquitectura, los instrumentos y los personajes (tan Cercanos para mí) dejan paso a la bahía que se pierde entre las manos laureadas de las dos victorias. Un par de años después, vuelvo a perderme entre Notas que retumban entre Cervezas y Jueves. Y como Edipo pregunto al Oráculo de Delfos: ¿Cuántas Estrellas tiene el cielo de este marco incomparable?" Señoras y señores, amigos todos: como siempre todo un lujo haber jugado con ustedes. Aunque esta edición de La Parte por el Todo estaba compuesta por varias etapas han demostrado, una vez más, su ingenio y su sabiduría para responder a todas y cada una de las pistas que les ofrecía. En la primera etapa, Charlotte Wolter nos daba a conocer la obra “Charlotte Wolter como Mesalina” del pintor Hans Makart. Veámosla: y precisamente era Makart quien nos llevaría al personaje de la segunda etapa que nos habla, el mismísimo Gustav Klimt. A través de la descripción de su “Teatro de Taormina” que vemos ahora nos íbamos a encontrar con el retrato de “Joseph Pembauer” que contemplamos a continuación y que es la obra a la que queríamos llegar desde un principio: Una vez aquí, ya era fácil deducir cuál era el “marco incomparable” y cuántas estrellas tenía éste: 7 estrellas como muy bien nos dijo nuestra maravillosa Ladydark. Ahora, si les parece, demos respuesta a las “huellas” que nos dejaban los personajes misteriosos: “Al salir del Teatro (Burg Teather) me acordé de la hermosa Paulina Bonaparte. Ambas somos hermosas aunque la corsa era más fría y ochenta años más vieja que Yo (Charlotte Wolter). El Príncipe de los Pintores (Hans Makart) se inspiró en la del Italiano (Antonio Canova) como si mi personaje no fuera lo suficientemente importante. Su gusto por el Clasicismo (formas griegas y romanas) le llevó a representarme como la esposa que no tuvo valor para suicidarse y terminó decapitada. Toda la historia habla aún de Ella (Mesalina) aunque no vayan a pensar que yo llevo una vida así de disoluta (no compartimos gremio). El año pasado me concedieron un Premio (1874) y todo. Por eso el pintor más importante de Viena decidió inmortalizarme y por eso también, ustedes pueden conocerme ciento veinte años después. Estoy espléndida, con mi pecho derecho desnudo y cubierto con flores contemplando el espectáculo nocturno. La arquitectura y las antorchas crean un sensacional efecto dramático. Contemplen, pues, cómo las joyas que luzco relucen gracias a la luz que inventaría un tal Tiziano –su favorito- mientras descansa mi visión ante los cipreses que adornan la Ciudad de la Antigüedad (alguna ciudad romana). Sobre mi cabeza reposa, no un Sombrero Rojo al uso, sino una majestuosa corona de laureles.” “Los Tres (Ernst y Gustav Klimt y Franz Matsch) formamos una magnífica Compañía (Compañía de artistas) aunque tristemente tuvimos que retomar el encargo tras su muerte. Subir, Bajar (Escaleras del Kunsthistorisches Museum de Viena), subir, bajar y contemplar, día a día, el Selénico (los lunetos del teatro) trabajo que tanto nos lo recuerda. Desde el Norte (Escalera Norte) he querido homenajear todo aquello que tanto quiso y por ello dirijo mis trazos al Sur (Sicilia) mientras la danza y la música abarcan todo el Escenario (Teatro de Taormina). La arquitectura, los instrumentos y los personajes (tan Cercanos (posaron familiares y amigos) para mí) dejan paso a la bahía que se pierde entre las manos laureadas de las dos victorias. Un par de años después, vuelvo a perderme entre Notas (Joseph Pembauer)que retumban entre Cervezas (cervecería Löwenbräu) y Jueves (la sociedad Pembauer se reunía todos los jueves en la cervecería). Y como Edipo pregunto al Oráculo de Delfos (aparece en la obra): ¿Cuántas Estrellas tiene el cielo de este marco incomparable?" Una vez que hemos dado cuenta de las soluciones, el marcador: 1ª GANADORA INDISCUTIBLE Y POR GOLEADA: LADYDARK 2º OGER 3º CHARLES DE BATZ 4º ANARKASIS 5º HERRI 6º VERE 7º SALAMANDRA Y cómo no, merecedora de un supersillón de EL CLUB VASARI, nuestra querida amiga LADYDARK, que como recolectora de huellas/pistas no tiene precio al igual que por su eficaz capacidad de sortear a su jefe. Mi más sincera enhorabuena y felicidades a todos los que hacéis posible La Parte por el Todo. Un abrazo La belleza física es un regalo de la madre naturaleza y por su carácter gratuito nadie posee por ello ni mérito ni desmérito. Te ha tocado en suerte ser como eres y sólo los cirujanos pueden, como las hadas buenas en el cuento de la Bella durmiente, remendar lo que en tu físico nació como irremediable. A medida que pasa el tiempo y, justo en el momento en que uno se acepta tal y como es, justo –digo- empieza la segunda ley a hacer de las suyas. Entonces es cuando, frente al espejo, uno se enfrenta a sí mismo y emerge la madurez que hayamos podido adquirir. Sin embargo, hay golpes en la vida, yo no sé, en los que la naturaleza vuelve a despertar, como un renacer de la memoria, y te ataca con un catarro descomunal por el que corren ríos de mocos, lagrimeo constante y tos machacona a ritmo de batuka. A fuerza de eliminar esas secreciones resbaladizas y pegajosas, la nariz se va transformando en anejo incómodo mientras su volumen aumenta de forma vertiginosa y su color adquiere una tonalidad vespertinamente cazallera. En este punto, cualquier humano se asemeja a un trol porque además, una vez perdidos olfato y gusto, y el oído parcialmente (tan grande es la invasión), no te queda otra que dejar brotar tu malestar y mala leche allá por donde vas. Cuando uno cree que esta fase está siendo superada, la naturaleza de nuevo te recuerda que eres objeto de estudio antropológico y descarga sobre ti y sobre tu labio superior (el de la boca, matizo) un peazo pupón que hace de los labios de la Cañadas una mariconada comparada con semejante carnosidad en efervescencia. Entonces, una se defiende con el sentido de la vista y sabiéndose arrebatadoramente horripilante frente al espejo, echa mano de los medios de comunicación más que nada para evadirse de la autoconciencia de fealdad demoledora que atraviesa. Y joder, Santo Tomás, qué difícil nos lo pusiste, que veo a la Pataky toda buena ella, sin mocos, sin fiebre, sin lágrimas, sin pupas, sin ese rabiar que toca los cojones, seguro que sin la regla, ni ovulaciones ni nada, que la veo –repito- en todos sitios y por doquier, chupando un peazo polo magnum parabellum como quien se deleita en una también buena mamada de forma descarada y siento envidia y odio claramente humanos y femeninos, muy femeninos. Y me fumo un cigarro por el único hueco de la boca que permanece incólume y pienso que esto de la belleza física es un regalo de la madre naturaleza y que coño, que menuda mala suerte he tenido, que la estrella de las portadas podía haber sido la Rossy de Palma chupando un grifo minimalista y yo me hubiera encontrado mucho mejor. Pero claro, lo que es gratis es gratis y yo me voy el fin de semana a Madrid con mis pañuelitos y mi pupón y eso, que el sábado a las nueve y cuarto de la mañana estaremos Tio Petros y una servidora en la Terminal 4 con toda la mañana por delante y si alguien quiere tomarse un cafecito, pues que lo diga o que me mande un email. Lo mismo yo tiro la casa por la ventana y me como un polo como el de la Pataky porque una vez de estar en la capital del imperio quiero sentirme como una reina. Lo dicho. Desperezándose al fin entre columnas o piernas deseadas. Se abren para nosotros y sin darnos cuenta, nos engullen como el oleaje de un mar bravío. Huele y sabe a sal y una extraña fuerza nos arrastra hacia él y nos expulsa hacia fuera una y otra vez, hasta que el mar y nosotros somos uno y nos derramamos en su seno protector. Que pasen un buen fin de semana y séanme felices. |